
El mercado de la Juventus entra en su fase decisiva. Y qué fase... La crisis que azota la economía global y la que afecta deportivamente de manera puntual a la Juve, que le ha privado de los ingresos que da la Champions League y mendigando las sobras de la Europa League, impide que la fase de reconstrucción de la plantilla pueda completarse con éxito. Al menos no si no se consiguen hacer las ventas deseadas. Con las salidas de Giovinco, Camoranesi, Grosso, Poulsen y Tiago, la Juve pretende entre recaudación y ahorro por sueldos que no pagará, ganar más de 20 millones de euros. Cantidad que retiene insuficiente para fichar un central y un lateral (o un jugador capaz de cubrir ambas posiciones, como Bocchetti), un 'regista' y un volante, a preferir uno zurdo.
La estrategia es clara: vender para comprar. Lo que es más dudoso es qué vender y qué comprar. Nadie (o casi) duda de la conveniencia de la marcha de los anteriormente citados, pero a todos nos ha impactado la reunión sorpresa que el lunes mantuvieron en Turín Marotta y el director deportivo del Wolfsburgo, Dieter Hoeness. Las reacciones fueron distintas, encontradas al principio y convergentes al final. Para muchos era el momento de convertir el sueño de Dzeko en una realidad y eso bien merecía el sacrificio. Pero con el pasar del tiempo (del poco) nos hemos dado de bruces contra una realidad muy distinta: el Wolfsburgo quiere a Diego, pero no renuncia a Dzeko. La posición de Hoeness es clarísima e invariable. En resumen, el Wolfsburgo, compra y no vende mientras que la Juve para comprar, vende.
Ya, hasta aquí todo puede ser aceptable. Pero sería muy doloroso que la pareja Diego-Dzeko se vea en el Wolfsburgo en lugar de disfrutarla en Turín. Y más sería todavía no tener nada que disfrutar en Turín la próxima temporada. Vale, correcto; Del Neri quintaesencia el 4-4-2. Y sí, es cierto que ahí Diego puede no ser tan útil, que su posición es la de mediapunta, que se retrasa quizá en exceso, que deja sólo un punta (afirmación incorrecta: Diego siempre ha recogido los balones bajados de Amauri) y que los volantes, siempre abiertos de Del Neri, no pueden aprovechar las oportunidades que crea Diego desde fuera del área. Vale, todo esto es cierto. Pero ahora, imaginemos que no tenemos a Diego y pensemos en dos situaciones: 1) Con Marchisio, Melo y Sissoko, ¿quién va a crear el juego de la Juventus? No todo puede dejarse en las bandas y 2) ¿Qué ofrece (o qué puede fichar la Juve en) este mercado?
Las respuestas pueden ser estas: nadie y nada. Y encima la primera depende de la segunda. Estamos en un mercado en el que los equipos no ceden sus estrellas porque, sencillamente, no pueden reemplazarlas y así, continuamente, la Juve se ha encontrado con los portazos de todas las oficinas a las que ha llamado y la zancadilla malparida de la Figc cambiando la regla sobre los fichajes de extracomunitarios en pleno mes de julio. El último equipo en rechazar la atención de la Juve ha sido el OL: "Bastos es intransferible". Es lo que han declarado en su página web. Suena más a un intento de elevar la cotización del brasileño que de cerrar la negociación después de que el propio Bernard Lacombe admitiese los contactos el lunes. Pero, pongámonos en el caso de que Bastos no terminase llegando: ¿quién sería el volante, Krasic o Elia? Por menos de 15 millones es complicado conseguir a ninguno. ¿Y de verdad Krasic o Elia valen un par de millones menos que Diego Ribas?
Y si somos positivos. La Juve ficha a Bastos. Vale. La delantera no puede quedar a la suerte de jugadores tan inestables como Amauri, Trezeguet, Iaquinta y Del Piero. ¿A quién iba a fichar la Juve? Dzeko, descartado; Adebayor, descartado. Ambos son extracomunitarios. Adebayor podría llegar si el volante elegido (o fichado, porque la primera elección no es) es Elia. ¿Pero vale la pena cambiar a Diego por Adebayor? ¿En serio Del Neri no puede conseguir integrar a Diego? Y si es Bastos el elegido o si finalmente la Juve decide cerrar con el CSKA la negociación por Krasic, las opciones para la delantera se reducen a Pazzini y, como mucho, muchísimo, Benzema (en caso de que los rumores que le sitúan en la lista de transferibles de Bernabéu uesen ciertos). Ambas opciones improbables y, de ser posibles, a altísimo precio. Todas son conjeturas, pero, si Bastos vale más que Diego y Elia o Krasic valen lo mismo, ¿de dónde va a salir el dinero para fichar el delantero? ¿De verdad todo esto hace falta? Lo único que va a conseguir la Juve es un volante y la necesidad de tener que buscar un sustituto de Diego. Sí, es ridículo. Es ridículo buscar y priorizar el sustituto de un jugador que sigue en plantilla. Inútil cuando a diez de agosto falta todavía un central, un lateral zurdo, un pivote y un volante.
La estrategia es clara: vender para comprar. Lo que es más dudoso es qué vender y qué comprar. Nadie (o casi) duda de la conveniencia de la marcha de los anteriormente citados, pero a todos nos ha impactado la reunión sorpresa que el lunes mantuvieron en Turín Marotta y el director deportivo del Wolfsburgo, Dieter Hoeness. Las reacciones fueron distintas, encontradas al principio y convergentes al final. Para muchos era el momento de convertir el sueño de Dzeko en una realidad y eso bien merecía el sacrificio. Pero con el pasar del tiempo (del poco) nos hemos dado de bruces contra una realidad muy distinta: el Wolfsburgo quiere a Diego, pero no renuncia a Dzeko. La posición de Hoeness es clarísima e invariable. En resumen, el Wolfsburgo, compra y no vende mientras que la Juve para comprar, vende.
Ya, hasta aquí todo puede ser aceptable. Pero sería muy doloroso que la pareja Diego-Dzeko se vea en el Wolfsburgo en lugar de disfrutarla en Turín. Y más sería todavía no tener nada que disfrutar en Turín la próxima temporada. Vale, correcto; Del Neri quintaesencia el 4-4-2. Y sí, es cierto que ahí Diego puede no ser tan útil, que su posición es la de mediapunta, que se retrasa quizá en exceso, que deja sólo un punta (afirmación incorrecta: Diego siempre ha recogido los balones bajados de Amauri) y que los volantes, siempre abiertos de Del Neri, no pueden aprovechar las oportunidades que crea Diego desde fuera del área. Vale, todo esto es cierto. Pero ahora, imaginemos que no tenemos a Diego y pensemos en dos situaciones: 1) Con Marchisio, Melo y Sissoko, ¿quién va a crear el juego de la Juventus? No todo puede dejarse en las bandas y 2) ¿Qué ofrece (o qué puede fichar la Juve en) este mercado?
Las respuestas pueden ser estas: nadie y nada. Y encima la primera depende de la segunda. Estamos en un mercado en el que los equipos no ceden sus estrellas porque, sencillamente, no pueden reemplazarlas y así, continuamente, la Juve se ha encontrado con los portazos de todas las oficinas a las que ha llamado y la zancadilla malparida de la Figc cambiando la regla sobre los fichajes de extracomunitarios en pleno mes de julio. El último equipo en rechazar la atención de la Juve ha sido el OL: "Bastos es intransferible". Es lo que han declarado en su página web. Suena más a un intento de elevar la cotización del brasileño que de cerrar la negociación después de que el propio Bernard Lacombe admitiese los contactos el lunes. Pero, pongámonos en el caso de que Bastos no terminase llegando: ¿quién sería el volante, Krasic o Elia? Por menos de 15 millones es complicado conseguir a ninguno. ¿Y de verdad Krasic o Elia valen un par de millones menos que Diego Ribas?
Y si somos positivos. La Juve ficha a Bastos. Vale. La delantera no puede quedar a la suerte de jugadores tan inestables como Amauri, Trezeguet, Iaquinta y Del Piero. ¿A quién iba a fichar la Juve? Dzeko, descartado; Adebayor, descartado. Ambos son extracomunitarios. Adebayor podría llegar si el volante elegido (o fichado, porque la primera elección no es) es Elia. ¿Pero vale la pena cambiar a Diego por Adebayor? ¿En serio Del Neri no puede conseguir integrar a Diego? Y si es Bastos el elegido o si finalmente la Juve decide cerrar con el CSKA la negociación por Krasic, las opciones para la delantera se reducen a Pazzini y, como mucho, muchísimo, Benzema (en caso de que los rumores que le sitúan en la lista de transferibles de Bernabéu uesen ciertos). Ambas opciones improbables y, de ser posibles, a altísimo precio. Todas son conjeturas, pero, si Bastos vale más que Diego y Elia o Krasic valen lo mismo, ¿de dónde va a salir el dinero para fichar el delantero? ¿De verdad todo esto hace falta? Lo único que va a conseguir la Juve es un volante y la necesidad de tener que buscar un sustituto de Diego. Sí, es ridículo. Es ridículo buscar y priorizar el sustituto de un jugador que sigue en plantilla. Inútil cuando a diez de agosto falta todavía un central, un lateral zurdo, un pivote y un volante.


















