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lunes, 26 de octubre de 2009

Confianza en busca de la identidad


Siena - Juventus, 0-1
Siena (4-3-1-2): Curci, Terzi (14’ st Rosi), Ficagna, Brandao, Del Grosso; Vergassola, Codrea (38’ st Paolucci), Ekdal; Jajalo; Calaiò (29’ st Reginaldo), Maccarone. A disposición: Ivanov, Garofalo, Rossi, Jarolim. Entrenador: Micarelli (Gianpaolo sancionado).
Juventus (4-3-1-2): Buffon; Grygera (1’ st Caceres), Legrottaglie, Chiellini, Molinaro (10’ st Camoranesi); Poulsen, Felipe Melo, De Ceglie; Diego (43’ st Sissoko); Amauri, Trezeguet. A disposición: Manninger, Cannavaro, Grosso, Giovinco. Entrenador: Ferrara.
Estadísticas Siena: Tiros 6, Tiros a portería 2, corners 2, fueras de juego 6, Posesión de balón 33,4%.
Estadísticas Juventus: Tiros 12, Tiros a portería 1, corners 4, fueras de juego 9, posesión de balón 66,6%.
Árbitro: Tagliavento. Amonestó a Legrottaglie, Camoranesi y Codrea.
Goles: 27' st Amauri.

En busca de una identidad táctica, la Juventus ganó ayer tres puntos, costosos trabajados, y aburridos para el aficionado, perfectamente reflejados con el 0-1 al Siena, pero al fin y al cabo merecidos y, más importante aún, que dejan lugar a la esperanza: tras la racha negativa, el camino que ha tomado el equipo puede ser el correcto. Por lo menos, el equipo de Ferrara no jugó bien, pero tuvo la suficiente madurez o cattiveria, como dicen allí, para llevarse los tres puntos que, por cuestiones obligatorias de la clasificación, estaba prohibido perder. Así, si sólo un optimista desbordado estaría satisfecho, no resaltar los aspectos positivos sería cuanto menos descortés hacia el técnico y el equipo, que ayer, por lo menos, no sufrió, no se vio asediado e impotente. Y eso ya es un paso adelante después de la peligrosa espiral en la que se había adentrado la escuadra.

Quedan aún en suspenso muchas dudas sobre el equipo y sobre algunos (bastantes) jugadores en particular; empezando por la falta de ritmo que evidencia el equipo en cada partido y que no pasa por alto con tres puntos. Porque la Juventus, ni esta ni ninguna, no puede prescindir de la rabia, de la garra, de la potencia y de las ganas que le han hecho ganar a lo largo de su historia. Porque más importante que el sistema elegido por el entrenador (ayer Ferrara probó tres durante el partido), es la manera con la que los jugadores lo aplican y ahí a la Juventus le falta tensión y vivacidad. Sobre todo por las bandas, donde la Juventus tiene un problema desde hace años que se está enquistando y que representa la urgencia más preocupante (no en vano, se trabaja para la llegada de un lateral derecho en enero). La deprimente y desconcertante actuación de Molinaro, destrozado también desde el punto de vista psicológico y que seguramente no seguirá en el equipo en la segunda vuelta; unida a la flacidez y la desidia de Grygera por el otro costado (su cambio fue clave en el transcurso del partido), han sido los puntos más débiles de una Juventus para nada brillante en Siena. Si además le añadimos un Diego que, por una parte resulta decisivo con su enésima asistencia a balón parado, pero que por la otra no consigue ser Diego, retrasando demasiado su posición sin inspiración para que ello sea productivo, sin hacer lo que debería hacer un 10 y siendo, como alguien ha dicho, un simple 2+8, cumpliendo con las características de un centrocampista cualquiera y ayudando en defensa.

En vista de la sobrecarga de partidos que se avecina (Sampdoria el miércoles, luego el Nápoles el sábado, de nuevo el Maccabi entre semana y la Atalanta el domingo), Ferrara dio descanso a Cannavaro, Grosso y Camoranesi, partiendo con la defensa que hizo sólida Ranieri: Grygera, Legrottaglie, Chiellini y Molinaro. Por delante de ellos un rombo bastante bien cubierto con Felipe Melo, Poulsen a la derecha y De Ceglie a la izquierda, con Diego cerrando la punta por detrás de Amauri y Trezeguet. Un hecho que confirma que las ideas de Ferrara son sólidas: apostó por el 4-3-1-2, cree que es lo mejor para el equipo y luchará por hacerlo valer. "No lo he hecho para contentar a Trezeguet (que tras el partido contra el Maccabi se mostró sorprendido por ver a una Juve con un único punta). De todos modos, habría que pensar si la novedad era una Juve con un único punta o con tres mediapuntas, como nunca se había visto". Respuesta firme del técnico a las primeras dudas. De todos modos, el equipo, ni con ni sin rombo, funciona bien. La primera parte fue desastrosa, lenta, insoportable. Demostró por qué el Siena es colista y que Camoranesi es el único socio que tiene Diego, por lo que es necesario. Porque ayer faltaba la chispara del brasileño y en su defecto no apareció ningún aporte por las bandas.

Los cambios en la reanudación eran la señal de que la valoración nefasta del primer tiempo es consensuada con el entenador: Cáceres (si no aportó vivacidad, por lo menos sí dio muestras de estar vivo) por Grygera y después dando entrada a Camoranesi por Molinaro y pasando a un defensa de tres con el uruguayo, Legrottaglie y Chiellini y Camoranesi, Poulsen, Melo y De Ceglie por delante. El sistema defensivo no se resintió, el Siena no atacaba y Felipe Melo impuso su superioridad física para interceptar todos los balones que pasaban por ahí y si no podía repartilos después con clase, por lo menos no los perdía tontamente (un cambio muy positivo); mientras que la fase ofensiva de la Juve sí reaccionó con la marcha distinta que entraba por las bandas desprotegidas del Siena. Desde el primer minuto se vio más intensidad y en el 27 llegó el premio con una falta que Diego colocaba lentamente en la cabeza de Amauri, que pudo marcar justo en el inicio de la segunda parte. El Siena no tuvo ninguna capacidad de respuesta, y Ferrara terminó cambiando al clásico 4-4-2, con De Ceglie volviendo a la defensa y Diego en la izquierda. Así la Juve fue mejorando, aunque no como para poder marcar un segundo gol que tampoco habría merecido. Pero por lo menos que el equipo va por el buen camino. Aunque éste sea largo.

> Puedes ver el resumen del partido en Curva Bianconera TV.

domingo, 24 de mayo de 2009

La Juve è tornata


Objetivo cumplido: la Juve estará seguro en la próxima fase de grupos de la Champions League sin tener que pasar por la ronda previa. 'Gracias' al Empate (1-1 de Jorgensen en el 90') de la Fiorentina en el Via del Mare, la ventaja asciende a los tres puntos y al average favorable de la Juventus con la propia Fiorentina y el Milan. No podemos determinar qué ha tenido más influencia en esta victoria; si la marcha de Ranieri o la llegada de Ferrara. Pero los datos, como siempre, hablan solos. Hacía más de dos meses (21 de marzo; Juve - Roma, 4-1) que la Juventus no se adelantaba en el marcador. El mismo tiempo que ha estado sin ganar. Ahora, cuando la única relación de Ranieri con la Juventus está en la relación de entrenadores que han entrenado al equipo a lo largo de la historia, la victoria vuelve a sonreir.

Tenía que ser Del Piero, que jugó con Ferrara más partidos que con ningún otro, (y juntos lo han gando todo, en la Juventus y con la selección) el que encarnase este enésimo renacimiento de la Juve en lo que va de temporada. Si la Juve volvió a ser la Juve, fue porque Del Piero fue otra vez Del Piero y llevó al equipo hasta la victoria con una actuación magnífica que ya añorábamos. Fue el encargado de guiar el juego del equipo, ensanchando el campo en ocasiones con sus movimientos continuados y habilitando jugadas después de carreras y regates con su propio copyright, para terminar marcando por dos veces y dando una asistencia preciosa a Marchisio, que calcó el gol que le marcó al Nápoles el pasado 28 de febrero y que significaron tres puntos vitales en un momento complicado. En el minuto 18, con la primera oportunidad, retomamos la alegría de ver marcar a Del Piero un libre directo desde más de 20 metros con el que nada pudo hacer Curci. La celebración de Alex fue muy elocuente, con gestos llenos de rabia y alegría a partes iguales, reivindicando el valor de la Juventus y el orgullo propio. Al final del partido, el capitán dio seguramente más peso al cese de Ranieri, después de una prestación de todo el equipo que corroboró que la relación con él estaba rota, con unas duras declaraciones: "Ranieri tiene una visión de las cosas que sólo él entiende".

Ferrara no hizo excesivos cambios en su debut. Utilizó lo mejor que tenía a su disposición y lo hizo con sencillez, para formar un equipo capaz de realizar un fútbol práctico, seguro y efectivo. La Juve saltó al campo con garra, con determinación, con ganas de olvidar un período negro y pensando sólo en el partido. Como anunció, Ciro ha trabajado, y se ha notado, en el aspecto mental más que en el físico o en la táctica. Con un equipo centrado mentalmente, el resto de problemas se resuelven o al menos se atenuan. Después de 16 goles encajados en 8 partidos, Buffon volvió a casa con la portería imbatida, ayudado por una defensa mejor organizada y que Ciro retrasó unos metros: estamos en el final de la temporada y el físico, más el maltrecho de la Juve, no permite grandes carreras de explosión.

También hay que destacar que el Siena no fue el rival aguerrido y luchador que cabía esperar, sino un equipo blando, carente de motivaciones, sin objetivos, sin presión y que se entregó al paso de los minutos con el primer gol de la Juve, que no le concedió de todas modos ningún resquicio por el que atacar. Así llegó el tercer gol de la Juve, en una contra perfecta que culminó Del Piero, con recorte al portero incluido, cuando el partido lloraba el final. Era el 0-3, que le permite a la Juve sumar tres puntos que significan la próxima Champions. Ferrara dijo que quería "siete puntos en estos dos partidos". Y ayer ya conseguió cuatro, porque la Juventus terminó el partido con la esperanza y la sensación de haber encontrado el entrenador adecuado para alcanzar la gloria.

lunes, 12 de enero de 2009

Un gol para tres Scudetti


Antes de que la Juventus conquistase la decimosegunda victoria, la que le confirma como principal opositora al Inter, ya a 'sólo' cuatro puntos, desde uno de los fondos del estadio, se desplegaron dos Scudetti visibles a un kilómetro de distancia; uno con un enorme 28, el otro con un 29 aún más grande. En medio, de conjunción, una pancarta que rezaba "riprendiamoceli" (volvamos a cogerlos); la inevitable respuesta de la juventinità a la vergonzosa sentencia con que culminó el jucio a Moggi por el caso Gea. Después de que la Juventus, no sin problemas, ganase al Siena de Giampaolo, que plantó cara y resisntencia en todo momento, las ganas de recuperar lo robado y de vendetta no se aplacaron, sino que se adjuntaron al sueño de arrebatar, en el campo, otro título más al Inter, enemigo íntimo desde el calciopoli. Ahora que el equipo de Mourinho se ha vuelto una presa más que alcanzable, la rabia del pasado, unida al orgullo del presente, deben unirse en una sola cosa: ambición.

Cuatro puntos de desventaja del líder que sirven para darnos una idea de que la rehabilitación de la Juve se está cumpliendo con más premura de la prevista, si bien la victoria de ayer fue algo aburrida y se consiguió 'sólamente' gracias a un gol de Alessandro Del Piero de libre directo, que, en su caso, parecen penaltis. Una combinación entre Nedved, Alex y Amauri, propició una falta y su consiguiente ejecución perfecta, letal para un desconcertado Manitta. Con la enésima maraviglia del capitán, y sólo así, pudo la Juve derribar la barrera toscana y, sobre todo, salir de una situación bastante parecida a la que el sábado le costó el empate al Inter contra el Cagliari. En el caso de la Juve no tuvo nada que ver con el turrón (el panettone en Italia), ni la relajación, sino más bien fue causado por una lenta circulación de balón y una mala interpretación de una situación táctica que invintaba, desde el principio, a atacar por las bandas. Un defecto que Ranieri tendrá que corregir en muy poco tiempo, porque la persecución al Inter no admite fallos. Y la ilusión en millones de aficionados tampoco. Precisamente Del Piero, que nos dio los tres puntos, tuvo un partido así, sin aparecer demasiado, sin dejar destellos del genio que es, un poco duro: al final, firmó la victoria, pero su actuación discreta fue la personificación de todo el equipo. Y esperemos porque no sea un sintoma de nada, más allá de la dependencia que esta Juve pueda o no tener de él. Por lo demás, en un partido como el de ayer, después de vacaciones y con la trascendencia que adquirió, sólo contaba ganar y la Juve lo hizo, sin jugar bien, pero con el estilo de siempre, como siempre.

Pero, analizando el partido, hay que resaltar también la parte negativa: la Juventus no jugó bien. No se metió bien en el partido y se dejó contagiar por el ritmo lento y horizontal del Siena. Porque, además del gol ya señalado de Del Piero, un disparo del propio Alex y un cabezazo que falló Amauri cuando estaba solo ante la portería, la Juve no hizo nada más. Aunque, siendo sinceros, Manninger no tuvo demasiadas preocupaciones: nada más que un disparo de Ghezzal y un tiro lejano de Kharja que despejó Grygera, el más débil de una línea defensiva que ayer comandó la experiencia de Legrottaglie y el empuje de Molinaro. Un Grygera que fue amonestado y acarrea una suspensión que le impedirá jugar el próximo domingo, cuando la Juventus tendrá que intentar parar a Pandev y Zárate. Esperamos que para entonces esté recuperado Chiellini, de lo contrario, Ranieri volverá a verselas mal para sacar el 'once'. Aunque tampoco es nada nuevo...

Además de esto, ayer volvimos a ver a Zanetti y Poulsen, que salieron sustituyendo a Sissoko y Marchisio, la pareja, suponemos, titular. Quizá fue casualidad, pero la salida del malí coincidió con el momento de mayor presión y dominio del equipo de Giampaolo, quizá era inevitable que antes o después pasase algo en el área de Manninger. O quizá no fue casualidad. El Siena mejoró con el paso de los minutos, las sustituciones, algo inversamente proporcional a la fatiga que acumulaba la Juventus. Si bien no pasó nada que hiciese peligrar la victoria de la Juventus, que en líneas generales podemos calificar como merecida y vital para la lucha por el Scudetto. Para las estadísticas sería el 28º, para nosotros, el 30º.

lunes, 5 de mayo de 2008

Serie A, 36ª J. Siena 1-0 Juventus

'Sólo' terceros

Mal partido de la Juve que esfuma la posibilidad de evitar la previa de la Champions. Kharja decidió el choque en el minuto 7 y la Juve insaciable no apareció en ningún momento. La primera final del año próximo será el 12 o el 13 de agosto.

Ayer la Juve no estaba preparada. No era el equipo de siempre que da el máximo cuando hay que darlo para sacar los tres puntos a toda costa. Ayer encajó un gol inesperado y por casualidad y no supo rehacerse. Cuando el marcador del Artemio Franchi de Siena anunció el primer de la Roma en casa de la Samp, la Juve se resignó y se echó al Sol con muchas pasividad, permitiendo al Siena celebrar la salvación matemática y viendo como la Roma goleaba y hacía inalcanzable la segunda plaza. Ayer vimos a la Juve que tantas veces hemos visto contra equipos teóricamente inferiores: incapaz de reaccionar, desprovista de soluciones, de un plan b, apática e indeseable. Uno de esos días en los que Trezeguet ni siquiera roza el balón y el primero que toca es para despejar el peligro en un corner botado por el rival. Una jornada también desilusionante para Del Piero, que venía encadenando una racha de muy buenos partidos. Un partido con Nedved corriendo sin parar y sin llegar a ninguna parte al mismo tiempo, con Camoranesi en plan protagonista, pasando, corre, crea pases y ocasiones, busca el gol, pero no lo encuentra. En un momento de rabia, el italo-argentino cogió el balón y lo golpeó con fuerza contra la publicidad del estadio. Pero nada más. Fue corner, y en el saque del propio Camoranesi, gol de Trezeguet, pero en fuera de juego.

El gol del Siena había llegado a los 7 minutos con una gran jugada de Locatelli y una cesión de Galloppa a Kharja, que supo irse de Chiellini con garbo, torear a Legrottaglie, que estuvo contemplativo ante la acción de ataque del Siena y sorprender también a Buffon, que estaba adelantado. Después, por increible que parezca, el videomarcador del estadio municipal de Siena hizo el resto, mostrando todos los resultados favorables al Siena y también los goles de la Roma, que minaron las pocas motivaciones que le podrían quedar a la Juventus.

Ranieri intentó cambiar el guión metiendo a Salihamidzic en el lugar de Zebina y darle más profundidad a la banda derecha en el descanso. Completó metiendo a Marchionni por un Sissoko que ayer estuvo apagado y eclipsado (Camoranesi pasó al centro) y dando entrada a Palladino en la otra banda en el lugar de Nedved. Apuró Ranieri demasiado para hacer ese cambio. Tenía poco sentido no meter a Palladino antes si cuando lo fueses a meter iba a ser por un hombre de características similares. En el centro del campo, Camoranesi tocó más balones, enlazó entre la defensa y el ataque y ganó protagonismo: Nedved, Trezeguet y el propio Camoranesi (lo único rescatable para los observadores de Donadoni que estaban en Siena para ver a Del Piero) pudieron marcar. Pero ayer no era el día de la Juventus. Desidía, desgana y ganas de marcharse a casa contaminaron el partido más pobre de la temporada de los de Ranieri. No se permiten relajaciones, hablamos de la Juventus, pero el próximo partido para dar el máximo y en el que no cabrán errores ya será la próxima temporada. No será fácil: será la primera final. La previa de la Champions League.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Serie A, 17ª J. Juventus 2-0 Siena

La Juve se sigue permitiendo el sueño


De la B al tercer puesto tras Roma e Inter, la Juve cierra un año de fútbol increíble. Salihamidzic y Trezguet bastaron para acabar con un Siena muy frágil y darle a la Signora la tercera victoria consecutiva.

El año futbolístico para la Juve se cierra con tres victorias en la Serie A que se disputa paralelamente al Inter. Algo que, a finales de año, podemos remarcar. En la primera mitad de este año solar, la Juve no estaba, se debatía en Serie B (empezaba el año con una derrota ante el Mantova) y ahora, sin embargo, es tercera, a un punto de la Roma. La vuelta al pasado ha sido rápida. Se ha restaurado el club y el equipo y estamos en Champions mientras miramos al Scudetto como un Sol que duele en los ojos observar, pero con un calor que mantiene vivas las emociones. Pero ayer fue un día frio. Con un gol en cada tiempo la Juve se cargó a un Siena ultra vulgar. Ayer fue un partido de los que sobran en el año, donde la victoria anunciaba unas largas y plácidas vacaciones que no siempre tienen un efecto estimulante. Porque al campo saltó una Juve poco concentrada, bien dispuesta, pero fuera de sí. Todo esto lo podemos personificar en Trezeguet, extraño, raro. Vagaba por el campo, corría, paraba, fallaba... Para él es increíble no llegar a un buen balón o quedarse dormido en el salto en una disputa por una pelota alta, pero le pasó ayer contra el Siena. Pero claro, llega lo suyo, llega el gol que deja sin argumentos cualquier crítica al equipo en general y a David Trezeguet en particular. Y así vamos, al final la Juve deja siempre su sello, pero el ambiente pre-festivo complicó un poco las cosas. En la mente de todos estaban las vacaciones y se representó tras el pitido final: todos, jugadores, técnicos, dirigentes, aficionados, incluso la gente que veíamos el partido desde casa corrimos hacia la libertad, a desconectar. Ha sido un año muy complicado para todos.
El Siena no salió mal, busco reparar los daños antes de sufrirlo y le fue bien en el primer tramo de partido. Con un planteamiento acorde a su idea con tres medios por delante de la defensa y Locatelli enlazando con la punta, el equipo toscano le cedió el centro del campo a los de Ranieri, que no le bastó con el dinamismo de Nocerino, la lucidez de Zanetti o las buenas ideas de Tiago. No había conjunción con el ataque, el juego era muy intermitente, pesado. Todo lo bajo de forma que parecía estar Trezeguet, lo estaba de hiperactivo Salihamidzic. Partiendo de la posición de lateral diestro, el bosnio llegó y llegó hasta conseguir la recompensa en forma de merecido gol. Lo intentó a los diez minutos de partdo rematando un balón al travesaño de la portería que defendía Manninger. Después, pasada ya la media hora, llegaba su gol: Nocerino botaba para Nedved una falta al borde del área, el checo buscó a Trezeguet, pero el defensa se anticipó, dejando la pelota libre para la llegada de Salihamidzic, que remató a gol liberando todas las sensaciones que tenía dentro.
Antes de ponerse por delante en el marcador, la Juve lo pasó mal. Como en muchas otras ocasiones, le codenaron los errores propios: El árbitro no vio un claro penalti de Tiago sobre Locatelli y anuló un gol al Siena por falta (faltita) de Portanova sobre Legrottaglie. Los árbitrajes, malos como siempre, con una disparidad de criterios que asusta a la hora de valorar las faltas de unos y otros. Entre tanto, la Juve aumentó la diferencia, en la reanudación, y esta vez tras un cuarto de hora. Del Piero, meno Del Piero de lo habitual, llevó la iniciativa del ataque juventino, la asistencia fue de Tiago y la rubrica fue, como siempre, de 'Trezegol'. Partido cerrado. Beretta intentó reabrirlo con una serie de cambios agresivos, pero Ranieri respondió metiendo a Grygera en el puesto de Salihamidzic para mantener el equilibrio del grupo; Almirón por Tiago; Palladino por Nedved. El portugués cofirmó algunas de las espectativas que se depositaron en él en verano: puede ser el encargado de enlazar con los compañeros el juego del equipo, pero le falta la garra tan necesaria en Italia. El checo pareció confuso y perdido. Pero el grupo está, hay un equilibrio sólido. El trabajo no ha hecho más que empezar, y será duro.

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