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domingo, 30 de noviembre de 2008

Avalancha en la nieve


La verdad que no era el partido contra la Reggina el que iba a dar o no la razón a Ranieri sobre sus declaraciones del Scudetto; si bien permite sacar algunas conclusiones bastante positivas y que tendrán que ser refrendadas en dos semanas contra el Milan. Por ejemplo, la Juve de 'fichajes desilusionantes' y plagada de lesionados está rebosante de salud, aunque los partidos se jueguen cada tres o cuatro días, la Juve siempre es la Juve. El 4-0 final, una repetición del resultado del año pasado, es el lógico resultado de los noventa minutos jugados por una Juve sabedora de su tremenda superioridad física, táctica y técnica sobre el rival. Fue una prueba de fuerza que resultó más fácil debido a la debilidad de la banda de Nevio Orlandi. Pero tampoco hay que minimizar la importancia de esta victoria, porque el poker de la Juve contra los calabreses es la octava victoria en diez partidos. La derrota contra el Inter no nos permitió convertir el camino que la Juve inició contra el Real Madrid en una marcha triunfal, pero poco le falta. Para muchos la Juve aún no estará en condiciones de luchar por el Scudetto, pero los números de este equipo, al que le falta gente como Poulsen, Trezeguet o Buffon, están ahí, y en los últimos partidos no hay equipo que los iguale.

Con el derechazo de Camoranesi a la red de Campagnolo, y estábamos en el 28', el partido ya estaba finiquitado. Se habían mostrado muy blanditos y demasiado repetitivos con sus pases en corto sobre un terreno primero resbaladizo y después pesado con la nevada; evidentemente, demasiado poco como para pensar en una hipotética remontada. Tuvo un esbozo de reacción la Reggina cuando cinco minutos después del gol de la Juve, Valdés estrellaba contra el palo un libre directo de Cozza, pero esa acción aislada no cambió para nada las connotaciones de un partido que la Juve controló absolutamente y que acabó con intentos de gol de todos los jugadores del equipo a excepción de Manninger. Empezó Camoranesi (que tuvo que ser sustituido en el descanso por problemas en la clavícula y no volverá hasta 2009), pero en el primer tiempo Nedved vio como Campagnolo le desviaba un disparo bien colocado; Del Piero también tuvo un par de buenas ocasiones con disparos potentes; hasta que al final, Amauri consiguió el 2-0 en el 44', aprovechándose de la ingenuidad de Valdez, que intentó controlar la pelota en su propia área. Una variedad de soluciones que da una muestra más del continuo crecimiento de este equipo y que, al fin y al cabo, fue determinante en las dimensiones del resultado, porque la supuesta igualdad en el centro del campo desaparecía cada vez que el balón se acercaba a las respectivas porterías. Orlandi apostó por el armamento ligero, con Cozza y Brienza en el césped y Corradi en el banquillo, no obstante sus dos goles que el pasado fin de semana le confirmaron como lo único a lo que puede recurrir este equipo en su lucha por la salvación. El resultado de dicha apuesta fue evidente, porque a parte de Valdez, que además es defensa, los atacantes de la Reggina no crearon ni el más mínimo peligro. Mientras que la Juve dio sensación de constante peligro cada vez que rondaba por las inmediaciones de Campagnolo.

En la reanudación llegó el tiempo de rectificar: Orlandi sacó a Corradi a los cuatro minutos y Ranieri hizo lo propio con Giovinco veinte minutos después, por Marchisio. Pero mientras, la Juve había doblado la ventaja con un buen gol de Chiellini, que se adelantó a toda la defensa para rematar una falta botada por Marchionni. Aunque también la Reggina vio como le anulaban un gol de manera inexplicable después de que Brienza sorprendiese con una falta sacada demasiado rápido a entender del colegiado. A los tres minutos de la salida de Giovinco, que ayer disfrutó de más minutos de los habituales, ya dio muestras de su clase e importancia al irse en velocidad de Cirillo y provocar el penalti. Chutado por Del Piero y 250º gol del capitán. A estas alturas y con la nieve como complice, el partido parecía haberse convertido en un feo anuncio navideño. Aunque la Juve esperará a que le den sus regalos a finales de primavera.

domingo, 24 de febrero de 2008

Serie A, 24ª J. Reggina 2-1 Juventus

"Così non si può andare avanti"


La Juventus vuelve a perder después de cuatro meses, y en las mismas circunstancias que en Nápoles, donde el árbitro se inventó dos penaltis. Ayer, Brienza adelantó a la Reggina y empató Del Piero. Después, el árbitro se comió cuatro penaltis a favor de la Juventus y pitó uno inexistente a favor de la Reggina en el descuento. Zanetti, expulsado, se perderá el derby del martes.

Sigue habiendo algo que no funciona en esta Juventus que necesita todo un tiempo para buscar un gol, que debe caer para poder levantarse, para convertirse en un equipo serio, de empaque, después de mostrarse frágil e inocente, para sacar el carácter, el orgullo, la casta, la rabio y todo el rosario de características especiales que le han llevado a estar en las posiciones nobles de la tabla. Pero la derrota de ayer en Reggio Calabria no es sólo fruto de las indolencias de la Juventus, sino de las apreciaciones erróneas del señor Dondarini, el colegiado que ayer incidió en el resultado del partido como un bisturí. No tanto por el penalti que le regaló a la Reggina en el primero de los 3 minutos de añadido, porque la entrada de Sissoko a Amoruso no tenía razón de ser, pero sí por los cuatro que Dondarini, que confundía colores o algo así, le negó a la Juve, uno de ellos, de Valdez sobre Sissoko, verdaderamente clamoroso. Inevitablemente nos vuelve a la memoria el ridículo de Nápoles, que se ha trasladado al Granillo, el estadio del 'secuestro' de Paparesta. Se puede entender que alguien dude de la mala fe del árbitro en el partido de ayer, pero lo que quedó meridianamente claro fue su inutilidad máxima para dirigir partidos de Serie A.

Así las cosas, la Juventus llegará amargamente al derby contra el Torino de pasado mañana. Pero, descartando al árbitro, el gran problema de la Juventus es la confección de juego: el equipo ayer se vio fragmentado, entre la defensa y el centro y entre el centro y el ataque. La creación, que en teoría debería haber corrido a cargo de dos bandas de calidad, Camoranesi y Nedved, fue deficitaria, tanto cuando Ranieri les cambió de banda, como cuando les devolvió a sus posiciones iniciales. Después Zanetti, irreconocible, estuvo quieto todo el partido. Al lado de Sissoko, que corta muchos balones gracias a sus larguísimas piernas, pero que no dispone de la capacidad para convertirlos en pases decentes, estaría bien tener un buen creador, porque no sólo de recuperaciones vive el centro del campo. Otro Zanetti hubiese bastado, pero, hablando un poco del futuro del equipo, está bien que se trabaje para reforzar esa posición. Juegue quien juegue, Zanetti ó Sissoko, a su lado hace falta alguien más parecido a Pirlo que a Gattuso. Aunque no existen dudas de que Sissoko es mejor que Nocerino, a quien le colgamos la etiqueta de estrella demasiado pronto, tampoco podemos decir que Sissoko sea una maravilla y nos soluciones los problemas, porque si el maliense falló un gol en el área pequeña a puerta vacía, que de entrar hubiese llevado el partido, posiblemente, a un contexto menos complicado. Era el 28' y la Juventus, en lugar de ponerse por delante, recibió el primer gol al filo de la media hora, tras un disparo defectuoso de Cirillo, el cual sólo tuvo que controlar el balón para poder fusilar a Belardi. Específicamente, destacamos el error de Legrottaglie, que se quedó enganchado, habilitando la posición del delantero calabrés.
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La reacción de la Juventus fue tardía y tumultuosa, llevada a cabo por Nedved, que lanzó tres disparos peligrosos, pero imprecisos y uno que obligó a Campagnolo ha emplearse al máximo para despejar. Frente a una Reggina muy estudiada y trabajada por Ulivieri, con tres defensas, cuatro centrocampistas, dos mediapuntas y Amoruso sólo en la punta, la Juve estuvo ida durante gran parte de la primera mitad, agigantando el peso de las ausencias (Buffon, Zebina, Iaquinta y Trezeguet). Y además, muchos de los que estuvieron no estuvieron por mucho tiempo. La extraña pareja Del Piero-Palladino cayó en la telaraña de la defensa local, una de las más goleadas del campeonato. De todas maneras, hay que decir que el trio Valdez-Cirillo-Aronica se empleó a fondo, corriendo el riesgo real de cometer muchos penaltis. Nedved reclamó uno por el abrazo excesivamente cariñoso de Valdez, que por mucho menos se ha pitado en otras ocasiones. Clamó al cielo el penalti que no quiso ver Dondarini sobre Sissoko del mismo uruguayo. El empate de Del Piero (26' del segundo tiempo) no tuvo una especial relevancia. Ni por el ascendente que tuvo sobre el partido, ni por la finalización de Alex: tiraba Del Piero desde fuera del área, no era un gran disparo, pero Campagnolo cantaba y se colaba la pelota por debajo de él. Un regalo a 20 minutos del final, aunque la presión de la Juventus iba en aumento y las fuerzas de la Reggina se iban agotando. Así todo estaba más o menos tranquilo. La Juventus se había encontrado con un gol casi sin querer y el partido podía acabar así y casi nada hubiese pasado. Pero no. Volvió a pasar. Del Piero se aliaba con Camoranesi para intentar desnivelar el resultado, pero Aronica sacó la mano a pasear e interceptó el balón. No lo vio Dondarini. Después, ya en el añadido, pitó el penalti de Sissoko a Amoruso. Marcó el ex de la Juve y acabó el bochorno ¿Hasta cuando?

jueves, 27 de septiembre de 2007

Serie A, 5ª J. Juventus 4-0 Reggina

La Juventus sigue creciendo


La Juve se impuso 4-0 a la Reggina en el segundo tiempo en un partido marcado por los descansos que concedió Ranieri y la excelente actuación de Legrottaglie. Un partido de sentido único con los porteros de protagonistas, Campagnolo estuvo soberbio y Buffon se lesionó

Desde el inicio se vió que la Juve salía con la cabeza puesta en el derbi del domingo, Ranieri dejaba a Del Piero, Iaquinta, Nedved, Grygera y Chiellini fuera del once y el traje y la corbata en casa. La 'otra' Juve ha demostrado que también existe. Los menos habituales como Salihamidzic y Palladino marcaron, igual que las estrellas, Trezeguet y un Legrottaglie que empieza a demostrar ahora el porqué de su fichaje hace cuatro temporadas. Todo esto para alzar a la Juventus al tercer puesto de la tabla, a un solo punto de Roma e Inter, y para acabar el primer partido sin encajar goles (algo inédito este año, hasta en los amistosos), un pequeño gran récord (con ironía) que tenía el mejor portero del mundo, el mismo que desde se lesionó tiene en vilo a Ranieri y a todo Turín (también a los aficionados del Toro, que esperan que no se recupere). Lesiones a parte, el partido de ayer sirvió también para alimentar el optimismo generado en Roma y justificar las ambiciones bianconeras, sobretodo viendo los demás resultados de un campeonato que aún no ha encontrado la estabilidad.
La Juventus que ayer batió a la Reggina sólo se parecía a la de Roma en el esquema de juego. Ranieri cambió muchas cosas: 6 jugadores de 11. En el puesto de Del Piero, enlazando con la delantera, Tiago. En el papel de Iaquinta, moviéndose por la derecha y viniendo al centro, Palladino. Trezeguet hizo de sí mismo, con la misma fuerza que en el Olímpico romano, intentando enganchar los balones que le llegaban. Birindelli y Molinaro fueron las novedades en las alas de la defensa y Salihamidzic sustituyó a Nedved; el resto igual que contral la Roma.
Así estaba la Juve, a merced de la inspiración de Tiago en los tres cuartos, con Nocerino sufriendo (esto ya huele) en la banda derecha, disfrutando las acciones brillantes de Palladino, y Trezeguet que aprovechaba todos estos movimientos estando siempre en el lugar adecuado. En definitiva, una buena Juventus que no corrió ningún riesgo contra una Reggina que se solapó con un fuerte 4-3-3 y que apenas pasó del centro del campo. Y la defensa calabresa funcionó durante 45 minutos, gracias a un salvador Cascione.
La Juve siempre buscó jugar adelantada, en campo rival, pero su juego era previsible y la circulación algo lenta. Cuando la Juve llegaba siempre estaba ahí un Campagnolo que fue lo mejor de su equipo a pesar de los cuatro goles encajados. En el minuto 26 de partido, Trezeguet conseguía batirlo, pero la jugada estaba anulada por un inexistente fuera de juego del delantero francés que se vio privado de anotar su gol 101 en Seria A. Y aún antes del descanso, Campagnolo desbarataría la culminación de Trezeguet a una combinación magistral de Palladino y Nocerino.
Una muestra de que el tridente es el sistema que tiene que utilizar la Juve es que, aún jugando con algunos suplentes, Palladino y Tiago se entendieron, ayudados por Nocerino. Entre Trezeguet, Nocerino, Tiago y Palladino se crearon seis ocasiones claras de gol en la primera mitad, aunque ninguna obtuvo la merecida recompensa.
De todas maneras, tampoco fue la de ayer una prueba de fuego para la Juventus, que jugó ayer su mejor partido (aunque también el más tranquilo), ya que la escuadra de Ficcadenti no puso a prueba en ningún momento a la defensa de la Juve. También hay que recordar que los dos primeros goles de la Juve, que decidieron el partido, llegan en dos córners, y muy seguidos. Pero por otra parte se vio un equipo más cómodo sobre el terreno de juego, con jugadores que llegaban a divertirse en algunos tramos de partido, lo que muestra que están satisfechos con el rombo. Indicios que pueden ser definitivos para instaurar de maneral total el esquema con tres delanteros.
Otra de las notas positivas de ayer (de las más positivas) fue Nicola Legrottaglie. Lo intentó a los tres minutos del inicio del partido, pero su cabezazo se estrellí en Campagnolo. Pero en el mismo minuto del segundo tiempo, después de una confusión en el área de la Reggina la pelota le cae al pie, y Legrottaglie, con un zapatazo, la cuela en la porteria de Campagnolo. Ahora sí. El gol pareció dejar tocada a la Reggina, que un minuto después estuvo a punto de encajar el segundo gol de Salihamidzic, que vió como Campagnolo (ancora lui) desviaba el balón nuevamente hacia el saque de esquina. En el córner de nuevo empanada de la defensa visitante y tras un centro algo especial de Trezeguet llegó el segundo gol, ahora sí, de Salihamidzic. Fnal virtual del partido.
Aunque todavía quedaban bastantes minutos para permitir a quién ha hecho del gol un modo de vida marcar su gol número 101 en el campeonato. Trezeguet perforaba de nuevo la meta de Campagnolo tras una carrera de treinta metros poco habitual en él. Ya en el final del partido (46' s.t.) llegó el gol de Palladino, merecidísimo por el partido que se marcó. Entre tanto, poco o nada, salvo la salida de un Buffon que se dolió de la rodilla, algo que nubló un poco la noche al publico del antiguo Comunale, que desde el 2-0 tenía la cabeza en el derbi del domingo.

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