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viernes, 14 de noviembre de 2008

La Juve reescribe la historia


"Siamo tornati" cantaba la afición de la Juve en el Bernabéu la semana pasada. Alex Del Piero acababa de cometer el crimen perfecto con una doppietta que pasará para siempre a la historia de la Juventus. No todas las victorias son iguales, asaltar el estadio más prestigioso del mundo tiene un valor especial que nos obliga a prescindir de casi cualquier otra valoración. Esa noche, la del cinco de noviembre de 2008, fue la de la vuelta de la Juve a su escenario natural. Una vuelta difícil, complicada, que nos dejó un camino por los momentos más complicados de nuestras vidas, que nos hizo visitar campos de fútbol semi-profesionales, a jugar fuera del imperio del fútbol. Contra el Madrid, la Juve cerró un ciclo, abierto el 16 de mayo de 2006 en Bari y seguramente el peor de su historia, y ayer, contra el Genoa abrió oficialmente el nuevo, mucho más agradable.

Antes de hacer cualquier valoración, la Juventus tendrá que darle las gracias a la selección nacional de rugby, que juega el próximo sábado en el Olimpico ante Argentina y que fue la causante del adelantamiento del partido. Un adelantamiento que fue casi lo único (además de la victoria, obviamente) que le ha permitido a la Juve liderar la Serie A otra vez. Un liderato más simbólico que real, porque todo hace indicar que acabará el domingo, pero de gran importancia porque cancela los pensamientos de quienes, después del Calciopoli, pensaban que nada volvería a ser como antes. Hace un mes, el Inter se encontraba a siete puntos de la Juve y que hoy esten igualados es, en parte, gracias a Grygera, que además del gran centro que permitió el segundo gol de Amauri, fue el encargado de abrir el marcador con una acción personal extraordinaria. El checo es el alumno aventajado de la clase de los que se están reivindicando esta temporada, junto a la confirmación definitiva de Legrottaglie al máximo nivel, el despertar de Marchionni (ayer excelente en el trabajo defensivo y en la presión) y de la explosión de Tiago, otra vez bien, aunque, sin presión, su esfuerzo tuvo que ser mínimo para encajar en los parámetros de lo aceptable. El gol de Grygera es un ejemplo más de que la crisis se ha superado tajantemente y que el equipo está en un momento mágico: si no marca uno, lo hace otro. Ayer no lo hizo Del Piero, lo que es noticia, si bien el capitán hizo un gran partido y le regaló el 3-0 a Iaquinta. A los 26 minutos el partido ya estaba visto para sentencia gracias a dos goles que aplacaron los ánimos e impidieron cualquier muestra de orgullo del Genoa, mucho menos equipo de lo que se previa. Aunque hay que destacar algunas decisiones de la terna arbitral que tuvieron su peso en el partido (especialmente un fuera de juego inexistente pitado a Milito y que terminó con el balón en las redes de Manninger) y una incursión por banda de Gasbarroni, que golpeó al palo, aunque los tres puntos nunca corrieron un peligro real. Además, la Juve podría haber marcado el 3-0 a la media hora de no ser por la inocencia de Molinaro y la intervención de Criscito sobre la línea de gol.

En la reanudación llegaron otros dos goles: el de Iaquinta, con reivindicación inevitablemente adjunta y el involuntario en propia puerta de Papastathopoulos. En medio llegó el gol de Milito, tras la señalización de una mano en el área. El premio justo para el desgaste de il principe. No para el equipo, que aireó todas sus debilidades defensivas y demostró que, si quiere ganar, sólo le sirve atacar. Para Manninger, una pena. Aunque también un lujo, pues fue su única intervención en todo el partido. Un motivo de orgullo para todo el equipo si pensamos en cómo estaba hace un mes. Una victoria para ilusionarse más todavía para aquellos que el 16 de mayo de 2006 estaban en el San Nicola de Bari y levantaron nuestro 29º Scudetto (después revocado junto al 28º y regalado al Inter por obra y gracia de la Lega), estuvieron en Rimini en el peor partido de sus vidas y después en el Bernabéu. En ese tiempo, oyeron a Moggi decir que le habían destrozado el alma en el propio San Nicola; le arrebataron las suyas, sus ilusiones, pero no su fe. Vieron como muchos de sus compañeros se fueron y como pasaban muchas cosas (demasiadas). Los que se quedaron, ahora, en lo más alto de la clasificación, tienen derecho de mirar atrás y recuperar los momentos de una tarde inolvidable, de una fiesta que les coronó como los mejores, de una superioridad neta sobre el resto de equipos. Pueden hacerlo sin que sea un ejercicio de divismo. Para seguir donde ahora están, para habituarse y para devolver las cosas a su sitio. Sí, la historia y la jerarquía.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Un giro de 180º


Al menos en lo que respecta al mercado de enero, la carta de Tiago parece no estar ya sobre la mesa. En cierta manera porque la interminable lesión de Cristiano Zanetti y los problemas que se complican de Christian Poulsen han dejado al centro del campo, una línea bastante nutrida en condiciones normales, muy pobre de efectivos; pero también, evidentemente, con cuatro partidos seguidos de buen nivel está provocando la dispersión de su ejercito de detractores. Este verano le vimos fuera del equipo; él dejó su casa en Turín y se fue a un hotel, un indicativo de su falta de apego por el club. Pero se convirtió en alguien imposible de vender, rechazó todas las ofertas que llegaron por él y la Juve estaba dispuesta a cederlo al primer equipo que mostrase un mínimo interés por el portugués. Ahora es el hombre que ha recompactado la Juventus, le ha devuelto el equilibrio táctico y elevado la calidad general del grupo. Y no podemos calificar la situación de metamorfosis como muchos han dicho, es un giro de 180º, porque la calidad de Tiago no es nueva, su muestra sí.

Entonces ¿qué ha pasado? La calidad que la Juve buscaba en Xabi Alonso la tenía delante de sus narices, aunque hay que reconocer que no era nada fácil verla. Tácticamente, en torno a Tiago se ha creado una Juventus nueva, algo muy distinto de lo que se había pensado en el verano (un equipo con dos martillos en el centro y dos hombres en las bandas que fuesen los encargados de crear el juego). Un camino, este, que presentaba evidentes dificultades a priori y que se mostró algo erróneo. El juego de la Juve nunca terminó de ser bueno, en parte, por la falta de un centrocampista con capacidades balompédicas, que no fuese un simple stopper, alguien en condiciones de dictar el tempo del juego, de alargar el equipo o juntarlo según sea necesario. Aunque, por otra parte, debemos de tener en consideración que las condiciones ambientales en las que tuvo que jugar Poulsen fueron muy diferentes a las que está disfrutando Tiago. Pero el portugués es, hasta cierto punto, la demostración de que un equipo que aspira a ganar la Serie A y la Champions no puede encomendarse sólo al músculo y al físico de sus jugadores, sino que tiene que encontrar la comunión exacta entre quien tiene la maza y quien sabe plantar flores. Es también una prueba más de la inteligencia de Claudio Ranieri, que ha debido renunciar a algunos de sus planteamientos y dar marcha atrás, hasta el año pasado, cuando tenía en la cabeza una Juve comandada por el portugués. No es tarde para el acierto, pero, aunque la Juve se ha especializado en el rescate de jugadores (como Legrottaglie), no es conveniente sobrevalorar la recuperación de Tiago.

lunes, 10 de noviembre de 2008

34 años, 250 goles, 1 solo capitán


Malafeev, Doni, Casillas, Sorrentino: las víctimas de Alex Del Piero, asesino en serie de porteros de libre directo, se multiplican. Como los puntos de todo el equipo, doce en los últimos cuatro partidos, dieciocho si contamos los dos contra el Real Madrid. A medida del pasar del tiempo, parece que il capitano le ha cogido más gusto a marcar goles espectaculares de falta, hasta llegar a convertirle en una referencia del libre directo. Algo de lo que él nunca ha presumido, porque lo que él busca es que nadie le critique por la edad, que le reconozcan sus méritos y ayudar a agrandar la leyenda de la Juventus. El primer objetivo nunca podrá conseguirlo con unanimidad, el segundo está colmado desde hace tiempo y para cumplir el tercero va por el buen camino, que se presenta largo y lleno de obstáculos (de mayor dificultad de los que propuso el Chievo).

Ahora, más o menos podemos saber donde quería ir a parar Claudio Ranieri cuando dijo que 'su' Juve iba a ser "camaleónica y sólida". Nos basamos en los hechos de las últimas tres semanas: la Juve ha vuelto a ser efectiva, contundente y segura. Entre otras cosas, gracias a la vuelta de Legrottaglie que, qué casualidad, ha coincidido con que podamos ver otra vez la mejor versión de Chiellini. Ayer Manninger fue un mero espectador y lleva tres partidos sin encajar ningún gol, y sólo dos desde la derrota de Nápoles, la última del equipo. Ayer, la defensa en su conjunto funcionó bien, jugando, como siempre, muy arriba y teniendo al rival lejos de la meta. La única excepción la encontramos en el minuto 12, cuando Esposito pudo irse de Molinaro, pero su centro no fue correctamente rematado por Pellissier. En cuanto a lo camaleónico, seguramente se refería a un equipo que, ya sea en el bien o en el mal, se adecua al rival, cualquiera que sea. El concepto cobra más sentido cuando se juega contra el Real Madrid, más que contra el Chievo. Lo que nos lleva directamente al partido de ayer, calificable como bueno por el rotundo 0-2 y la consiguiente escalada en la clasificación (que podría haber sido más importante si Cruz no le hubiese sacado las castañas del fuego a Mourinho en el descuento). Pero, hechas las premisas fundamentales, lo más conveniento es analizar lo ocurrido ayer en el Marco Antonio Bentegodi. Poco. Suficiente para la exigencia requerida, pero poco. La Juve consiguió los tres puntos a balón parado: primero con la ya habitual falta transformada por Del Piero y después con un penalti (algo generoso) que pitó Banti y que a su vez, Del Piero le regaló a Iaquinta, que anotó tras el rechace de Sorentino. Bastó con eso para resolver el partido, sin sufrimientos, pero también sin ningún adorno. Jugando cada tres días, es de ley tomarse un respiro, más cuando el gol está, más o menos, garantizado; pero el riesgo es real y está ahí. Aún es pronto para emitir un juicio definitivo sobre la Juve, aunque las seis victorias consecutivas son más que un signo de respeto, por lo que de ayer podría ser calificado como el camaleón que copia lo que tiene delante. En el caso de ayer, que se contagia. Tendremos que esperar un par de partidos para saber el nivel real de esta Juventus y poder soñar (o no): el brillante Genoa de Gasperini y el incombustible Inter nos permitirán hacernos una idea más precisa del equipo.

repetitivo y cansino al que la La diferencia en la epidemia de pasividad que fue el partido de ayer, como decíamos, y como en Madrid, la marcó Del Piero. Espectacular en su papel de conductor del equipo y casi irritante por su manifiesta superioridad (incluso con sus compañeros) con el adversario en un partido malo hasta aburrir. Tanto fue así que cuando los defensas del Chievo le derribaron cerca del área a los cuarenta minutos, las cámaras se dirigeron a Di Carlo, que con un gesto de disconformidad, parecía conocer el final de la historia, como muchos otros en las gradas o en sus casas. Y no falló el nuevo entrenador del Chievo, porque esta temporada Del Piero no perdona nunca. Para compensar su superioridad, ayer estuvieron Marchionni y De Ceglie, totalmente improductivos desde la banda, sin llegar ni una vez hasta la línea de fondo. Sin Camoranesi (algo más habitual) y sin Nedved, si no juega Giovinco, la Juve lo nota. Para mal. Porque en el centro Tiago no hizo nada para seguir cosechando elogios y desmarcarse de la pasividad de Sissoko (que mereció ser expulsado en el 45' por una patada sin balón ni sentido a Yepes) y después del joven Ekdal. Aunque es cierto que no le ayudó mucho la continua búsqueda del Chievo de balones largos, dejando de lado su centro del campo. buscando siempre a Esposito y Langella. Un clichéJuve opuso la única resistencia (más que suficiente) de la defensa adelantada. Todo esto creó un nudo en el centro del campo, muy concentrado en pocos metros y absolutamente improductivo por ambas partes. No era partido para estilistas (a excepción hecha de Del Piero) y de hecho así lo confirmaron las presencias de Giovinco y Camoranesi en el banquillo los noventa minutos. Terminar el partido con Legrottaglie y Ekdal en el centro del campo también será algo camaleónico. Pero el resultado, y Del Piero, nos impiden discutir sobre eso. Por ahora.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Yes, we can

El reto ya está lanzado. El duelo a tres está servido. Y el que se pare (aunque sea sólo para sacar la cabeza y tomar una bocanada de aire) está perdido. Porque el fútbol actual, reo de los derechos televisivos, impone jugar cada tres días, sin descanso, sin respiro. El que gana, sólo cumple, el que pierde, pierde mucho. La Juve, revitalizada, en los últimos cinco partidos entre Serie A y Champions, ha hecho pleno y ha devuelto el orgullo. El equipo de Claudio Ranieri ya apunta a la cabeza de la clasificación, donde manda el Milan con 22 puntos, seguido del Inter con 21 (18 tiene la Juve). Aunque separándoles están Udinese, Lazio y Nápoles, en la mente de todos está el duelo a tres entre los más grandes. Los tres que realmente se reparten las glorias en Italia: la Juve, el Milan de Ancelotti y el Inter de Mourinho. Este ritmo frenético, en los cinco últimos partidos, lo han mantenido dos: la Juve y el Milan (con quince puntos de quince), el Inter, aunque sea sólo en este tramo (significativo por los esfuerzos requeridos) se queda atrás con 'sólo' nueve puntos. En cierta manera, podríamos decir que esta es la radiografía de los verdaderos pretendientes del Scudetto: todos golpeados por la desgracia de las lesiones, todos con una plantilla más que amplia y de garantías, aunque los últimos, el Inter, ahora sólo cuenta con la única (que no es poca) de Ibrahimovic.

Lo que sí es una obviedad es que en este tramo de temporada, los estados de ánimos son muy diferentes. Milan y Juve han salido de sus crisis y se encuentran ahora con la moral por las nubes, unos tras haberse hecho con el liderato de la Serie A y los otros tras ganar al Madrid por partida doble; mientras que el Inter está generando incertidumbre en los últimos tiempos. Con esta disparidad, estamos a la espera de los partidos que les enfrenten a unos con otros. Esa será la vara para medir el verdadero nivel de los tres equipos, porque es en esos partidos, en los cara a cara, en que calidad, tensión y ambición chocan y van de la mano.

Con el derbi milanés (decidido con un cabezazo de Ronaldinho) ya engrosando las estadísticas de ambos conjuntos, la cuenta atrás ha comenzado: Inter - Juventus, 22 de noviembre en San Siro. Imposible perderse un espectáculo que se preve muy intenso, como una final, una vendetta más para ambos. Pero antes de eso, la Juve tendrá que jugar mañana mismo contra el Chievo, barado en los bajos fondos de la clasificación y con un nuevo entrenador. Después, el jueves 13, el super anticipo de la jornada contra el Genoa en Turín. Un partido raro porque el Genoa (entrenador incluido) cuenta con hasta seis ex juventinos en su plantilla. Y ya el ajuste de cuentas, quizá definitivo, con el equipo de Moratti. Un Inter que tendrá como aperitivo a la madre de todos los partidos dos choques nada fáciles: en casa contra el Udinese y en Palermo. El Inter, a priori, corre más riesgos de cara al derbi que la Juve, pero tiene equipo más que de sobra para salir airoso de la mini-recta final pre-Juventus. Por eso, como decíamos, los chicos de Ranieri tienen que intentar alargar la racha de la 'resurrección'. Más ganas, mejor eres: esa simple ecuación debería bastar para mantener a la Juve en todo lo alto de la concentración y la entrega. Encima, el entrenador no puede hacer rotaciones por la plaga de lesiones. Pero hay quien le ha visto el lado positivo, pues dicen que así crece la entrega de todos los disponibles y, como ejemplo, está Tiago, que hasta hace diez días estaba apartado del proyecto y ahora parece la solución a los males del equipo.

El partido contra el Milan, por su parte, está previsto para el 14 de diciembre, en pleno clima navideño. Y con el peligro de que estén pensando en los regalos de Nochebuena: el Milan estará con el debut de Beckham en mente y la Juve, quizá, con algún refuerzo que le dé la calidad que le pueda faltar a este equipo regenerado. Que después asistamos a una gran orgía futbolística, con las sorpresas de Lazio, Udinese y Nápoles sería algo que podría entrar en la lógico y que siempre iría en favor de un campeonato que ha dado el nivel del mejor de Europa: están todos los grandes, con sus invitados de lujo, no hay nadie penalizado y la Juve ya no es un recién ascendido.

Ahora no queda otra que volver a empezar, otra vez, más o menos emparejada, la Serie A. Los grandes están en sus puestos listos para el asalto a la recta que puede ser decisiva (no definitiva). Todos han mostrado sus credenciales y sus armas. Sólo nos falta la resolución del caso. ¿Quién es mejor, Ronaldinho ó Del Piero? ¿Ibrahimovic ó Amauri? ¿Balotelli, Pato ó Giovinco? ¿Maicon ó Chiellini? ¿Seedorf o Nedved? Algunas preguntas se responden solas, otras están a la espera de confirmación sobre el campo. Lo que es seguro es que la vieja guardia juventina no ve llegar la hora de volver a verse las caras con los que ahora ocupan un puesto que era suyo. Porque aunque el mundo haya cambiado, desde hace ciento once años, el equipo a rayas blancas y negras siempre ha estado ahí, luchando, ganando, perdiendo y volviendo a ganar.

jueves, 6 de noviembre de 2008

(Pon aquí el título que más te guste)


Cómo cambia la vida. Hemos olvidado qué pasaba hace dos semanas. Gracias a un hombre nacido para reescribir nuestra historia, porque en el Bernabéu, la Juve no ganaba desde 1962, cuando aún no habíamos llegado a la luna y ni en sueños podíamos pensar en un negro viviendo en la Casa Blanca. El "hombre", Alessandro Del Piero, que cumplirá 34 años en tres días, coniguió los dos goles de la Juventus para derrotar al Real Madrid y asegurarnos el pase a los octavos de final con dos partidos de antelación. El hombre, el Diez, que en la casa del Siete, salió ovacionado, aplaudido por el público rival. Paradójicamente, el aplauso de uno de los estadios más emblemáticos del planeta fue la bienvenida de Alex al elenco de las estrellas de un país que siempre ha despreciado todo lo italiano por el simple hecho de serlo. El 'viejo', para muchos el símbolo del final de un equipo, para otros, para nosotros, un 'ragazzo' interminable, incalificable, símbolo de victoria, de nuestro orgullo. Cada cual que lo vea como quiera: ese 'viejo' ha sido capaz de fulminar a los ex galácticos del Real Madrid. Lo hizo ayer con un partido mejor aún que el de la primera vuelta en Turín, que volvió a darle sentido a una temporada que parecía negra. Todo empezó allí, en Turín, hace dos semanas. Con Del Piero, gracias a Del Piero. Gracias a Del Piero las victorias consecutivas son cinco y mirar atrás para recordar las derrotas de Nápoles o el empate en Minsk es un ejercicio casi imposible. Y es algo, esos malos partidos, de los que no tenemos que avergonzarnos, sólo podemos lamentarnos, pero nunca renegar de un equipo que ha demostrado ser capaz de lo más grande.

Para no encasillar su fama de estrella mundial sólo en los tiros de falta, Del Piero decidió ayer abrir el marcador con un disparo con la zurda, su pierna menos buena, a los 17 minutos de partido, cuando el mismo sólo tenía una dirección y apuntaba a Manninger. Así, con un disparo raso, potente y colocado, imposible para Casillas, el capitán sacó al partido del atontamiento inicial y lo puso de cara, tenida cuenta que el Madrid tuvo que adelantarse, concediendo (quizá demasiados) espacios. Así, era de suponer que las faltas, y su consecuente castigo, iban a llegar. Algo que pasó en el minuto 22 de la reanudación: falta, barrera extraña, Chiellini que se aparta y parábola magnífica de Del Piero bajo la atenta mirada de Maradona, que se veía reflejado en el símbolo del equipo que él siempre odió. No sabemos que habría pasado de no ser por la magia de Del Piero. Pero es algo que no importa, por está y ayer respondió. Pero también tenemos que reconocer que la Juve tuvo suerte al conocer la lesión de Robben y ser sustituido por Drenthe, lo que otorgó más tranquilidad a nuestra defensa. Además de perder a Pepe, con la consecuente entrada de Marcelo y la aparición de un gran punto débil en la defensa madridista.

El efecto Del Piero en realidad fue mucho más de lo que a simple vista podría parecer. Más allá de alterar y decidir el partido con su prodigiosa actuación, transmitió al equipo serenidad y calma a los que debutaban en el Bernabéu. Pero el miedo escénico que puede causar ese estadio provocó el efecto contrario; y los jugadores de la Juve estuvieron fascinados y aumentados por el escenario, por muy jóvenes, inexpertos o por muy fuera del primer nivel mundial que estuviesen. Por ejemplo, Tiago volvió a superar las expectativas, dando equilibrio al centro del campo y manteniendo las distancias juntas entra las líneas del equipo, robándole al Madrid treinta metros de Santiago Bernabéu. El secreto del triunfo de ayer no está, ni más ni menos que en la genialidad táctica de un equipo que le ha bastado un aviso (aunque muy serio) para sobreponerse y dar el máximo, reencontrándose con su competitividad más absoluta. Y ojo a Tiago, que está dando un nivel que no podíamos imaginar. Hay quien no se lo cree, hay quien dice que tendría que ser vendido al mejor postor y hay quien, sin embargo, empieza a pensar que su asentamiento en el 'once' titular podría reparar muchos de los problemas de este equipo.

Ayer, ni siquiera cuando el Madrid intentó arrinconar a la Juve, el equipo flojeó, excelentemente mantenido en el medio por el sorprendente Tiago y el incansable Sissoko, que no será un lumbreras del juego, pero que en el medio aporta más que ningún otro. En realidad, exceptuando un disparo de Ramos a puerta vacía, un remate de van Nistelrooy, una llegada de Drenthe a pase de Guti y un cabezazo defectuoso de Diarra, el Madrid no jugó. Después el Madrid reclamó algunos penaltis, primero por una mano de Tiago en el área que el árbitro juzgó con el parámetro de la involuntariedad, después con una carga de Chiellini sobre van Nistelrooy y finalmente otro por un contacto de Legrottaglie y Raúl: una señal de debilidad de quien quiere conquistar Europa y sin embargo no saben si superarán la fase de grupos. Algo que nosotros, aunque a muchos le duela, ya tenemos. Porque hemos ganado dos veces al Madrid de la manera que al Madrid menos le gusta. A la manera de la Juve. Y gracias a Del Piero. El partido de ayer es absolutamente incalificable. Describir las sensaciones es imposible. Poder levantarte en el Bernabéu y llorar mientras aplaudes a uno de los mejores futbolistas de todos los tiempoes sin que nadie te mire (porque todos te imitan) no tiene precio. Es una sensación indescriptible. Gracias a Del Piero. Gracias, Del Piero.

martes, 4 de noviembre de 2008

Ciao, crisis


Lo podemos decir con rotundidad: independientemente del resultado de mañana en el Bernabéu, la Juve ha vuelto. Cuatro victorias consecutivas (tres en Serie A y otra en Champions) han alejado definitivamente la tormenta. Ahora, incluso la grave lesión de Knezevic (que fue operado el domingo y estará unos dos meses de baja) ha sido bien asimilado por un grupo que de lesiones, por desgracia, sabe bastante esta temporada. Directiva, entrenador y jugadores: en el resurgir de la Juve han sido claves los tres estamentos que vertebran el club. Un trabajo que se ha hecho con todos mirando hacia el mismo objetivo, con profesionalidad, humildad y decisión. Tocar fondo en Nápoles fue la clave para darse cuenta de la gravedad de la situación. La directiva respondió con serenidad, calma y ofreciendo las soluciones a su alcance; los jugadores redimensionaron su compromiso hacia el club más grande de Italia, dándose cuenta de que romper con las raíces significa derribar el árbol; y Ranieri se tranquilizó, aclaró sus ideas y ya opta por las decisiones más inteligentes y adecuadas.

La directiva ha tenido el mérito de no dejarse llevar por el pánico y la pasión y la humildad de reconocer en público haber cometido errores en la gestión del equipo y en los fichajes. Su respuesta no ha tenido vacilaciones: en el caso que fuese necesario, el club tiene la necesidad para invertir dinero y adelantar a enero algunos fichajes que podrían estar previstos para el verano. Los nombres que se barajan ahora mismo y que ocupan la mayor parte de las agendas de los técnicos son Diego, del Werder Bremen y Fucile, el polivalente lateral uruguayo del Porto que podría llegar cedido. El otro efecto positivo que ha llegado desde la directiva ha sido la revalorización de las estrellas del equipo, dándoles un papel mucho más importante y adecuado a su historial en el equipo: Del Piero ha respondido con goles determinantes y Nedved ha aumentado una barbaridad su rendimiento, en una mejora clara de su personalidad y, por qué no decirlo, de su implicación en el equipo. Los jugadores que acompañaron a la Juventus en el infierno, la devolvieron a la Serie A y después a Europa se saben importantes y se sienten mejores.

Y todos estos estados de ánimo han sido claves. También para Ranieri, que se ha visto mucho más rodeado de apoyos, respetado e incluso querido. A estas alturas todos sabemos que optó mal en la planificación de los fichajes y que ha incidido en algunos partidos de manera equivocada (sobre todo en Nápoles), pero él ha tenido la humildad y la profesionalidad para desdecirse y corregir sus propios hechos. El entrenador ha admitido sus errores frente a la directiva, que siempre le ha protegido, y las relaciones con los jugadores son mucho más fluidas. El pasado sábado, contra la Roma, muchos pensamos en la sustitución de Del Piero, un jugador de 33 años, con el 2-0 en el marcador. Ranieri no, su confianza en él ha aumentado: sabía que Alex quería seguir, pero también que podía hacerlo. Esa ha sido una de las claves, el saber interpretar mejor las pulsaciones de los jugadores. Y ha sido aquí donde Ranieri ha demostrado estar capacitado para llevar a un equipo de la grandeza de la Juventus. Sí, Ranieri ha sido clave en el resurgir de la Juve.

domingo, 2 de noviembre de 2008

La mejor Juve


La Juventus ha conseguido desafiar una de las leyes más potentes de la física: todo lo que sube, baja. La acepción para la Juventus es al contrario: si baja, sube. La Juventus ha vuelto a lo más alto, aunque aún le faltan muchísimos jugadores, gracias a la unidad y el orgullo del grupo, capaz de ganar cuatro partidos de manera consecutiva. La última, ayer contra la desdibujada Roma de Spalletti, cerró, casi con total seguridad, el capítulo de la crisis y abrió una nueva era, con la esperanza de que la enfermería vaya vaciándose definitivamente ('sólo' se espera la tardanza de Knezevic, operado ayer, y Trezeguet) y que la historia cumpla su curso habitual. La victoria de ayer pudo ser mucho más abultada y el 2-0 no representa el desnivel que realmente hubo en el campo. Una vez más, el camino a la salida de la crisis llo encontró la 'vieja guardia', que alguno quiso dar por muerta y que finalmente ha tenido que rendirse a la evidencia. La victoria contra el Bologna corrió a cargo de Nedved, ayer le tocó a Alex Del Piero. Los líderes de un grupo consistente y de un gran equipo que han permitido rescatar para al causa a Tiago. Con dos óptimas prestaciones consecutivas, el portugués se convierte ahora en la cara y la cruz. Por una parte, Tiago podría ser la solución de muchos de los problemas del centro del campo. Por la otra, con un centrocampista más en la cuenta, junto a Sissoko, Poulsen, Marchisio y Zanetti, sean demasiados. La directiva y el cuerpo técnico tendrán que decidir cual es la mejor manera de recapitalizar los trece millones que se invirtieron en él: venderlo o arriesgarse a seguir contando con él y tener un centro insuperable.

La serenidad, producto de los resultados, está ayudando a Claudio Ranieri, que por un tiempo pareció tener algún desequilibrio mental. Para él también tienen que ir las más sinceras felicitaciones (y quizá disculpas) de la afición. Ayer muchos nos extrañamos con la tardanza de algunos cambios, pero podemos entender que es algo fruto de la confianza. Si Del Piero jugó todo el partido, es porque el miércoles podrá volver a jugar y Ranieri confía en que lo hará bien, como lo hizo ayer. La confianza de la directiva en el entrenador y de sí mismo, ha producido varios efectos positivos a todas luces, como el rescato de grandes jugadores como Tiago, Marchionni; autor del segundo gol con gran maestría, y Molinaro. Ahora, a expensas del resultado entre Milan y Nápoles, la clasificación es mucho más confortante y las perspectivas del partido de Madrid no son angustiosas. El objetivo de la Juventus en el Bernabéu es un lujo: asegurar el liderato del grupo en casa del rey de Europa. Si los grandes jugadores están a su nivel, el presente y el futuro del club está fuera de cualquier duda.

Ayer, la Roma sólo creó algo de peligro con el empuje de con el que salió al césped y antes de que, en torno a la media hora, la La crisis de la Roma, al contrario, parece sin fin y sin fondo por motivos que no se pueden explicar. Siete puntos en diez jornadas son una miseria y un motivo de preocupación extrema para Spalletti y su directiva, que empieza a perder la confianza ciega que había en él. Cualquiera sabe ya que esta Roma no tiene nada que ver con la del año pasado y saltan a la vista las dificultades que tiene el equipo para mover el balón. De Rossi, a trompicones, cumple con su papel, pero Pizarro tiene que suplir las carencias de la defensa, retrasándose demasiado y llegando tarde después a la jugada. La mediapunta, formada ayer por Vucinic, Perrotta y Taddei, fue totalmente improductiva. Sólo Baptista y algunos fallos (puntuales) conjuntos de la línea defensiva juventina crearon algún peligro. La Roma se vio superada en todo momento y dio la sensación de estar siempre perdida. Sus únicas 'oportunidades' se circunscribieron al periodo central de la primera parte, en el tramo en que la Juve dejó el sprint y antes de que volviese a adueñarse del partido y fuese con decisión en búsqueda de la portería de Doni, el mejor de la Roma. El brasileño respondió muy bien y salvó a su equipo de varios goles cantados: primero un cabezazo de Chiellini y después el disparo de Marchionni tras una combinación con Molinaro y Amauri. Pero frente al gran disparo de falta de Del Piero, realmente soberbio (minuto 38), nada pudo hacer sino rendirse y aplaudir la trayectoria perfecta de Alex Del Piero. Este año ya vimos una de sus obras maestras en el debut en Champions frente al Zenit, pero la ejecución de ayer fue mucho más violenta, más bella.

Las percusiones de Molinaro por la izquierda y el empuje de Grygera por la derecha dieron la impresión de desestabilizar por completo a la Roma. Uno tenía que vérselas con Taddei (de lo peorcito de su equipo) mientras que el otro pudo olvidarse totalmente de Vucinic, ya que sus espaldas estaba cubiertas por Legrottaglie, mejor y más atento que Chiellini en el día de ayer. En la que podíamos calificar como la noche de los milagros en Turín, la resurrección de Tiago pareció confirmarse para sorpresa de todos. El portugués apático, débil y dañino de la pasada temporada, que nos dejó perplejos la pasada temporada, es un nuevo jugador. El nuevo Tiago jugó su primer gran partido de titular al lado de Sissoko y consiguió que no echásemos de menos a otros centrocampistas que siempre habían dejado mejores sensaciones que él (Zanetti, Marchisio ó Poulsen). También Marchionni parece haberse recuperado y haber abandonado su periodo de lesiones y de 'ser o no ser'. Ayer estuvo deslumbrante en algunos tramos del partido y consiguió marcar un muy buen gol en un choque tan importante: era el 2-0, el minuto tres de la reanudación, y transformó el partido, que pasó de ser una dura pelea a un duro entrenamiento pensando en el Real Madrid. Después lo intentó Amauri por todos los modos posibles, rozando el tercer gol en más de una ocasión. No logró marcar. El partido acabó 2-0. La Juve vuelve a ser la Juve. Y ya no hay dudas: nosotros también podemos.

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