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domingo, 8 de noviembre de 2009

La Juve se reafirma


Atalanta - Juventus, 2-5
Atalanta (4-4-1-1): Consigli; Garics, Talamonti, Peluso, Bellini; Ceravolo, Padoin, Guarente, Valdés; Doni; Tiribocchi (44' st Madonna). A disposición: Coppola, Bianco, Pellegrino, Radovanovic, Caserta, Tiboni. Entrenador: Conte.
Juventus (4-2-3-1): Buffon; Cáceres, Cannavaro, Chiellini, Grosso; Felipe Melo, Poulsen; Camoranesi, Diego (45' st Immobile), Giovinco (29' st De Ceglie); Trezeguet. A disposición: Manninger, Grygera, Legrottaglie, Molinaro, Tiago. Entrenador: Ferrara.
Estadísticas Atalanta: disparos 8, disparos a puerta 3, corners 2, fueras de juego 5, posesión de balón 48'2%.
Estadísticas Juventus: disparos 10, disparos a portería 6, corners 4, fueras de juego 7, posesión de balón 51'8%.
Árbitro: Morganti. Amonestó a Padoin, Doni, Guarente, Bellini, Grosso, Felipe Melo, Cannavaro y Trezeguet.
Goles: 37' pt Camoranesi, 38' pt Camoranesi, 7' st Valdés, 11' st Felipe Melo, 27' st Ceravolo, 40' st Diego, 43' st Trezeguet.

La Juve confirma su disputa por el título y se reafirma como un equipo nuevo, que rompe con el pasado y que sabe cómo se cambia. Lo ha hecho Ferrara con un equipo basado en el ataque, la potencia y la creatividad, aunque la consistencia que ha ganado arriba, de momento, la pierde en defensa. Particularmente en los laterales, donde reina la distracción, desubicación y otras muchas cosas que empiecen por 'des-'. Algo que para el espectador se ha convertido en un aliciente, porque los partidos de la Juventus se han convertido en un trhiler continuo que no pueden darse por terminados hasta que aparezca the end. Ayer terminó el misterio a 5' del final, cuando con un gol más propio del billar que del fútbol, Diego hacía el 2-4 y daba por terminada la competición. No el partido, porque sólo tres minutos después, Trezeguet marcaba su 167º gol, igualando a Sivori con la camiseta de la Juve. Dos goles que, unidos a los dos de Camoranesi y al también anterior de Melo, mantienen a la Juve viva en la lucha por el campeonato y confirman su calidad, tanto individual como colectiva. Aunque ayer también se pudieron ver los problemas que arrastra el equipo desde el verano (o incluso antes). Problemas que intentará atajar el bueno de Ferrara, que con el 2-3 decide cubrirse con De Ceglie por Giovinco, durante la pausa que dará paso a las selecciones nacionales. Por ahora, disfrutemos de los cinco goles de ayer (por segunda vez en la temporada) y de una Juve que muestra una idea de juego más que interesante.

Para esto, ha hecho falta la magia de Diego, la garra y la potencia de Melo, pero, sobre todo, la calidad del mejor fichaje del verano, Mauro Germán Camoranesi. Después de una temporada pasada para olvidar, entre lesiones y polémicas y de un inicio de temporada también complicado, el italiano de Tandil marcó ayer por tercera vez en cuatro partidos. Tras haber anotado contra Sampdoria y Maccabi, ayer marcó una doppietta en el breve arco de un minuto (36' y 37'). Aunque el buen momento de Camo no se reduce sólo a la estadística goleadora. No, se ha convertido en la pieza clave del motor ofensivo del equipo, más importante incluso que Diego y lleva varios partidos siendo el mejor (fue también el mejor de todo el partido contra el Nápoles aún jugando sólo la primera media hora). Algo que, seguramente no por casualidad, ha coincidido con el cambio al 4-2-3-1 que le libera mucho más de ciertas tareas indecorosas.

Por su parte, Conte tenía que hacer frente ayer a muchísimas lesiones, pero aún así, la Atalanta lo intentó desde el inicio. Atacando principalmente por las bandas, como hacía su Bari: Valdés, por la izquierda, desnudó las limitaciones de Cáceres y Ceravolo, en la derecha, disfrutaba los latifundios que quedaban detrás de Grosso, que aporta mucho, muchísimo en ataque, pero que tiene una relajación defensiva excesiva. No es casualidad que los dos goles locales llegasen uno por cada banda. Aunque lo intentó, a la Atalanta le faltó toda la precisión del mundo y fue la Juve quien capitalizó primero sus ocasiones. En el 36', Grosso se va forzado hasta la derecha y saca un centro rápido que Camoranesi, como si de Amauri se tratase, remataba anticipándose a Peluso y poniéndola a la izquierda de Consigli. Sólo un minuto después, los mismos protagonistas: centro de Grosso, esta vez desde la izquierda, rechace defectuoso de Peluso y Camoranesi que tiene el tiempo justo de controlar y rematar. El uno-dos estilo Foreman dejó noqueada a la Atalanta, que no reaccionó hata el final de la primera parte, con un disparo de Guarente que encontró respuesta en Buffon.

La reanudación, sin embargo, fue un festival de emociones y jugadas interesantes. Conte, como muchos otros, sabe cual es el punto flojo de la Juve y por ahí mandó atacar. A los siete minutos, Guarente mete un pase diagonal perfecto para Valdés, que enfila y se va de Cáceres para hacer el 1-2. Después de dos goles anulados por justo fuera de juego a la Juve (Melo y Poulsen se unían al también correctamente anulado en el primer tiempo de Trezeguet), un golazo desde fuera del área de Felipe Melo empotraba las esperanzas atalantinas contra las redes (mal) defendidas de Consigli. Con el 1-3, las sensaciones de la Juve volvieron a variar, a languidecer y en el 27', Tiribocchi, recibe de Valdés y sin mirar la pone a la derecha, donde Ceravolo se merienda a Grosso y hace el que era un temible 2-3. Con el equipo de Conte volcado, Ferrara metió a De Ceglie por Giovinco y la Juve retomó el control y la tranquilidad, señal de que entrenador y jugadores aprenden de sus propios errores. Después llegaron los mencionados goles de Diego y Trezeguet. Suficiente para ganar y alejar algunos fantasmas mientras esperamos a que se vacíe la enfermería y que Blanc y Secco coronen el excelente trabajo del verano con el retoque que hace falta en enero. Porque el equipo está y funciona. Basta corregir algunos errores. Nada que la Juve no pueda hacer.

> Puedes ver el resumen del partido en Curva Bianconera TV.

lunes, 18 de mayo de 2009

Ranieri, por favor, vete


Qué ilusos fuimos todos al pensar que en San Siro vimos una buena Juve, que resurgía de sus cenizas, y que parecía volver al camino de, por lo menos, la entrega. Viendo cómo ha marchada esta última jornada, podemos utilizar el partido del Milan en Udine pensoso cuando más tenía que dar la cara, para explicar el rendimiento distinto, aunque no muy bueno, de la Juve el pasado sábado en el Meazza. Ayer, a falta de algo que echarnos a la boca, tuvimos que alegrarnos con el gol de Sergio Pellissier para el Chievo, que mantenía al Genoa a una distancia, ya incalcanzable, de seis puntos, en un momento en el que el peligro de perder incluso la cuarta plaza y quedarse fuera de la próxima Champions era más que real visto lo visto. Por lo menos, con goles ajenos, la clasificación para la Champions está asegurada y ahora 'sólo' falta saber el orden: segundo (sería un milagro), tercero o, en el peor caso, cuarto. El fatídico 22 de marzo, el punto final y real de la etapa de Ranieri al frente del vestuario de la Juve, la Juventus aventajaba en siete puntos al Milan y tenía trece más que la Fiorentina. Visto lo de ayer, el empate en San Siro fue un espejismo, como pronto nos recordó la Atalanta, que por otra parte, era uno de los mejores rivales posibles, sin nada que jugarse, y que lanzó tres ‘goles’ al larguero. Con las puertas del estadio cerradas para la afición, la Juve dejó bien abierta la suya y Buffon volvió a ser el mejor del equipo. El resultado final, si es que importa, fue de empate a 2. Y gracias. Porque si Amauri y Legrottaglie estrellaron dos disparos al palo, Plasmati también lo hizo por dos veces y Cigarini una tercera. Y así, la Juve lleva sin ganar desde el pasado 21 de marzo (4-1 a la Roma). Desde entonces, ha sido incapaz de cosechar seis empates y dos derrotas. Algo fácil de explicar si vemos las estadísticas goleadoras: 14 goles a favor y 16 en contra (dos por partido). Un ataque aceptable, pero un sistema defensivo de Serie B. Y resulta paradójico, que sólo le marcasen un gol a la Juve, Milan e Inter. Todos los demás, dos (Lazio, Reggina, Lecce y Atalanta) o tres (Chievo y Genoa).

Con el empate de ayer, prácticamente nos despedimos del segundo puesto y hay que guardar muy mucho el tercero para evitar la previa de la Champions. Otro dato significativo es que el equipo de Ranieri tiene ahora dos puntos menos que la temporada pasada. Una estadística difícil de analizar y que sólo se podría llegar a explicar, entendiendo el final de la etapa de Ranieri en el club. El año pasado, un equipo recién ascendido, nos conquistó a todos. No existen dudas sobre el buen trabajo de Ranieri. Le devolvió la solidez histórica a la Juventus y de vuelta a la Champions. Sin duda, ha trabajado bien, a pesar de algunas decisiones polémicas. Pero al final ha sido su comportamiento, uno de sus puntos más fuertes a lo largo de su carrera, lo que han terminado con él. Su relación con el vestuario es completamente irreconciliable, y eso ha repercutido en un divorcio con la afición. Que no le perdona la condena a Trezeguet, un elemento imprescindible en situaciones de emergencia, y el ostracismo al que tiene sometido a Giovinco, eligiendo a Zebina como tercer cambio antes que a él en los tres últimos partidos. Si Ranieri, como dice y no vamos a poner esto en tela de juicio, quiere bien a la Juve, debería aceptar la obviedad, ver que no puede con el proyecto, que está solo y que su etapa en la Juve ha terminado. Ha obtenido del equipo un rendimiento notable, pero si el sábado pasado dijo que “podíamos haber sacado algo más”, ayer dijo que “con este equipo estamos ya dando el máximo”. Han sido estas dudas, esta falta de claridad en torno a tantos temas lo que le ha hecho perder la confianza de todos. Y si alguien quiere bien a Ranieri, si alguien le apoya, que hable con él y le diga que ha terminado con la Juventus. Que no puede seguir alargando la agonía de un proyecto que posiblemente empezó enfermo y que ya nadie es feliz en la Juventus. Ni siquiera él. Así que Ranieri, por favor, vete.

La Juventus se va concentrada a partir de hoy. Una muestra más de la deriva en la que está la directiva (ayer mismo después del partido se negó la posibilidad) y es posible que hoy se tome la decisión de relevar a Ranieri en su cargo para salvar lo que queda de salvable de la temporada, confiándole el equipo a Ciro Ferrara, hasta ahora el máximo responsable de las categorías inferiores de la Juve. Una decisión arriesgada, pero quizá menos que dejar al equipo descomponiéndose entre sus propias cenizas mientras las brasas empiezan a chisporrotear cerca de una directiva demasiado autocomplaciente y confiada. La Juventus, entendida en su más amplio significado, necesita reaccionar. Y, como el propio Cobolli dijo, “sólo quedan dos partidos, ya no quedan tres”. El equipo ha caído en una dinámica perdedora constante e irreversible a día de hoy. Y como dice la famosa ‘Ley’, cuando las cosas van mal, pueden ir peor. Y ayer apareció la mala suerte en el primer tirito de la Atalanta, obra de Cigarini, que golpeó en Legrottaglie, cambiando la trayectoria y llevándolo hasta el fondo de la portería. Aún estando en un peligro continuo, la Juve logró remontar con un cabezazo de Iaquinta (asistencia de Nedved) y una genial volea de Zanetti, desde más de 25 metros, perfecta y bellísima. Un equipo ‘normal’ hubiese hecho valer la superioridad (aunque fuese meramente la clasificatoria), para cerrar el partido. La Juve, sin embargo, se dejó marcar un gol absurdo en un saque de esquina con dos cabezazos de los bergamascos en el área. Otra estadística: cero tarjetas. En la segunda parte, la Atalanta pudo ganar con comodidad, la Juve ni siquiera puso la garra. Nunca nadie aseguró que este equipo iba a ganar el Scudetto, pero tampoco que podía descender. Ranieri, por favor, vete.

lunes, 22 de diciembre de 2008

La Juve sigue


Que estas navidades no coman turrón los árbitros. Algo así sugirió Luigi Del Neri al término del Atalanta - Juve: "Que coman menos y corran más. Cometen muchos errores y siempre contra los pequeños". El análisis del técnico nerazzurro contiene parte de verdad, pero no sirve para justificar el 1-3 que encajó su equipo y que deja a la Juve con la distancia intacta con respecto al Inter. Porque sí, la Juve pudo salir beneficiada por alguna decisión arbitral, pero la victoria la consiguió por méritos propios. Por la seguridad que mostró el sistema defensivo después de los diez primeros minutos de aturdimiento y a la contumaz eficacia de Amauri y Del Piero, engrandecida aún más por el portero local Coppola, missing en todos los goles de la Juve.

Con las cartas sobre la mesa el partido ya tenía sorpresas reveladas desde la previa. Además, el resultado del Inter en Siena no ayudaba (por el fondo y la forma), a parte de enfrentarse a un rival que ha ganado 19 de los 24 puntos que ha jugado en casa. Unas incógnitas (por calificar los temores de manera más liviana) que se despejaron al principio del partido, con la Atalanta a punto de marcar en tres ocasiones en el primer cuarto de hora. Primero con un libre directo botado por Doni que se fue fuera por muy poco y después Floccari que en dos ocasiones erró sólo ante la portería, demostrando que no es exactamente un jugador de área. La potencia desatada de la Atalanta se vio favorecida por el flojo partido de Marchisio y De Ceglie, que jugaron en las antipodas del partido contra el Milan y por los muchos errores en el cierre de un Chiellini irreconocible. Por contra vimos rápidamente que podría ser el partido de Amauri, por la facilidad con que ganaba cualquier balón a la defensa local. Su presión permitió un cierto deahogo para todo el equipo en los momentos más delicados y su gran trabajo se vio premiado con el 1-3. Cabezazo inapelable para marcar su decimonoveno gol en el año 2008, sólo superado por un tal Alessandro Del Piero, que ya hizo el suyo en el minuto 31, rematando con delicadeza un centro de Marchionni.

Los jugadores de la Atalanta protestaron porque el gol de Del Piero vino de un pase de Marchionni en claro fuera de juego (mal colocado el asistente) y, como hemos dicho, lo hicieron con razón. Igual que se pueden aceptar las quejas por un posible penalti del propio Marchionni sobre Floccari en el nueve de la reanudación con el 1-2 en el marcador. Porque antes, Legrottaglie había marcado el segundo de la Juve, cabeceando un saque de esquina y de la misma manera lo hizo después Christian Vieri en el tres de la segunda mitad, volviendo a meter a la Atalanta en el partido. Por lo que el eventual penalti hubiese supuesto, casi con toda seguridad, el empate de la Atalanta. Que no es poco. Pero ni mucho menos todo. Porque desde ese momentó, la Juve se rearmó y los de Del Neri no volvieron a tirar a puerta en la más de media hora que restaba de partido. Mientras los de Ranieri, que sumó su victoria cien en Serie A, volvieron a marcar con el mencionado gol de Amauri. Lo peor ya había pasado (en lo particular y en lo general, que lo hizo hace mucho), mientras que delante nos encontramos con un año esperanzador, con la posibilidad de cosechar muchísimos triunfos que tendrían un valor exponenciado. Un año que nos dará el valor real de este equipo. Para bien o para mal. Pero mientras eso pasa, hay que seguir luchando.

lunes, 21 de abril de 2008

Seria A, 34ª J. Atalanta 0-4 Juventus

El show de Alex

La Juve no tuvo tiempo para los preliminares y se adelantó a los 46 segundos, después llegó el recital de Del Piero, que con un hat trick sentenció a la Atalanta. Camoranesi y Zanetti, que volvía después de su lesión, guiaron el juego de una Juve que estará seguro en la próxima Champions y que se ha convertido en el equipo más goleador de la Seria A con 63 tantos. La Roma está ahora a 5 puntos.

Mezclamos el ritmo italiano, un convencimiento cada vez más grande de sus posibilidades, la dosis justa de grandeza Juve y le añadimos el mejor Del Piero de los últimos años, para el que cualquier objetivo que no sea ganarlo todo resulta pequeño. De ahí obtendremos un cocktail mortal. Para el adversario, evidentemente. Basándose en estos pilares y en el orden táctico que lleva implícito cualquier equipo de Ranieri, ha superado al siempre rocoso Atalanta con un 0-4 irrisorio por la facilidad con la que se ha conseguido, se ha asegurado un plaza para la próxima Champions y nos da derecho a soñar con el segundo puesto. La temporada está a punto de terminar, y es por lo único que podríamos lamentarnos. Porque mientras los rivales salen con la reserva, intentando sacar fuerzas de donde ya no quedan, la Juve corre, pasa, juega, lucha que da gusto. Y marca. Eso sobretodo. 14 goles en los 5 últimos partidos. Para sumar un total de 63, 1 más que Inter y Roma. Una base perfecta para enfrentarse a cualquiera cuando sea y suficiente para ganar con comodidad a la Atalanta, ayer muy poca cosa sin Cristiano Doni. Otras veces la Juve nos había ofrecido un juego in crescendo, dejando jugar al rival, regalando los primeros minutos, y en ocasiones pagando esa osadía muy caro. Pero ayer no, a los 6 minutos la Juve ya estaba con un 0-2 en el marcador (marcó Legrottaglie a los 50 segundos de cabeza y en el 6' Del Piero hizo su primer gol) del que los bergamascos no supieron sobreponerse, a pesar del gran partido que hizo en punta Sergio Floccari, el único de los neroazzurri que le dio sentido a la palabra enfrentamiento.

Como decíamos, la Atalanta iba sin Doni. La Juve se presentó sin Sissoko, sin Chiellini y sin Iaquinta. De la ausencia de estos tres no se acordó nadie y, entre los presentes, hubo quien se perdió el primer gol. La Juve nos dio el tiempo justo para acomodarnos ante el televisor (también se puede extender esto a los 22 jugadores, aunque, evidentemente, no todos estaban en su sitio) para marcar el primer gol. Falta desde la izquierda de Del Piero, la defensa de la Atalanta deja libre a la defensa de la Juve (que se había incorporado al ataque), Legrottaglie conecta con el balón y lo mete a la espalda de Coppola. A la curva bergamasca se le había quedado algo atragantado en la garganta. Pero siguieron animando, intentando hacer cambiar al equipo, pero ayer era la tarde de la curva visitante. Centro desde la derecha de Camoranesi, Trezeguet que la deja para Del Piero, que empalma y pone el 0-2 a los 6 minutos. Antes del segundo gol 'Delpieresco' tuvimos tiempo para ver mucho de la Juve, y bueno, gracias a la lucidez en el juego de un Cristiano Zanetti ya recuperado y a la inspiración continua de Camoranesi; para las quejas de la Atalanta después de que el colegiado no pitase un penalti por mano del italo-argentino tras disparo de Floccari; y para un par de buenas paradas de Buffon. Después llegaría el golpe de gracia para la Atalanta. Pase largo de Zanetti, al hueco que había dejado una vergonzosa pareja de centrales formada por Carrozzieri y Manfredini, carrera de Del Piero, amaga con asistencia para Trezeguet y de nuevo bate a Coppola. 0-3. Minuto 34. El cuarto llegaría en el 20' de la reanudación y aprovechando los mismo problemas de la Atalanta: balón de Trezeguet al hueco, Del Piero que se adelanta a la defensa y marca.

Al final del partido, Ranieri usó un simil con la formula 1 para explicar los tres últimos partidos de la Juve: "Estamos en la última curva, ahora hay que afrontar bien la recta final" La Juve la emprende a tope de revoluciones y con un piloto experto al volante. La Fiorentina ya se ha quedado atrás y el Milan ni se ve por el retrovisor. La Roma tiene el motor gripado y la correa no engrasa bien. Es el momento de apretar al máximo.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Serie A, 15º J. Juventus 1-0 Atalanta

Nedved rescató las ilusiones


La Juve ganó como en los buenos tiempos: derechazo de Nedved desde fuera del área en los minutos finales para doblegar a una buena Atalanta y seguir soñando con el Scudetto.

Ya podemos dar una mirada positiva a la inadaptación de los fichajes. La verdadera Juve no ha cambiado, es como antes. Una Juve hecha con jugadores como Nedved y Del Piero, cracks que no se rinden aunque el partido se complique y que no sienten el paso de los años. Ci sono ancora loro. En este sentido (el más importante), la Juve no ha notado todo lo que ha pasado en los últimos tiempos porla calle Galileo Ferraris. La Juve gana al final después de que el número 10 haya inundado el campo con su entusiasmo y el 11 haya firmado sus ilusiones.
Cuando el juego se convierte en plano, sin ritmo, cuando al área sólo llegan balones largos (o muy cortos) nos damos cuenta de que Pavel Nedved, a sus 35 añitos, sigue haciendo falta. Porque antes o después llega el momento en que 'la furia checa' coge al rival, le invita a entrar y le rompe por velocidad buscando el sitio, el ángulo de porteria para decidir un partido en un segundo. Y todo cambia. Un zarpazo al partido. Doloroso para los rivales, algo normal para Nedved. Lo raro, lo distinto a como era antes, es que hasta ayer, Nedved no nos había obsequiado con ningún gol ni una jugada como la de ayer, que a cinco minutos para el final del partido devolvía algo de sentido a nuestro campeonato.
Final 'sorprendente' que dejó helados a muchos tras un partido muy táctico que dejó muy poco espacio a la imaginación. Ambos equipos fueron a lo fácil, sobre todo la Atalanta que sabe defender y sabe contraatacar, que sabe cuales son sus virtudes y sus defectos. Quizá Del Neri fuese el gran fallo de la Atalanta ayer, quizá un poco más de libertad en sus acciones les hubiera dado otro resultado.
En la primera parte del partido, la Juve produjo un gran volumen de juego, aprovechando, inusitadamente, las mejores cualidades que le puede dar al equipo el sistema táctico que ayer planteó Ranieri. Dinamismo en el centro con Nocerino y Zanetti, velocidad en las bandas con Molinaro (se marcó un partidazo) y Zebina (quién lo diría), creación asignada a la interpretación de Palladino y Nedved y arriba manteniendo la confianza en Trezeguet y Iaquinta, que buscaban los balones largos en velocidad. El equipo funcionaba, pero era evidente que no todo iba como debiera. Llegaban muchos balones al área, pero nunca venían de una jugada capaz de abrir el campo ni la defensa rival, y el resultado fue que Trezeguet remató más veces que en ningún otro partido (con la derecha, con la zurda, con la cabeza, a la media vuelta...) y falló tanto como nunca había hecho. Iaquinta, por su parte, estuvo un poco desaparecido, buscando continuamente el espacio que la Atalanta no dejaba. Vimos dos equipos compactos, que no prestaban ni un milímetro. Vimos a una Atalanta muy peligrosa en ataca con Doni moviéndose entre líneas, entre la delantera y el centro buscando penetrar el centro de la defensa bianconera, pero la entrega de Legrottaglie y la poca incidencia de Floccari, le restó pegada al ataque de los visitantes.
Con todo esto, no había lugar para la sorpresa. La Juve, con el pivote que presenta, buscaba atacar por las bandas, donde vimos a un Palladino muy venido a menos (como lo vimos en Empoli) que no pudo encontrar en ningún momento la convinación con Trezeguet y Iaquinta. Un Iaquinta que sí, físicamente está excelente, pero que ayer no vimos tanto como para poder quitarle el puesto a Del Piero. Hacía falta un cambio y Ranieri entró en razón dando entra al capitán al lado de Trezeguet y a la derecha (donde se echa en falta a Camoranesi) metió a Marchionni. La cosa funcionó a medias, sólo el capitán dejó su marca en el partido: Salió (junto a Marchionni) en el descanso y en su primer balón superó a un defensor con una pirueta y un golpe de tacón, se la pasó a Trezeguet, que ayer no tuvo su día, que no pudo superar a Coppola en la salida. Empezaron a llegar las faltas, peligro seguro con Del Piero en el campo, pero iban saliendo fuera (unas más lejos que otras). No tuvo mucha suerte Alex, Trezeguet siguió fallando y Nocerino y Zanetti se empeñaron demasiado en la fase defensiva y descuidaron bastante la salida de balón. Faltaba Tiago, pero justamente cuando el portugués se quitaba la sudadera, Nedved se giraba, mandaba a por el pan a su par, cogía el angulo y chutaba. Gol. Pellegrino después nos metió el miedo en el cuerpo. Y al final, con el tiempo cumplido, entró Tiago, pero el partido ya había acabado.

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