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viernes, 13 de agosto de 2010

Una diferencia


El triangular del Trofeo TIM, además de unos amistosos entre enemigos íntimos, se ha convertido en un partido ordinario para la Juventus, jugando los segundos 45' con el Milan tras un 'descanso' de quince minutos tras perder contra el Inter, golazo de Sneijder mediante. Sí, un partido amistoso que, como tal, puede tener un valor relativo, pero del que ha salido un mensaje claro y que todo el mundo juventino ha recibido (directivos también): la Juventus es un equipo sólido (a pesar de que hoy ha encajado dos goles; uno más que en todo el resto de verano), más fuerte y determinado que la temporada pasada, pero con una evidente carencia en la fase de creación y ofensiva.

Aunque esta afirmación, la más importante exhibida tras el TIM de ayer, también es relativa: la Juve que jugó contra el Inter tiene grandes lagunas de calidad; la que jugó contra el Milan, no. ¿La diferencia? Sólo una: Diego Ribas da Cunha. Justamente el jugador protagonista de los últimos días en el fútbol hablado. Justamente el jugador, que vistas las dificultades contra el Inter, cuya salida del equipo, cuando se daba por hecha, fue negada por Marotta. "No se dan las condiciones para que se vaya", afirmó. Y no sabemos qué hubiese dicho si después del partidillo contra el Milan le hubiesen vuelto a preguntar. "Diego no está en venta, quizá". Porque en el primer partido, con Trezeguet y Del Piero y sin Diego y Amauri, vimos un Inter más brillante, conjuntado y armónico que la Juventus, a pesar de la teórica superioridad de la Juventus en la preparación. Vimos una Juve con Melo, muy activo en defensa, pero poco efectivo en la creación y con un Sissoko idem en ataque y menos ordenado tácticamente, si bien fue suya la ocasión más clara para empatar el golazo desde fuera del área que Sneijder le hizo a Manninger (25') con un disparo, diez minutos después, que rebotó dentro del área en la mano de Cambiasso.

Sin embargo, contra el Milan, vestida con la camiseta de Italia, con Diego, Amauri y Marchisio y ovacionada por la mayoría del San Nicola de Bari, Diego invitó a todos sus compañeros a su show particular de magia, prestidigitación y reivindicación. Ironías de la vida, su padre, que se encontraba en Alemania negociando con el Wolfsburgo, se habrá perdido las maravillas de su hijo: un golazo, un disparo que se chocó contra el milagro de Amelia, una rabona y mucho más. ¿Y todo esto para qué? Para no arrancar más que un empate contra un Milan que juega al trote elefántico de Ronaldinho y que es un pez fuera del agua sin el balón. La conclusión es clara: la Juventus tiene que conseguir todavía cuatro fichajes (un central, un lateral zurdo para evitar que De Ceglie, como ha hecho desde el final del partido contra el Al Nassr juegue todos los minutos, un 'regista' y un volante zurdo), pero no para ello debe prescindir del jugador que le ha aportado lo más positivo de la noche y, seguramente, de todo el verano.

En ese capítulo quizá Diego compite con Amauri, voluntarioso, luchador, aguerrido, incansable y tremendamente peligro y Marco Motta, cuyos centros pueden suponer una vía de escape autorizada durante la temporada. Pero, sinceramente, ¿qué es lo que no le puede gustar a Del Neri de un segunda punta que baja a recibir balones hasta el centro de la defensa y hacer jugar al resto de sus compañeros, dándole al equipo una salida además de la de los balones largos a los volantes? Porque él, junto a Lanzafame, resolvió el problema en el que se había metido la defensa, que sufre sin Legrottaglie, dejando recibir a Ronaldinho, que batió a Storari en el 21' con un gol al segundo palo imposible de parar para Storari. Como los que hacía cuando era bueno. Fue Diego el que, con una combinación con Lanza, otro grande, dejó a Amelia sin respuesta, afinando con bisturí un disparo al primer toque y dejando una duda en el aire: ¿cuáles son las condiciones que se tienen que dar para que la Juventus pueda darse el lujo de vender a Diego?

sábado, 15 de agosto de 2009

Una Juve ganadora invierte la tendencia


Juventus - Inter, 1-1 (7-6 en penaltis)
Juventus(4-2-3-1): Buffon; Grygera, Legrottaglie, Cannavaro, Molinaro; Feli­pe Melo, Poulsen; Salihamidzic, Tiago, Iaquinta; Amauri. A disposición: Chimenti, Man­ninger, Cáceres, Chiellini, Ariaudo, De Ceglie, De Paola, Alcibiade, G. Giovinco, Marrone, Immobile, Yago. Entrenador: Ciro Ferrara.
Inter (4-3-1-2): Julio César; Santon, Ma­terazzi, Samuel, Chivu; Vieira, Cambias­so ( 35’ Krhin), Thiago Motta; Stankovic; Quaresma ( 42’ Rivas), Mancini ( 36’ Mili­to). A disposición: Toldo, Orlandoni, Obi, Caldi­rola, Alibec, Crisetig, Destro, Balotelli. Entrenador: José Mourinho.
Árbitro: Damato. Amonestó a Felipe Melo y Stankovic.
Goles: 26’ Thiago Motta, 44’ Amauri.
Penaltis: Milito gol, Saliha­midzic gol, Balotelli gol, Grygera gol, Chivu gol, Felipe Melo gol, Thiago Motta gol, Poulsen palo, Samuel fuera, Amauri gol, Vieira gol, Iaquinta gol, Santon pa­rado, Legrottaglie gol.

A la novena fue la vencida y la Juve de Ferrara consiguió ganar por primera vez el TIM. No es el Scudetto, pero sí sirvió para certificar (si es que aún hacía falta) que el equipo de Ferrara está preparado para luchar por todo al máximo nivel. El primer partido contra el Inter nos dejó lo que puede ser un adelanto de la próxima Serie A: un gol para cada uno, un penalti pitado y después fallado, una expulsión, algunas peleas sobre el campo y las primeras protestas de Mourinho durante y tras el partido. Un Juve - Inter nunca puede ser un amistoso y ayer en la mini versión de cuarenta y cinco minutos ya pudimos ver de todo: un Inter que jugó mejor y gustó más contra una Juventus más efectiva y concentrada en obtener una victoria de éxito tras el último desliz contra el Villarreal. De hecho, si Julio César no hubiese parado magistralmente el penalti que lanzó Iaquinta, la Juventus hubiese conseguido remontar el partido en los 45 minutos reglamentarios (después lo hizo en la tanda de penaltis).

Los enfrentamientos entre Melo y Stankovic (dos provocadores) en los primeros minutos podían dar un sentido a lo que ibamos a ver después: un partido cargado desequilibrado por la agilidad y velocidad de Quaresma, que nunca había jugado un partido tan bueno en su breve experiencia interista. De hecho fue él el que le puso la asistencia, después de mostrar nuevamente el mal momento de Grygera, a Thiago Motta, para que el brasileño la elevase por encima de Buffon. Un gol que sirvió para despertar a la Juve, hasta entonces perdida, trabajando muy mal el fuera de juego en la línea defensiva e improductiva por las bandas con el sistema que probó Ferrara ocupándolas con Iaquinta y Salihamidzic con Tiago detrás de Amauri. La Juve le metió otra velocidad al partido y empezó a entrar directamente en el área, buscando por el centro a Iaquinta y Amauri. Precisamente al italobrasileño le hizo un penalti Materazzi en una de sus llegadadas para intentar aprovechar un centro. Un penalti que después fallaría Iaquinta (genial Julio César), pero que cambiaría por completo el partido: Materazzi, como de costumbre, dijo alguna palabra que sobraba y terminó expulsado. Mourinho decidió ahí defender el resultado dando entrada a Rivas por Quaresma. Un cambio desafortunado porque el colombiano, en su primer partido del verano, que evidenció estar muy lejos de su mejor momento de forma (física, técnica y táctica) y que terminó regalando el gol del empate a la Juve con un infeliz pase atrás a Samuel que terminó dejando a Amauri solo ante Julio César. Amauri no falló y un minuto después el árbitro decretó el final y la consecuente tanda de penaltis: falló primero Poulsen (al palo), después Samuel (aún están buscando ese balón) y finalmente fue Buffon el que paró un penalti no demasiado bien tirado por Santo para certificar la primera victoria de Ferrara contra Mourinho.
Juventus - Milan, 2-0
Juventus (4-3-1-2): Manninger; Cáceres, Legrottaglie, Chiellini, Salihamidzic; Poulsen (28’ De Ceglie), Felipe Melo, Marrone; Yago; Iaquinta (43’ G. Giovinco), Amauri (34’ Im­mobile). A disposición: Chimenti, Buffon, Grygera, Molinaro, Cannavaro, Ariaudo, DePaola, Tia­go Alcibiade. Entrenador: Ciro Ferrara.
Milan (4-3-1-2): Roma; Oddo, Nesta (13’ Onyewu), Favalli, Antonini; Abate, Gattuso (20’ Ikande), Flamini; Ronaldinho; Pato (24’ Zigoni), Huntelaar (13’ Inzaghi). A disposición: Sto­rari, Kaladze, Borriello, Strasser, Oduamadi, Albertazzi, Scampini, Verdi. Entrneador: Leonardo Araujo.
Árbitro: Russo. Amonestó a Legrottaglie.
Goles: 14’ Amauri, 33’ Iaquinta.

Si el partido contra el Inter había sido un vaivén de emociones, el segundo cotnra el Milan ni siquiera pudo calificarse de disputa. Mejor la Juventus, quizá ayudada por el poco nivel exhibido por el rival, con el ya habitual 4-3-1-2 de Ferrara aderezado con una grandiosa novedad: la titularidad del español Yago Falqué por detrás de Iaquinta y Amauari. La promesa del Barça, cuyo talento no estuvo valorado por los técnicos catalanes, se está convirtiendo poco a poco en una realidad juventina: el año pasado marcó trece goles en el campeonato Primavera y este año ya ha jugado dos partidos con el primer equipo. Ayer, como titular, demostró la calidad que garantiza un canterano del Barça, que poco a poco consigue ganarse el calificativo de ser la cantera europea que antes fuese el Ajax. De hecho, salió de las piernas de Yago la pelota que después metería entre los palos Amauri para inaugurar el marcador de un partido que desde el principio parecía decantado a favor de la Juve, que mostró un juego efectivo, atractivo y muy convincente.

Ese gol (poco importa la ayudita de Roma, el último fichaje del Milan) terminó por desnivelar un partido que realmente nunca nació. El Milan, que ayer sumó la séptima y octava derrota de la pretemporada, se mostró incapaz de crear una sola ocasión de gol en todo el torneo, con unas bandas que le perjudican más de lo que le aportan, con Pato jugando de manera intermitente, con un Ronaldinho desaparecido que salió entre pitos y con Huntelaar perdido entre la nula productividad de su equipo. Además, Leonardo se encargó de hacer salir a varios jóvenes intentando quitarle importancia al torneo y sacándose alguna responsabilidad de encima. Con este panorama, era la Juventus la única que se acercaba a puerta hasta que llegó el 2-0 de Iaquinta (en fuera de juego), aprovechando una gran incursión de De Ceglie en su debut en esta pretemporada. Fue el gol que cerró el partido y dio el trofeo más prestigioso del verano a la Juve por primera vez en sus nueve año de existencia. El equipo aún tiene fallos; Molinaro y Grygera están pasando por dos momentos peculiares y no rinden; Melo partió con retraso y su falta de físico se nota. Pero por otra parte, la Juve ganó su primer TIM sin Del Piero, Trezeguet o Diego. Por comentar algunas cosas.



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