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miércoles, 11 de marzo de 2009

Grazie, ragazzi


Se acabó. El telón de la Champions League bajó ayer para los turineses. La Juve se queda fuera en los octavos de final tras haber dado todo para seguir avanzando. Ahora, tras la eliminación, llega el momento de hacer balanca, de analizar la situación, de saber qué ha pasado y cómo remediarlo el año próximo. La Juventus cayó ayer con un empate que nos deja orgullo y amargura a partes iguales. Porque la Juve pudo y mereció pasar, pudo y mereció ganar al Chelsea y dio todo para hacerlo. ¿Por qué no lo consiguió? Pues lo sabremos con el paso del tiempo, pero quizá a la mala fortuna, y a la mala salida en el partido de ida, hay que unirle el nivel, aún inferior con respecto a otros, puramente futbolístico de este equipo, que lo intentó con garra, coraje y corazón, pero que cayó en parte víctima de sus limitaciones. Al final, nada que recriminar al equipo: en una situación adversa, plagado de lesiones (otra vez, y esto sí que conviene estudiarlo ya) dio el máximo y demostró que el carácter es importante, pero que en el fútbol, al final, hay cosas que cuentan más. Y en esta situación, no queda otra que aplaudir a los jugadores, apoyarles, animarles y agradecerles el esfuerzo y el orgullo que nos han vuelto a hacer sentir paseando el poderío juventino por Europa un año más. Al final, sigue vivo el Chelsea, un equipo muy parecido a la Juventus, con un carácter muy fuerte, muy seguro, muy sólido y con una calidad, que en el intercambio de golpes, ha marcado la diferencia e inclinado la balanza a su favor.

En una noche en la que el espectáculo se preveía tan grande como la desilusión final, Ranieri decidió que había que salir a por todas, sin atajos. Sacó el mejor equipo posible, teniendo en cuenta las lesiones, el estado de forma actual de cada jugador y la necesidad de remontar el 1-0 de la ida. Por si fuese poco, a los diez minutos, la Juve perdió a Nedved, que disputaba 'Su' partido, después de dos choques, el último con Anelka, que acabaron con él. Pero con Salihamidzic en su lugar, la intención de la Juve permaneció invariable: derribar la gran muralla afro-anglosajona que Hiddink había plantado en el centro del campo con Mikel por delante de la defensa y con una línea de tres con Essien, Ballack y Lampard que funcionó a la perfección en todos los aspectos. El once de Hiddink hacía presagiar que sus declaraciones ofensivas de la víspera eran una milonga, aunque hay que reconocer que si el Chelsea estuvo afinado en su propio campo buena parte del partido, fue por culpa de la Juventus, con Tiago llevando bien el juego y con el tridente formado por Del Piero, Iaquinta y Trezeguet empujando arriba. Un tridente algo raro y que quedó un poco tocado con la salida de Nedved. Del Piero se encontró, a sus 34 años, fuera del área, moviéndose y buscando más que intentando finalizar. Era una solución que se preveía antes, pero que al final no se podría determinar qué porcentaje de positividad tuvo. Lo que sí muestra claramente es la necesidad de un mediapunta en el equipo para momentos como el de ayer.

Cuando Iaquinta, culminando una triangulación perfecta con Trezeguet, marcó el empate con el 1-0 (minuto 19), la ilusión se desbordó: lograr la empresa era posible porque lo estábamos viendo. La pena es que, como siempre, esta Juve que no puede más físicamente (en marzo), el martillo neumático de la Juventus se apagó con el gol y el equipo empezó a echarse atrás, metro a metro, hasta conceder el empate al Chelsea en el tiempo añadido de la primera mitad. Todos lo estábamos viendo y todos lo estábamos deseando: "que acabe el primer tiempo" pensaba más de uno, porque se podía prevér que concediendo campo y espacios, el Chelsea iba a lograr el gol que complicaba sobrenatura la clasificación. Aunque fue con suerte, con un disparo de Lampard que golpeó en Tiago, despistó a Buffon y a cuyo rechace estuvo más hábil Essien que Chiellini y Molinaro. Realmente increíble. En el tiempo añadido. Y podía haber sido peor si Buffon no hubiese sacado con rapidez una falta anterior botada por Drogba y que nunca sabremos (la televisión no dio ni una toma buena y es el ejemplo perfecto de por qué no se puede integrar en el fútbol) si entró o no entró.

La salida al campo en la reanudación era desangelada. El mazazo que se había llevado el equipo, y toda la afición, era terrible y por un cuarto de hora la Juve se dejó llevar por el desánimo y pareció entregada a la eliminación sin oponer demasiada resistencia. La respuesta de Ranieri, viendo la caída del equipo, fue inteligente, aunque polémica: quitó a Iaquinta por Giovinco y fue ampliamente silbado. Aunque en realidad fue una decisión acertada, si bien Vincenzo estaba siendo (otra vez) el mejor de los de arriba, porque Sebas dio vivacidad y velocidad al juego del equipo: volvió a reactivar a la Juventus y a la afición. La Juve rozó el 2-1 por dos veces con Trezeguet (inexplicablemente sustituido al final) y después Chiellini, ya amonestado, por una entrada dura sobre Drogba, fue expulsado. Cierto que Chiellini tocó más balón que rival y que el árbitro pudo haber evitado la expulsión, pero era innecesario, estando previamente amonestado, hacer esa entrada. Un error grave que se convirtió en mortal cuando Del Piero marcó de penalti (increíble disparo) el 2-1 y el pase estaba al alcance. Lo intentó la Juve, pero en una contra, con sólo tres atrás, un buen pase de Ballack a Belletti cuando parecía que iba a chutar, se convirtió en la asistencia perfecta para que Drogba marcase el empate a 2 y convirtiese en una agonía impotente los minutos restantes. Sin nada que hacer. Así se fue la Juventus de la Champions. Entre lágrimas de decepción, de orgullo, y aplausos. Dando todo. Por la puerta grande y con la cabeza alta.

martes, 10 de marzo de 2009

Resiste e vinci per noi


Resistencia. Esa es la palabra clave para el partido que esta noche dictará el futuro próximo de la Juventus (y quién sabe si también de alguno de sus empleados). La Juventus tendrá que resistir los muchos obstáculos que ahora tiene por delante y seguir motivados para luchar por los sueños propios. Aunque el destino haya situado todos los inconvenientes posibles delante y la suerte de espaldas. Porque a la lesión de Sissoko (¿por qué jugó esos seis minutos en un partido ya decidido?), se le une la última de Legrottaglie, que no es Beckenbauer, pero sí indispensable en la Juve actual. Y a tantos problemas, se le unen tantas dudas, que son otras tantas complicaciones. ¿Poulsen o Marchisio? ¿Seguir con el sistema actual o cambiar al 4-3-3?

Las lesiones están marcando esta temporada y condicionarán este partido en lo negativo o lo pueden redimensionar aún más de manera positiva. "Tres eran tres" los lesionados que el destino nos ha dejado indispuestos en el centro del campo. Ahora, cuando llegamos al momento más importante, la cantidad es de cuatro con Camoranesi, Marchionni, Sissoko y Zanetti. A eso hay que unirle el cansancio superlativo de quien lleva siete meses pisando a fondo el acelerador físico. Y si sumamos estos dos factores, tenemos un Molinaro que sin estar preparado ha jugado 30 partidos de los 33 que ha disputado el equipo; a Del Piero y Amauri obligados a jugar todos los minutos de muchos partidos por la lesión de Trezeguet y la mala suerte de Iaquinta; y que hoy tendrá que jugar Salihamidzic, apenas recuperado de su operación. Demasiadas lesiones, demasiadas dudas a las que habrá que resistir. A las que la Juve puede resistir.

Porque, en definitiva, la mejor Juventus no podrá estar hoy, pero sí un equipo que con el apoyo de sus millones de aficionados que ansían poder echar una mano al equipo; pero que su labor se reduce a contemplar y esperar con la impotencia que nos viene dada, es capaz de ganar a cualquiera. Tendrá que resistir y crecerse ante la adversidad más grande de la temporada con el espíritu de la Juve de orgullo, corazón y ganas de ganar. Como han dicho, será la noche en que la vieja guardia tendrá que emitir uno de sus últimos y más potentes rugidos. Porque sólo unidos, trabajando como un equipo, la Juve podrá ganar a un Chelsea compacto, fuerte físicamente, pero con sus propios problemas. La Juve tendrá que ser más Juventus que nunca para hacer tragar a los ingleses el calificativo mal impuesto de "leones desdentados". La Juve tendrá que salir con una rabia y unas ganas de ganar que se vean desde los vestuarios, que impresionen al Chelsea. La Juve tendrá que atreverse a atreverse. Hay que salir a ganar, y después que pase lo que pase. Estar a la altura de nuestra historia y mandar a Europa el mensaje de que la Juve siempre será la Juve y puede estar muy presente en sus pesadillas de futuro. Cortar el oxigeno al Chelsea y resistir. Jugar con el espíritu que permitió a este equipo ganar al Madrid en 2003 y jugar nuestra última final de la Champions. Con la garra con la que el equipo de Capello acabó con la era galáctica del Real dos años después. Y con las ganas que este equipo ha demostrado para salir del infierno en el que le aprisionaron y volver a ganar a lo grande. Porque, y lo dijo un sabio; las finales no se juegan, se ganan. Y la Juventus puede ganar a cualquiera. Magica Juventus, vinci per noi.

jueves, 26 de febrero de 2009

"Mi tremano le gambe"


La Juve volvió viva de Londres. El 1-0 se puede recuperar en Turín, porque como vimos ayer el Chelsea no tiene la grandeza ni la brillantez ni la fiabilidad de años anteriores y si excluimos el primer cuarto de hora, no hizo nada ayer para conseguir una victoria merecida. El problema está ahí, en la exclusión del primer cuarto de partido. El miedo que no existió en el Bernabéu apareció en el campo menos inglés de Inglaterra: la Juve salió nerviosa, indecisa, inconexa, blanda. Cierto, después lo arregló, pero un problema de concentración estúpido puede marcar otra temporada sin títulos: en ciertos niveles, y este es uno de ellos, no caben los fallos y el de ayer fue grave pasase lo que pasase después. "Mi tremano le gambe" (me tiemblan las piernas): así contestó el lunes, de manera irónica, antes de coger el avión con destino Londres, Legrottaglie cuando le preguntaron sobre el nivel de los dos delanteros que tendría que intentar parar ayer. Al final fue cierto, a él y al resto del equipo y es la frase que puede resumir el partido. Se podía esperar de él o de Molinaro, pero incomprensiblemente al mareo también sucumbieron Nedved, Camoranesi o Tiago (el suyo duró todo el partido). Al final del partido, resta una sensación más de rabia que de miedo, en tanto en cuanto el resultado era muy evitable y ahora la Juve está condenada a jugar un partido perfecto en dos semanas. La vuelta de la Champions tendrá doble dificultad: marcar y no recibir un gol. Además del suspenso interior de las emociones, con la batalla entre la esperanza, la resignación y el pesimismo que mentalmente nos tendrá jugando un partido de dos semanas de duración con el peligro añadido de descuidar los dos que tendrán que jugarse sobre el campo con la misión obligada de olvidar.

De todos modos, si nos queda la rabia es por el sentimiento de que más se podía haber hecho y de que los errores de ayer se pueden enmendar entre los muros amigos en el partido de vuelta. El Chelsea es un rival abordable por la Juve y eso es lo que más duele. Como han dicho en Inglaterra, con los dos millones y medios que va a cobrar Hiddink por este trabajo temporal en el Chelsea, no ha comprado una barita mágica: ha tirado de la manta para arreglar la situación de Drogba, pero ha dejado a Anelka con los pies al descubierto y corriendo por las bandas, apartado del resto del equipo. En definitiva, no dista mucho del equipo de Scolari: sigue dependiendo de Lampard y ahora, en lugar de Anelka, de Drogba, un delantero con calidad suficiente para matar al rival, pero en este Chelsea, sólo puede herir. Lo hizo con el primer balón en condiciones que le llegó: minuto doce de partido, mal despeje de la defensa, rechace que le cae a Kalou, quien, ante la falta de presión, puede meter un precioso pase a Drogba, demasiado solo como resultado de una defensa endeble que habilitó su posición para que cogiese la pelota con un primer control sublime y le marcase con otro 'penalti en movimiento' (y ya van...) a Buffon.

El Chelsea había sacado el mejor provecho a la inadaptación de la Juve a la circunstancias. Chiellini y, especialmente, Legrottaglie, se empequeñecieron y Molinaro estuvo fuera del partido en todo momento: Kalou, Bosingwa y Drogba pronto lo notaron y le enfilaron continuamente, convirtiendo su sueño de los octavos de la Champions en una auténtica pesadilla. Tampoco se puede decir que Nedved ayudase demasiado a superar la situación; Camoranesi parecía convaleciente (¿está recuperado o juega forzado?) antes de que le sustituyese Marchionni por la enésima lesión en lo que va de temporada; y Tiago... Como siempre fue Del Piero el que gritó, como lo hizo después en sala de prensa, un "¡Juve, despierta!" para cambiar las cosas. No consiguió poco: además de la única jugada aprovechable de Tiago en todo el partido (¿por qué no juega Marchisio, que demostró mucha más personalidad?) y una jugada preciosa que sólo la habilidad de Cech evitó que pasase a ocupar un lugar privilegiado en la mente colectiva juventina, le mandó un mensaje de alerta al Chelsea: no podría hacer lo que quisiese, enfrente, aunque había acudido tarde a la cita, estaba la Juve. A esa ocasión le siguió un saque de esquina que a punto estuvo de rematar Chiellini en el segundo palo. Pero era un premio excesivo por lo mostrado anteriormente.

La Juve puso al Chelsea contra las cuerdas por momentos, y pudo marcar mediante Del Piero, Nedved, Amauri (bravo en la lucha contra la barricada londinense, aunque tuvo su primera ocasión clara a los 70'), Marchionni (gran zurdazo desde fuera del área que se perdió al lado de la escuadra de Cech) o Trezeguet. Precisamente Marchionni, con su salida en el lugar de Camoranesi, le dio otro aire al equipo: impulso, ganas y velocidad. También Trezeguet demostró que su lugar está sobre el césped. Quizá por el excesivo calentamiento, quizá por sus ganas locas de volver a ayudar a la Juventus, tuvo su primera ocasión al minuto de estar en el campo aprovechando un pase de genio de Del Piero, que no dejó de creer en la remontada, y que demostraba, por si cabía alguna duda, la brillantez de la dupla atacante que forman desde hace años. Al final, más allá de la buena respuesta de la Juve, que creó nada, ninguna ocasión clara, pero muchas sensaciones positivas y de un gol ficticio de Nedved que nos hizo saltar a todos en el 93', queda un resultado pésimo, pero la esperanza optimista de que la Juve puede remontarlo en Turín si sale más aguerrida y concentrada desde el inicio que ayer. La Champios es el objetivo más real de la Juve y no pueden temblarle las piernas. Hay ciertas ocasiones que no se pueden dejar escapar por salir con una mental o una motivación inadecuada. Duele más perder por inferioridad propia que por mérito ajeno. Y eso es lo que pasó ayer. Y lo que no debe volver a pasar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Motivos para creer


¿Dónde nos habíamos quedado? ¡Ah! sí, en el Santiago Bernabéu: Real Madrid - Juventus 0-2, Del Piero 17', Del Piero 67'. Han pasado más de tres meses desde aquel cinco de noviembre, pero los aplausos del Bernabéu aún resuenan en el corazón de Del Piero y de millones de aficionados juventinos. Y nos quedamos ahí, porque después de conseguir el pase a octavos en Madrid, la Juve no volvió a marcar un gol en Champions (dos empates a cero en San Petersburgo y contra el BATE en Turín). Esta noche, la Juve da rienda suelta a los sueños y empieza el camino hacia la final de Roma en un pequeño gran templo del fútbol moderno y lo hará de la mano del capitán, protagonista y principal hacedor de la clasificación para los octavos. Y será determinante para seguir avanzando. Sér determinante el capitán hoy, como lo lleva siendo en Champions desde la previa, con aquel gol al Artmedia. Como lo fue al firmar de falta la primera victoria de la Juve contra el Zenit y sacará la magia que tanto gustó a los aficionados del Real Madrid.

Ante el Chelsea renovado y remoralizado que, aunque no físicamente, se podría decir que ha empezado la temporada la semana pasada. Hiddink ha empezado desde el principio y la batalla será dura. Será uno de esos partidos que pasan después a la memoria colectiva y la Juve debe estar preparada. Desde el principio hasta el final. Y lo está. Lo está Alex Del Piero, que quiere y puede volver a marcar en Europa y quiere y puede seguir haciendo avanzar al equipo. Además, como objetivo personal, tendrá ganas de la enésima reivindicación: se ha hablado mucho, quizá demasiado, de la competencia de la Juve, de la lucha por los puestos en la delantera actual con la vuelta de Trezeguet y del futuro, con la posible llegada de Cassano. Será el de hoy, con otros que llegarán en el futuro, el enésimo reto para Del Piero. Más o menos, podemos decir que los ha ganado todos por ahora. Si no, no estaría esta noche donde estará.

También está listo Amauri. Volver a mostrarse ante el mundo, reivindicando su trabajo incansable, su historia de superación y su calidad ante el mundo que siempre le ha infravalorado. Frente a frente en una lucha indirecta con Drogba y con la tranquilidad que llega desde la burocracia italiana: después de diez años en Italia, la nacionalidad para su mujer está a punto de llegar y cuando lo haga, automáticamente, tendrá el mismo efecto para él. El de hoy será su primer partido en Inglaterra, donde sólo la falta de ese ansiado pasaporte comunitario le ha permitido jugar. Podría estrenar el color azzurro ante los blues y seguro será una tranquilidad para él. Semanas atrás, se habló e exceso de la convocatoria de Brasil, el impedimento de la Juventus y ello coincidió, no por casualidad, con dos derrotas seguidas de la Juve. Eso ya está olvidado, Amauri está al 100%, vuelve a jugar bien y hoy tendrá más ganas que nunca.

Como Sissoko, que se ha convertido en el punto de referencia en el centro del campo. También él tendrá sus reivindicaciones que hacer en la tierra donde no confiaron en él. Tiago nos ha descubierto el placer de la calidad en el equipo, la importancia de la conexión fluida y el partido para él será importante en tanto en cuanto se enfrenta contra su ex equipo en la que debe ser su confirmación definitiva entre los más grandes de Europa. Con la vuelta de Buffon, la rabia acumulada por las lesiones y el no haber podido ayudar al equipo, las ganas de Nedved, que nunca pudo ganar una copa de Europa, con la mejor defensa de Europa atrás y con humildad, experiencia, garra, sufrimiento y agresividad. Con la imagen del equipo que humilló en su casa al nueve veces campeón de Europa, que sigue aún en las retinas de la afición y que es el ejemplo a seguir. Con tantas revanchas personales y una vendetta que llevar a cabo: las últimas veces que la Juve participó en la Champions fue eliminada a manos de ingleses. Y eso hay que corregirlo. Porque queremos y porque podemos. Y porque queremos, y además podemos, llegar a Roma.

lunes, 23 de febrero de 2009

Así llega el Chelsea


Desde la llegada de Roman Abramovich a Stamford Bridge, el binomio Chelsea y dinero se ha hecho absolutamente indivisible, con todos los riesgos que ello comporta. Para lo bueno y para lo malo la economía incide directamente en la gestión deportiva del Chelsea, y en este periodo de agitación global de los mercados económicos, el equipo de Abramovich está viviendo la 'cara b' del patronato. Esta era la Temporada con mayúsculas del Chelsea tras la confirmación definitiva con el subcampeonato europeo del año pasado, pero nada más lejos. La esperanzadora pretemporada se fue desvaneciendo a la par que aumentaban los anhelos por los arabescos brasileños de Robinho. El choque de estilos que le iba intrínseco al club precisamente desde la llegada de Ranieri con la nueva idea de Scolari terminó fagotizando a un vestuario que no encontró sintonia ni adaptación con el ex seleccionador portugués y su interminable cambio de ideas, hombres y nombres. El Chelsea no consiguió adaptarse a Deco y él no pudo o no quiso adaptarse al juego del equipo; se crearon disputas internas palpables e innegables que apartaron a Drogba del equipo y terminaron con el fin del breve período de Scolari.

Tras su marcha, el brasileño declaró que el equipo no tiene gente desequilibrante ni la adecuada para poder darle forma a su idea de juego y/o sus esquemas tácticos. Y lo cierto es que el Chelsea ha visto como una plantilla abominable ha quedado reducida al esqueleto de la autocomplaciencia con la seguridad mal dada por la disputa de la final de Champions conseguida a base de unión y sufrimiento. Además del aspecto anímico, tácticamente nunca ha mostrado estabilidad. Sin Robinho, Robben o Phillips, la plantilla no es la idónea para jugar con el clásico 4-4-2; ni tampoco afronta con garantías los retos que supone el 4-3-3. Además, y volvemos a hablar de economía, ha visto como la crisis le obligaba a 'mortalizarse' y a suplir los lujos que ocupaban su banquillo: Cudicini y Bridge, dos de los mejores suplentes de Europa, se han ido a jugar por fin a fútbol a Tottenham y Manchester City, liberando al Chelsea de sus grandes fichas y debilitando aún más a un equipo que no ha sabido responder a los problemas hijos de una mala gestión. Ahora bien, todo esto habrá que ponerlo entre paréntesis porque ha llegado Hiddink, maestro del transformismo, para ganar la Champions. El miércoles por la noche sabremos qué hacer con esa incertidumbre, con la temporalidad en la que hay que enmarcar cada valoración que se pueda hacer de los ingleses; sabremos hacia dónde navega este Chelsea y qué camino toma la Juve.


Cech. Ha conseguido salvar el honor del equipo en un buen número de partidos devolviéndole la confianza que le situa como uno de los mejores arqueros del continente tras la grave lesión en el craneo. El más regular del Chelsea ha estado bajos los palos, encajando 'sólo' quince goles. Eso sí, muchos en partidos decisivos ante rivales de gran calado. Con su reflejos y agilidad contrarretra el escaso equilibrio defensivo que el Chelsea ha mostrado en muchos momentos de la temporada.

Bosingwa. Como el resto del equipo, ha ido de más a menos con el pasar de los partidos. Aunque su curva ha sido menos pronunciada que la del resto del equipos. Sus subidas y su habilidad para abrir el campo y crear superioridad en el ataque han sido una de las claves del Chelsea durante esta temporada. Rápido, muy potente y con la calidad suficiente para disparar cuando parece que va a centrar y colgar el balón cuando no hay manera para hacerlo. En defensa está su cruz: físicamente ha bajado y Amauri y Nedved tendrán que insistir por ahí.

Alex. Titular por sorpresa. Ese podría ser el rótulo en el que encuadrar la temporada del brasileño. Reclamó minutos cuando no los tuvo y ahora no ha dado la talla cuando tiene un papel fundamental en el equipo. La lesión de Carvalho y la nacionalidad compartida con Scolari le llevaron hasta la titularidad en detrimento de Ivanovic, que dio mucha más fiabilidad y sobriedad en los partidos que pudo jugar. Sus actuaciones se han caracterizado por su aparatosidad en el campo, donde da la sensación de no saber qué hacer en muchas ocasiones. Parece que la presión le puede, aunque será un peligro a tener muy en cuenta en las jugadas de estrategia. Hiddink le conoce a la perfección: le entrenó en el PSV y confía en él.

Terry. El capitán del Chelsea ha sido la personificación del valle de forma que vive el equipo. Tuvo algunos problemas físicos que le han lastrado un poco en esta campaña, pero poco a poco ha ido rehaciéndose y será el líder y una de las claves de la eliminatoria para los azules. No podemos destacar su velocidad, pero su seguridad, seriedad y un perfecto sentido de la colocación le convierten en uno de los mejores defensores del mundo. Será el encargado de mantener a raya a Del Piero y un peligro en cada acción ofensiva, ya sea con los pies o de cabeza. Ranieri le hizo capitán y tendrá vigilancia especial.

Cole. Quizá haya sido la nota discordante de esta temporada. En positivo. No se han confirmado las espectativas que creó en el Arsenal de un lateral insuperable cerca de las dos áreas. Sin embargo, tras dos temporadas decepcionantes en Stamford Bridge, en esta se ha consolidado defenitivamente transformando las críticas que supuso su polémico fichaje en aplausos. Trabajador, voluntarioso y muy peligroso cuando se acerca al arco rival. Posee un disparo magnífico y una gran cualidad para el centro alto o bajo. En un esquema sin bandas en el centro del campo adquiere una importancia capital y no rehúye a la responsabilidad.

Mikel. El nigeriano es la pieza que da equilibrio al equipo en la parcela ancha. Llegó como mediapunta de la mano de Mourinho y, como Sissoko, se ha reciclado en un excelente 'encontrista'. Desde que se lesionó Essien, y a pesar de la llegada de Mineiro, ha jugado todos los partidos. Siempre, eso sí, que ha podido, porque su temperamente excesivamente vehemente le ha costado más de alguna expulsión. Excesivamente duro, se ha encontrado con un papel de protagonista que seguramente no esperaba y la presión en un choque tan importante puede ir en su contra. A su favor jugará que enfrente está la Juve y no tendrá que forzar en el centro.

Ballack. Es una pequeña demostración del estilo de juego del equipo. Aúna la potencia, el físico, el juego directo que ha caracterizado al Chelsea desde hace años y por eso su aportación es vital. Su peligro es la llegada desde segunda línea, el disparo lejano y cualquier remate que pueda sacar a balón parado. Empezó la temporada mal, lesionado y con Deco en su sitio, pero todo volvió a su lugar y Ballack también. Está pasando por su mejor momento esta temporada, ha mejorado en la conducción y será una amenaza constante si el Chelsea toma el mando del partido.

Lampard. La piedra filosofal del Chelsea es él. Empezó con el revuelo de su posible marcha al Inter y, unido a la perdida de su madre vivió un periodo demasiado turbio que le ensombreció por completo. Finalmente renovó su vinculación con el Chelsea y el mal momento del equipo le ha obligado a sacar lo mejor de sí mismo en la búsqueda del éxito. Se ha crecido hasta llegar al punto más alto en toda su carrera. Personalmente, sin excesiva compañía, maneja el ritmo del equipo. Sabe que esta es su eliminatoria y va a darlo todo por ganarla.

Kalou. Su titularidad es el fruto de la desesperación y de la mala planificación del Chelsea en verano. Ha marcado goles importantes, pero no ha dado lo que de él se esperaba: demasiada quietud, poca movilidad, falta de confianza en el regate... Con Hiddink puede cambiar le ha hecho sentirse importante y estuvo bien en Villa Park. Si repite el partido, habrá que prestarle mucha atención: juega libre, volcandose hacia los costados y entre líneas detrás de los dos delanteros. Una incógnita muy peligrosa.

Drogba. Temporada complicada la que seguramente será la última en Stamford Bridge para él. Las continuas humillaciones de Scolari acabaron con su paciencia, con el propio entrenador y con Drogba seguramente de vuelta con Mourinho en San Siro la próxima temporada. Aún así, sacará toda su garra de león indomable para justificar su reencontrada titularidad. Especialista en el juego aéreo y de espaldas a la portería. Ranieri tendrá que estar atento con las sociedades que forme.

Anelka. Enemigo público número uno. Él es el auténtico protagonista de la temporada blue. 25 goles le contemplan en la temporada de su regreso a la élite. Se ha integrado a la perfección en el conjunto tras una segunda vuelta de la temporada pasa bastante discreta. Técnicamente mejor en cada partido y con el punto de mira perfectamente afinado. Por sus características, es el tipo de delantero perfecto para enfrentarse a la defensa adelantada de la Juventus. Jugará a romper el fuera de juego y el Chelsea recurrirá a las pelotas peinadas que le sirva Drogba. Hace falta una concentración máxima para desactivar su sistema de juego.

Carvalho. Temporada marcada por las lesiones. Se acaba de reincorporar al trabajo con el resto de los compañeros, pero está descartado para el partido de ida. Estará en la vuelta. Será un gran refuerzo para el Chelsea.

Ivanovic. Tuvo sus primeras oportunidades con las lesiones de Carvalho y Alex. Rindió a un gran nivel, aportó mucha seguridad haciendo un trabajo muy serio y bien complementado con el resto del equipo a pesar de su inexperiencia. En verano dejará el equipo, ¿destino Turín?

Belletti. Satisfactorio. Así podemos calificar su rendimiento cada vez que Scolari le llamó a la causa. Ha jugado de mediapunta, extremo y centrocampista de contención supliendo a Mikel. Aún conserva su agilidad y un disparo realmente potente.

Deco. Al final, ni él se acopló al Chelsea, ni el Chelsea a Deco. Su presencia en el equipo y ciertos privilegios de Scolari hicieron estallar la situación. Tras su lesión pronto perdió la titularidad y ahora le quedan minutos finales. Aún así, puede ser peligroso si encuentra inspiración.

Malouda. No se ha integrado en el equipo. Nada tiene que ver del ex jugador del OL que fue elegido mejor de la Ligue 1. Es lento, impreciso, parece torpe... En definitiva, juega a otra cosa.

Di Santo. Con Drogba, Anelka y Kalou en el campo y Shevchenko en Milan, es la única alternativa que tendrá Hiddink en la punta del ataque. El argentino tiene un gran físico que no le impide moverse, es un rematador nato y juega bien de espaldas. Podrá aguantar la pelota si se le requiere


Probable alineación inicial:


miércoles, 11 de febrero de 2009

Hiddink para batir a la Juve

Era casi imposible pensar que el todopoderoso Chelsea de Abramovich se presentase a unos octavos de final de la Champions League con Ryan Wilkins en el banquillo. Un segundo entrenador contratado de urgencia hace apenas cinco meses cuando Steve Clarck se 'fugó' del equipo para irse al West Ham con Zola. Y los pronósticos se cumplieron: un día después del cese de Scolari, el Chelsea anunció el permiso de la federación rusa para hablar con su seleccionador el holandés, amigo personal de Abramovich, Guus Hiddink. Ayer llegó la confirmación: Hiddink se ocupará del Chelsea de manera provisional (y compartida con la selección rusa) hasta final de temporada, momento en que volverá a dedicarse exclusivamente a su proyecto de futuro con Rusia y cuando el Chelsea tendrá que buscar otro entrenador.

Se mire por donde se mire, una mala noticia para la Juve. Ranieri tendrá que enfrentarse ahora a un equipo que no ha estudiado y a una eliminatoria del todo imprevisible. Además, echando un ojo a la clasificación de la Premier (donde el Chelsea está a siete puntos del líder), podemos adivinar que la contratación de Hiddink tiene un objetivo primordial: visto que la Premier está prácticamente perdida, luchar por ganar la Champions. A todo esto, habrá que unirle la rabia de los jugadores, que serán los primeros deseosos de voltear la situación demostrando su calidad en la eliminatoria contra la Juve. Animicamente se cierra un periodo gris, con malentendidos entre el anterior entrenador y varios de los pesos pesados del equipo. Así, el Chelsea vuelve a empezar: el primer problema a resolver de Hiddink será elegir (nada fácil) entre la calidad y el trabajo de Drogba o la capacidad goleadora de Anelka, que podría tener un papel fundamental en la eliminatoria contra la Juve gracias a su potencia, velocidad e inteligencia para aprovechar espacios a la espalda de la defensa. Especialmente la de la Juve, siempre adelantada.

Hiddink, un auténtico trotamundos del fútbol, se ha especializado últimamente en resolver situaciones complicadas con mucho éxito. En 1987 dio el paso al banquillo del PSV Eindohven, y sólo un año después ganó la Copa de Europa con la tan famosa estadística de conseguirlo sin ganar un solo partido desde los octavos de final. En los últimos años, además de coleccionar títulos de la Eredivisie con el PSV (tres en cuatro años), incluso rozar la final de la Champions (en 2004 cayeron en semifinales contra el Milan en el descuento con un gol de Ambrosini), se ha caracterizado por sus retos ciertamente exóticos. En 2000 se unió a la selección de Corea para asegurarles el éxito en 'su' Mundial. Y así fue, aunque las actuaciones arbitrales fueron determinantes, Corea se plantó en semifinales del Mundial de 2002. En 2006 se convirtió por prmera vez en pluriempleado, asumiendo el reto de doblegar a Uruguay en la ronda previa al Mundial de Alemania con la selección australiana (primera clasificada en Oceanía contra quinto de Sudamérica) sin renunciar a su puesto en el Philips Stadion. Dicho y hecho: Australia ganó a los uruguayos y en Alemania cayeron en octavos de final contra Italia (penalti anotado por Totti en el descuento), tras haber superado a Croacia y Japón en su grupo. Antes, en mayo, el PSV había levantado la Eredivisie.

Tácticamente es un preparador imprevisible: siempre ha conseguido adaptar el mejor esquema a sus equipos, sin pudor para pasar de jugar con tres medios y tres delanteros, o usar el clásico 4-4-2 o pasar a la defensa de tres con la Rusia, su último éxito tras conseguir llegar a las semifinales de la Eurocopa (3-5-2 en esta ocasión) sorprendiendo a todo el continente. Al Chelsea aportará experiencia principalmente, el punto negro de Scolari. Bajo la guía del brasileño, los blues no obtuvieron ni una sola victoria de referencia (no ganaron ni a Arsenal, Manchester, Liverpool o Roma), y pronto perdió el norte. Demostraron su incapacidad para poder pelear la Premier League y desperdiciaron el talento de Drogba, preferiendo el acierto de cara a puerta de Anelka. Su curva fue claramente ascendente: empezó aunando juego y resultados. Después perdió el buen juego y finalmente empezó a dejarse puntos (en Stamford Bridge ha perdido ya más que en las dos primeras temproadas de Mourinho: 16 en la actual; 12 entre la 04/05 y 05/06). En la Juve sabían que no iba a ser una eliminatoria nada fácil, pero la ocasión era perfecta para dar un golpe de autoridad en Europa y conseguir una victoria para levantar la moral. Ahora toca volver a soñar desde cero. Hiddink legará al Chelsea una semana antes de la ida en Londres y sólo podremos medirle contra el Aston Villa ¿Qué Chelsea veremos contra la Juve? ¿Jugará Drogba o Anelka? ¿Y si lo hacen los dos juntos? ¿Cómo gestionará Hiddink la ausencia de Quaresma en la eliminatoria? ¿Jugará Deco o usará un ataque más directo? Sorpresa. Encima recuperará a Essien. Peligro.

sábado, 20 de diciembre de 2008

We're ready

Siempre hay una primera vez. Pero si se trataba del Chelsea, la esperanza de muchos juventinos era que la eliminatoria contra el ex equipo de Ranieri llegase más adelante. Sin embargo, el bombo de Nyon nos dejó el enfrentamiento entre Chelsea y Juventus para los octavos de final: la ida el 25 de febrero en Londres y la vuelta el 10 de marzo en Turín.

Obviamente, nadie tiene miedo, pero todos somos conscientes de la extrema dificultad del choque contra los blues. Más aún si echamos un vistazo a nuestra historia y observamos que la Juve no elimina a un equipo inglés desde la temporada 1983/84, cuando la Juve eliminó al Manchester United en las semifinales de la Recopa de Europa.

No hace falta recordar que Ranieri fue entrenador del Chelsea durante cuatro años. Allí consiguió ser el segundo clasificado con más puntos de la historia de la Premier League y alcanzó unas semifinales de la Champions League. El romano conoce al Chelsea perfectamente y sabe que su punto fuerte es, a la par, su debilidad: los cinco centrocampistas del Chelsea son el arma que les permite avasallar en el medio del campo, abarcar y controlar el partido; si bien esa misma táctica y el escaso rendimiento de las bandas convierten al Chelsea en un equipo tosco, demasiado rígido, lento y previsible (si bien Drogba y Anelka son delanteros perfectos para enfrentar la defensa adelantada de la Juve). Además, hasta la llegada del doble encuentro, el Chelsea jugará, por lo menos, diez partidos, cuatro de los cuales en menos de diez días. Aunque aún falta mucho para que llegue el momento y la situación puede dar un vuelco de 180º. Pero de momento estamos tranquilos: la Juve ya ha demostrado crecerse en los partidos más importantes y, como han dicho, quizá sea mejor pasar dos meses esperando ganar a un gran rival que no jugar un partido a priori más fácil y que las pocas emociones se transformen en una magnánima tragedia. Hasta acá llegó la Juve, pero para seguir hasta la final. We're ready. Sure.

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