This is default featured post 1 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured post 2 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured post 3 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured post 4 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured post 5 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

Mostrando entradas con la etiqueta Lazio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lazio. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de febrero de 2010

La vida sigue igual


Como muchos podíamos prever, el cambio en el banquillo de Ferrara por Zaccheroni no se ha significado en el campo. Era lógico atendiendo a quien es el nuevo inquilino y a las 48 horas que lleva en el cargo. Pero, sinceramente, no se puede esperar mucho más de esta Juve que ya nos tiene a todos desencantados. Dan ganas de no escribir, de no leer, de no ver la televisión e, incluso, los abonados han dejado de ir al estadio. Normal si la Juventus ha obtenido sólo cuatro puntos de los últimos veintiuno (una victoria, un empate y cinco derrotas); cifras de descenso para un equipo que, se supone, debería estar en la Champions. Algunos detractores de Ferrara se han afanado en declarar que es un resultado mejor que los conseguidos contra Roma e Inter. Cierto, ¿pero adónde se espera llegar a este paso? Terminar el campeonato con veinte puntos más... No coment.

Ayer, al menos, no se apreció ningún cambio y si no fuese por la realización del estadio, que quiso dejar muy claro que el entrenador de la Juventus era Zaccheroni, hubiesemos podido pensar que Ferrara seguía en el cargo. La Juve siguió con su juego lento, con su ataque esteril, con Grygera, Cannavaro y Amauri tan fuerta como de costumbre y con el Felipe Melo retornado que ya vimos en los últimos partidos. Nada nuevo, en definitiva. No consiguió marcar ningún gol. Y hubiese perdido de no ser por el penalti que Saccani quiso pitar por un supuesto toque de Diakité a Del Piero. "Yo lo habría pitado, pero me hubiese enfadado si a mí me lo hubiesen señalado". Elocuentes declaraciones del capitán que hacen estar de más cualquier análisis. Después de marcar, la Juve no fue capaz de aguantar el partido y acabó sucumbiendo ante otro gol de la Lazio, uno de los peores equipos de toda la Serie A y el segundo que menos marca sólo por detrás del Livorno. En el empate laziale seguro que tuvo algo que ver la lesión de Felipe Melo, el mejor centrocampista ayer, que Zaccheroni sustituyó en el 31' por Cáceres, pasando a Grygera al lateral zurdo y adelantando a De Ceglie al medio. Así, con el equipo aturdido, llegó el gol de Mauri un minuto después, con otro fallo de Grygera en la marca del mediapunta romano, que aprovechó bien un balón de Zárate para batir a Manninger. Zaccheroni, a un minuto del final, dio entrada a Paolucci por Del Piero. Cambio inútil. Quizá hubiese sido más provechoso quitar uno de los cinco defensas que había en el campo, visto que la Juventus necesitaba la victoria.

Algunos han dicho hoy que la Juve ha tenido una pequeña reacción con Zaccheroni. Conviene dejarse de tonterías para vender periodicos y decir la verdad: no se puede confundir la reacción de todo el equipo con el efecto que en él ha ocasionado Candreva. Un último fichaje que parece ya fundamental en el objetivo de conseguir la Champions y que será, sin duda, una pieza importante en el futuro de la Juventus. Sí, porque Sissoko jugó mejor contra el Inter, por ejemplo, y Del Piero no consiguió terminar con éxito ninguno de sus intentos. No hace falta decir nada más. Aburre. Sólo que si esta es la cura de Zaccheroni le harán falta inyecciones de caballo para sanar al enfermo. Por cierto, felicidades a todos los que han resulto sus problemas con la marcha de Ferrara.

Ficha del partido ▼

domingo, 13 de septiembre de 2009

Victoria de equipo (grande)


Lazio - Juventus, 0-2
Lazio (4-4-1-1): Muslera; Licht­steiner, Siviglia, Diakitè, Kolarov; Dabo (32’ st S. Inza­ghi), Baronio, Mauri, Ma­tuzalem; Foggia(38’ st Eli­seu); Cruz. A disposición: Bizzarri, Radu, Faraoni, Del Nero, Meghni. Entrenador: Davide Ballardini.
Juventus (4-3-1-2):
Buffon; Cáceres, Legrottaglie, Chiellini, Grosso (42’ st Mo­linaro); Camoranesi (24’ st Tiago), Felipe Melo, Mar­chisio; Diego (45’ pt Giovin­co); Amauri, Trezeguet. A disposición: Manninger, Cannavaro, Poulsen, Iaquinta. Entrenador: Ciro Ferrara.
Árbitro: Andrea Gervasoni. Amonestó a Legrottaglie, Felipe Melo, Cáceres y Amauri.
Goles: 27' st Cáceres, 49' st Trezeguet.

Uno de los primeros típicos tópicos del fútbol es el que dice que el equipo que gana partidos como el de ayer acaba ganando la competición. La Juve volvió a ganar ayer en el Olimpico romano, consiguiendo los seís puntos disponibles en las dos visitas a la capital (un dato que va más allá de la mera estadística), aunque mostrando otra cara con respecto al partido anterior contra la Roma: un equipo menos atractivo, pero igualmente con maldad, garra, fuerza y carácter. Perdida la fantasía de Diego, la Juventus consiguió ganar el partido con la garra de Marchisio, el trabajo de Melo, la excepcional forma de Amauri y la unión que pertenece sólo y exclusivamente a los grandes equipos. No mereció quizá la victoria, pero el hecho de buscarla con abnegación hasta el final obtuvo la recompensa, además con el valor añadido de que los goles los consiguieron dos que no fuero precisamente los mejores del partido (especialmente Trezeguet). Así, la Juventus cierra con seís de seís dos de las salidas más complicadas de la temporada.

Como estaba previsto, Ferrara dejó descansar a Iaquinta después de jugar los dos partidos completos con Italia y alineó a Trezeguet en su debut, formando con Amauri una pareja que no dejó muy buenas sensaciones la temporada pasada. En realidad, ayer el problema no fue la ausencia de un delantero que lanzase al otro, sino la escasa actitud para realizar la cobertura defensiva y la presión que sí hace Iaquinta por ejemplo. Así, mientras Amauri siempre estaba en la banda izquierda, Trezeguet dejó vía libre a Kolarov por la derecha, donde el también debutante Cáceres, que demostró carencias de lateral, se vio superado por toda la Lazio, que quiso entrar por su carril zurdo. Pero vayamos por orden: la Juventus empezó bien con Diego, que, aún sufriendo un fuerte marcaje de Baronio y Dabo, iluminaba el juego de ataque de la Juve, combinando con la genialidad de Amauri, que le regaló a Trezeguet dos balones de gol que el francés erró (o Muslera paró).

Pero mientras la Juventus probaba sin demasiada suerte, la defensa de la Lazio se organizó, consiguiendo conformar un sistema defensivo muy sólido al mismo tiempo que la luz de la Juventus se apagaba: el lento desgaste al que los rivales someten a Diego surtió ayer efecto y el brasileño tuvo que retirarse con una contractura que le tendrá fuera dos semanas. La pérdida del brasileño (Giovinco, que también volvía y debutaba tras su lesión de pretemporada, le sustituyó en un acto de valentía y total coherencia de Ferrara con su 4-3-1-2) afecto negativamente a la Juventus, a la que Buffon tuvo que sacar de apuros a base de milagros; primero un paradón a Kolarov y poco después otros dos a Baronio. Pero al final del primer tiempo no pudo más y terminó todo con una jugada polémica con el balón dentro de la portería: falta botada por Kolarov, revuelta en el área y la pelota le cae a Mauri, que supera a Buffon. Gervasoni, sin embargo, pitó una supuesta falta de Cruz sobre Legrottaglie, por lo que el disparo de Mauri y el posterior gol estaba previamente anulado. Aún así, la gente de siempre buscará la polémica que después golpeará al fútbol italiano en la cara de la cruda realidad.

El segundo tiempo comenzó como había acabado el primero; con la Lazio atacando y la Juve aguantando. La Juve no perdió la concentración y apretó los dientes, como ha hecho a lo largo de la historia en su conquista continua de títulos. Siguió así dentro del partido hasta que el pedernal de Giovinco encendió la chispa que hacía falta, combinando con Marchisio y Amauri y reavivando la llama de la Juventus. Cinco minutos después, otra excelsa jugada entre el mediapunta y el delantero obligó a Muslera a hacer su paradón 'buffoniano' de la noche. Parecía haber cambiado por completo el signo del partido y al final llegó el gol de la Juventus con un centro de Marchisio que enganchó de volea Cáceres, convirtiendo un debut desafortunado en un partido histórico para él. Faltaban 18' para el final y la Juve había girado con paciencia y maestria la situación: la Lazio se vino abajo y finalmente llegó, tras un remate espectacular de Amauri, el segundo gol de Trezeguet, que volvió a marcar seís meses después. No tuvo ninguna incidencia en la historia del partido porque el árbitro pitó el final pocos segundos después, pero sí puede tenerla en la del delantero, que al final dejó caer un misterioso "hablaré con mi familia". Algunas cosas nunca cambian. La Juve tampoco.

> Puedes ver el resumen del partido en Curva Bianconera TV.

lunes, 1 de junio de 2009

Iaquinta endulzó la despedida de Nedved


Minuto 39 de la segunda parte; baja el telón juventino para Pavel Nedved, le sustituye Tiago. La ovación del estadio que le brindó Ferrara fue el final perfecto al 'homenaje' que inició Del Piero minutos antes cuando le regaló el brazalete de capitán en su último partido como futbolista. Dos tributos sinceros, genuinos, para un gran futbolista y gran amigo que se retira. La emoción es palpable en el ambiente, de tensión festiva, y donde los coros dedicados al checo no querían cesar por miedo a que significase el final inevitable. Ayer nos abandonó un trozo de historia, de la Juventus y del fútbol en general. En efecto, apenas Pessotto le pasó al árbitro la tablilla con el 11 eterno en rojo, instintivo, se produjo un abrazo inolvidable entre todos los juventinos, también con aquellos que como Buffon que para abrazar la rubia melena de la leyenda naciente tuvieron que cruzar todo el campo mientras, ajenos, el árbitro y los jugadores rivales asistían con paciencia y cortesía al último acto, perfecto, del Pavel Nedved futbolista. Segundos después, los jugadores de la Lazio se unieron al homenaje con sus aplausos; se puso en pié la grada mientras los ojos se humedecían y con cierta contrariedad miraban, en el palco, a quienes no han conseguido (ni intentado) que Nedved volviese a regalarnos un año más.

Pero también en su último partido como futbolista, el Balón de Oro fue uno de los jugadores clave del equipo (junto a Marchisio y Iaquinta), desde el punto de vista del juego, convirtiéndose en un trueno amarillo inalcanzable para los centrocampistas de una Lazio condescendiente con el papel de teloneros de la fiesta de Pavel. Algo previsible, ya que los romanos no se jugaban nada. Menos previsible fue, por contra, que a sus casi 37 años Nedved haya sido el jugador que más minutos ha disputado con la Juventus en la temporada de su adiós; con altos y bajos constantes y que al final deja a la Juve segunda. También el epílogo del año, a su manera, ha sido raro, donde pitos (a la directiva) y alegría (a Ferrara, ampliamente aplaudido por una afición que le quiere ver la próxima temporada en el mismo banquillo), lamentos (por el año perdido y la oportunidad real de ganar el Scudetto desperdiciada) y orgullo se juntaron en una extraña mezcla que tuvo como último ingrediente el descenso a Serie B del Torino (motivo de alegría para algunos).

El último partido de Nedved se puede simbolizar con el robo de Pavel a Rozenhal en el 2-0 de Iaquinta (59'), con el compatriota checho incapaz de quitarse de encima el rol que se le asignaría después de "víctima de un sacrificio" en honor de Nedved mientras le quitaba el balón y se lo ponía perfecto a Iaquinta para que se anticipase a Carrizo. Para Vincenzo era el decimosegundo gol de la temporada, con lo que queda empatado con Amauri y a sólo un tanto de Del Piero, otra vez máximo goleador (aunque este año sólo del equipo). Iaquinta ya había marcado su primer gol en el minuto 3, cruzando un balón entre las piernas de Carrizo y aprovechando una magnifica asistencia casi imposible de Marchisio, cuyo rendimiento, cada día mejor, le hace aparecer en todas las posibles alineaciones de la próxima temporada. Entre un gol y otro se produjeron muchos errores de cara a portería de uno y otro equipo (que también seguirían después, como la chilena infructuosa de Del Piero) y más intentos todavía por parte de Pavel Nedved de dejar su impronta en su despedida. No pudo hacerlo al final y todo el estadio se quedó con las ganas de cantar un gol de Pavel, aunque apunto estuvieron de poder hacerlo en un par de ocasiones en las que el balón salió fuera por centímetros (minuto 22 y 70 con un libre directo magistral que despejó Carrizo).

Quien sí ha conseguido el objetivo marcado ha sido Ferrara. En Siena, el sustituto de Ranieri le garantizó a la Juve la próxima participación directa en la Champions League y ayer consiguió un segundo puesto muy importante (también en el tema económico). El técnico napolitano se ha demostrado capaz de vencer y convencer, con una Juve que por momentos ayer fue brillante y en la que introdujo una variación táctica (pasando del 4-4-2 al 4-3-3 con ventaja en el marcador) mientras mandaba un aviso a navegantes mostrando que su repertorio y el de su equipo es amplio y existe la posibilidad (aumentada con Diego) de cambiar el guión con el partido en marcha. Sus decisiones han convencido a (casi) todos. Ahora sólo queda esperar que las decisiones de otros sean igual de buenas.

miércoles, 4 de marzo de 2009

La diferencia entre la Copa y la Coppa


El partido de ayer, como el del pasado sábado y seguramente como el próximo derbi, estuvo condicionado por la participación de la Juve en la Champions. La inminencia de la visita del Chelsea con la obligación moral de intentar la remontada hasta el último segundo en la competición que más pesa en las vitrinas pesa a la hora de planificar un partido con las energias justas, algo que también habrá que analizar, y mal organizado por la Federación, con el partido de vuelta dentro de cincuenta días. Ha sido un tiro en el pie del fútbol italiano la negativa de la Federación a aplazar los partidos de ida, en los que se encuentran dos de los representantes de Italia en Champions, como si no hubiesen fechas disponibles de aquí al segundo partido. En Inglaterra, por ejemplo, el Chelsea jugó (y ganó) ayer y el Manchester lo hará hoy; con la consiguiente semana libre para preparar sus respectivos choques. El resultado de esta catastrófica y pseudo-televisiva organización fue una Juve derrotada en la segunda parte, vícticma de sus propias limitaciones; las intrínsecas y además las impuestas.

Como el partido era un inconveniente más que una posibilidad de acercarse al primer título de la temporada, aunque paradójicamente el desenlace queda lejos aún, la Juve salió con garra y determinación, con la intención de obtener un resultado positivo en la primera parte y contemporizar después. Mucho tuvo que ver en esto Tiago, que estuvo genial dictando los tiempos del equipo, sabiendo en su cabeza el paso siguiente a realizar antes de tener el balón en su poder, con los pases perfectos; largos o cortos según la falta. El portugués ayudó a mantener el equipo compacto y con las acciones de Marchionni por la derecha y, especialmente, de Nedved y Molinaro por la izquierda (excelente subiendo, centrando, robando y recuperando la posición) se conseguí el efecto acordeón que daba el equilibrio perfecto entre defensa y ataque. Ya a los dos minutos la Juve dio el primer aviso de sus ganas de cerrar rápido el concurso con un disparo de Iaquinta tras un genial pase de Marchionni que se perdió lamiendo el poste de Muslera y después con otro cabezazo de Vincenzo, extramotivado, que se fue más alejado. El gol de la Juve parecía inevitable; la Lazio recordaba al equipo que recibió cuatro goles del Cagliari en su propio estadio y todo sonreía. Al final resultó ser una ingenuidad, porque Manninger acabó siendo (otra vez) el mejor de la Juve y en la segunda parte, con el freno de mano echado y con Tiago apagado (suponemos que por voluntad de Ranieri), llegó un recital de la Lazio, que capitalizó la importancia de sus dos hombres gol, Rocchi y Pandev, que dejaron su huella en el marcador. El macedonio consiguió el justo empate en el minuto 69 tras quedarse sólo en el área, girarse y lanzar, dejando sin opciones a Manninger. Era el 1-1, porque antes, en la primera mitad, Marchionni había neutralizado el mal hacer del árbitro Tagliavento al anular un gol absolutamente legal a Iaquinta, consiguiendo marcar con un zurdazo que encontró la complicidad de Kolarov para batir a Muslera.

En el descanso, con la superioridad exhibida y manifestada en el marcador, Ranieri decidió que era el momento de bajar un punto la intensidad en vista de los dos próximos partidos, más importantes y con efectos irremediables, no como el de ayer. La Lazio salió mejor, más metida, se quitó los miedos y lo intentó con un disparo de Rocchi que desvió con mucho mérito Manninger, un sustituto de lujo para el mejor portero del mundo, y después con un libre directo de Ledesma. Con la salida de Sissoko del campo, casualidad o no, llegó el empate de Pandev y después el gol que certificaba la remontada de Rocchi, con una excelente asistencia de Foggia y habilidad precisa para irse de Chiellini y dejar fuera de juego a Mellberg. Siguieron atacando los romanos, pero la Juve supo sufrir y aguantar. Había que reservar fuerzas para los retos que vienen ahora. Contenerse es una elección, no un defecto (el defecto sí puede ser, por otra parte, apostar todo el juego de un equipo a la carta del físico). Lo importante ahora es no caer presos de las inseguridades y de lo que otros puedan decir. El planteamiento fue el adecuado, hay que comprenderlo, y el resultado es totalmente remediable. Ayer, por momentos, especialmente en la primera parte, la Juve demostró que puede ganar a cualquiera. Llámese Chelsea, Torino o Lazio el próximo 22 de abril. Y todo para luchar por todo. Que a nadie se le olvide.

lunes, 19 de enero de 2009

Una ocasión desaprovechada, un punto menos


Seguramente lo de ayer sea una ocasión desaprovechada, porque no será muy habitual ver al Inter perder los puntos de tres en tres. Seguramente le podemos pedir más a la Juventus, que tiró medio partido y sólo en el otro medio intentó lograr la victoria. Quizá lo tengamos que dar por bueno, ya que la Juve ha recortado un punto con respecto al líder con un empate en un campo muy complicado y con el equipo, como viene siendo habitual, en cuadro. Seguramente, hoy vale cualquier opinión respecto al partido de ayer. Con la calma que nos otorga el paso del tiempo, ahora podemos sacar otras conclusiones del partido de ayer: la Juve está más cerca del Inter que el sábado. La Juve tendrá una semana favorable a simple vista, pero inevitablemente con la idea de qué podría pasar si...

Pocos, muy pocos, después de aquella desastrosa racha entre septiembre y octubre llena de empates y derrotas, podrían haber imaginado un final de la primera vuelta del campeonato tan positiva para el equipo. Y cuando vuelvan los lesionados (ocho en total), igualar y superar al Inter será algo perfectamente plausible, no será sólo algo de lo que se hable en los bares o en los foros, sino un hecho táctico, porque el grupo ha demostrado su fortaleza en cada partido. Ayer, en Roma, resaltaron los defensas (Mellberg, Legrottaglie, Ariaudo y Molinaro), que aguantaron la presión en todo momento y fueron el sustento del equipo en todos los sentidos, también en el goleador.

Porque no fue un partido fácil para la Juve, ni siquiera fue fácil la vispera, en la que a la ya de por sí larga lista de jugadores lesionados se alargó superando casi los límites de la realidad. Y justamente la ausencia inesperada de Buffon, uno de esos caprichos del destino, fue determinante en el desarrollo del partido, porque de una salida en falso de Manninger en un libre directo de Ledesma desde la izquierda llegó el primer gol de la Lazio a los 24 minutos de juego, objetivamente, jugados en un sólo campo: el de la Juventus. El error de medición del austriaco, que perdió la trayectoria del balón demasiado pronto, nos hizo llevarnos a todos las manos a la cabeza. El lamento era tremendo; la ocasión que podíamos perder, imperdonable. Sin embargo, a los pocos segundos, otra mala acción de Manninger al no blocar un disparo de Rocchi le dio a Pandev un gol cantado que no pudo meter entre los tres palos. Si la Lazio, merecidamente, hubiese marcado el segundo gol, el 1-2 final hubiese sido un auténtico desastre para la Juventus, que marcó el empate la primera vez que salió de la cueva (30'). El cabezazo de Mellberg, abandonado por Radu, en el corner que botó Marchionni, devolvió la igualdad inmediatamente y diseñó un partido más entretenido e igualado.

El árbitro, en una muestra de sus facultades, estuvo bastante benévolo al no señalar primero un codazo de Nedved a Litchsteiner, que hubiese obligado a la Juve a jugar toda la segunda mitad y parte de la primera en inferioridad numérica, y después al no señalar penalti en un contacto entre Rozenhal y el propio Nedved dentro del área. No pasó nada, el partido continuó igual que empezó, con la Lazio volcada al ataque con su tridente magnífico formado por Rocchi, Zárate y Pandev, manejada por Ledesma y Meghni, con Diakité muy seguro atrás a pesar de su inexperiencia, y con la Juventus inexplicablemente esperando atrás. Ninguno sobresalió de la mediocridad del resto: Amauri y Del Piero estuvieron mal y mal asistidos, Marchionni y Nedved desaparecidos, Zanetti no se encontró. Sí lo hizo Sissoko, pero en lo suyo, donde cada día es mejor y Legrottaglie, casi perfecto atrás, haciendo el trabajo suyo y, en ocasiones, el del joven Ariaudo.

Precisamente el malí, se libró un poco de sus torpes funciones y a punto estuvo de marcar un golazo a la Lazio con un derechazo que repelió Carrizo. Fue la señal de un cambio en la actitud de toda la Juventus, muy distinta a la del primer tiempo, y que abrió el partido y lo hizo más interesante. La Juve se alargó, la Lazio tembló por momentos y Dellio Rossi buscó rápidamente la corrección de un 'once' que podía sufrir. Brocchi y De Silvestri entraron para sustituir a Dabo y Meghni, cansados y amonestados, adelantado el peligro constante de Lichsteiner unos metros. La respuesta de Ranieri fue el cambio entre Zanetti, que apenas superó su examen particular, y Marchisio, para no perder presencia en la parcela central. El ulterior cambio entre Zárate y Foggia desató la tormenta de silbidos y abucheos para el entrenador local, ya que para la afición lazial, Mauro es un auténtico ídolo: si aprendiese cuando debe llegar el fin de un regate, sería un jugador realmente estratosférico (y llegará a serlo, porque alguien le enseñará a hacerlo). Así, de momento, parece un egoista con mucha clase desaprovechada. Nada más. Ni que decir tiene que a él tampoco le gustó el cambio y lo hizo saber. Quizá exageradamente. También Del Piero fue sustituido a diez minutos del final por Giovinco, pero en esta ocasión hubo abrazo, no protesta, también porque él mismo sabía que no hizo un partido al nivel que nos había acostumbrado. Aunque que nadie saque las cosas de quicio, que un mala actuación la puede tener sin necesidad de que nadie monte ningún drama. Al final del partido tuvimos el disparo al palo de Legrottaglie y el gol de Foggia que evitó Molinaro in extremis. Dos anécdotas más. Como este último párrafo.

lunes, 28 de abril de 2008

Seria A, 35ª J. Juventus 5-2 Lazio

Juve, l'Europa ti aspetta

Espectacular partido de la Juventus, especialmente en la primera mitad. La Lazio allanó el camino hacia la Champions y a la media hora ya ganaba la Juventus 4-0. Volvieron a marcar Trezeguet y Del Piero, en continua lucha por ser el capocannoniere.

Fútbol de salón, jugadas maravillosas, pases perfectos, goles en serie, afición contenta y objetivo cumplido. La Juventus ya está matemáticamente donde le compete: entre los más grandes de Europa. Motivo de alegria, claro, aunque en realidad no es más que un ajuste de cuentas con la historia y tampoco será una cosa que tenga mucho sentido si de aquí al primer partido de la Champions (si la Juve finalmente termina tercera jugará el 12 o 13 de agosto) la directiva no mejora bastante el equipo. La Juve está en el camino del regreso al futuro, y ahora llega la zona de turbulencias. En esa carrera, hay que agradecer y, en caso de muchos, pedir perdón a Claudio Ranieri. Toda la juventinità dudó de él y de que estuviese capacitado para guiar a este grupo a la consecución de los objetivos y ahora nos ha dejado anonadados a todos, obligándonos a reconocer el error. ¿A estas alturas dónde pensábamos que estuviese la Juve allá por julio? ?Sexta? ¿Quinta? Quizá pensaron en ser cuartos los más optimistas. Pero hoy la Juve es tercera, y terminará ahí como mínimo.

Cinco goles a una Lazio indolente en el primer tiempo para celebrar la clasificación matemática para la Champions. Cinco goles que hacen un total de 68 en total y confirman a la Juve como el equipo más goleador de la Serie A (seguidos de la Roma con 66), mientras David Trezeguet y Alessandro Del Piero siguen peleando por ser el máximo goleador a final de temporada. Sólo en los últimos seis partidos, la Juventus ha marcado 19 goles. En definitiva, estamos llegando al final de una campaña extraordinaria para un equipo que ha vuelto a lo más alto gracias a los cracks de siempre y no obstante la nula aportación de almenos tres (Andrade, Almirón y Tiago) de los nuevos fichajes. Ahora el objetivo es llegar al segundo puesto. Difícil, pero no imposible. Ranieri no dará descanso a Buffon en aras de lograr arrebatar el lugar de privilegio a la Roma. En el supuesto (provable) de no lograrlo, irremediablemente volverán a nuestras cabezas los puntos perdidos contra rivales inferiores, las veces que la Juve deshonró el escudo y un cierto temor a no pasar de la fase previa de la Champions.

Ayer, la Lazio no puso resistencia en ningún momento y la victoria se podía atisvar desde el inicio. El equipo de Dellio Rossi se limitó a ocupar espacios, sin demasiado movimiento, en su propio campo y a dejar hacer a la Juventus. Fue Camoranesi ayer el motor de la Juve, arrancando desde su banda derecha que tanto le gusta. Motor de juego y creador de cualquier acción ofensiva. Desde el primer minuto, con un centro que Trezeguet no llegó a rematar y un disparo que se perdió por encima del poste. Después fue objeto de la falta que luego transformaría Chiellini entrando y rematando en el área como si del mismísimo Trezeguet se tratase. Al final fue el propio defensor quien cerró el resultado tras una internada por la izquierda y aprovechar otro centro de Camoranesi mientras la curva cantaba "Del Piero in Nazionale". Pero ayer Alex también nos dejó su regalito con mensaje incluido para Donadoni al firmar un gol de autor, de los que nadie más puede marcar en Italia, con un gesto técnico sublime. Se olvidó de asistir a su compañero (y rival) Trezeguet y marcó su séptimo gol en cinco partidos. Después el francés contestaría al pique con Del Piero cuando decidió no pasarle el balón que finalmente perdió y recuperó Zanetti para que marcase Camoranesi y al final de la primera parte redondearía el marcador con el 4-0 tras adelantarse a Ballotta en otro pase del omnipresente Camoranesi. En la reanudación la Lazio intentó despertar, la Juve bajó a la tierra y Buffon encajó dos goles, dos grandes goles: primero Bianchi de vaselina y después un gran cabezazo de Siviglia, después expulsado por doble amarilla. Descanso consentida antes del quinto tanto, obra de Chiellini.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Seria A, 16ª J. Lazio 2-3 Juventus

Questo Alex è da Scudetto


La Juve sufrió y venció en Roma. Trezeguet abrió el marcador y empató Pandev. En la reanudación un genial Del Piero decidió el partido para la Juventus. Así, la Juve se reencuentra con la victoria como visitante, que no conseguía desde la segunda jornada. Bien Tiago, que entró en el descanso sustituyendo a Nedved. El Olimpico terminó cantando "Lotito, compraci Buffon".

Obligada a dejar un sello de su esencia/presencia lejos de Turín, donde no vencía desde la segunda jornada, a primeros de septiembre, sin contar el derbi,que lo jugamos en el Comunale como visitantes, la Juventus eligió Roma y la Lazio para salir de este bache y reposicionarse aún más alto. Probablemente no sea una casualidad que quien haya cogido al equipo por la mano y lo haya llevado al segundo puesto, esperando lo que hoy hagan Inter y Roma, haya sido Alessandro Del Piero, el elegido por Claudio Ranieri para suplir la baja de Iaquinta. No lo podemos asegurar, pero es fácil imaginar que si Iaquinta no hubiera tenido fiebre y la nariz moqueante, en el campo hubiese estado él y no el señor Alex. A lo mejor la Juve hubiera ganado igualmente, a lo mejor no. Pues fue así, y con la milagrosa doppieta, seguida al gol de Trezeguet, la Juve se asegura un domingo de tranquilidad, donde sólo puede mejorar, y unas dosis de optimismo importantísimas: Luchar por el Scudetto con la magia de Alex sobre el campo es lícito. El resto, cuentas de la lechera, proyecciones, pensamientos... Mientras, el sueño continua.
La fatiga acumulada por la Champions League de la Lazio y la tarde no precisamente inspirada de algunos de la Juve a los que le hemos aplicado la etiqueta de fenómenos por su entrega (Molinaro y Nocerino) pusieron en riesgo de aburrimiento extremo a un partido ya de por sí condicionado por un frio inusual en la capital romana.
Aún así, hubo diversión, si por diversión entendemos un intercambio seco de intenciones, pero el partido nunca se salió de los límites de la suficiencia. En la Juventus echamos de menos dos ausencias importantes: la de Camoranesi en el centro y la de Iaquinta en el ataque. Sin el italo-argentino la Juve se vuelve muy previsible, confiada al balón largo. La Juve perdió el afinamiento al centímetro y la potencia de Camoranesi (y también la energia de Iaquinta), por lo que tiró de balones al pie a Del Piero, que estuvo en una busqueda continua de espacios y óxigeno, intentando salvar los férreos marcajes locales. La Juve necesitó todo un tiempo para darse cuenta y aprovechar el contrapié, porque Cristiano Zanetti se mostró bravissimo en su doble papel, el de taponar y el de empezar la acción con pases casi perfectos, al contrario que Nocerino, que desde hace un tiempo nos deleita con unas carencías que nos ponen en el sitio a quienes osamos compararle con Gattuso.
El problema es que Ranieri, lejos de declaraciones, palabrerías e intenciones, no ve a Tiago, que ya va entendiendo lo que puede ser su papel en el equipo si no cambia drásticamente su rendimiento. Ayer, Ranieri le sacó en el descanso para sustituir a un Nedved que quedó conmocionado tras un encontronazo con Scaloni. El portugués ayer no decepcionó a Ranieri, y, dentro de lo que estamos acostumbrados, tuvo un rendimiento más que adecuado. Pero parece que le ha caido la misma condena que a Del Piero, que sólo está llamado al 'once' cuando alguien está mal. Pero aún así, siempre deja su sello en el partido, porque las estrellas pasan de moda, envejecen, pero no se olvidan de jugar. La calidad con la que ha transformado, con la zurda, el pase de Zanetti es de manual: se libera de Siviglia con un cambio de veinteañero y enfila a Ballotta con una diagonal impecable. Era el 3' de la reanudación, gol número 140 en Serie A, 223 en total. Los números a veces sirven para dar un sentido completo a una trayectoria impecable y para conseguir tres puntos valosísimos para la Juventus. Cuando 22 minutos después, tras otro pase magistral de Zanetti, y otra vez con la zurda, Alex firmaba su enésima doppieta, el partido quedaba cerrado y la discusión en torno a Del Piero quedaba abierta. Y con una rápida actualización de sus estadísticas: 141 goles en Serie A y 224 en total. Dos goles en Roma, como en la 94-95, la temporada del Scudetto número uno de Marcello Lippi.
Mientras Alex buscaba la fórmula de romper la defensa laziale, Trezeguet se empeñaba en seguir dificultando las acciones de la Lazio, como un defensor más. El empeño de Trezeguet dio sus frutos con una oportunidad clarísima que tuvo tras un pase perfecto de Tiago: el francés, de una manera jamás vista, fallaba el 2-1 y estrellaba la pelota contra Ballotta, quizá fruto de la fatiga acumulada durante toda la primera parte. La Lazio había saltado al campo muy centrada, con ganas de quitarse de encima el triste recuerdo de Madrid, sobretodo después del primer cuarto de hora, cuando Chiellini, tras rematar alto un lanzamiento de Del Piero, avisaba del peligro de la Juve. Mauri y Pandev equilibraron un partido que se encendió entre el 29' y el 36', donde se marcaron los dos primeros goles. El primero marcado por la Juventus, tras una carambola entre Salihamidzic y Trezeguet, con toque de este último al borde del fuera de juego. El segundo anotado por Pandev, que estuvo listo al aprovechar una serie de indecisiones en la defensa de la Juventus, que es humana. En conjunto, más que Rocchi y Pandev, podríamos decir que fue Mauri el futbolista que más daño hizo a la Juventus con sus movimientos entre líneas y sus cambios de derecha a izquierda. En la reanudación, encajado el primer gol de Alex, la reacción de la Lazio se materializó en una ocasión que Rocchi no falló, pero que Buffon con un brazo espectacular desbarató. En el fondo, Buffon fue el que dibujó una sonrisa en los aficionados laziales que pidieron a coro el fichaje del portero de la Juventus. Nadie duda de que Buffon vale y aporta lo mismo que un delantero, que es el Kaká o el Totti bianconero. Después Del Piero sepultó el partido con un 1-3 demoledor, porque cuando Pandev consiguió superar de nuevo a Buffon, tras las dudas de Chiellini, el árbitro ya iba a pitar el final del encuentro...

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More