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domingo, 9 de mayo de 2010

Vergüenza a la máxima potencia


Como es costumbre, nadie ha estado a la altura. Ni hoy ni durante toda la temporada. La Juventus, como equipo en el campo, pero también como sociedad ha certificado hoy un fracaso absoluto y vergonzoso a todos los niveles; el de la dignidad incluido. Es inaceptable en el fútbol desarrollado que los ultras consigan parar un partido con sus peleas. Y es especialmente escandaloso que esto ocurra en el estadio de la Juve, donde estos hechos se han ido sucediendo durante toda esta temporada ¡Y todavía no existen medidas al respecto! No se sabe por qué, después de varias situaciones de peligro manifiesto que se han vivido esta temporada en el Olimpico, lo más parecido a un miembro de seguridad que hay en el estadio son los Stewards o acomodadores. No le toca a Del Piero acudir a la grada y calmar los ánimos de los ultras. No. Es más, el capitán lo hizo mal: dialogo cero con los terroristas de los estadios. Las palabras sobran, se necesitan hechos concretos. Y se necesitan ya. No apareció ningún miembro de la policía ni nadie de la seguridad autorizada. Se necesita una reflexión a fondo en este aspecto: o se apuesta por la seguridad de manera decidida y se lucha contra los violentos o el nuevo estadio no tendrá ningún sentido. No si la gente normal (y lo podemos decir sin ningún remordimiento, porque los que van a pelearse a un estadio de fútbol son subnormales) no tiene opción de vivir un partido de fútbol normal.

Identificar a los causantes de los altercados del partido de ayer debería ser fácil, aunque podría haberlo sido más con la actuación inmediata de los cuerpos de seguridad: los estadios, desde la muerte de Gabriele Sandri, cuentan con tornos en todas sus entradas que registran la entrada de cada espectador, por lo que esa gente está identificada. Más fácil aún conocer los datos de los aficionados del Parma que empezaron la guerra: eran unos doscientos y todos registrados con la famosa “tarjeta del aficionado” para los visitantes. Sus datos están registrados, pero, como siempre, todo pasará: el partido terminó, habrá una (otra más) sanción económica para la Juventus (cuesta imaginar cómo uno de los equipos más poderosos del planeta es incapaz de identificar la entrada de explosivos a su estadio) y todo igual hasta que, sin que nadie ponga remedio, ocurra otra desgracia. Hemos llegado a un nivel en el que ni los propios jugadores pueden sentirse seguros. Y esto debe preocupar mucho más de lo que lo hace.

Y todos estos incidentes se produjeron en un partido en el que no se jugaba nada. Aunque seguramente el objetivo de los ultras del Parma era el de reventar el partido en Turín. Conseguido. El que tenía la Juventus no: este año ha perdido todo lo que podía perder. Ahora será séptima y tendrá que jugar también la previa de la Europa League. Lo peor en un año de Mundial: los objetivos empezarán a decidirse sólo un par de semanas después del final del Mundial, algo que complica ya la próxima temporada y la preparación de pretemporada (ingresos económicos incluidos). Los jugadores de la Juventus no salieron con la tensión adecuada: en el banquillo, los suplentes Trezeguet y Camoranesi ocupaban sus asientos con una sonrisa adornándoles la cara, mostrando su total falta de respeto, ya no sólo de compromiso, que estaba fuera de toda duda, por el club y por la afición. En el campo esa falta de tensión se traducía, por momentos, en fluidez en la acción ofensiva de la Juventus: Melo llegaba al área con cierto peligro y abriendo el campo y los tres de arriba combinaban con acierto.

Fue precisamente un lanzamiento en largo de Melo, recogido y dejado por Iaquinta, lo que propició el gol de Del Piero, que prácticamente solo tuvo que empujarla, aunque con suerte, ya que el balón pasó entre muchos jugadores. Aunque con ligereza, la Juventus jugaba mucho mejor que el Parma, que vino a Turín a visitar la Síndone y se encontró con tres puntos que no mereció. El primer gol de Lanzafame rebotó en Chiellini. No lo celebra. El segundo viene ocasionado por un error en la marca de Cannavaro, que deja suelto a Crespo; Buffon logra detener su disparo, pero el rechace le cae a Lanzafame que, sin celebrarlo tampoco, volvía a marcar. Poco influyeron los cambios de Zaccheroni: Trezeguet entró por Poulsen y Candreva por Diego (todavía…). Biabiany hizo a la contra el tercero y el segundo de la Juve lo marcó Iaquinta en el descuento y en fuera de juego. Suena a tópico épico de ganar títulos aunque no se merezcan. Pero en la Juventus fue al revés: la de ayer es la séptima derrota en casa de la temporada, record absoluto de la historia del club y la decimoquinta en el campeonato (sólo falta perder en San Siro el domingo para igualar el record negativo de la 61/62). Y Zaccheroni todavía tiene cuajo para proponerse como futuro ct italiano. Pues yo también, oye.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Otro campeonato a espaldas de Inter, Milan y Juve


El fútbol italiano está cambiando. Ha aparecido un grupo de equipos capaz de discutir el regimen histórico establecido. Equipos valientes que avanzan en un frente común sin que nadie se rinda, aunando lo viejo y lo nuevo y aportando nuevas ideas y estilos de juego. Este campeonato dentro del campeonato se ha convertido, seguramente, en lo más apasionante y atractivo de 2009, después de las decepciones continuas que regalan los tres equipos de cabeza. De los 28 puntos del Parma a los 23 de Palermo y Cagliari hay diez equipos que sueñan y luchan para estar en Europa la próxima temporada.

Seguramente su labor esté facilitada por la ausencia de la imposición que obliga a ganar y, por ende, se permiten el 'lujo' de probar cosas distintas. Y de hecho, es en esta zona de la tabla donde vemos el mejor fútbol de Italia. Pocos cuidan el ataque tanto como lo hace Ventura en el Bari; el Genoa ataca con cinco jugadores y el 4-3-1-2 de Allegri hace del Cagliari uno de los equipos más eléctricos de toda la Serie A. El Nápoles encadena nueve partidos consecutivos sin perder en los cuales ha tenido que remontar el marcador en cinco de ellos; eso se llama carácter. El Chievo suma tres victorias consecutivas, lo que le ha permitido cambiar radicalmente de objetivos de un año para otro y el Parma... el Parma, recién ascendido, está en uno de los mejores momento de su historia; sin duda el mejor después de la quiebra de Parmalat. Otros dos equipos son los que han sabido reaccionar después del cese de su anterior entrenador: el Palermo con Dellio Rossi y la Roma con Ranieri, que cada vez juega mejor y gana mejor. Está Guidolin, el entrenador con más años en la Serie A actual (15), Prandelli, el que más tiempo lleva en el mismo equipo (5) y otros como Allegri o Gasperini que se han labrado en la modestia un futuro glorioso.

Radiografía de los diez equipos 'rebeldes'

Parma, 28 puntos
Aunque es un objetivo legítimo con la clasificación actual, la Champions League parece un objetivo demasiado difícil. Pero la Europa League sí está al alcance de un equipo que ha encontrado el equilibrio perfecto entre el talento, la garra, la experiencia, el descaro y el trabajo. Guidolin consigue dar con la tecla correcta en cada partido, a pesar de las muchas ausencias que jornada tras jornada lastran al equipo, haciendo saltar al campo a once jugadores muy conscientes de sus posibilidades. Además, la sólida gestión desde los despachos del club, con fichajes baratos y acertados suponen una ulterior ventaja. El lunar del equipo, además de las muchas lesiones, es la fiabilidad de una defensa excesivamente lenta y vulnerable en el contragolpe.

Roma, 25 puntos
La Roma es un equipo grande y como tal puede luchar por el cuarto puesto o incluso más. Porque tiene una plantilla de calidad y, seguramente, es la mejor de las diez que aquí estamos comentando. Ranieri ha conseguido obtener lo mejor de los mejores jugadores de la Roma, con un Totti espectacular que ha marcado más goles que partidos ha jugado. El equipo ha metabolizado rápidamente los cambios tácticos de Ranieri y ha absorvido como una esponja su carácter y determinación, lo que ha ayudado al equipo a remontar muchos partidos. Desde la llegada del ex de la Juve el equipo viaja al ritmo de los grandes y ha conseguido acabar con la plaga de lesiones, lo que no logró en la Juve. Por contra, el pésimo estado de forma de los brasileños (Doni y Baptista especialmente) y la falta de un punta son los lastres de esta escuadra.

Sampdoria, 25 puntos
La calidad individual de los jugadores de la Sampdoria es indiscutible. El grupo es sólido y compacto, y cuando está inspirado ha demostrado que no tiene límites. Es un equipo con fantasía, velocidad de movimientos y ejecución, con remate y pegada. La pareja que forman Cassano y Pazzini es de muchos kilates, aunque el rendimiento no es el del año anterior. Del Neri, con la defensa de cuatro le ha dado al equipo más variedad de la que tenía la temporada pasada con Mazzarri, donde era un equipo excesivamente plano. El momento negativo por el que pasó la Samp, encadenando derrotas y malas actuaciones parece haber pasado, aunque el equipo está un nivel por debajo del que mostró en su fulgurante inicio de temporada. Encontrar la continuidad será decisivo para conseguir éxitos en esta temporada.

Bari, 24 puntos
Aunque el objetivo principal debe ser solamente la salvación, Ventura tiene a sus órdenes un grupo de jovenes que pueden llegar muy lejos y que lucharán hasta el final para que el sueño de jugar en Europa la próxima temporada se haga realidad. El Bari ha elevado hasta la máxima potencia el 4-4-2 de su técnico, haciendo de las bandas dos puñales por los que construye gran parte de sus oportunidades de ataque y construyendo un sistema defensivo extremadamente sólido que le convierten en el equipo menos goleado de la Serie A. Han perdido a Kutuzov, que se operó este viernes y estará cuatro meses de baja y su ausencia no será fácil de llevar para el técnico, que ya entrenó al bielorruso en el Pisa. Aunque Meggiorini le está supliendo bien, el presidente ya piensa en fichar un relevo.

Chievo, 24 puntos
En verano, nadie pensó en otra cosa que no fuese la salvación y el equipo está construido dentro de este parámetro. Hasta ahora está jugando a un nivel que le permite tener lejos a los rivales para evitar el descenso. Seguramente, sobre el papel, es uno de los equipos más débiles del grupo y aumentar el paso y buscar otro objetivo podría resultar contraproducente para ellos. Las cosas así funcionan; Yepes vive una segunda gran juventud, Rigoni se ha convertido en el Di Carlo que necesita el Chievo y Pellissier, el gran capitán del equipo, completa, con su fiabilidad, la columna vertebral de los veroneses. Aún así, la falta de recursos que hay en la plantilla le puede pasar factura, como hemos visto en los partidos en los que no ha estado Rigoni. El equipo ha aprendido del agonismo con el que se salvó el año pasado y lo ha convertido en una ventaja.

Fiorentina, 24 puntos
Desde que Prandelli y Corvino llegaron a Florencia, la Fiorentina ha recuperado las dimensiones de antaño y lucha siempre por conseguir el cuarto puesto, objetivo que siempre ha cumplido, en detrimento de otros equipos, a priori, superiores técnicamente. La Fiorentina, este año, es un equipo que, sobre todas las cosas, juega bien. Puede ganar o perder, pero no termina un partido sin dejar buenas sensaciones en el movimiento de balón, su seño de identidad, personalidad y seguridad en sus propios medios. Por otra parte, la perdida en verano de dos jugadores como Melo y Kuzmanovic ha hecho que la plantilla acuse en demasía el desgaste de dos competiciones, obligando a Prandelli a alinear onces no deseados y que han podido ser la causa de algunas derrotas. Para enero se esperan grandes fichajes en una Fiorentina que ilusiona.

Genoa, 24 puntos
Es imposible correr siempre a 200 por hora. El Genoa sigue asombrando en cada partido, aunque hasta ahora ha sido muy irregular, combinando grandísimos partidos con otros a un ritmo más bajo. Pero en los momentos clave, siempre vemos un Genoa agresivo, superior tácticamente, muy práctico y con un calidad sublime. Zapater y Milanetto le han dado mucha calidad en el centro del campo y con Mesto, Sculli, Palladino y Floccari (o Crespo o Palacio) arriba ha conseguido potencia y velocidad adelante. Su sistema táctico es tan equilibrado como desordenado. El mal momento de Amelia y todos los problemas que ha desencadenado son la mancha de café en el 2009 perfecto del Genoa.

Napoli, 24 puntos
La clasificación tan apretada y, sobre todo, la media de puntos y el rendimiento que el equipo ha mostrado con Mazzarri en el banquillo, permiten al Napoli soñar con la clasificación europea. El rendimiento constante y los buenos resultados, además de todo el publo que le respalda, le obligan a intentarlo. En estos momentos, si no viven un momento mágico, poco les falta: están jugando bien, consiguiendo resultados y han aprendido con facilidad el carácter que Mazzarri ha inculcado al equipo. Aún así, los veinticuatro goles en contra y una defensa que no funciona, pueden condicionar la temporada. Campagnaro y Santacroce, que iban a ser dos jugadores importantes, han perdido su sitio en favor de Grava y Contini, cuyo rendimiento no ha sido tampoco el esperado. El carrilero izquierdo sigue siendo una incógnita y, en general, todo el sistema defensivo del equipo.

Cagliari, 23 puntos
Gracias a la solidez de todo el equipo (desde el portero hasta el delantero) y la gran calidad del ataque, el equipo de Allegri puede conseguir el prestigioso objetivo de clasificarse para Europa. La organización del juego, donde el entrenador no descuida ni el más mínimo detalle y el ataque de un equipo siempre ofensivo y con ganas de jugar y disfrutar son los puntos fuertes o fortísimos del equipo. Marchetti, López, Conti, Cossu y Matri, que ha marcado en los últimos siete partidos. Los buenos resultados y el gran potencial de un equipo que cree en sí mismo le han permitido quitarse de encima cualquier temor.

Palermo, 23 puntos
El grupo es prácticamente el mismo que el que consiguió ser octavo la temporada pasada, con el plus de calidad que le ha dado el argentino Pastore, por lo que no puede ser descartado para ninguna lucha este año. Además, su calidad la ha certificado ganando a Napoli, Juventus y Milan y si consiguiese ganar mañana al Siena de Malesani darían un gran salto en la clasificación. La llegada de Dellio Rossi le ha dado al equipo sencillez y practicidad y le ha devuelto algunos conceptos básicos que se habían perdido un poco además de conseguir dar más estabilidad con la entrada de Liverani y el gran momento de Miccoli. El nuevo entrenador tiene que conseguir darle estabilidad a un equipo que ve como su máxima estrella, el uruguayo Cavani, no marca desde hace ocho jornadas.

jueves, 17 de abril de 2008

Serie A, rec. 31ª J. Juventus 3-0 Parma

Champions, misión cumplida



Noche plácida ante el Parma. Trezeguet, Palladino y un autogol de Morrone le aseguran la Champions a la Juve. Sólo quedaría fuera si el Milan ganase los 15 puntos que quedan y la Juve perdiese todo. La Juve impuso su ley y cerró el encuentro en la primera mitad. En la reanudación fue expulsado Couto tras darle un puñetazo a Chiellini.

Después de haber puesto tres puntos más de por medio con la quinta plaza, la Juventus puede celebrar su vuelta a la Europa más noble, con una antelación que ni los más optimistas espernaban en el mes de agosto. La victoria fácil sobre el Parma (3-0) en el partido que se suspendió en la 31ª jornada tras la muerte de un aficionado del Parma, ha aumentado la diferencia con la Fiorentina (8 puntos) y con la Samp y el Milan (12 puntos) y prácticamente les imposibilita alcanzarla en los últimos cinco partidos de la temporada. Misión cumplida, ayer con el gol en fuera de juego de Trezeguet, la perla de Palladino y el gol en propia puerta de Morrone, si miramos toda la temporada en conjunto, a través de garra, coraje y corazón en un año realmente delicado tras volver del infierno de la Serie B. Ahora el puento aéreo hacia europa está tan claro que la directiva desde hace días se mueve para definir fichajes que estén en línea con las ambiciones futuras. Ahora, para no caer en la desidia hasta el final del 18 de mayo, habrá que seguir pensando en ganar todos los partidos y en llegar al segundo puesto. Aunque es difícil, prácticamente imposible. Pero la relajación no debería empañar esta maravillosa temporada en el tramo final.

El partido de ayer fue un monólogo para la Juventus, una cosa simple, sin ninguna complicación. Cúper se presentó en Turín medio derrotado, sabiendo que no tenía nada que hacer, y por eso reservó a su pareja de delanteros (Budan-Lucarelli) para el partido del domingo contra el Napoli. El Parma ni siquiera salió a defenderse, su oposición era mínima y a los 15 minutos ya iba perdiendo con un error defensivo que aprovechaba Trezeguet (en fuera de juego) para marcar y a los 30 ya estaba sentenciado tras un gran disparo de Palladino imposible de parar para Bucci. No es de extrañar que en los dos goles fuese clave la aportación de Camoranesi, que ha demostrado tener dentro de sí una calidad inmensa. Ayer, Ranieri decidió colocarle en el centro, al lado de Nocerino, ante las ausencias de Zanetti y Sissoko y con Nedved en el banquillo, para que le diese a la Juve una punta de organización en el centro. Sin saber que habrá pasado por la cabeza del italiano de Tandil, que la semana pasada criticó a Ranieri por situarle en esa posición, pero quedó demostrado ayer que en una posición que no le gusta nada, sigue siendo un crack.

El ritmo era tan lento y las intenciones y el peligro del Parma tan difuso que el partido pareció, por momentos, un entrenamiento, no en el Centro Sportivo de Vinovo, sino en el Olimpico, ante unos espectadores más preocupados, seguro, de Amauri, Ronaldinho y las elecciones que ganó Berlusconi, que del devenir del partido. Podemos presumir que la Juventus se encontrará el domingo en Bergamo un equipo distinto, con un ambiente más hostil y que no podrá jugar con la ligereza que hizo ayer contre el equipo de Cúper. Ayer a muchos nos vino a la cabeza aquel 5 de mayo en el que Cúper perdió el Scudetto en la última jornada con el Inter. En ese partido en Roma, antes del partido, Cúper le daba a sus jugadores un golpe en el pecho, a la altura del corazón, para tratar de darle un plus de motivación. Pero para tratar de despertar ayer al Parma le hubiese hecho falta un electroshock. Sin Lucarelli, con Morfeo en el banquillo, con Corradi viviendo en fuera de juego, con Reginaldo desaparecido... salir de Turín con un punto hubiese sido un milagro. Y encima con Couto expulsado a quince minutos del final.

El segundo tiempo fue un sopor absoluto. El Parma siguió en su línea, y en la Juve se fueron Del Piero y Camoranesi por Nedved y Tiago. Fueron los que más entraron en juego, el equipo quiso que se exhibieran. Pero fue algo liviano. La Juventus ya había conseguido lo que buscaba y cansarse no tenía sentido.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Serie A, 12ª J. Parma 2-2 Juventus

Más fuertes que el árbitro


En Parma la Juve consiguió el empate de la rabia. Los locales se adelantaron con otro penalti polémico y después Pisanu ponía a Ranieri contra las cuerdas con el 2-0. 70 minutos de pena y en 20 minutos de lucha la Juve consiguió remontar el partido, que hubiera sido redondo de no ser por el inexplicable gol anulado a Iaquinta en el 94'.
El riesgo, en casos como el de ayer, es confundir nuestro corazón, nuestro amor (que rima con ardor), enfatizando a la Juventus, que no muere nunca, que no se da por vencida, que tira de orgullo y de rabia, que sale como sea de las situaciones límites. Sí, esto es cierto, plausible, pero no debe hacer de parabán ante las preocupantes lagunas que ayer mostró el equipo de Ranieri durante unos 70 minutos donde estuvieron mal en todas las facetas, indecisos, insipidos, blandos, inconexos, vamos, negados, regalándo un 2-0 merecidísimo al Parma. Todo esto mientras el señor colegiado Gabrielle Gava era por enésima vez el protagonista de un arbitraje cuanto menos discutible, seguramente fuera de la serenidad y ciertamente negativo para la Juventus, que ha visto como le anulaban un gol (el 2-3 marcado por Iaquinta), después de haber recibido el sexto penalti en contra en 12 partidos (esta vez no fue inventado, pero si generoso, riguroso cuanto menos). Estos son todos los elementos para entender el partido de ayer: La peor actuación de la Juventus en toda la temporada durante 60-70 minutos, la mejor en la última media hora y el árbitro. Si lo juntamos todo sale un 2-2 difícil de calificar como justo.
Desde el primer minuto ayer se vio una Juventus deshinchada, desganada, no sé si por todo lo que estaba pasando en Italia. Los jugadores le quitaron la razón a Ranieri, que había planteado un '11' muy correcto, en el que sorprendía la ausencia de Iaquinta. Nocerino se vio perdido, fuera del partido. Y el experimento de meter a Criscito en el lateral se reveló como un fallo. Estos tres errores fueron corregidos en la reanudación con la entrada de Iaquinta (quizá debió sustituir a Trezeguet en lugar de Del Piero), la sustitución de Nocerino por Tiago y el cambio de puesto entre Chiellini y Criscito.
Por contra, vimos un Parma que iba a 100 desde el principio. Gasbarroni y Reginaldo se merendaron completamente a Grygera y, sobretodo, a Criscito. Se pasaron el partido en la mitad de campo bianconera y su único lunar (grande) fue que no supieron concretar esa superioridad. Tanto que para conseguir su ventaja necesitaron el 'penaltito' que concedió el árbitro por el contacto (casi inexistente) entre Cristiano Zanetti y Reginaldo que se deja morir en el área de la Juve. Era el minuto 43, y Gasbarron se encargaba de poner al Parma por delante. Hasta ese punto, aún habiedo dominado y llevado el peso del partido, el Parma sólo dispuso de dos ocasiones para adelantarse en el marcador con Pisano en el minuto 7 y otra con el propio Reginaldo en el 23'.
Durante el descanso salió Del Piero, dejando su puesto a Iaquinta, el primer elemento con el que Ranieri pretendía revolucionar el partido. Pero la Juventus seguía espesa, tanto que el Parma pudo marcar en el 7' (error de Criscito que Cigarini no aprovecha) y consiguió el empate en el 12' con Pisanu, que aprovecha un gran pase de Gasbarroni, supera un impasible Grygera y bate a Buffon en la salida.
El 2-0 escoció el orgullo de la Juventus y Ranieri (que se vio perdido) dio entrada rápidamente a Tiago y Salihamidzic (que sustituían a Nocerino y Grygera que, para decirlo levemente, calificaremos su actuación como discretita), que dieron ideas, el primero y energias, el segundo. Mientras tanto, Di Carlos se autopracticaba un hara kiri futbolístico, quitando a Gasbarroni (el más peligroso por parte parmesana) para meter a Dessena y después dando entrada a Morfeo en el puesto de Pisanu. Es decir, ataque de entrenador que en esta ocasión se manifiesta sacanado del campo a los goleadores.
El Parma se amotinó en su campo y la Juve aprovechó para atacar (ya era hora). Tiago lanzó una falta que Legrottaglie, con un magnífico salto que dejó fuera de juego a Morrone, se encargó de convertir en el 2-1. Después, tras el enfrentamiento entre Chiellini y Morfeo a lo Far West y sus respectivas expulsiones (el primero entró mal al segundo, que respondió cogiéndole de la cara), llegó el 2-2. Salihamidzic se desdobla, centra para Trezeguet, que le deja el balón a Iaquinta, quién la para, se libra de la marca de Falcone y marca.
Ya drogados por el entusiasmo y la rabia, la Juventus le marcó el 2-3 a un trastornado Parma en el 48'. Falta de Palladino (pitada por falta sobre Zanetti de Colly que vio una roja rigurosísima) sobre la cabeza de Iaquinta que acaba en gol. Anulado de manera inexplicable. Iaquinta no comete falta sobre Castellini y no se ve nada más pulible en la acción. El árbitro, que no quiso meterse en más lios de los que se había metido pitó el final de un partido que no acabó bien, quizá porque no debió empezar.

jueves, 30 de agosto de 2007

Coppa Italia, 1/16 final. Parma 1-3 Juventus

Questa Juve fa già paura


Para recuperar la dignidad perdida todo viene bien. En otros tiempos, este partido de Coppa hubiera sido más un estorbo, pero el partido del Tardini demostró que la Juve es un equipo serio que hace bien las cosas. Tras el 5-1 al Livorno, llega la goleada 1-3 al Parma que mete miedo a nuestro rival de octavos, el Empoli.
La victoria ante el Parma llegó a base de esfuerzo y humildad, porque la paciencia es la virtud de los grandes, también en el fútbol, que necesita masticar y masticar algunos conceptos para llegar a la meta.
En la vuelta de Ranieri a Parma, esta vez como rival, dejó fuera a varios de los titulares en la victoria ante el Livorno como Del Piero, Nedved, Criscito ó Zanetti; por lo que la Juve salió con Buffon en puerta (significativo que el portero titular juegue también la copa); Zebina, Andrade, Legrottaglie y Chiellini por delante; un doble pivote con la dupla Tiago-Almiron y Salihamidzic en la derecha, con el polivalente Nocerino en la banda zurda; en la punta estuvieron los goleadores del sábado, Trezeguet y Iaquinta.
En esta ocasión los goles no vinieron a cargo de los puntales, sino que Molinaro, Almiron con un libre directo impresionante y Salihamidzic marcaron para batir a un Parma que, aunque se puso 1-2 con un gol de penalti de Castellini, nunca dio la sensación de poder sobreponerse al dominio juventino. Parecia que el empate sería imposible ante un equipo que controlaba, que contenía al rival; un equipo más nítido, más hecho, un equipo que continua creciendo. Sí, queda mucho trabajo por hacer, pero ya se ve cohesión, ganas, 'hambre'.
No fue un partido brillante, la verdad. Ayudado porque las eliminatorias directas en Italia hace que los equipos salgan con más prudencia. Sin ir más lejos, Di Carlo, actual técnico del Parma, ex del Mantova, que ganó el año anterior los dos partidos a la Juve, salió con un equipo muy conservador con un solo punta y con dos extremos con la consigna clara de bajar a defender cuando no se tenía la pelota para crear superioridad numérica en el centro del campo. Para poder romper el entramado parmesano, Salihamidzic y Nocerino tuvieron que alternarse, ya que el centro del campo del Parma tenía una misión muy clara: anular a Almirón. Tiago, en su debut oficial con la Juve tampoco fue el de años anteriores, aunque apenas perdió balones y se mostró bastante seguro. Además, a cargo de él corrió la primera oportunidad del equipo, al ponerle un balón a Iaquinta que el ex Udinese remató alto.
Tras un inicio complicado, el equipo de Ranieri fue progresando poco a poco. La Juve iba ganando metros y las ocasiones caían por sí solas, un indicativo del perfecto entendimiento entre Trezeguet y Iaquinta. Ya en el 32', Pavarini salvaba milagrosamente al Parma al detener un gran disparo de Trezeguet, que recogía el balón de los pies de Iaquinta. Un mensaje para Del Piero y Palladino, sobretodo para este segundo, que seguro que no le gustó nada empezar el partido en el banquillo y salir a los diez minutos del final.
Aunque con pocos efectivos, el Parma nunca renunció al ataque, si bien es cierto que Buffon nunca corrió un excesivo peligro, ya que tuvo delante una muy buena defensa, sobretodo con Legrottaglie, qur tuvo la mala suerte de lesionarse por lo que no salió tras el descanso.
Ya en la segunda mitad, Ranieri se dió cuenta que el partido necesitaba frescura, algo distinto, por lo que metió a Molinaro en el lugar de Nocerino. Con un equipo más ordenado y con más sentido llegó el mejor juego de la Juve. En un saque de esquina de Tiago, Boumsong pudo marcar el primero de la nochel, pero se fue fuera. Su error lo corrigió el recién entrado Molinaro minutos más tarde tras rematar al fondo de la red de Pavarini un magnífico centro de Chiellini. Cuando se vió por detrás en el marcador, Di Carlo metió en el campo a Morfeo, y el Parma mejoró; incluso Parravicini estrelló un gol contra el poste de Buffon. Il raddoppio de la Juventus llegaría tres minutos después del susto del Parma. Almirón lanza un zurriagazo de falta directa desde el centro del campo que se cuela en la puerta de los locales con la inestimable ayuda de la barrera. Un minuto después, el colegiado señalaría el penalti de Zebina sobre Budan que Castellini se encargó de transformar, dándole algo de emoción al encuentro. Ya a siete minutos del final, Salihamidzic fusilaba las ilusiones locales tras recibir un balón rebotado de Rossi que, tras golpear en Paci, batía a Pavarini, sellando la clasificación para octavos de final.
La última vez que la Juventus ganó al Parma en el Ennio Tardini en Coppa, el trofeo acabó siendo para los bianconeri.

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