
El primer paso de la revolución que la Juve necesita para salir de la crisis ya se ha dado, aunque el camino todavía es largo. Porque aunque todos los aficionados esperábamos a Bettega en la dirección de la Juve como un niño esperaba ayer a Papa Noel, no podemos decir que será la solución a todos los problemas del equipo. Aunque sí intentará ser quien, uno a uno, los vaya solucionando. Llega en el cargo oficial de subdirector general, algo que en la carta de presentación no parece demasiado, pero que esconde tras de sí la plenitud de poderes sobre toda el área deportiva de la Juventus. Una potencialidad e importancia que nunca tuvo en la Juventus como directivo, ni siquiera en su época como vicepresidente, por lo que podemos decir que el miércoles veintitrés de diciembre de 2009, nació en Turín la Juventus de Roberto Bettega.
Obviamente, por encima de él está la figura del Presidente Blanc, quien le ha nombrado y ha delegado en él con, suponemos, total confianza. Porque la firma del contrato que ligará a Bettega con la Juve hasta 2012 se esperaba hace casi un mes y el motivo del retraso parece claro: Roberto tiene un plan con las ideas muy claras y quiere sacarlo adelante. El que quiera contar con él, tendrá que aceptar sus propuestas. En este punto, suponemos que Blanc ha pensado mucho en si era lo más conveniente delegar en él y perder parte de sus poderes o no hasta adoptar la decisión más oportuna. Aunque este signifique un cambio de rumbo en el proyecto que tanto ama el presidente. Como reza el comunicado oficial, Bettega tendrá "la total responsabilidad sobre el área deportiva"; lo que quiere decir que el tercer máximo goleador de la historia de la Juve controlará de primera mano todo lo relacionado con el equipo y con los fichajes, será el apoyo y la referencia para Ferrara (aunque quizá no por mucho tiempo) y decidirá cómo debe organizarse el mercado de la Juve.
¿Y por qué puede que sea la referencia de Ferrara sólo por poco tiempo? Pues porque Bettega, como hemos dicho, tiene un plan concreto para ganar, para que situaciones como la actual no se repitan y para salir cuanto antes de esta crisis en la que estamos. Y el primer movimiento de su nuevo mandato será relacionado con Ciro Ferrara. Bettega sabe que Blanc se opone a su destitución, pero él quiere valorar todas las opciones personalmente. Se reunirá con el entrenador, dice la prensa, el próximo día 28, cuando la Juve retome los entrenamientos y luego decidirá si es conveniente darle la oportunidad de invertir la tendencia contra Parma y Milan o son mayores los riesgos de confiar en él después de lo exhibido hasta ahora. Ni mucho menos se puede excluir el cese de Ferrara antes del seís de enero. Aunque no es fácil encontrar un sustituto a la altura.
La primera elección, que era Hiddink, se ha complicado mucho después de que Blanc haya tenido dos contactos con su representante. El holandés, actual seleccionador de Rusia, querría un sueldo de unos cuatro millones netos por temporada, algo que, aunque seguramente los valga, obligaría a la Juventus a emprender un camino sin retorno, un nuevo proyecto, muy costoso, en el que confiar hasta el final y para el que invertir un dinero, sólo en el salario del entrenador, que, en este momento, la Juve no tiene. Por este motivo, Bettega ha propuesto ya el nombre de Scolari (del que hablaremos mañana), que, dicen, podría renunciar a su multimillonario contrato uzbeko para entrenar a un gran equipo. Quiere un entrenador con experiencia porque, como dijo en su presentación, "la Juve tiene que saber ser competitiva al máximo nivel". Y esos nivel él los conoce perfectamente.
Obviamente, por encima de él está la figura del Presidente Blanc, quien le ha nombrado y ha delegado en él con, suponemos, total confianza. Porque la firma del contrato que ligará a Bettega con la Juve hasta 2012 se esperaba hace casi un mes y el motivo del retraso parece claro: Roberto tiene un plan con las ideas muy claras y quiere sacarlo adelante. El que quiera contar con él, tendrá que aceptar sus propuestas. En este punto, suponemos que Blanc ha pensado mucho en si era lo más conveniente delegar en él y perder parte de sus poderes o no hasta adoptar la decisión más oportuna. Aunque este signifique un cambio de rumbo en el proyecto que tanto ama el presidente. Como reza el comunicado oficial, Bettega tendrá "la total responsabilidad sobre el área deportiva"; lo que quiere decir que el tercer máximo goleador de la historia de la Juve controlará de primera mano todo lo relacionado con el equipo y con los fichajes, será el apoyo y la referencia para Ferrara (aunque quizá no por mucho tiempo) y decidirá cómo debe organizarse el mercado de la Juve.
¿Y por qué puede que sea la referencia de Ferrara sólo por poco tiempo? Pues porque Bettega, como hemos dicho, tiene un plan concreto para ganar, para que situaciones como la actual no se repitan y para salir cuanto antes de esta crisis en la que estamos. Y el primer movimiento de su nuevo mandato será relacionado con Ciro Ferrara. Bettega sabe que Blanc se opone a su destitución, pero él quiere valorar todas las opciones personalmente. Se reunirá con el entrenador, dice la prensa, el próximo día 28, cuando la Juve retome los entrenamientos y luego decidirá si es conveniente darle la oportunidad de invertir la tendencia contra Parma y Milan o son mayores los riesgos de confiar en él después de lo exhibido hasta ahora. Ni mucho menos se puede excluir el cese de Ferrara antes del seís de enero. Aunque no es fácil encontrar un sustituto a la altura.
La primera elección, que era Hiddink, se ha complicado mucho después de que Blanc haya tenido dos contactos con su representante. El holandés, actual seleccionador de Rusia, querría un sueldo de unos cuatro millones netos por temporada, algo que, aunque seguramente los valga, obligaría a la Juventus a emprender un camino sin retorno, un nuevo proyecto, muy costoso, en el que confiar hasta el final y para el que invertir un dinero, sólo en el salario del entrenador, que, en este momento, la Juve no tiene. Por este motivo, Bettega ha propuesto ya el nombre de Scolari (del que hablaremos mañana), que, dicen, podría renunciar a su multimillonario contrato uzbeko para entrenar a un gran equipo. Quiere un entrenador con experiencia porque, como dijo en su presentación, "la Juve tiene que saber ser competitiva al máximo nivel". Y esos nivel él los conoce perfectamente.







