
Como muchos podíamos prever, el cambio en el banquillo de Ferrara por Zaccheroni no se ha significado en el campo. Era lógico atendiendo a quien es el nuevo inquilino y a las 48 horas que lleva en el cargo. Pero, sinceramente, no se puede esperar mucho más de esta Juve que ya nos tiene a todos desencantados. Dan ganas de no escribir, de no leer, de no ver la televisión e, incluso, los abonados han dejado de ir al estadio. Normal si la Juventus ha obtenido sólo cuatro puntos de los últimos veintiuno (una victoria, un empate y cinco derrotas); cifras de descenso para un equipo que, se supone, debería estar en la Champions. Algunos detractores de Ferrara se han afanado en declarar que es un resultado mejor que los conseguidos contra Roma e Inter. Cierto, ¿pero adónde se espera llegar a este paso? Terminar el campeonato con veinte puntos más... No coment.
Ayer, al menos, no se apreció ningún cambio y si no fuese por la realización del estadio, que quiso dejar muy claro que el entrenador de la Juventus era Zaccheroni, hubiesemos podido pensar que Ferrara seguía en el cargo. La Juve siguió con su juego lento, con su ataque esteril, con Grygera, Cannavaro y Amauri tan fuerta como de costumbre y con el Felipe Melo retornado que ya vimos en los últimos partidos. Nada nuevo, en definitiva. No consiguió marcar ningún gol. Y hubiese perdido de no ser por el penalti que Saccani quiso pitar por un supuesto toque de Diakité a Del Piero. "Yo lo habría pitado, pero me hubiese enfadado si a mí me lo hubiesen señalado". Elocuentes declaraciones del capitán que hacen estar de más cualquier análisis. Después de marcar, la Juve no fue capaz de aguantar el partido y acabó sucumbiendo ante otro gol de la Lazio, uno de los peores equipos de toda la Serie A y el segundo que menos marca sólo por detrás del Livorno. En el empate laziale seguro que tuvo algo que ver la lesión de Felipe Melo, el mejor centrocampista ayer, que Zaccheroni sustituyó en el 31' por Cáceres, pasando a Grygera al lateral zurdo y adelantando a De Ceglie al medio. Así, con el equipo aturdido, llegó el gol de Mauri un minuto después, con otro fallo de Grygera en la marca del mediapunta romano, que aprovechó bien un balón de Zárate para batir a Manninger. Zaccheroni, a un minuto del final, dio entrada a Paolucci por Del Piero. Cambio inútil. Quizá hubiese sido más provechoso quitar uno de los cinco defensas que había en el campo, visto que la Juventus necesitaba la victoria.
Algunos han dicho hoy que la Juve ha tenido una pequeña reacción con Zaccheroni. Conviene dejarse de tonterías para vender periodicos y decir la verdad: no se puede confundir la reacción de todo el equipo con el efecto que en él ha ocasionado Candreva. Un último fichaje que parece ya fundamental en el objetivo de conseguir la Champions y que será, sin duda, una pieza importante en el futuro de la Juventus. Sí, porque Sissoko jugó mejor contra el Inter, por ejemplo, y Del Piero no consiguió terminar con éxito ninguno de sus intentos. No hace falta decir nada más. Aburre. Sólo que si esta es la cura de Zaccheroni le harán falta inyecciones de caballo para sanar al enfermo. Por cierto, felicidades a todos los que han resulto sus problemas con la marcha de Ferrara.
Ficha del partido ▼
Ayer, al menos, no se apreció ningún cambio y si no fuese por la realización del estadio, que quiso dejar muy claro que el entrenador de la Juventus era Zaccheroni, hubiesemos podido pensar que Ferrara seguía en el cargo. La Juve siguió con su juego lento, con su ataque esteril, con Grygera, Cannavaro y Amauri tan fuerta como de costumbre y con el Felipe Melo retornado que ya vimos en los últimos partidos. Nada nuevo, en definitiva. No consiguió marcar ningún gol. Y hubiese perdido de no ser por el penalti que Saccani quiso pitar por un supuesto toque de Diakité a Del Piero. "Yo lo habría pitado, pero me hubiese enfadado si a mí me lo hubiesen señalado". Elocuentes declaraciones del capitán que hacen estar de más cualquier análisis. Después de marcar, la Juve no fue capaz de aguantar el partido y acabó sucumbiendo ante otro gol de la Lazio, uno de los peores equipos de toda la Serie A y el segundo que menos marca sólo por detrás del Livorno. En el empate laziale seguro que tuvo algo que ver la lesión de Felipe Melo, el mejor centrocampista ayer, que Zaccheroni sustituyó en el 31' por Cáceres, pasando a Grygera al lateral zurdo y adelantando a De Ceglie al medio. Así, con el equipo aturdido, llegó el gol de Mauri un minuto después, con otro fallo de Grygera en la marca del mediapunta romano, que aprovechó bien un balón de Zárate para batir a Manninger. Zaccheroni, a un minuto del final, dio entrada a Paolucci por Del Piero. Cambio inútil. Quizá hubiese sido más provechoso quitar uno de los cinco defensas que había en el campo, visto que la Juventus necesitaba la victoria.
Algunos han dicho hoy que la Juve ha tenido una pequeña reacción con Zaccheroni. Conviene dejarse de tonterías para vender periodicos y decir la verdad: no se puede confundir la reacción de todo el equipo con el efecto que en él ha ocasionado Candreva. Un último fichaje que parece ya fundamental en el objetivo de conseguir la Champions y que será, sin duda, una pieza importante en el futuro de la Juventus. Sí, porque Sissoko jugó mejor contra el Inter, por ejemplo, y Del Piero no consiguió terminar con éxito ninguno de sus intentos. No hace falta decir nada más. Aburre. Sólo que si esta es la cura de Zaccheroni le harán falta inyecciones de caballo para sanar al enfermo. Por cierto, felicidades a todos los que han resulto sus problemas con la marcha de Ferrara.
Ficha del partido ▼













