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viernes, 20 de agosto de 2010

Garra y paz


El partido de ayer puso de manifiesto las carencias más importantes de la Juventus: falta un volante de calidad y un centrocampista capaz de marcar el tempo de los partidos. Milos Krasic y Alberto Aquilani han sido los elegidos. Uno tendrá que dar calidad a unas bandas donde ayer nadie brilló en particular y el otro tendrá que organizar el juego, dictar los tiempos, unir y armonizar el juego del equipo. Esta Juve se ha convertido en una orquesta de verano, donde cada uno interpreta su partitura de una manera digna, pero que, ante la falta de un director, no se compenetra en tiempo y posición los demás. Defendiendo pasa igual, porque un equipo desorganizado atacando como está siendo la Juve ayer sufrió excesivamente, como es normal, en la transición defensiva.

Todo esto no le quita al equipo el mérito de conseguir sacar un resultado positivo con garra y voluntad, cualidades que serán vitales durante la temporada, pero igualmente insuficientes. En este apartado hay que hablar de Diego que, al contrario de lo que quería Del Neri, no es un segunda punta, sino un mediapunta, como lo ha sido, muy bueno, toda la vida. No jugó tan bien como en otros partidos del verano, pero estuvo muy activo, retrasando su posición para crear jugadas. El problema es con quién crea esas jugadas que pocas veces acabaron ayer en peligro real porque ni Pepe, ni Martínez, ni Lanzafame, ni el sistema de juego del mister en general, están hechos para la calidad de Diego, que es un elemento tan extraño como imprescindible en este equipo. Con su continuidad asegurada y la llegada de Krasic, Del Neri tendrá que revisar sus tácticas para que todo el equipo se aproveche de las acciones del brasileño y para que no sea al revés y se convierta la ineficacia del resto en el problema de Diego.

A pesar del cierto descontrol táctico, la Juventus se compensó con la determinación y potencia con la que saltó al estadio Graz y desmanteló al equipo austriaco en los primeros minutos con un par de galopadas de De Ceglie, la clase de Diego y la fuerza física de Amauri. El resultado de esta salida en tromba fueron tres goles en nuevo minutos, del 7' al 16'. El árbitro turco anuló el primero de Lanzafame rematando un corner y el 14' el de Amauri, mandando a la red un pase genial de Diego, ambos por fuera de juego minúsculo; pero no pudo hacer nada contra el cabezazo inapelable, también a pelota parada, de Bonucci y también asistido por Diego. Esa ventaja en el marcador apagó el fuego en los ánimos de la Juventus, que dio paso a la incapacidad, a la lentitud y a los pases largos. Algunas acciones individuales de Diego y Lanzafame intentaron encender a los compañeros, pero lo único que se consiguió fue sembrar una duda: ¿Cuando juegue Krasic, el que pierda el sitio va a ser Lanzafame? Complicado.

Porque el estilo de Pepe es más ineficaz si no se apoya en Diego y mucho más si se pelea con Amauri. Tuvieron que separarles y podemos decir que eso fue de lo más emocionante del inicio de la reanudación. A los pocos minutos llegó el empate, también de cabeza, del Sturm Graz (Schildenfeld a centro de Buvka) y luego el palo que golpeó Del Piero y al final, ya en el alargue, el gol de Amauri en el 91' que le daba a la Juventus el premio a las ganas y a la determinación mostrada. No al juego. Aunque para que eso llegue está trabajando Marotta más que nunca.

viernes, 6 de agosto de 2010

Del Piero revolution


Gana la Juve, Gana Del Piero. Gana la Juve y gana Del Piero en el día en que Giovinco había abandonado la casa y la carrera por intentar hacer abdicar a Alex y en el que la prensa decidía reclamar el nombre de Alex, creando cierta polémica molesta y estéril en los inicios de agosto. Porque Del Piero dijo que él no quería ventajas, que sólo quería partir en igualdad de condiciones y tener una competencia leal, con Diego o con otro, por la titularidad. Porque él no conoce más jerarquías que una: la suya; la que dice que él está primero y todos los demás corren detrás de él. A rivales nos referimos, aunque quizá también a algún compañero. Pero claro, para que esto tenga algún sentido, hay que tener un talento y un carácter descomunal. Y Del Piero eso lo tiene a raudales. Y por eso, cuando en el 75’, Alex colocaba con atención la pelota justo donde él quería, nadie en la grada dudaba que lo que pasó segundos después podría haber pasado. Porque, por mucho que el balón estuviese a 35 metros de la portería, es la reedición de la historia de siempre. La sensación del portero Mannus tampoco es nueva al ver el balón dentro de la portería de manera inexplicable y escuchar, de fondo, a lo lejos, el grito liberatorio de Alex Del Piero. Empieza ahora el camino hacia nuevos retos. Y el auténtico reto para la Juventus es estar a la altura después de eliminar al Shamrock, que, siendo sinceros, un reto no suponía.

La atmósfera al inicio del partido era más irlandesa que de Módena. La lluvia torrencial había resguardado a los aficionados que, más tarde, sí ocuparon todos los asientos del estadio Braglia y los que más se hacían oír eran los seguidores del Shamrock. De hecho, empezó más fuerte el equipo irlandés: con el terreno en esas condiciones, las diferencias técnicas se anulan y O’Neill vio como se favorecía la presión estática de sus cinco centrocampistas, que encerraron muy bien a una Juventus presa de la imposibilidad de darle velocidad al juego. Así, la orden de Del Neri fue clara: simplificación en las acciones. Balón largo a Amauri, que, tronando o a la luz del sol, está siendo el mejor de esta pretemporada, para que el delantero que hoy puede ser citado por Prandelli, la bajase hacia Diego y el brasileño, que podría volver también a su selección de la mano de Menezes, repartiese. El problema era a quien repartir. Espacio para pensar había poco; los centrales, después de la desastrosa ida, dejaban poco espacio a Amauri, por lo que quedaban Lanzafame y Pepe. Davide se mostró más activo y receptivo, mientras que Pepe no dio más de sus habituales apoyos en línea. Con esas condiciones, Diego no podía hacerse ver ni encontrar a sus compañeros.

Así que por eso, quizá, Del Neri mandó a calentar a Del Piero en el descanso y le dio entrada con la reanudación. Quería un equipo más alto, más junto arriba y eso es algo que Alex puede hacer mejor que Diego, cuyo proceso de reconversión sigue su curso. Por otra parte, el carácter pragmático y práctico que quiere imponerle Del Neri a este equipo quedó claro en cada acción arriesgada, con cada adorno innecesario. Lo confirmó el mister después: “tenemos que evitar toques inútiles y peligrosos”. Y puede que tenga razón, porque las dos ocasiones de peligro que creó el Shamrock llegaron con sendas pérdidas de balón tontas de Sissoko primero y De Ceglie después. Pero con el cese de la lluvia y la entrada de Del Piero, la Juve cambió. Empezó la segunda mitad con dos ocasiones tras acción individual de Lanzafame que, siguiendo con su carácter ganador y atrevido, podrá hacer carrera en la Juve, un par de tiros desviados de Amauri y otra ocasión de Pepe. Ocasión tras ocasión hasta que Del Piero plantó el balón y lo lanzó. Lanzando faltas podría continuar hasta que quiera. El físico no cuenta para eso. Ha sido el mejor en el pasado, lo es ahora y seguirá siéndolo. Su gol bastó para ganar, porque el equipo sigue sin encajar (sólo un, de penalti, en todo el verano) y para convertir el agua que caía en una lluvia de aplausos. Ci siamo.

viernes, 30 de julio de 2010

Una vergüenza necesaria


El partido de ayer, aunque pudiese ser para muchos una ofensa para la historia del club, era el primer partido serio de la temporada. A vida o muerte. Lo confirmaba el vestuario de Del Neri, que pasó del pantalón corto al traje y la camisa. Aunque el escenario, demasiado discreto, fuese más propicio para un partidillo de solteros contra casados que para acoger a la Juventus: los fondos eran gradas y detrás de una de las porterías había situado un puesto de venta de hamburguesas. Además de la Juve, seguro que su dueño también salió ganando. La Juve salió con la mentalidad adecuada, no dejándose engañar por un marco inhabitual. El resultado, podríamos decir, que es casi lo de menos; deja prácticamente cerrada la eliminatoria, pero no se esperaba otra cosa. No hay que emocionarse por eso; el rival tuvo un nivel deplorable. Pero sí podemos decir que la época, que ha durado un año, pero se ha hecho larga como una eternidad, de la vergüenza, de los malos resultados se ha terminado y se ha abierto otra que aún no podemos calificar, pero que el primer resultado positivo ya lo ha conseguido: no es el 0-2 de ayer, sino la vuelta de un equipo de verdad que viste la camiseta de la Juventus. De jugadores comprometidos, mentalizados y dispuestos para servir únicamente al resto de compañeros: Marchisio jugó con fiebre y Amauri fue enterrado por el resto de compañeros cuando marcó el primer gol en el 3’. Si hubo problemas personales en el pasado la misión de olvidarlos ha sido un éxito.

El primer gol de Amauri es también señal de que las cosas funcionan en el aspecto técnico-táctico. Aunque le hicieron falta dos toques para superar al portero Manus por el palo largo, trianguló a la perfección con Diego. Y esa es uno de los aspectos importantes a destacar: el primer gol de Trezeguet contra el Al Nassr fue idéntico, prueba de que Diego está encontrando su posición en el campo y de que se está familiarizando con la idea que Del Neri tiene de él. Aunque a lo largo del partido retrasó más de lo que quiere el entrenador su posición. Hay señales que nunca se pierden y Diego no pudo evitar bajar más atrás para tener el balón y reclutar patadas de los rivales. Pero, a pesar de que se ganó alguna bronca de Del Neri, el apoyo atrás del brasileño tuvo su efecto: la línea de 5 de los irlandeses no pudo aprovechar su teórica superioridad y el balón se pasó toda la primera parte en los pies de los que vestían de blanco y negro, en especial del dorsal 28.

Por otra parte, ayer hubo un detalle, que ya resaltamos tras el partido contra el Lyon, que no es precisamente positivo: los volantes (tanto Pepe, como Lanzafame y Martínez) no consiguen sacar todo el partido a sus oportunidades, que son muchas. Todavía hay que revisar algunos fundamentos, porque cada uno de los tres volantes que han jugado ha hecho algo diferente: Lanzafame, que vive con más ilusión que nadie esta temporada, intenta ganarse un puesto con grandes jugadas individuales, pero mal concluidas (en definición o centro); Pepe se limita a apoyos laterales y a correr muchos, hacia atrás y hacia adelante, aprovechando, eso sí, el juego en largo. Martínez, por su parte, todavía tiene que acostumbrarse a su nueva posición en una línea de cuatro y dejar de centrarse y abrir más el campo. En compensación podemos resaltar una línea defensiva que funciona y que todavía podría ser mejorada. Chiellini y Bonucci son, por fin, la pareja de centrales que quería la Juventus y mostrarán la misma eficacia y personalidad contra rivales superiores a Twigg y Stewart. Leonardo mostró su carácter en su debut con la Juventus y quiere dejar las cosas claras desde el principio: yo estoy aquí y aquí voy a triunfar. Mostró sus grandes dotes técnicas y complementa a la perfección a Chiellini. De hecho, cuando le robó de tacón el balón a Twigg en el 14’ con un gesto de absoluta elegancia, Del Neri le recriminó con vehemencia desde el banquillo: el técnico prefiere la prosa a la poesía y si el que recita versos en lugar de ser Diego es un central…

Y si hablamos de la defensa, un ‘a parte’ merece Marco Motta. Ha entendido como ningún otro de sus compañeros de banda lo ha hecho todavía lo que Del Neri le pide al equipo. Y la mejor muestra de ello es el segundo gol del partido, también de Amauri, a centro de Motta, que se incorporó arriba, cuando la jugada transcurría con lentitud, mientras Martínez, parado, mantenía el balón, para darle un toque de imprevisibilidad y colgar el balón al centro del área, donde esperaba, sin marca, Amauri (74’). Que luego Motta sufriese más de la cuenta con Stewart (Bonucci le vigiló la zona perfectamente) es la evidencia de que el trabajo debe seguir su curso y que la victoria de ayer no era la meta, sino el inicio del camino en busca de la redención. Será fundamental seguir las labores de reconstrucción del equipo. Porque la plantilla está incompleta y le falta calidad y hay rivales que no te permiten descubrir cuánto.

viernes, 26 de febrero de 2010

Nada es suficiente


Para los que no vieron el partido, en este caso al decir “nada es suficiente” no nos referimos a ese espíritu que tanto ha caracterizado la historia de la Juventus y que obliga a luchar hasta el último segundo de cada partido, aunque la victoria sea ya cómoda. No hablamos del concepto de no darse nunca por satisfecho, no. Hablamos de que, en partidos como el de ayer, que no pase nada es suficiente para lograr los objetivos.

La Juve, aún jugando no demasiado bien, aunque con la intención de no gastar más energías de las estrictamente necesarias, consiguió pasar a los octavos de la Europa League sin encajar ningún gol (un mes y medio después) aprovechando el resultado conseguido en Amsterdam. A decir verdad, el partido del Palermo era más importante e interesante después de ver el nivel que ha dado el Ajax en esta eliminatoria: diez minutos de juego en el primer partido, un gol y ciento setenta más los añadidos de absoluta entrega y debilidad. Con este nivel, el Ajax se ha empequeñezido no sólo en Europa, sino también en Holanda, donde ya hace tiempo que no disputa el primer puesto de la Eredivisie. En una crisis económica que le obligará a renunciar a sus mejores jugadores este verano (Luís Suárez y van der Wiel en pole), decidieron fichar el verano pasado al serbio Sulejmani, que había despuntado en el Herenveen, pero que en Amsterdam no ha justificado ni ha demostrado valer los más de veinte millones de euros que pagaron por él. Un consuelo para Blanc y Secco: todavía hay gente capaz de empeorar su gestión. Y así es imposible pretender plantar cara a la Juventus. Incluso a esta.

El único peligro, además de dos buenas llegadas de de Jong en los primeros minutos que no encontraron ni en Pantelic ni en el ‘flop’ Sulejmani un compañero adecuado, fue el que se creó la Juve solita. O, mejor dicho, Manninger. A los dos minutos (después de muchos sin jugar), una medición desacertada de un balón que venía mansito por arriba, casi se convierte en el primer gol del Ajax, aunque Manninger (que, en cualquier caso, ya no es el Zeta que fue la temporada pasada por lo visto en esta) en dos tiempos pudo parar. Y luego con un centro, aparentemente inofensivo, que se le escapó y remató alto Vertonghen. Esas fueron las únicas ocasiones de peligro para el Ajax. Y menos mal. Por su parte, la Juve no es que se volviese loca, pero sí tuvo tres buenas ocasiones, aunque, eso sí, totalmente aisladas y las tres de cabeza: Sissoko, Chiellini y Legrottaglie. Y ya. De jugadas elaboradas no tuvimos ninguna noticia. Y quizá por eso Diego, aunque no le hizo gracia, se marchó sustituido.

Lo único destacable del partido fue, otra vez, fue una lesión (y van cuarenta y nueve): de nuevo Amauri, que estará de baja aproximadamente un mes por una contractura de primer grado en el muslo derecho. Y como el partido no tuvo nada más y aún hay tiempo, vamos a hacer dos consideraciones externas a él. La primera es sobre los árbitros: se ha convertido en costumbre criticarlos, pero muchas veces sobran los argumentos. Ayer el penalti clamoroso por mano de Perea contra el Galatasary y el gol en clarísimo fuera de juego de Grafite contra el Villarreal dejaron con las vergüenzas al aire a la Uefa, a pesar de haber un juez de gol a cuatro metros de sendas jugadas. Hechos realmente graves y determinantes que obligan a reflexionar. Estaría bien que la Uefa se dejase de experimentos en los que no confía y apostase, de una vez por todas, por la profesionalización de los árbitros. Y otra: viendo al Milan que castigó con tres goles a la Juve de Ferrara, luego empató en casa contra el Livorno y ahora está a cuatro puntos del Inter, ¿qué hubiese pasado si, como aquí mismo pedimos, la decisión del cambio se hubiese tomado en la pausa navideña?

Ficha del partido ▼

viernes, 19 de febrero de 2010

Del Piero > Amauri > si rivede la Juve


La Juve, cada vez más, se está pareciendo a la Juve. Ayer con otra victoria, la segunda consecutiva, que ensalzó los puntos más característicos de la historia del club: un equipo agresivo, algo duro, muy inteligente y siempre con la intención de hacer daño, que dejó el juego y el espectáculo en manos del rival, pero que consiguió, como sucedía antes, los goles y el resultado a favor. Y, al igual que en los viejos tiempos, con defensa de cuatro y remontando un gol que no hizo daño al equipo. Al contrario. A partir del gol de Sulejmani, Del Piero se adueñó de la Juve y, por extensión, del partido. Aunque, eso sí, con la displicencia del árbitro y, por qué no decirlo, de un Ajax que se quedó sin argumentos demasiado pronto.

Demasiada juventud, quizá, en un equipo devorado por el capitalismo futbolístico, pero que, si bien no puede retener sus estrellas y volver a ser el equipo ganador que fue, todavía sabe encontrar sus nuevos talentos. Como por ejemplo el serbio Sulejmani, que marcó el gol del Ajax en una contra impensable en la historia de la Juventus: tras un rebote de una falta mal sacada por Diego, el Ajax cogió el balón y el delantero tuvo setenta metros para correr en solitario con la única oposición (por decir algo) de Zebina. Sí, es cierto que la Juve con Zaccheroni está reconstruyéndose, pero no será posible hacer un equipo aspirante a ganar la Europa League con jugadores como Zebina, absolutamente fuera de la órbita y el nivel minimo que exige la Juventus. De hecho, en el inicio de la segunda parte fue sustituido por Grygera en una decisión más que lógica.

Sin embargo, como decíamos, el gol no le hizo caer a la Juventus. A pesar de dejar en evidencia a Zebina o de temer el balón bajo las piernas de Buffon. Martin Jol, que renunció a la religión del fútbol total holandés con el marcaje al hombre de Diego por parte de Enoh, consiguió parar al brasileño, pero obvió la presencia de Del Piero. A pesar de su edad, cercana a la suma de las de van der Wiel y Alderweireld, es una temeridad dar libertad al mejor jugador de la historia de la Juventus. No contamos los balones de oro, unas distinciones que nunca se han entregado con el suficiente criterio como para dirimir una cuestión tan importante. Nos centramos en sus partidos, en sus goles, en sus actuaciones y en su compromiso. Llama todavía la atención como, a estas alturas, todavía hay que reclamar y reivindicar la calidad de Alex Del Piero. Aunque eso él lo hace perfecto en el campo. Su semana de protagonista la cerró ayer con otra excelentísima actuación que regaló los dos goles a Amauri. El primero después de tunelar a De Jong, quitarse de encima a van der Wiel con un tacón y poner, sin mirar, la pelota para que De Ceglie, sin controlar, le regalase el gol a Amauri. El segundo con un slalom hasta el final, dando fuerza a la teoría de que aprovechando el campo a lo largo y a lo ancho se gana, colocando el balón con el pie izquierdo en la cabeza del renacido Amauri. Un honor para todos aquellos que admiramos la calidad, dejando de lado la camiseta que viste y también una exhibición que legitima la teoría del control de los medios de comunicación que siguen a saber qué corriente con qué objetivos.

Pero volvemos a la Juve para concluir con un partido que no tuvo mucha más historia. Zaccheroni acabó jugando con el 4-4-2 que había quedado ya en desuso, dando entrada a Salihamidzic y Trezeguet por Amauri y Diego, para proteger un resultado que deja a la Juventus con un pie en los octavos de final de la salvación de la temporada. Es la segunda victoria consecutiva, algo que no ocurría desde noviembre y el punto de partida hacia el juicio final. Si comparamos al equipo que ayer ganó en Amsterdam con el que vimos en diciembre y enero, es un lujo. Sin embargo, si aplicamos una mentalidad más global, en nada se parece al equipo diseñado el pasado verano y que inútilmente hemos estado esperando. Todos sabíamos que Zaccheroni no iba a ser capaz de curar con magia a un herido tan grave. Algunos incluso pensábamos que no podría hacerlo ni antes ni después. Pero ahora hay que reconocer que, aunque sea poco, la mano del nuevo entrenador se ve y se siente en el ambiente: en el fondo la Juve lleva cuatro partidos sin perder.

Ficha del partido ▼

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