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jueves, 15 de abril de 2010

"Que no ayude a la Juventus, por Dios"


Hay veces que sobran las palabras. Otras, como ahora, no sabes qué decir. Todavía estoy estupefacto con lo que estamos escuchando estos dos últimos días. Ayer, el programa “DirettaStadio” de la televisión italiana 7 Gold, desveló una de las interceptaciones que fueron consideradas "irrelevantes" por el comisario Auricchio en la investigación del ‘Calciopoli I’ en 2006. Podemos escuchar al entonces Presidente de la Figc, Franco Carraro y al designador arbitral Giuseppe Bergamo:


- Carraro (C): Hola
- Bergamo (B): Sí, doctor, soy Bergamo, digame.
- C: ¿Cómo está?
- B: Bien ¿y usted?
- C: Bien ¿Quién estará para la Juventus…?
- B: Rodomonti… ¿Inter – Juventus? Hemos sorteado cinco, los cinco que podían hacer el partido: Collina, Bertini, Rodomonti, Farina… y… el quinto era… en cualquier caso en el sorteo ha salido Rodomonti.
- C: Por favor, que no ayude a la Juventus, por Dios. Es un partido delicadísimo, en un momento delicadísimo de la Lega, etc… Por Dios, que no ayude a la Juventus… Que haga un partido honesto, por favor, pero que no cometa errores a favor de la Juventus, por favor.
- B: No, no… No he hablado con él todavía porque acabo de llegar hace cinco minutos porque ahora hago clases con los (árbitros) de primer y segundo año. Pero esté usted tranquilo que yo hablo con él mañana por la mañana cuando se entrene para que le quede esto en la cabeza.
- C: Él tiene que hacer un partido correcto, pero que, por favor, no cometa errores a favor de la Juventus porque sería un desastre.
- B:
- C: ¿Entendido?
- B: Sí. De todos modos hace muchísimo que no arbitra a la Juventus. Le hemos metido (en el sorteo) porque hace dos o tres años que no… era uno de los que han estado alejados…
- C: Pero eso a mí no me importa. Lo que quiero decir es que si fuese Collina (el árbitro) aunque se equivocase nadie diría nada, pero si se equivoca Rodomonti será un gran lío. Además, tenga presente que se juega el domingo por la tarde y el lunes son las elecciones a la Lega, etc… Por lo que sería un auténtico desastre en definitiva, ¿entendido?
- B: Yo me ocupo mañana de hablar con él.
- C: Muy bien, muchas gracias. Adiós.
- B: Adiós.

El fútbol italiano se queda ya sin ninguna defensa posible. Si es que todavía tenía alguna. La justicia, pero, queda mucho peor. Después de todo, el fútbol nunca paró de jugarse, pero la justicia sí dejó de ser justa. Lo que estamos viendo en el juicio de Nápoles es desolador por dos razones: 1) el contenido de algunas llamadas en las que directivos quedaban para cenar con miembros del estamento arbitral y en especial otras dos en las que Bergamo le decía a Facchetti “he sufrido por vosotros” en una y Facchetti en la otra mandaba a Bergamo a casa de Moratti “que tiene un regalo para usted” (peor quizá sea la justificación que ha dado Bergamo: era Navidad, recibía muchos regalos). Y 2) ¿Cómo es posible que estas llamadas, per la carità di Dio, no fuesen tenidas en consideración? ¿Con qué criterio pudieron considerarse alguna vez como “irrelevantes para la investigación”?

La vergüenza que concierne y atrapa a todo el fútbol italiano (y quizá europeo, porque hoy Carraro forma parte de la Uefa) supera con creces cualquier cosa vista o escuchada anteriormente y es de una gravedad tal que el proceso anterior que descendió a la Juve no debería sólo ser revisado, sino automáticamente anulado. Hay que entender la magnitud del caso: el ‘jefe’ absoluto del fútbol italiano, el Presidente de la Figc, está sugiriendo los designios arbitrales. El mismo Presidente que luego nombró la comisión de disciplina que consideró “irrelevantes” todas las llamadas que estos días estamos descubriendo, la aquí arriba transcrita incluida.

Ayer, aquí mismo dijimos que la sentencia de 2006 era injustificada y sospechamos que podría ser injusta. Hoy lo aseguramos. La disparidad de criterios, el intento de ocultar esta información… todo se ha convertido en un gran humo negro que contamina a todo el fútbol italiano con esta llamada. ¿Por qué sólo se juzgó a Moggi? ¿Por qué sólo se tuvieron en cuenta las llamadas realizadas desde Turín? A Moggi y a la Juventus se le condenó por infringir el artículo 6 del código de la Figc, por “ilegalidades deportivas” mientras estas llamadas 'sólo' van contra el artículo 1, “deslealtad deportiva”. Para este caso se aplicó un criterio: seis infracciones del artículo equivalían a un quebranto del sexto. Para el resto de los equipos, artículo uno en el peor de los casos. ¿Y por qué?

Porque, entre otras muchas cosas, esta llamada desmonta también la teoría del poder de Moggi y la Juventus: si el Presidente de la Figc ordena y el designador arbitral obedece será porque ni Moggi y, ni mucho menos, la Juventus, tenían ese famoso “sistema” para controlar el fútbol. Hemos llegado al punto de no retorno en Italia. Ahora es una obligación que se aclare toda la situación. Mientras, aquellos que se erigieron como defensores de la honestidad un día siguen empeñados en que es algo que no tiene ninguna importancia. Que esto es una “contaminación”. Impacta leer el comunicado de Moratti en el que dice que “no renunciamos al título” de 2006. La sinvergüencería golpea a todo el fútbol; futbolistas, árbitros, productores televisivos, periodistas, aficionados… A todos nos han engañado. Mi raccomando… que se haga justicia. Per la carità di Dio.

miércoles, 14 de abril de 2010

Una decisión "improvisada y apresurada"


Para cerrar el sentido de las comillas añadiremos que la decisión de asignar el scudetto 2005/2006 al Inter, además de "improvisada y apresurada" fue injustificada y, por tanto, abrumadoramente injusta. Esto ha sido lo que ha dicho Franco Carraro, presidente de la Figc en el momento en que estalló el 'Calciopoli' y que tuvo que dimitir después de ser imputado en el caso, en el programa “La Politica nel Pallone” de Gr Parlamento en Italia. Carraro comenta esto en referencia a los que defienden la asignación del título al Inter por el bien de Italia porque, supuestamente, la Uefa obligaba a inscribir uno de los cuatro equipos en Champions League como el campeón del a competición. Carraro confirmó ayer que no hubo ninguna “exigencia por parte de los organismos internacionales” y que sólo presionó para que la justicia diese rápido un veredicto que permitiese a los equipos italianos inscribirse en las competiciones europeas con la nueva clasificación sin obligar a asignar un campeón.

Hubo prisa entonces, mucha prisa, demasiada, en proclamar un vencedor del campeonato. Dice Carraro que lo más justo hubiese sido “adoptar las sentencias y después tomar las decisiones con el paso del tiempo”. Carraro, como ha hecho Giancarlo Abate estos días, reivindicaba la tradicional calma de la justicia en estos casos. Dice que había que ir “con los pies de plomo”.

Sin embargo, desde que estalló el caso hasta que se dictó sentencia pasaron dos meses y veintitrés días. Algo demasiado extraño. Por el tiempo y por las formas. Hoy podemos decir, casi sin miedo a equivocarnos, que fue un juicio sumarísimo (más después de ver en el proceso de Nápoles el criterio que tuvo el inspector Auricchio para admitir unas escuchas y no otras). Porque en la justicia, también en la italiana y aunque sea en el ámbito deportivo o no, el derecho a la defensa y a hacer uso de la misma tendría que estar garantizado. Siempre. Y ese fue un ‘lujo’ que no tuvo la Juventus. La condena que tuvo fue más que ejemplar (y ahora también injusta), fue definitiva. El fútbol no podía pararse, decían. Tenían prisa en 2006 para juzgar a la Juventus. Y no habían motivos para ello. Una de las mentiras más grandes y dolorosas de todo el proceso del 'Calciopoli'. 'Calciopoli I' a partir de ahora.

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