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viernes, 11 de diciembre de 2009

Reflexiones y confusiones sobre una caída histórica


De un batacazo tremendo nos hemos despertado. El sueño se ha terminado y la cruda realidad nos rebaja hasta la Europa League. Derrotados y humillados. La Juventus sólo ha sido capaz de ganar al Maccabi Haifa, el peor equipo de la historia de la Champions y ha encajado dos derrotas y dos empates en los otros cuatro partidos. No ha podido cosechar más de un punto ante los rivales de nivel. Eliminados en la primera fase de la Champions League, algo que no pasaba desde el 2000. Se ha esfumado el objetivo más importante, a nivel deportivo y económico, a las primeras de cambio. En lo material, la Juve pierde, de entrada, 4'5 millones de euros, lo mínimo que podía ganar pasando a los octavos de final (además de ver como sus acciones han bajado un 6'15%). Aunque el valor total de la pérdida, sumando los ingresos por las entradas, los bonus y los patrocinadores que ya no encontrarán seductora a la Juve, se calcula que podría ser de unos quince millones. Terrible.

Pero deportiva y emotiva y mentalmente, la situación es aún peor. Mucho peor. Buscar razones o, peor aún, justificaciones, se convierte en una misión casi imposible. Aunque no para la prensa, que en Italia se ha afanado a culpar a todos por todo. Jugadores en general, brasileños en particular, entrenador, preparadores físicos, directivos... Según el día y la hora, el enemigo público varía y nadie parece capaz de hacer un análisis objetivo y sosegado de por qué estamos aquí y cómo podemos salir de esta situación. Debastante. Porque la Juve es un equipo mejor que el de la temporada pasada bajo todos los aspectos y aún así tiene menos puntos que el equipo de Ranieri en sus dos temporadas anteriores, no ha llegado a los octavos de la Champions y tiene más, muchos más lesionados.

Los periódicos hablan de que el mercado de verano de la Juve, alabado por todos hace tres meses, ha sido un fracaso millonario. Que Melo ha sido la mejor vendetta de la Fiorentina y que Diego jugaba en la Bundesliga, definida como una liga de nivel menor, por razones evidentes. Otros se inclinan por culpar a Ferrara que, ha resultado para muchos, ser un fiasco después de la pretemporada estelar y del entusiasmo en Pinzolo. Seguramente, Melo sigue siendo el crack que demostró ser en una Fiorentina humilde que él, sólo él, sostuvo defensivamente y Diego, aunque sea una antorcha bajo el agua en el juego de la Juve no ha pasado de ser el heredero de Platini a sólo un error más caro que Poulsen y Tiago juntos. Pero entonces, ¿dónde está el origen de los problemas que se han tragado a la Juventus? ¿Por qué este equipo, por primera vez en más de un siglo de historia parece sin alma? ¿Por qué la Juventus se ha convertido en varios partidos de esta temporada (Palermo, Nápoles, Girondins, Cagliari y Bayern ), incluso ganando, como contra el Udinese, en un equipo dormido, cansado, sin garra, sin ganas de luchar, en una conjunción de campeones arremolinados, de confusión?

Diego y Melo, que han terminado los dos últimos partidos en el banquillo, son la triste imagen de un mercado que la caída europea ha desvirtuado hasta quién sabe cuándo. Del Piero y Grosso son viejas grandísimas estrellas que quizá empiezan a apagarse. Y Cáceres, cedido por el Barça sin demasiada fe en él, ya acumula varios partidos en los que es el menos malo del equipo ¿Pero qué está pasando? La Juve tiene el mejor portero del mundo, una buena defensa, un centro del campo de grandísimo nivel y una delantera verdaderamente envidiable. ¿Es posible que estos jugadores hayan rebajado su nivel hasta no merecer ni jugar a fútbol, da igual con la camiseta de la Juve que con la del Cittadella?

Realmente, resulta difícil de creer. En el equipo se ve una desmotivación atroz, nunca vista, pero también, aunque duela decirlo y reconocerlo, Ferrara ha decepcionado. La condición física del equipo no está a un nivel ni siquiera aceptable y las tácticas y algunas decisiones asombran tanto que desde el primer momento se atisba el fracaso. Ferrara es una gran persona, un símbolo de la Juve al que todo el mundo respeta y merece ser cuidado como tal, un grandísimo ex defensa y un gran experto de lo que es el fútbol, pero hasta ahora, como entrenador, ha aportado poco. Sí, ha querido darle al equipo otro estilo. Eso se ve, se aprecia y se agradece. Pero el resultado no es convincente y el precio que la Juve está pagando es alto. Cuatro goles a favor en seis partidos de Champions son una estadística tan pobre que por sí sola imposibilita el pase de ronda. Y en el campeonato los ridículos han sido más de uno y de dos. Vuelve la misma pregunta a la cabeza ¿Es posible que todos los cracks de la Juve hayan pasado en cuatro meses a ser jugadores de segundo o incluso tercer plano?

Y lo más preocupante de todo no es jugar la Europa League. No es ni un ridículo ni una vergüenza. Es lo mismo que le ha pasado al Liverpool o lo que hasta hace menos de un mes dábamos por seguro le iba a pasar al Bayern. Ellos, al igual que la Juve, han hecho fichajes estelares y su actuación en la Champions no ha estado a su altura. Pero no, la eliminación sólo es un síntoma de una enfermedad demasiado grave y de la que esperamos que Ciro pueda encontrar rápido la medicina. Antes de que el buen equipo se pierda en la espiral anodina y de críticas que ha recibido. Porque la Juve tiene jugadores para ser un gran equipo, pero ahora mismo parece todo menos un equipo. Permanecer todos juntos, jugadores, técnicos, directivos y afición seguro que es una buena manera de acompañar el tratamiento técnico-táctico del que se debe encargar Ferrara. Aunque no es fácil. La decepción ha sido tremenda para una afición sorprendida, impactada, amargada, indignada, enfadada, incrédula y nostálgica. Terriblemente nostálgica.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Un paso hacia los octavos (Juventus.it)

Por la imposibilidad de seguir desde España las retransmisiones televisivas de los encuentros de la Juventus en Champions League, la Curva Bianconera ofrece una adaptación del artículo relacionado al Maccabi Haifa - Juventus publicado en Juventus.it:


Maccabi Haifa - Juventus, 0-1
Maccabi Haifa(4-4-2): Davidovitch; Meshumar, Teixeira, Keinan, Masilela; Osman, Boccoli (26’ st Zaguri), Culma (1’ st Ghadir), Arbeitman; Katan; Dvalishvili (11’ st Rafaelov). A disposición: Edri, Harazi, Maymon, Sallallich. Entrenador: Levi.
Juventus (4-2-3-1): Buffon; Cáceres, Legrottaglie, Chiellini, Grosso; Felipe Melo, Poulsen; Camoranesi, Diego, Tiago (15’ st De Ceglie); Amauri (39’ st Trezeguet). A disposición: Manninger, Grygera, Cannavaro, Molinaro, Immobile. Entrenador: Ferrara.
Árbitro: Hauge (NOR). Amonestó a Masilela, Cuma, Osman y Felipe Melo.
Goles: 47' pt Camoranesi.

Un gol, tres puntos y 100 veces Juventus en Champions League. Gracias a un gol de Camoranesi al final del primer tiempo, los bianconeri se impusieron en el estadio Ramat Gan de Tel Aviv, inflingieron la segunda derrota consecutiva al Maccabi y haciendo una cifra redonda en cuanto a victorias en la máxima competición europea.

Pero lo que realmente importa es el presente. Y lo que es, es un doble triunfo de los chicos de Ferrara gracias al Bordeaux. Los franceses ganaron 2-0 en el Allianz Arena y tienen ya en su mano el billete para los octavos de final. Los bianconeri tienen en su mano su propio destino. En caso de victoria en tierras francesas dentro de dos semanas, estará hecho. En caso contrario, todo se decidirá en el último partido, en casa, contra el Bayern, donde bastará un empate.

Para la vuelta al Ramat Gan, cinco años después del primer viaje a Israel, Ciro Ferrara vuelve a proponer el 4-2-3-1 con alguna novedad. Delante de Buffon, una defensa de cuatro formada por Cáceres, Legrottaglie, Chiellini y Grosso. Felipe Melo y Poulsen como filtro, la línea de tres formada por Camoranesi, Diego y Tiago. Amauri como único punta.

Los bianconeri entienden el valor del partido y parten a mil por hora. En los primeros 10 minutos, el portero Davidovith tiene que hacer tres paradas decisivas, una a Amauri y dos a Diego.

Con el paso de los minutos, el partido se equilibra y también el Maccabi tiene sus opciones y entorno a la media hora, Buffon debe añadir un milagro más a su colección: gran mano para frenar a Dvalishvili, que iba a marcar. Por la otra parte, Davidovith no es menos, y frena a Amauri, asistido por Diego.

Cuando el primer tiempo se avecinaba al final con el 0-0, llegó el gol bianconero: Cáceres llega hasta el fondo por la derecha y mete un centro que cae en los pies de Camoranesi, que marca girándose, también gracias a un toque que desvía. Es el gol que abre el partido y manda los equipos a vestuarios.

Empieza la reanudación con un cambio en el Maccabi: fuera Culma y dentro Ghadir. Los locales salen con la intención de empatar el partido y marcar así el primer gol de la fase de grupos. El gol lo encuentra, sin embargo, la Juve con Amauri, pero el brasileño estaba en fuera de juego en el libre directo de Diego.

Ferrara cambia después de una hora de juego. Sale Tiago y en su lugar entra De Ceglie. Levi agota sus cambios antes de la media hora de la reanudación. Sus hombres lo intentan con generosidad, pero nunca llegan a los dominios de Buffon. Antes del final también hay tiempo para ver a Trezeguet, que sustituye a Amauri. No sucede nada más. La Juventus gana por primera vez en un estadio israelí, consigue la 100ª victoria en la máxima competición europeoa y, sobre todo, se acerca mucho a los octavos de final.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Mediapro imposibilita la crónica del Juventus - Maccabi

A pesar de que la situación audiovisual del fútbol en España, país desde el que se redacta la Curva Bianconera, se estabilizó durante el verano, las retransmisiones de fútbol en directo viven en la inmundicia más miserable. Hoy, incomprensiblemente, en España sólo se pueden disfrutar de cuatro partidos en directo de la máxima competición de clubes de Europa, que son, como no podría ser de otra manera, aquellos en los que intervienen los representantes españoles.

Hace un año, la plataforma Mediapro arrebató los derechos de explotación de la competición a Sogecable, la empresa que los retenía y cuidaba con excelencia durante la última década. Mediapro, en pos de facilitar el siguimiento de la competición, revendió después los derechos a Televisión Española y también a la Forta, la asociación de televisiones autonómicas que hay en el país para que en el Estado se pudiesen seguir los cuatro partidos de los conjuntos españoles en la Champions League: uno el martes en Tve, otro el miércoles en los canales autonómicos y los otros dos, uno el martes y otro el miércoles, en el canal de pago de Mediapro, Gol televisión. ¿Pero qué pasa con el resto de los partidos en los que no intervienen los equipos españoles? Nada. La ignorancia más absoluta.

Mediapro, que sólamente cuenta con Gol televisión como único canal de pago en el que retransmitir los partidos, hace deambular al resto de los partidos con retransmisiones en diferido, incluso con más de un día de diferencia, cuyos horarios ni siquiera se publican con antelación. Anteriormente, Sogecable ofrecía los partidos en la plataforma de pago digital Digital +, ofreciendo a todos los españoles la posibilidad de ver el partido preferido, desde el Inter - Barcelona hasta el Rangers - Unirea, siempre en riguroso directo. En la jornada de ayer por ejemplo, las televisiones de la Forta (públicas y gratuitas) ofrecieron en directo en España el Real Madrid - Milan, mientras que Gol televisión retransmitió el Chelsea - Atlético y dos horas antes el Lokomotiv - Manchester. Del resto de partidos no se sabe nada, ni se espera saberlo.

Debido a los controles estrictos de la Uefa es muy complicado que las diferentes páginas de internet que acostumbran a piratear y ofrecer gratis la señal del fútbol puedan emitir y, por consiguiente, hace imposible ver desde España y en directo, entre otros muchos partidos, el Juventus - Maccabi Haifa. La situación no tiene una solución a la vista, puesto que cuando la Uefa vendió los derechos a Mediapro sabía qué trato iban a recibir, por lo que, de momento, lamentablemente, la Curva Bianconera no podrá ofrecer los análisis de los partidos de la Champions League. Lo propio es excusarse con esta pequeña explicación y pedir perdón. Si además sirve para elevar una queja ante la situación tercermundista que viven las retransmisiones futbolísticas en España desde la irrupción de Mediapro en el mercado deportivo audivisual, pues mejor. A continuación sí podemos ofrecer la crónica estadística del partido disputado en el Olimpico de Turín:

Juventus - Maccabi Haifa, 1-0
Juventus (4-2-3-1): Buffon; Zebina (36' pt Cáceres), Cannavaro, Chiellini, Grosso; Sissoko, Felipe Melo (18' st Poulsen); Camoranesi, Diego, Giovinco; Trezeguet (37' st Amauri). A disposición: Manninger, De Ceglie, Legrottaglie, Iaquinta. Entrenador: Ferrara.
Maccabi Haifa (4-4-2): Davidovitch; Meshumar, Keinan, Teixeira, Masilela (1' st Zaguri); Osman, Boccoli, Culma Jairo, Rafaelov (13' st Dutra); Davalishvili, Arbeitman (1' st Ghedir). A disposición: Edri, Harazi, Maymon, Strahman. Entrenador: Levy.
Estadísticas Juventus: tiros 18, tiros a portería, 6, fueras de juego 3, corners 5, posesión de balón 59%.
Estadísticas Maccabi Haifa: tiros 8, tiros a portería 6, fuergas de juego 4, corners 2, posesión de balón 41%.
Árbitro: Benquerença (POR). Amonestó a Culma Jairo, Teixeira, Osman, Zaguri y Boccoli y expulsó a Dutra por roja directa.
Goleadores: 3' st Chiellini.

jueves, 1 de octubre de 2009

Buen empate


Bayern Munich - Juventus, 0-0

Bayern (4-3-3):
Butt; Lahm, van Buyten, Badstuber, Braafheid; Müller, Ottl, Schweinsteiger; Robben (46' pt Olic), Klose (31' st Gómez), Ribéry. A disposición: Rensing, Breno, Tymoschuk, Pranjic, H. Altintop. Entrenador: van Gaal.

Juventus (4-3-1-2):
Buffon; Grygera, Legrottaglie, Chiellini, Grosso; Melo, Camoranesi (46' st Tiago), Marchisio; Diego (16' st Poulsen); Iaquinta, Trezeguet (30' st Amauri). A disposición: Manninger, Zebina, Molinaro, Del Piero. Entrenador: Ferrara.
Árbitro: Webb (ING). Amonestó a Trezeguet, Camoranesi y Marchisio.

El empate de ayer de la Juventus en Munich ha dado mucho que hablar en muy poco tiempo. Muchos han sacado ya las conclusiones definitorias sin contextualizar el punto de oro que ayer extrajo la Juventus en su marco correcto. El de ayer fue el tercer partido que la Juve afrontaba en seís días y también el tercer empate. La primera semana sobrecargada de esta temporada (le seguirán muchas más) se cierra con el vasio medio lleno después de un arranque desbordado. Las críticas de algunos han llegado incluso a Ciro Ferrara, que aún no conoce la derrota desde que se sienta en el banquillo de la Juventus. El técnico de la Juventus partió con la idea de llevar la voz cantante en el partido, y por eso apostó por el clásico rombo con Diego por detrás de Trezeguet y Iaquinta. El problema fue que van Gaal había copiado la idea y Ferrara no pudo jugar el partido que tenía en mente. Un Bayern ultra ofensivo, que había prescindido de Tymoschuk para meter a los panzers Schwensteiger y el nuevo Müller, cosía a la Juventus en la primera mitad. A los ya nombrados, se le unió el show de la doble 'r', Robben y Ribéry, que le dieron la noche a la pareja en 'g' de la Juve, Grosso y Grigera.

Como decíamos, la Juventus podía responder a la propuesta del Bayern con otro tanto de calidad pero Diego, al que se le vio un paso por delante con respecto al partido que jugó contra el Bologna, estaba a cientos del de Roma. Así, el arma que Ciro había programado para intimidar y conseguir así frenar en cierta medida al Bayern (van Gaal dijo en la víspera que sería más fácil ganar a la Juve si jugaba Poulsen en lugar del brasileño) se había vuelto contra su equipo. Porque a un equipo como el alemán no se le puede regalar ni medio hombre en el centro del campo, y menos cuando es el más importante. Pero la Juventus, por si se podía, estuvo ayer peor, porque además de Diego, estuvo apagado también Marchisio, sin las incursiones y la potencia a las que nos había acostumbrado, evidenciando que el tremendo desgaste físico realizado en un inicio de temporada tan novedoso para él le está pasando factura. Fueron Camoranesi y Melo los que ayer dieron un paso al frente. El primero con fintas, pases y regates, tratando de contrarrestar la magia que Ribéry ponía en el lado bávaro; el segundo, jugando un partido muy serio, abandonando sus adornos y concentrándose en la fase defensiva, donde estuvo insuperable y salvó un par de ocasiones en el área de Buffon.

Aún así, el dominio del Bayern era, a tramos, sonrojante, tanto desde el punto de vista físico (Ottl y Schwensteiger), como técnico (Müller, Robben y Ribéry). Fue precisamente el francés, más que su teórico marcador Grygera, el que se auto-impidió marcar un golazo a los 19': tras deshacerse (pareció que sin demasiado esfuerzo) de Grygera y Chiellini en el área, intentó adornarse demasiado ante la salida de Buffon, intentando picar el balón, que se fue rozando el travesaño. Esa era la ocasión más clara para el Bayern, pero no fue la única: Robben en el 4', Klose (menos mal que ni él ni Gómez tuvieron su noche) en el 30' y un minuto antes Müller, que se aprovechó de una perdida del centro de la Juve para enfilar la puerta de Buffon. Sorprendentemente se encontró en su carrera a Diego, que le quitó el balón como si del mismísimo Cannavaro se tratase. El hecho de que esa fuese la mejor acción del brasileño habla por sí solo de lo que ayer pudo ofrecer. La defensa de la Juve vivía en un sufrimiento constante (también Buffon se mostraba inseguro en alguna salida), con una responsabilidad compartida con los centrocampistas, que no ofrecieron el filtro adecuado para una noche tan complicada.

Para solucionar eso, sabedor de las dificultados en las que se encontraba el equipo, Ferrara decidió pasar al plan B, metiendo a Poulsen en el puesto de Diego en el 15' del segundo tiempo. El Bayern asediaba y, aún con Diego, se veía una Juve apagada, sin ideas, cansada, nerviosa y precipitada. Seguramente la lesión de Robben, que tuvo que ser sustituido en el último minuto de la primera parte por Olic, ayudó a reducir el peligro del Bayern. Aunque también se veía una Juve más sólida y menos incómoda (no cómoda) con el nuevo 4-4-2 de Ferrara y con el aporte defensivo de Poulsen. De los delanteros de la Juventus no se puede decir nada. Iaquinta tuvo su peor partido de la temporada y fue él el único que tuvo una ocasión peligrosa a diez minutos del final. Algo bastante elocuente. El equipo ayer estaba centrado en limitar daños; una decisión tan poco honrosa como inteligente.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pena y rabia


Juuventus - Bordeaux, 1-1
Juventus (4-3-1-2): Buffon; Cáceres, Legrottaglie, Cannavaro (23’ st Zebina), Grosso; Marchisio, Felipe Melo, Tiago (35’ st Poulsen); Giovinco (28’ st Camoranesi); Amauri, Iaquinta. A disposición: Manninger, De Ceglie, Molinaro,Trezeguet. Entrenador: Ciro Ferrara.
Bordeaux (4-2-3-1): Carrasso (10’ st Ramè); Chalme, Planus, Ciani, Tremoulinas; Menegazzo, Diarra; Plasil (31’ st Gouffran), Gourcuff, Wendell; Chamakh. A disposición: Henrique, Juretti, Jussie, Cavenaghi, Bellion. Entrenador: Laurent Blanc.
Árbitro: Tom Henning Ovrebo. Amonestó a Ciani, Giovinco y Gouffran.
Goles: 18' st Iaquinta, 29' st Plasil.

La sensación que queda hoy es de rabia y pena. Rabia porque se esperaba algo más y mejor de la Juventus en la noche de su debut en Champions, entre promesas, ambiciones e ilusiones. Sin embargo, del durísimo partido contra el Girondins, queda un empate que no deja contento a nadie. Pena porque a tres minutos del final, Marchisio estrelló en el travesaño un disparo, a puerta vacía, que culminaba una contra llevada a cabo con maestría y rapidez, y que desvanecía finalmente las opciones de conseguir una primera victoria. Una victoria de un valor incalculable, visto el nivel exhibido por el Girondins, que convertirá ya el próximo partido contra el Bayern en vital dentro de un grupo que se decidirá por unas diferencias mínimas.

En el fondo se esperaba un partido duro, más allá de lo poco atractivo que pudiese resultar el nombre del Bordeaux para el público general. Pero tácticamente, el Girondins es un equipo fuerte y ambicioso, practicando un fútbol directo, con el balón en los pies y a base de triangulaciones rápidas y simples. Algo parecido a lo que quiere Ferrara de la Juventus; con la única diferencia de que Blanc opta por dos hombres delante de la defensa, Alou Diarra y Menegazzo, en contra del 4-3-1-2 juventino, que le aportan una mayor dosis de físico y fiabilidad defensiva, algo muy importante en Europa. Y si enfrente de un equipo dinámico, bien plantado, que juega corto (no ocupaban más de treinta metros), aparece un equipo poco o nada inspirado, que no logra mover el balón con claridad y no puede filtrar los pases hacia sus puntas, su juego se redimensiona. Eso es lo que le pasó ayer a la Juventus en un partido que, bajo un diluvio incesante, se convirtió en un rompecabezas desde el principio y que obligó a Buffon a realizar su primera intervención milagrosa a los tres minutos de partido, después de que Grosso no pudiese controlar el balón y se lo dejase franco a Fernando.

La Juve, por su parte, tardó quince minutos en enterarse de qué estaba en una noche de Champions y cinco más en construir la primera acción calificable como jugada de peligro. Marchisio y Iaquinta fueron los protagonistas, dos jugadorea que a pulso, con trabajo y sacrificio, se han ganado el puesto en las cotas más altas del fútbol italiano, pasando de la humildad de Empoli y Udine a la opulente titularidad necesaria en la selección italiana de Lippi que luchará por revalidar el cetro mundial en Sudáfrica, cambiando incluso el sistema de juego para no desaprovechar el talento del joven turinés. Se encargó de mantener el equilibrio en el centro, luchando con Menegazzo y frenando las acometidas de Wendel (cosa que no pudo hacer Tiago, perdido en la lluvia, en la otra banda con Plasil) y, además, de crear las jugadas y dar los pases que no pudo hacer Giovinco. Su técnica exquisita le permite irse del primer adversario, pero su escasa estatura le impide después sortear a los que le están esperando. Dijo entre semana que tendría un puesto en el equipo si fuese brasileño. Puede ser, pero no en la mediapunta, porque después de cada partido, de dejar siempre la sensación de ser el joven de futuro, va quedando claro que su posición está cerca del área y no como el creador y canalizador de juego de un equipo que sólo cuenta con tres centrocampistas.

La consecuencia de todo esto es que la segunda parte también empezó con una parada de Buffon, esta vez a disparo de Gourcuff, que le da al Girondins todo lo que le falta al Milan, y con la presión del equipo francés, que le hizo ganarse a Grosso el aplauso del Olimpico tras un robo al límite a Plasil. Repitió ovación al crear el primer disparo con peligro real de la noche con un libre directo que le obligó a dar lo mejor de sí a Ramè, que acaba de entrar sustituyendo al lesionado Carrasso. Fue lo que necesitaba la Juventus para reaccionar, aunque fuese por poco tiempo; el suficiente para que Iaquinta aprovechase un gran pase de Cannavaro (en la posición y en la acción de Felipe Melo) para colar su disparo raso y colocado en la portería girondina. Sin embargo, la reacción de la Juventus no fue tal y el efecto duró poco y volvió a ceder el protagonismo a Buffon para frenar de nuevo a Menegazzo (22' st). Era la primera consecuencia de la baja de Cannavaro, que, lesionado, fue sustituido por Zebina, con lo que Cáceres pasó al centro de la zaga. El nerviosismo de la primera línea confirmó la importancia de Fabio, a pesar de lo que muchos digan, tiene en este equipo. Sin él en el campo, llegó al final el gol de Plasil (74'), abandonado por Tiago y en fuera de juego. No podemos esperar ninguna reacción de Mourinho en este caso. Estaría cenando. Aunque los muchos errores de ayer son, simplemente, la consecuencia de que Tom Henning Ovrebo todavía siga arbitrando.

martes, 9 de junio de 2009

El camino a Madrid, más difícil todavía

La Uefa ha presentado ya la próxima edición de la Champions League y ya podemos extraer la primera conclusión: hará falta un equipo realmente potente para llegar a la final de Madrid (22 de mayo de 2010). Sorprendentemente, tras el descenso a Serie B y dos años de ausencia en Europa, la Juventus desciende hasta el tercer bombo de la Champions League, mientras que ocupa el lugar número 24 en el ranking de los coeficientes Uefa. De poco (de nada para esta ranking) sirvió pasar como primeros de grupo la temporada pasada o ganar dos veces contra el Real Madrid. De hecho, si otros equipos como Villarreal, Roma , PSV o Zenit hubiesen tenido una temporada normal en que lograsen la clasificación para la Champions, la situación de la Signora sería mucho más preocupante.

Porque la situación que se dé la próxima temporada ya puede ser terrible. Podríamos tener un grupo más 'de la muerte que nunca" en el que estuviesen, por ejemplo, Man United, Real Madrid, Juventus y Wolfsburgo. Parece imposible, pero es muy posible, al menos por el momento, cuando la Juve sigue pagando las penas de Moggi y el Madrid años y años de nefasta gestión deportiva que le han llevado por primera vez al segundo bombo. Así las cosas, el riesgo de un grupo inimaginable hasta hace unos meses, es más que real. Pero, aún siendo nefasto el panorama, hay una salida posible y a ese clavo ardiendo es al que se agarra ahora mismo todo el mundo juventino: la Juventus es el primer equipo del tercer bombo y ascendería automáticamente al segundo si Arsenal, Lyon, Shaktar o Sporting de Lisboa no logran superar la ronda previa de la competición que se disputará los días 18 o 19 y 25 o 26 de agosto. Esa es la esperanza de la Juventus: desear el mal ajeno para cosechar el bien propio. Porque quedar encuadrados ya en un grupo tan complicado con partidos de extrema dificultad todos ellos puede convertirse en un problema (también de cara al coeficiente 2010/2011), aunque la Juventus aumentará, mucho, el nivel del equipo la próxima temporada con Diego y D'Agostino especialemente y estará en condiciones de ganar a cualquier rival en cualquier marco. Aquí se suman dos puntos favorables a la Juventus: por una parte el trabajo bien hecho a la hora de reforzar el equipo. Por otra, y quizá más importante, que la Juve necesita ganar a la fuerza, por obligación, para no seguir perdiendo la media de la Uefa. Y en estas condiciones es cuando más Juve se ve.

La clasificación del próximo sorteo de la Champions League:
BOMBO 1:

- Barcelona (121.853 p.)
- Chelsea (118.899 p.)
- Liverpool (118.899 p.)
- Man United (111.899 p.)
- Milan (110.581 p.)
- Arsenal* (106.899 p.)
- Sevilla (100.853 p.)
- Bayern (98.339 p.)

BOMBO 3:

- Juventus (63.581 p.)
- Panathinaikos* (56.632 p.)
- Rangers (56.575 p.)
- Olympiakos (56.532 p.)
- Marsella (48.033 p.)
- Dinamo Kiev (46.730 p.)
- Stuttgart* (45.339 p.)
- Fiorentina* (42.581 p.)
-
BOMBO 2:


- Lyon* (91.033 p.)
- Inter (87.581 p.)
- Real Madrid (78.853 p.)
- Shaktar Donetkk* (74.370 p.)
- CSKA Moscú (71.526 p.)
- Porto (68.292 p.)
- Sporting* (68.292 p.)
- AZ Alkmaar (64.825 p.)

BOMBO 4:

- Atlético Madrid* (41.853 p.)
- Celtic* (40.575 p.)
- Girondins (40.033 p.)
- Besiktas (32.445 p.)
- Anderlecht* (32.065 p.)
- Wolfsburgo (21.399 p.)
- Rubin Kazan (9.525 p.)
- Urinea Urcizeni (7.781 p.)

*Equipos que deben pasar la ronda previa.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Grazie, ragazzi


Se acabó. El telón de la Champions League bajó ayer para los turineses. La Juve se queda fuera en los octavos de final tras haber dado todo para seguir avanzando. Ahora, tras la eliminación, llega el momento de hacer balanca, de analizar la situación, de saber qué ha pasado y cómo remediarlo el año próximo. La Juventus cayó ayer con un empate que nos deja orgullo y amargura a partes iguales. Porque la Juve pudo y mereció pasar, pudo y mereció ganar al Chelsea y dio todo para hacerlo. ¿Por qué no lo consiguió? Pues lo sabremos con el paso del tiempo, pero quizá a la mala fortuna, y a la mala salida en el partido de ida, hay que unirle el nivel, aún inferior con respecto a otros, puramente futbolístico de este equipo, que lo intentó con garra, coraje y corazón, pero que cayó en parte víctima de sus limitaciones. Al final, nada que recriminar al equipo: en una situación adversa, plagado de lesiones (otra vez, y esto sí que conviene estudiarlo ya) dio el máximo y demostró que el carácter es importante, pero que en el fútbol, al final, hay cosas que cuentan más. Y en esta situación, no queda otra que aplaudir a los jugadores, apoyarles, animarles y agradecerles el esfuerzo y el orgullo que nos han vuelto a hacer sentir paseando el poderío juventino por Europa un año más. Al final, sigue vivo el Chelsea, un equipo muy parecido a la Juventus, con un carácter muy fuerte, muy seguro, muy sólido y con una calidad, que en el intercambio de golpes, ha marcado la diferencia e inclinado la balanza a su favor.

En una noche en la que el espectáculo se preveía tan grande como la desilusión final, Ranieri decidió que había que salir a por todas, sin atajos. Sacó el mejor equipo posible, teniendo en cuenta las lesiones, el estado de forma actual de cada jugador y la necesidad de remontar el 1-0 de la ida. Por si fuese poco, a los diez minutos, la Juve perdió a Nedved, que disputaba 'Su' partido, después de dos choques, el último con Anelka, que acabaron con él. Pero con Salihamidzic en su lugar, la intención de la Juve permaneció invariable: derribar la gran muralla afro-anglosajona que Hiddink había plantado en el centro del campo con Mikel por delante de la defensa y con una línea de tres con Essien, Ballack y Lampard que funcionó a la perfección en todos los aspectos. El once de Hiddink hacía presagiar que sus declaraciones ofensivas de la víspera eran una milonga, aunque hay que reconocer que si el Chelsea estuvo afinado en su propio campo buena parte del partido, fue por culpa de la Juventus, con Tiago llevando bien el juego y con el tridente formado por Del Piero, Iaquinta y Trezeguet empujando arriba. Un tridente algo raro y que quedó un poco tocado con la salida de Nedved. Del Piero se encontró, a sus 34 años, fuera del área, moviéndose y buscando más que intentando finalizar. Era una solución que se preveía antes, pero que al final no se podría determinar qué porcentaje de positividad tuvo. Lo que sí muestra claramente es la necesidad de un mediapunta en el equipo para momentos como el de ayer.

Cuando Iaquinta, culminando una triangulación perfecta con Trezeguet, marcó el empate con el 1-0 (minuto 19), la ilusión se desbordó: lograr la empresa era posible porque lo estábamos viendo. La pena es que, como siempre, esta Juve que no puede más físicamente (en marzo), el martillo neumático de la Juventus se apagó con el gol y el equipo empezó a echarse atrás, metro a metro, hasta conceder el empate al Chelsea en el tiempo añadido de la primera mitad. Todos lo estábamos viendo y todos lo estábamos deseando: "que acabe el primer tiempo" pensaba más de uno, porque se podía prevér que concediendo campo y espacios, el Chelsea iba a lograr el gol que complicaba sobrenatura la clasificación. Aunque fue con suerte, con un disparo de Lampard que golpeó en Tiago, despistó a Buffon y a cuyo rechace estuvo más hábil Essien que Chiellini y Molinaro. Realmente increíble. En el tiempo añadido. Y podía haber sido peor si Buffon no hubiese sacado con rapidez una falta anterior botada por Drogba y que nunca sabremos (la televisión no dio ni una toma buena y es el ejemplo perfecto de por qué no se puede integrar en el fútbol) si entró o no entró.

La salida al campo en la reanudación era desangelada. El mazazo que se había llevado el equipo, y toda la afición, era terrible y por un cuarto de hora la Juve se dejó llevar por el desánimo y pareció entregada a la eliminación sin oponer demasiada resistencia. La respuesta de Ranieri, viendo la caída del equipo, fue inteligente, aunque polémica: quitó a Iaquinta por Giovinco y fue ampliamente silbado. Aunque en realidad fue una decisión acertada, si bien Vincenzo estaba siendo (otra vez) el mejor de los de arriba, porque Sebas dio vivacidad y velocidad al juego del equipo: volvió a reactivar a la Juventus y a la afición. La Juve rozó el 2-1 por dos veces con Trezeguet (inexplicablemente sustituido al final) y después Chiellini, ya amonestado, por una entrada dura sobre Drogba, fue expulsado. Cierto que Chiellini tocó más balón que rival y que el árbitro pudo haber evitado la expulsión, pero era innecesario, estando previamente amonestado, hacer esa entrada. Un error grave que se convirtió en mortal cuando Del Piero marcó de penalti (increíble disparo) el 2-1 y el pase estaba al alcance. Lo intentó la Juve, pero en una contra, con sólo tres atrás, un buen pase de Ballack a Belletti cuando parecía que iba a chutar, se convirtió en la asistencia perfecta para que Drogba marcase el empate a 2 y convirtiese en una agonía impotente los minutos restantes. Sin nada que hacer. Así se fue la Juventus de la Champions. Entre lágrimas de decepción, de orgullo, y aplausos. Dando todo. Por la puerta grande y con la cabeza alta.

martes, 10 de marzo de 2009

Resiste e vinci per noi


Resistencia. Esa es la palabra clave para el partido que esta noche dictará el futuro próximo de la Juventus (y quién sabe si también de alguno de sus empleados). La Juventus tendrá que resistir los muchos obstáculos que ahora tiene por delante y seguir motivados para luchar por los sueños propios. Aunque el destino haya situado todos los inconvenientes posibles delante y la suerte de espaldas. Porque a la lesión de Sissoko (¿por qué jugó esos seis minutos en un partido ya decidido?), se le une la última de Legrottaglie, que no es Beckenbauer, pero sí indispensable en la Juve actual. Y a tantos problemas, se le unen tantas dudas, que son otras tantas complicaciones. ¿Poulsen o Marchisio? ¿Seguir con el sistema actual o cambiar al 4-3-3?

Las lesiones están marcando esta temporada y condicionarán este partido en lo negativo o lo pueden redimensionar aún más de manera positiva. "Tres eran tres" los lesionados que el destino nos ha dejado indispuestos en el centro del campo. Ahora, cuando llegamos al momento más importante, la cantidad es de cuatro con Camoranesi, Marchionni, Sissoko y Zanetti. A eso hay que unirle el cansancio superlativo de quien lleva siete meses pisando a fondo el acelerador físico. Y si sumamos estos dos factores, tenemos un Molinaro que sin estar preparado ha jugado 30 partidos de los 33 que ha disputado el equipo; a Del Piero y Amauri obligados a jugar todos los minutos de muchos partidos por la lesión de Trezeguet y la mala suerte de Iaquinta; y que hoy tendrá que jugar Salihamidzic, apenas recuperado de su operación. Demasiadas lesiones, demasiadas dudas a las que habrá que resistir. A las que la Juve puede resistir.

Porque, en definitiva, la mejor Juventus no podrá estar hoy, pero sí un equipo que con el apoyo de sus millones de aficionados que ansían poder echar una mano al equipo; pero que su labor se reduce a contemplar y esperar con la impotencia que nos viene dada, es capaz de ganar a cualquiera. Tendrá que resistir y crecerse ante la adversidad más grande de la temporada con el espíritu de la Juve de orgullo, corazón y ganas de ganar. Como han dicho, será la noche en que la vieja guardia tendrá que emitir uno de sus últimos y más potentes rugidos. Porque sólo unidos, trabajando como un equipo, la Juve podrá ganar a un Chelsea compacto, fuerte físicamente, pero con sus propios problemas. La Juve tendrá que ser más Juventus que nunca para hacer tragar a los ingleses el calificativo mal impuesto de "leones desdentados". La Juve tendrá que salir con una rabia y unas ganas de ganar que se vean desde los vestuarios, que impresionen al Chelsea. La Juve tendrá que atreverse a atreverse. Hay que salir a ganar, y después que pase lo que pase. Estar a la altura de nuestra historia y mandar a Europa el mensaje de que la Juve siempre será la Juve y puede estar muy presente en sus pesadillas de futuro. Cortar el oxigeno al Chelsea y resistir. Jugar con el espíritu que permitió a este equipo ganar al Madrid en 2003 y jugar nuestra última final de la Champions. Con la garra con la que el equipo de Capello acabó con la era galáctica del Real dos años después. Y con las ganas que este equipo ha demostrado para salir del infierno en el que le aprisionaron y volver a ganar a lo grande. Porque, y lo dijo un sabio; las finales no se juegan, se ganan. Y la Juventus puede ganar a cualquiera. Magica Juventus, vinci per noi.

jueves, 26 de febrero de 2009

"Mi tremano le gambe"


La Juve volvió viva de Londres. El 1-0 se puede recuperar en Turín, porque como vimos ayer el Chelsea no tiene la grandeza ni la brillantez ni la fiabilidad de años anteriores y si excluimos el primer cuarto de hora, no hizo nada ayer para conseguir una victoria merecida. El problema está ahí, en la exclusión del primer cuarto de partido. El miedo que no existió en el Bernabéu apareció en el campo menos inglés de Inglaterra: la Juve salió nerviosa, indecisa, inconexa, blanda. Cierto, después lo arregló, pero un problema de concentración estúpido puede marcar otra temporada sin títulos: en ciertos niveles, y este es uno de ellos, no caben los fallos y el de ayer fue grave pasase lo que pasase después. "Mi tremano le gambe" (me tiemblan las piernas): así contestó el lunes, de manera irónica, antes de coger el avión con destino Londres, Legrottaglie cuando le preguntaron sobre el nivel de los dos delanteros que tendría que intentar parar ayer. Al final fue cierto, a él y al resto del equipo y es la frase que puede resumir el partido. Se podía esperar de él o de Molinaro, pero incomprensiblemente al mareo también sucumbieron Nedved, Camoranesi o Tiago (el suyo duró todo el partido). Al final del partido, resta una sensación más de rabia que de miedo, en tanto en cuanto el resultado era muy evitable y ahora la Juve está condenada a jugar un partido perfecto en dos semanas. La vuelta de la Champions tendrá doble dificultad: marcar y no recibir un gol. Además del suspenso interior de las emociones, con la batalla entre la esperanza, la resignación y el pesimismo que mentalmente nos tendrá jugando un partido de dos semanas de duración con el peligro añadido de descuidar los dos que tendrán que jugarse sobre el campo con la misión obligada de olvidar.

De todos modos, si nos queda la rabia es por el sentimiento de que más se podía haber hecho y de que los errores de ayer se pueden enmendar entre los muros amigos en el partido de vuelta. El Chelsea es un rival abordable por la Juve y eso es lo que más duele. Como han dicho en Inglaterra, con los dos millones y medios que va a cobrar Hiddink por este trabajo temporal en el Chelsea, no ha comprado una barita mágica: ha tirado de la manta para arreglar la situación de Drogba, pero ha dejado a Anelka con los pies al descubierto y corriendo por las bandas, apartado del resto del equipo. En definitiva, no dista mucho del equipo de Scolari: sigue dependiendo de Lampard y ahora, en lugar de Anelka, de Drogba, un delantero con calidad suficiente para matar al rival, pero en este Chelsea, sólo puede herir. Lo hizo con el primer balón en condiciones que le llegó: minuto doce de partido, mal despeje de la defensa, rechace que le cae a Kalou, quien, ante la falta de presión, puede meter un precioso pase a Drogba, demasiado solo como resultado de una defensa endeble que habilitó su posición para que cogiese la pelota con un primer control sublime y le marcase con otro 'penalti en movimiento' (y ya van...) a Buffon.

El Chelsea había sacado el mejor provecho a la inadaptación de la Juve a la circunstancias. Chiellini y, especialmente, Legrottaglie, se empequeñecieron y Molinaro estuvo fuera del partido en todo momento: Kalou, Bosingwa y Drogba pronto lo notaron y le enfilaron continuamente, convirtiendo su sueño de los octavos de la Champions en una auténtica pesadilla. Tampoco se puede decir que Nedved ayudase demasiado a superar la situación; Camoranesi parecía convaleciente (¿está recuperado o juega forzado?) antes de que le sustituyese Marchionni por la enésima lesión en lo que va de temporada; y Tiago... Como siempre fue Del Piero el que gritó, como lo hizo después en sala de prensa, un "¡Juve, despierta!" para cambiar las cosas. No consiguió poco: además de la única jugada aprovechable de Tiago en todo el partido (¿por qué no juega Marchisio, que demostró mucha más personalidad?) y una jugada preciosa que sólo la habilidad de Cech evitó que pasase a ocupar un lugar privilegiado en la mente colectiva juventina, le mandó un mensaje de alerta al Chelsea: no podría hacer lo que quisiese, enfrente, aunque había acudido tarde a la cita, estaba la Juve. A esa ocasión le siguió un saque de esquina que a punto estuvo de rematar Chiellini en el segundo palo. Pero era un premio excesivo por lo mostrado anteriormente.

La Juve puso al Chelsea contra las cuerdas por momentos, y pudo marcar mediante Del Piero, Nedved, Amauri (bravo en la lucha contra la barricada londinense, aunque tuvo su primera ocasión clara a los 70'), Marchionni (gran zurdazo desde fuera del área que se perdió al lado de la escuadra de Cech) o Trezeguet. Precisamente Marchionni, con su salida en el lugar de Camoranesi, le dio otro aire al equipo: impulso, ganas y velocidad. También Trezeguet demostró que su lugar está sobre el césped. Quizá por el excesivo calentamiento, quizá por sus ganas locas de volver a ayudar a la Juventus, tuvo su primera ocasión al minuto de estar en el campo aprovechando un pase de genio de Del Piero, que no dejó de creer en la remontada, y que demostraba, por si cabía alguna duda, la brillantez de la dupla atacante que forman desde hace años. Al final, más allá de la buena respuesta de la Juve, que creó nada, ninguna ocasión clara, pero muchas sensaciones positivas y de un gol ficticio de Nedved que nos hizo saltar a todos en el 93', queda un resultado pésimo, pero la esperanza optimista de que la Juve puede remontarlo en Turín si sale más aguerrida y concentrada desde el inicio que ayer. La Champios es el objetivo más real de la Juve y no pueden temblarle las piernas. Hay ciertas ocasiones que no se pueden dejar escapar por salir con una mental o una motivación inadecuada. Duele más perder por inferioridad propia que por mérito ajeno. Y eso es lo que pasó ayer. Y lo que no debe volver a pasar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Motivos para creer


¿Dónde nos habíamos quedado? ¡Ah! sí, en el Santiago Bernabéu: Real Madrid - Juventus 0-2, Del Piero 17', Del Piero 67'. Han pasado más de tres meses desde aquel cinco de noviembre, pero los aplausos del Bernabéu aún resuenan en el corazón de Del Piero y de millones de aficionados juventinos. Y nos quedamos ahí, porque después de conseguir el pase a octavos en Madrid, la Juve no volvió a marcar un gol en Champions (dos empates a cero en San Petersburgo y contra el BATE en Turín). Esta noche, la Juve da rienda suelta a los sueños y empieza el camino hacia la final de Roma en un pequeño gran templo del fútbol moderno y lo hará de la mano del capitán, protagonista y principal hacedor de la clasificación para los octavos. Y será determinante para seguir avanzando. Sér determinante el capitán hoy, como lo lleva siendo en Champions desde la previa, con aquel gol al Artmedia. Como lo fue al firmar de falta la primera victoria de la Juve contra el Zenit y sacará la magia que tanto gustó a los aficionados del Real Madrid.

Ante el Chelsea renovado y remoralizado que, aunque no físicamente, se podría decir que ha empezado la temporada la semana pasada. Hiddink ha empezado desde el principio y la batalla será dura. Será uno de esos partidos que pasan después a la memoria colectiva y la Juve debe estar preparada. Desde el principio hasta el final. Y lo está. Lo está Alex Del Piero, que quiere y puede volver a marcar en Europa y quiere y puede seguir haciendo avanzar al equipo. Además, como objetivo personal, tendrá ganas de la enésima reivindicación: se ha hablado mucho, quizá demasiado, de la competencia de la Juve, de la lucha por los puestos en la delantera actual con la vuelta de Trezeguet y del futuro, con la posible llegada de Cassano. Será el de hoy, con otros que llegarán en el futuro, el enésimo reto para Del Piero. Más o menos, podemos decir que los ha ganado todos por ahora. Si no, no estaría esta noche donde estará.

También está listo Amauri. Volver a mostrarse ante el mundo, reivindicando su trabajo incansable, su historia de superación y su calidad ante el mundo que siempre le ha infravalorado. Frente a frente en una lucha indirecta con Drogba y con la tranquilidad que llega desde la burocracia italiana: después de diez años en Italia, la nacionalidad para su mujer está a punto de llegar y cuando lo haga, automáticamente, tendrá el mismo efecto para él. El de hoy será su primer partido en Inglaterra, donde sólo la falta de ese ansiado pasaporte comunitario le ha permitido jugar. Podría estrenar el color azzurro ante los blues y seguro será una tranquilidad para él. Semanas atrás, se habló e exceso de la convocatoria de Brasil, el impedimento de la Juventus y ello coincidió, no por casualidad, con dos derrotas seguidas de la Juve. Eso ya está olvidado, Amauri está al 100%, vuelve a jugar bien y hoy tendrá más ganas que nunca.

Como Sissoko, que se ha convertido en el punto de referencia en el centro del campo. También él tendrá sus reivindicaciones que hacer en la tierra donde no confiaron en él. Tiago nos ha descubierto el placer de la calidad en el equipo, la importancia de la conexión fluida y el partido para él será importante en tanto en cuanto se enfrenta contra su ex equipo en la que debe ser su confirmación definitiva entre los más grandes de Europa. Con la vuelta de Buffon, la rabia acumulada por las lesiones y el no haber podido ayudar al equipo, las ganas de Nedved, que nunca pudo ganar una copa de Europa, con la mejor defensa de Europa atrás y con humildad, experiencia, garra, sufrimiento y agresividad. Con la imagen del equipo que humilló en su casa al nueve veces campeón de Europa, que sigue aún en las retinas de la afición y que es el ejemplo a seguir. Con tantas revanchas personales y una vendetta que llevar a cabo: las últimas veces que la Juve participó en la Champions fue eliminada a manos de ingleses. Y eso hay que corregirlo. Porque queremos y porque podemos. Y porque queremos, y además podemos, llegar a Roma.

sábado, 20 de diciembre de 2008

We're ready

Siempre hay una primera vez. Pero si se trataba del Chelsea, la esperanza de muchos juventinos era que la eliminatoria contra el ex equipo de Ranieri llegase más adelante. Sin embargo, el bombo de Nyon nos dejó el enfrentamiento entre Chelsea y Juventus para los octavos de final: la ida el 25 de febrero en Londres y la vuelta el 10 de marzo en Turín.

Obviamente, nadie tiene miedo, pero todos somos conscientes de la extrema dificultad del choque contra los blues. Más aún si echamos un vistazo a nuestra historia y observamos que la Juve no elimina a un equipo inglés desde la temporada 1983/84, cuando la Juve eliminó al Manchester United en las semifinales de la Recopa de Europa.

No hace falta recordar que Ranieri fue entrenador del Chelsea durante cuatro años. Allí consiguió ser el segundo clasificado con más puntos de la historia de la Premier League y alcanzó unas semifinales de la Champions League. El romano conoce al Chelsea perfectamente y sabe que su punto fuerte es, a la par, su debilidad: los cinco centrocampistas del Chelsea son el arma que les permite avasallar en el medio del campo, abarcar y controlar el partido; si bien esa misma táctica y el escaso rendimiento de las bandas convierten al Chelsea en un equipo tosco, demasiado rígido, lento y previsible (si bien Drogba y Anelka son delanteros perfectos para enfrentar la defensa adelantada de la Juve). Además, hasta la llegada del doble encuentro, el Chelsea jugará, por lo menos, diez partidos, cuatro de los cuales en menos de diez días. Aunque aún falta mucho para que llegue el momento y la situación puede dar un vuelco de 180º. Pero de momento estamos tranquilos: la Juve ya ha demostrado crecerse en los partidos más importantes y, como han dicho, quizá sea mejor pasar dos meses esperando ganar a un gran rival que no jugar un partido a priori más fácil y que las pocas emociones se transformen en una magnánima tragedia. Hasta acá llegó la Juve, pero para seguir hasta la final. We're ready. Sure.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Poco fútbol, pero primeros


En un día con temperaturas bajo cero, las emociones que nos dejó el partido estuvieron cerca del neutro y los goles lo clavaron: el partido de ayer fue fiel a las preddiciones de la previa y lo mejor que tuvo fue que pudo terminar. El partido de la ida en Minsk fue muy distinto, con un guión que sorprendió a todos, aunque no fue del gusto de nadie. Allí la Juve se dejó arrollar por un equipo al que le dejó el camino libro medio partido y a la afición el síntimo inequívico de lo que se venía encima y después se ha superado con cierta solvencia. Dos meses después, la Juve no gustó (queremos pensar) porque se tomó el partido como un entrenamiento, sin ninguna intensidad, y reservando esfuerzos para combatir el domingo contra el Milan. Y el BATE volvió a ser el equipo honesto, voluntarioso, pero nada más. En febrero la historia será bien distinta; porque sea quien sea el equipo con quien nos obsequie el bombo del día 19 (Chelsea, Sporting, Atlético, Villarreal, Lyon y Arsenal son los candidatos), Ranieri tendrá motivos para preocuparse.

Ayer, sin embargo, lo que le preocupaba era como enfrentarse a Ronaldinho, Kaká y compañía, como demuestra el once que saltó al frío campo (por temperatura y ánimo). Fuera de los titulares Del Piero, Giovinco en el 'once' por segunda vez consecutiva y espacio para Zanetti, después de cuatro meses lesionado, que jugaba su primer partido oficial de la temporada. Jugó bajo de revoluciones, obviamente, pero dejó ya alguna señal de seguridad y de jerarquía; de necesidad dentro de una línea del centro del campo con la misión principal de proteger y que Ranieri sabrá aprovechar. Estos dos fueron los dos principales atractivos de un partido soso: el regreso de Zanetti y la incertidumbre que siempre deja Giovinco, con la imposibilidad de predecir qué pasará cuando él tenga el balón. Fue él quien más intentó reavivar un partido que ya empezó muerto, con cambios de ritmo y jugadas por velocidad continuas, haciendo una vez más el papel de Del Piero. En Lecce le salió a las mil maravillas, ayer menos, porque los dos tiros libres de los que dispuso no encontraron la portería del BATE. Algo sin demasiado importancia, sin embargo si es más importante (que no grave a la vista del resultado final) e inesperado el fallo que el 'vice Del Piero' tuvo desde los once metros a los ocho minutos de la segunda parte: el colegiado Kapitanis vio unas manos clarísimas con las que el defensor Likhtarovich intentó impedir el cabezazo de Mellberg y pitó un penalti de patio de colegio, pero innegable. Se esperaba que sobre el punto de la pena máxima posase el balón Amauri, pero apareció Giovinco para disparar (alto).

Antes, la Juve ya había rozado el gol con un remate de Marchionni a centro de Amauri que se estrelló contra el palo derecho de Veremko. Aunque tenemos que reconocer que una de las mejores jugadas del partido corrió a cargo del BATE, con una preciosa maniobra de Bliznyuk que consiguió repeler la presión de Zanetti y disparar a Manninger que se aliviaba al ver como el balón pasaba a escasos centímetros de su escuadra. Hubiese sido uno de los goles de la competición y para la Juve hubiese significado la perdida de un liderato labrado, entre otras cosas, gracias a la noche mágica del Bernabéu. A la prueba de los bielorusos le siguió otra bella jugada de Del Piero, en colaboración con Marchionni y con taconazo incluido, cuya conclusión de cabeza no llegó a puerta por una parada sorprendente del meta visitante. Sin nada más, llegamos al final: Juve lider de grupo y el BATE que se iba invatido de uno de los campos más prestigiosos y difíciles de Europa. Era el turno ya de las celebraciones: la Juve ha sido primera en un grupo muy complicado. Vuelve ya por derecho propio a ser uno de los llamados 'cocos', uno de esos rivales a evitar para muchos. La Juventus volverá a escribir una historia que ya ha contribuido ha escribir con grandes éxitos y sonados sinsabores. Por eso nosotros también tenemos rivales a evitar.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Mucha Juve, cero gol


Una Juve fiel a su estilo. Ayer afrontó el partido como si se jugase todavía algo en la clasificación para la siguiente ronda, luchando en el campo ignorando el gélido clima del Petrovsky, cerrando los espacios al Zenit y finiquitando en la práctica la temporada como local de los rusos, ya fuera de esta Champions y de la siguiente (la Premier rusa acabó el pasado sábado con el Zenit en quinto lugar). Y llevándose de la antigua Leningrado un buen botín, un punto, que mantiene la invatibilidad del equipo dentro de este grupo y da un paso más en la confirmación de la primera plaza de la manera que más le gusta a Ranieri: concentración, atención, líneas juntas y pisando fuerte. El Inter ya forma parte de la historia y la Juve ayer nos dio buenos sintomas: esa derrota no afectó, como vimos ayer en un buen partido hasta que la Juve se rindió ante la evidencia de una noche fria y vacía y de un terreno de juego que hacía pesado y ralentizaba el partido.

Pero pocas veces veremos un 0-0 más convincente que este, porque en el fondo hubiese bastado una vuelta de tuerca más o una menos al partido en el primer tiempo y el partido habría virado hacia un rumbo mucho más favorable para la Juve, sólida en la defensa e inteligente aprovechando las bandas gracias al buen trabajo de Grygera y Molinaro; bien plantada en el centro y con un cierto cariz creativo por las buenas intenciones que mostraron Camoranesi y, sobre todo, Nedved; y constantemente amenazante arriba por el efecto que provocaron las geniales combinaciones de Del Piero con los desmarques de Iaquinta. Precisamente él tuvo la primera ocasión del equipo, muy clara y muy temprana, pero falló (y se desesperó) al rematar un centro de Molinaro y estrellarlo en el palo. Y mientras Vincenzo aún no daba crédito al error y se lamentabla, lo intentaba Camoranesi, pero disparó alto. La actuación de la Juve fue convincente desde el primer minuto. El equipo ocupó todas las parcelas del campo con mucho cuidado y dedicación, neutralizando cualquier intento de ataque del Zenit (pocos al principio y siempre débiles), como ya hizo en el primer partido en Turín. Ayer fue incluso mejor: la salida de la Juve fue más fluida, con un juego capitalizado por Nedved y Camoranesi, con bonitas combinaciones y jugadas de fuera hacia dentro que desquiciaron al sistema defensivo del Zenit. Y también a balón parado, porque en el primer tiempo, Mellberg estrelló otro balón contra el palo.

Muestras, todas estas, de la superioridad de la Juve en el primer tiempo, aunque los rusos marcaron un gol en fuera de juego, anulada a Krizanak y probaron a Manninger con un buen disparo de Ziryanov. Pero nunca dejaron la sensación real de peligro, aumentaron su posesión y el volumen de juego, pero no supieron incidir en el partido. Mientras, la Juve intentaba sorprender con alguna llamarada realmente peligrosa, que no es poco teniendo en cuenta los problemas de este equipo. Del Piero también tuvo sus cosas que decir en el partido de ayer: primero en un disparo de Nedved que él tocó y obligó a Malafeev a dar el máximo y después, en la reanudación con un genial centro rasito de Iaquinta para el 10, que no pudo conectar bien, seguramente por la presencia de Lombaerts, y salió a muy pocos centímetros del arco local. Gran ocasión desperdiciada y la prueba de que la presunta falta de motivación o el intento de perjudicar al Real Madrid no tienen nada que ver cuando juega la Juventus.

Camoranesi no era titular desde hacía dos meses y ayer ya nos mostró lo mejor de su amplio repertorio, aunque también lo peor, con sus extrañas variaciones temperamentales, transformadas ayer, como casi siempre, en faltas incomprensibles y que de alguna manera alguien tendrá que frenar. Le dio a la Juve un salto de calidad, combinando mucho con todo el equipo y mostrando una muy buena acutación en la parcela central, donde se movió mucho y donde no defraudaron, como de costumbre, Sissoko y, sobre todo, Marchisio. Así llegó una múltiple ocasión para la Juve, que probó en una misma acción a marcar con Del Piero, Nedved, Sissoko y Marchisio, pero sin suerte. Al final, el frio y la congelación del césped retrasaron un poco la posición y las ganas del equipo, que quería volver rápido a la, si comparamos, cálida Turín. Danny tuvo dos ocasiones clamorosas para marcar, pero primero su indecisión hizo que Marchisio llegase desde atrás para salvar al equipo y después un desvio milimétrico en el cañón de su escopeta impidieron el gol que les hubiese mantenido con vida en la Champions. Del Piero quiso ofrecer un souvenir inolvidable al público ruso, pero las dos ocasiones que dispuso para marcar de falta ante el silencio generalizado de todo el estadio, aunque encontraron la porteria, no lo hicieron por el camino mágico. Ayer, Alex fue el mejor espoleo de Iaquinta, el complemento ideal y de calidad para Nedved y al final dejó su sitio a Giovinco. Camoranesi hizo lo propio con Marchionni y después Amauri le dio unos minutos de descanso a Iaquinta. El Zenit lo intentó hasta el último minuto, ayudado por una afición muy caldeada para combatir el frio polar. Pero la Juve, fiel a su estilo, aguantó hasta el final. Chiellini insuperable; Manninger nervioso, algo precipitado, pero eficaz al fin y al cabo. Empate justo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

(Pon aquí el título que más te guste)


Cómo cambia la vida. Hemos olvidado qué pasaba hace dos semanas. Gracias a un hombre nacido para reescribir nuestra historia, porque en el Bernabéu, la Juve no ganaba desde 1962, cuando aún no habíamos llegado a la luna y ni en sueños podíamos pensar en un negro viviendo en la Casa Blanca. El "hombre", Alessandro Del Piero, que cumplirá 34 años en tres días, coniguió los dos goles de la Juventus para derrotar al Real Madrid y asegurarnos el pase a los octavos de final con dos partidos de antelación. El hombre, el Diez, que en la casa del Siete, salió ovacionado, aplaudido por el público rival. Paradójicamente, el aplauso de uno de los estadios más emblemáticos del planeta fue la bienvenida de Alex al elenco de las estrellas de un país que siempre ha despreciado todo lo italiano por el simple hecho de serlo. El 'viejo', para muchos el símbolo del final de un equipo, para otros, para nosotros, un 'ragazzo' interminable, incalificable, símbolo de victoria, de nuestro orgullo. Cada cual que lo vea como quiera: ese 'viejo' ha sido capaz de fulminar a los ex galácticos del Real Madrid. Lo hizo ayer con un partido mejor aún que el de la primera vuelta en Turín, que volvió a darle sentido a una temporada que parecía negra. Todo empezó allí, en Turín, hace dos semanas. Con Del Piero, gracias a Del Piero. Gracias a Del Piero las victorias consecutivas son cinco y mirar atrás para recordar las derrotas de Nápoles o el empate en Minsk es un ejercicio casi imposible. Y es algo, esos malos partidos, de los que no tenemos que avergonzarnos, sólo podemos lamentarnos, pero nunca renegar de un equipo que ha demostrado ser capaz de lo más grande.

Para no encasillar su fama de estrella mundial sólo en los tiros de falta, Del Piero decidió ayer abrir el marcador con un disparo con la zurda, su pierna menos buena, a los 17 minutos de partido, cuando el mismo sólo tenía una dirección y apuntaba a Manninger. Así, con un disparo raso, potente y colocado, imposible para Casillas, el capitán sacó al partido del atontamiento inicial y lo puso de cara, tenida cuenta que el Madrid tuvo que adelantarse, concediendo (quizá demasiados) espacios. Así, era de suponer que las faltas, y su consecuente castigo, iban a llegar. Algo que pasó en el minuto 22 de la reanudación: falta, barrera extraña, Chiellini que se aparta y parábola magnífica de Del Piero bajo la atenta mirada de Maradona, que se veía reflejado en el símbolo del equipo que él siempre odió. No sabemos que habría pasado de no ser por la magia de Del Piero. Pero es algo que no importa, por está y ayer respondió. Pero también tenemos que reconocer que la Juve tuvo suerte al conocer la lesión de Robben y ser sustituido por Drenthe, lo que otorgó más tranquilidad a nuestra defensa. Además de perder a Pepe, con la consecuente entrada de Marcelo y la aparición de un gran punto débil en la defensa madridista.

El efecto Del Piero en realidad fue mucho más de lo que a simple vista podría parecer. Más allá de alterar y decidir el partido con su prodigiosa actuación, transmitió al equipo serenidad y calma a los que debutaban en el Bernabéu. Pero el miedo escénico que puede causar ese estadio provocó el efecto contrario; y los jugadores de la Juve estuvieron fascinados y aumentados por el escenario, por muy jóvenes, inexpertos o por muy fuera del primer nivel mundial que estuviesen. Por ejemplo, Tiago volvió a superar las expectativas, dando equilibrio al centro del campo y manteniendo las distancias juntas entra las líneas del equipo, robándole al Madrid treinta metros de Santiago Bernabéu. El secreto del triunfo de ayer no está, ni más ni menos que en la genialidad táctica de un equipo que le ha bastado un aviso (aunque muy serio) para sobreponerse y dar el máximo, reencontrándose con su competitividad más absoluta. Y ojo a Tiago, que está dando un nivel que no podíamos imaginar. Hay quien no se lo cree, hay quien dice que tendría que ser vendido al mejor postor y hay quien, sin embargo, empieza a pensar que su asentamiento en el 'once' titular podría reparar muchos de los problemas de este equipo.

Ayer, ni siquiera cuando el Madrid intentó arrinconar a la Juve, el equipo flojeó, excelentemente mantenido en el medio por el sorprendente Tiago y el incansable Sissoko, que no será un lumbreras del juego, pero que en el medio aporta más que ningún otro. En realidad, exceptuando un disparo de Ramos a puerta vacía, un remate de van Nistelrooy, una llegada de Drenthe a pase de Guti y un cabezazo defectuoso de Diarra, el Madrid no jugó. Después el Madrid reclamó algunos penaltis, primero por una mano de Tiago en el área que el árbitro juzgó con el parámetro de la involuntariedad, después con una carga de Chiellini sobre van Nistelrooy y finalmente otro por un contacto de Legrottaglie y Raúl: una señal de debilidad de quien quiere conquistar Europa y sin embargo no saben si superarán la fase de grupos. Algo que nosotros, aunque a muchos le duela, ya tenemos. Porque hemos ganado dos veces al Madrid de la manera que al Madrid menos le gusta. A la manera de la Juve. Y gracias a Del Piero. El partido de ayer es absolutamente incalificable. Describir las sensaciones es imposible. Poder levantarte en el Bernabéu y llorar mientras aplaudes a uno de los mejores futbolistas de todos los tiempoes sin que nadie te mire (porque todos te imitan) no tiene precio. Es una sensación indescriptible. Gracias a Del Piero. Gracias, Del Piero.

jueves, 30 de octubre de 2008

Habla un madridista (y II)


Tras el último partido de Champions, llegó el momento de sacar conclusiones. Las nuestras fueron positivas; las del Madrid no tanto. Después del choque, y como ya anuncíamos, volví a hablar con Andrés. Creo que a continuación hay una entrevista interesantísima, llena de puntos a tener muy encuenta. Andrés se llevaría a Poulsen o Sissoko, destaca que el 'ADN Juve' es elemento diferencial en los choques que nos enfrentan, no cesaría a Ranieri, discrepa en como se actuó con Stankovic y alaba a Del Piero. Eso sí, a la hora de elegir, los colores mandan: Raúl y van Nistelrooy sobre Del Piero y Amauri ¿Tú qué opinas?

- La Juve tuvo poco el balón, pero supo que hacer con él. 15 minutos en la primera parte, 10 en la segunda y dos goles. ¿Resultado justo?

Sí, para mí el resultado fue justo. ¿Por qué? Pues porque la Juve tenía claro su guión, el Madrid no. Quisimos tener el balón, no lo logramos. La Juve quiso fuerza, maniatarnos, y lo logró.

- Sissoko, Marchisio, Nedved, Marchionni y Salihamidzic doblegaron a Gago, Sneijder, van der Vaart, Raúl, van Nistelrooy e Higuaín. En italia la han calificado como la "vittoria del cuore" ¿es justo ese calificativo?

El corazón forma parte de la historia de Juventus: Antonio Conte, Edgar Davis, Angelo Di Livio, Lombardo... es su ADN. Siempre que la Juve, a lo largo de su historia, puso corazón, fue muy difícil de batir. Esto es proverbial. Aparte, la casaca blanca os motiva como pocas. Se puede decir que sí, que fue la 'vittora del cuore'.

- ¿Crees que Schuster infravaloró a la Juve con un sistema demasiado ofensivo, pensando sólo en aprovecharse de las debilidades defensivas del rival y descuidando los posibles puntos débiles que podían aflorar en su equipo?

No, pienso que Schuster puso lo que creyó que era mejor y erró. Diarra no estaba; De la Red, sin saber por qué, no le acaba de llenar; debió creer que Javi García no estaba aún para ese viaje. Puso lo que creyó mejor.

- La Juve volvió a ganar otra vez con un gran partido de Del Piero, el verdadero líder y capitán del equipo. Del Piero tiene 34 años y es indiscutible en un equipo de primer nivel mundial ¿Qué opinión te merece esto?

Alex siempre fue siempre tremendamente inteligente; se dejó 'inflar' por laboratorio juventino, sabedor que el físico es clave. Éste, le ayudó a superar graves lesiones. Luego está la clase que tiene y la buena interpretación de la jugada: en el primer gol del otro día, de haber avanzado, Pepe le hubiese alcanzado y su resolución fue sencillamente espectacular.

- Raúl y Del Piero siempre han sido comparados. Su carrera ha transcurrido por caminos muy similares. Tú eres de los que opinan que el tiempo de Raúl en el Real ya pasó, ¿Pero qué piensas de los que dicen que la Juve es prisionera de Del Piero, habiendo sido el año pasado capocannoniere de la Serie A?

Raúl y Del Piero son jugadores que han dado mucho a sus equipos, que llevan muchísimos años siendo exprimidos. Ambos tienen una vergüenza torera fuera de lo común, y es cierto que, como si vio la campaña pasada, pueden renacer de sus cenizas. La cuestión es: ¿se puede esperar vivir de un renacimiento constante? De todas formas, pienso que el debate en torno a Raúl en España es más fuerte.

- Ampliamente sobrepasada la treintena en ambos casos, dos jugadores en la recta final de su carrera ¿Han sido Raúl y Del Piero los grandes dagnificados por France Football?

Sí, Del Piero debió ganar el Balón de Oro en 1998; Raúl en el 2001 ó 2003. En el caso de Álex, quizá influyó su mal partido en la final de Amsterdam ante el Madrid y su anodino Mundial Francia-98. Hasta esos eventos, su campaña fue descomunal. En el caso de Raúl, simplemente no estuvo ponderado por los periodistas que votaron.

- Es sintomático que Casillas ya haya encajado aquí 7 goles en 3 partidos. La Juve es la número uno mundial en dominio del "otro fútbol"; un equipo que ha basado 111 años de éxitos en la garra y el carácter. ¿Puede que sea esa la diferencia que decanta la balanza al lado local en Turín?

Sí, sin duda.

- Las relaciones entre Juventus y Real Madrid han sido, más o menos, fluidas. Ha habido grandes traspasos entre ambos clubes como los de Emerson, Canavaro y, sobretodo, el de Zidane. Recientemente, Calderón dijo que de la Juve ficharía a Buffon ¿A quién te llevarías tú?

A Sissoko o Poulsen, y a Trezeguet o Amauri. Uno de cada. A Chiellini, no. No me gustan los defensas que provienen del calcio.

- ¿Qué esperas del partido del Bernabéu? Parece que a ciertos sectores del madridismo le ha dolido demasiado la derrota y rápidamente han sacado a relucir el viejo palmarés continental. Un poco exagerado, ¿no?

Jejeje, el viejo palmarés continental no gana los partidos, ya no. La misma Roma se planta en Chamartín y te pega un mamporro. Pienso que el partido de vuelta será un choque con la Juve encerrada y buscando la contra y el Madrid teniendo el control del choque. Así pienso que lo vislumbramos más o menos todos.

- Hablamos ya un poquito más de la Juventus. Tras la exitosa temporada pasada, parecía que todo la juventinità estaba de acuerdo en que lo que le faltaba al equipo era calidad, dar ese salto en el centro del campo que le diese fluidez al juego. Tras tener a Xabi Alonso en la mano, fichan a Poulsen por petición expresa de Ranieri. Este hecho ha provocado un debate en Italia: ¿Deben ser los entrenadores los que tomen la última decisión a la hora de fichar?

Leí a Ranieri en la Gazzetta dello Sport decir que veía lento a Xabi Alonso, lo cual, siendo en parte cierto, me sorprendió porque Poulsen ni en Alemania ni en España destacó por su velocidad. Yo creo que entre el director deportivo y el entrenador debe haber clara sintonía. En este caso, quien ha errado ha sido Ranieri, pero en otras ocasiones lo hace el club. Es así. Dicho esto, Poulsen es un gran mediocentro y tampoco se le debe desmerecer (y su precio, 10 millones, está en los límites de lo muy razonable).

- Ranieri ha sido quien ha confeccionado esta plantilla. Un equipo bastante plano ¿Crees que debería ser cesado o por contrario piensas que la Juve tiene equipo para pelear por los grandes objetivos?

Yo no cesaría, nunca, a un entrenador en plena temporada. Todo profesional, y esto es algo que tengo tatuado en mis ideales a fuego, debe terminar lo que empieza. Ejemplos: Víctor Fernández, que su cese el año pasado nada cambió; o Fabio Capello, que a base de coraje dio la razón a los que le aguantaron. La Juve tiene lo que ha tenido siempre, grandes dosis de oficio y fuerza y pequeñas gotas de calidad claramente decisivas. De verdad, no veo a Blanc impasible en la confección de esta plantilla.

- Muchas de las críticas dirigidas hacia Ranieri son, como él mismo ha reconocido, frutos de los prejuicios, sin ningún fundamento, ¿pero realmente crees que Ranieri tiene cualidades para guiar hacia el éxito a un equipo de la alcurnia de la Juventus?

No, Ranieri no es el entrenador ideal para la Juve. De hecho, a mí me sorprendió mucho se llegada. De hecho, se pensó en una tercera etapa de Lippi al frente de la Vecchia Signora que, no se llevó a cabo por los problemas de su hijo.

- Uno de los principales problemas de la Juve en este inicio de temporada están siendo las lesiones y lo que parece una preparación física deficiente. El equipo empezó la pretemporada con mucha anterioridad para tonificarse antes. No lo ha conseguido, y los resultados están a la vista ¿Qué porcentaje de importancia tiene el físico en el fútbol de la actualidad?

Muchísimo, más que el la gente piensa. El gran Barcelona de Rijkaard tenía a sus principales activos como toros de miura. Cuando se dejó de entrenar, cuando se perdió el fuelle físico, parecía un equipo vulgar. ¿Acaso la calidad no era la misma? Sí, pero faltaba algo capital: una condición física acorde para jugar al máximo nivel.

- Hay dos casos sonados de intercambio de jugadores entre Barcelona y Real Madrid: Luís Enrique y Figo. Este verano, la Juve sondeó el fichaje de Stankovic, pero tuvo que ser desechado por las protestas de la afición ¿Los clubes tienen que atender a los deseos de su afición en todos los aspectos o deben imponer sus ideas?

Sí, sé el caso de Stankovic. Y me extañó, ya que en Italia estos casos en el pasado se dieron con frecuencia: Inzaghi pasó de la Juve al Milan; Seedorf del Inter al Milan; Davdis del Milan a la Juve; Cannavaro del Inter a la Juve. Tan sólo el trasvase de Roberto Baggio de la Fiore a la Juve creó tensión. Pienso que los clubes deben mirar lo que es mejor para el equipo. El aficionado, tiene fobias que los directivos deben soslayar.

- Dos preguntas claras, sin rodeos: ¿Raúl o Del Piero?

Raúl.

- ¿Amauri o van Nistelrooy?

Van Nistelrooy.

- Ciertamente, podríamos decir que en España hay un simulacro de campaña para que Casillas gane el Balón de Oro. En la temporada 2006, Buffon ganó el Scudetto, fue el portero menos goleado de Italia y terminó levantando la Copa del mundo. Finalmente, el galardón francés fue para el defensa Cannavaro. Yashin ha sido el único portero en conseguirlo, ¿no crees que Buffon lo mereció más en su día que Casillas, que encima cuenta con competidores tan fuertes como Cristiano Ronaldo o Fernando Torres?

Buffon y Casillas han hecho un mérito ex aequo para llevarse el Balón de Oro. Así lo pienso.

Por último, define con una sóla palabra los siguientes nombres:

- Juventus: competitividad.
- Real Madrid: grandeza.
- Italia: oficio.
- Di Stefano: rey.
- Platini: inteligencia.
- Raúl: pasado.
- Del Piero: reveldía.
- Casillas: ganador.
- Buffon: pulpo.
- Trappatoni: catenaccio.
- Lippi: estratega.
- Capello: campeón.
- Amsterdam: sueños.
- Mijatovic: disparidad.
- Turín: frío.
- Champions: gloria.
- Zidane: tutú.

-Muchas gracias.

Un fuerte abrazo, amigo. Fue un placer.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Europa, noi ci siamo ancora


Si es cierto eso de que uno demuestra su hombría en los momentos donde más difícil se hace, podemos decirlo: la Juventus es un equipo de hombres. No sólo por saber ganar al Madrid, jugando un auténtico partidazo, alzarse a la primera plaza del grupo y tener, con dos puntos más en tres partidos, el pase a octavos al alcance de la mano; sino porque ha sabido resurgir de sus propias miserias. Gracias a unas estímulos nerviosos difíciles de explicar, los mismos jugadores que tocaron fondo en Nápoles, rescataron de la fosa en que se encontraban su ánimo, su garra, su fuerza, su carácter, para superar un momento de máxima dificultad. Es pronto para saber si se trata de la reacción definitiva (eso lo sabremos el sábado en el derbi), pero nadie imaginaba que el equipo de Ranieri (que a nadie se nos olvide), condicionado por la mala suerte, hubiese podido jugar un partido de tan alta alcurnia contra uno de los peores rivales posibles.

Del partido de ayer sale una conclusión: cuando la Juventus juega como la Juventus es difícil ganarle. De ahí, implícitamente, una duda nos asalta: ¿Por qué extraño motivo la Juventus ha tenido que tocar fondo y precipitarse a la espiral de las crisis para poder recuperar la rabia, la pasión, la personalidad que siempre nos fueron intrínsecos? Sólo si Pavel Nedved volvía a ser Power Nedved, aunque fuese por una noche; sólo si Amauri se transformaba en un guerrero medieval, sacrificando una vez más su excelsa técnica; sólo si todos daban el 120% de su capacidad. Sólo así era posible salir de esa vorágine de crisis. Después está el tema de Del Piero, que merece un a parte. Sabemos quien es él, aunque alguien en algún lado se empeñe por terminarlo. Él es un todo. Le conocemos perfectamente, pero siempre se guarda la capacidad de sorprendernos. Así derrotamos al Real Madrid: con goles de Del Piero (¿quién si no?) y Amauri, la pareja de delanteros que ayer aprovechó las dos únicas ocasiones de gol reales que se crearon cerca de Casillas. Como nos habían prometido en estos dos días que, tras la derrota del San Paolo, se nos hicieron una semana, la Juventus fue ayer un equipo unido: entre sus propias líneas, con el entrenador, con la directiva. Y, mucho más importante, con la afición. Una afición que nunca le ha dado la espalda y que ayer vio como sólo con poder estar en un Olimpico que quedó diminuto se le erizaba el vello. Porque esta es la gran victoria que devuelve a la Juventus al grupo de la más alta nobleza europea. Algo que esperábamos desde hace tres años.

Pero qué sufrimiento nos dejó el partido. Para una vez que nuestro centro parecía no pasarlo tan mal, que parecía dominar al rival, gracias a un espléndido Sissoko y su inmensa capacidad/facilidad para robar balones y a la aportación de calidad de un Marchisio mejor cada día, con la ayuda inestimable de Nedved y Marchionni desde las bandas; el destino decidió hacer otra vez de las suyas en forma de lesión, privándonos del más joven y mejor de nuestros centrocampistas de la manera más grotesca posible: chocando con su propio compañero (Sissoko). Ante la conjetura, Ranieri sólo pudo echar mano de Salihamidzic y mezclar un poco las posiciones del centro del campo, centrando a Nedved, cambiando continuamente de bandas a Brazzo y Marchionni; pidiendo un ulterior esfuerzo a todos. El Madrid, que hasta ese momento (media hora), había mostrado evidentes dificultades para acercarse a Manninger (salvo con disparos de van der Vaart desde larga distancia), fue tomando posesión del partido. Pero para entonces, la Juventus ya estaba por delante en el marcador. En el minuto 5, Del Piero aprovechó un pase de Amauri (error de Cannavaro incluso) para batir a Casillas desde más de 20 metros, marcando un gol que puede valer toda una temporada. El gol era el premio a una apreciación del partido distinta a la del Real Madrid, que salió al campo con un complejo de superioridad (en parte dado por la prensa española) contraproducente e incapaz de combinar con su tridente de campo. En parte porque, y volvemos a ensalzar nuestro centro del campo, ni Gago, ni Sneijder, ni van der Vaart hasta después del gol de Amauri (minuto 4 de la reanudación, rematando un gran centro de Nedved), habían podido escapar de la telaraña de Ranieri.

Si Schuster no hubiese querido marcar una diferencia tan grande de estilos que le cubriese después de rosas y hubiese puesto a De la Red en el centro y sacado a Robben desde el principio, renunciando al 4-3-3, la película quizá hubiese sido distinta, puesto que la clave fue la superioridad numérica de la Juve en la parte ancha del campo. Aunque, por otra parte, también se puede entender la idea de Schuster, que quiso aprovechar la supuesta debilidad de la defensa bianconera, mucho mejor con la vuelta de Legrottaglie (sustituido al descanso por Mellberg). En este aspecto, el del centro del campo, tuvo un papel importantísimo Amauri, que por momentos, renunció a su posición de delantero, retrasando su posición hasta la línea del centro del campo, para ayudar al pressing juventino. También hay que destacar el grandísimo partido de Grygera y Molinaro, que desde los laterales estuvieron muy bien en defensa, así como aportando su parte, importante, en el ataque del equipo. Parece que la atmósfera especial de la Champions League revitaliza a los grandes.

Una atmósfera que, sin embargo, fue muy esquiva para Cannavaro, continuamente abucheado y silbado (nada que no esperase). Una atmósfera que a nosotros nos volvió a emocionar. Que nos puso en tensión durante casi dos horas. Justamente lo que queríamos. Una tensión que nos hizo gritar de rabia con el primer gol de Del Piero. Su cara, su gesto enrabiado era el grito de toda la Juventus. Europa, somos la Juventus, un equipo con más carácter que ningún otro, compacto, unido, con el apoyo incondicional de la afición en una comunión perfecta. Somos la Juventus y no nos rendimos. Ni nos rendiremos.

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