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domingo, 2 de mayo de 2010

Se completa el fracaso


En Turín, un 1-2 contra el Catania supuso la aniquilación para Ferrara, aunque la directiva decidió dejarle en el cargo, cosechando otras dos derrotas, mientras buscaba su sustituto. Contra el mismo equipo en el que se empezó a confirmar el fracaso del tan manido y poco usado proyecto, se confirma cuatro meses después. Fue Zaccheroni el elegido para sustituir a Ferrara y el que hoy ha tenido que asumir su parte de culpa en este ridículo histórico de la Juventus. Su cuota de culpabilidad es elevadísima sin duda. Haciendo un repaso y una de esas comparaciones odiosas vemos que Ferrara consiguió en diecinueve partidos 30 puntos, los mismos que podría sumar Zaccheroni en el mejor (por decir algo) de los casos, ganando a Parma y Milan. Cogió el equipo a seis puntos de la Champions y ahora se encuentra a ocho. La evolución que se pretendía ha sido in. Algo que cabía esperar por el tiempo de la decisión y por quien era el beneficiario de la misma.

Sí, seguramente las lesiones han influido. Sobre manera además. Y sí, es un problema que la Juve arrastra desde hace dos temporadas. Pero también es cierto que ni Zaccheroni ni su staff han sabido sanar esa herida y que el entrenador ha tomado decisiones difícilmente comprensibles de manera sistemática que han provocado que en su etapa en la Juve el bueno de Alberto haya sumado los mismos puntos que, por ejemplo, el Catania con Mihajlovic. Por ejemplo hoy, la Juventus ha salido con la idea de dejarse dominar por un equipo que en las últimas jornadas juega lanzado por los goles de Maxi López. Con el riesgo que ello supone. Preferido Poulsen en lugar de Candreva, que volvió a 'chupar' banquillo después de desmotrar contra el Bari que es uno de los pocos que pueden tener el adjetivo de "indispensable" esta temporada en la Juve y que, a pesar de ello, es probable que no siga el año próximo, la Juve se quedó sin ningún poder de empuje en el centro, con el danés al lado de Melo y Marchisio, y sin la conexión necesaria para encender el itnerruptor de Diego.

También contribuyó a eso el centro del campo superpoblado del Catania, con Ricchiuti, Carboni (menuda cesión a Andújar que falló Del Piero) y Biagianti y contínua y perfectamente ayudado por Izco y Mascara, que supuso una prisión para cualquiera de los intentos que pudiese tener Diego de hacer algo distinto. Demasiado previsible la Juventus, con una única línea de juego que tenía peor entrada que salida. Así, ante la impotencia de la Juventus, cuya ocasión más clara fue la causada por la citada cesión más que comprometedora de Carboni sobre Andújar y que no supo aprovechar Del Piero, que golpeó mal el balón a las manos del portero, llegó el gol del argentino (uno de tantos) Silvestre, aprovechando el desconcierto en el área tras un libre indirecto para meter el pie y marcar después de que el balón golpease en el travesaño. La Juventus despertó con la displicencia del Catania, que intentó conservar la ventaja.

Lo consiguió hasta la segunda parte, en la que Amauri, otra vez un cero a la izquierda, sustituyó a Del Piero. No tuvo ningún efecto el cambio ni en el gol ni en el juego del equipo, que siguió igual de soporifero que antes. El empate llegó después de una jugada individual de Marchisio con un rechace de Potenza afortunado que Claudio terminó rematando. La Juve podía ganar, pero necesitaba decisión para ello. Y no la tuvo el equipo y menos el entrenador. La respuesta que Zaccheroni dio a los tres pasos atrás de Mihajlovic (Ledesma por Ricchiuti, Spolli por Biagianti y Sciacca por Izco) se transformó en la sustitución de Zebina por Salihamidzic y la entrada de Candreva, pero en sustitución de Diego. Nada especial entonces. No se podía esperar visto lo visto. Pero tampoco fue nada bueno. Algo a lo que, por desgracia, ya nos hemos acostumbrado. Esta temporada han fallado todos. Ferrara no estaba preparado y Zaccheroni tampoco a la altura. Su llegada no ha aportado nada absolutamente al equipo. Sólo ha ayudado a completar el fracaso que se anunció contra el Catania contra el mismo Catania. Nos queda sólamente agradecer a Roma e Inter que sean ellos los finalistas de la Coppa; su presencia en la final da derecho al séptimo clasificado a jugar la Europa League. Y esa es la única garantía que tiene ahora la Juventus.

Ficha del partido ▼

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ya está, se acabó


Cinco menos tres minutos del veinte de diciembre de 2009. El árbitro Pierpaoli señala el final de los objetivos de la Juve con el triple pitido que concluye el Juventus 1 - Catania 2. Termina así, con cinco meses de antelación la temporada decisiva para un proyecto que en verano ilusionó a una afición que ya recoge los sueños rotos que quedan en los suelos de cada casa. Se acabó. Se acabó la etapa de Ferrara al frente del primer equipo. La decisión, apoyada en su momento por todos y juzgada como la más acertada y aceptada, fue un error. No pasa nada, puede suceder, especialmente cuando el respaldo es tan abrumador. Pero eso sí, como dijo el propio Blanc en su día, la Juve ya ha gastado todos sus comodines. Ya no caben más errores. El proyecto de Ferrara se ha revelado como un fracaso absoluto. Se acabó. Aquí mismo hemos sostenido que los símbolos del club tienen que ser cuidados. Y la postura no varía. Pero la atención que merece el presente y el futuro del equipo es mayor. Por eso, la despedida de Ferrara tiene que ser inminente y comprendida por todos, antes de que los errores del entrenador se transformen en el error de una directiva que mantiene en el puesto a un trabajador que no ha sabido desempeñarlo. Tuvo la oportunidad que reclamó y merecía, pero no ha estado a la altura. Y él debe ser el primero en saberlo y aceptar su fracaso antes de comprometer más todavía la temporada de la Juve (lo poco que queda de ella; de la Juventus y de la temporada, las dos cosas).

El final de Ferrara es evidente. Se ha quedado sin apoyos y la directiva ya no tiene razones para sostener este proyecto. La afición ha lanzado huevos a los jugadores y, literalmente, ha dado la espalda a todo el equipo. Ferrara ya no se libra de los ataques de los críticos y Guus Hiddink aparece en las mentes de los aficionados como el maná que puede sacar de esta situación al equipo. Porque Ferrara, además, ha querido regalar a las televisiones y a los reporteros gráficos su acta de defunción en el minuto 32 de la primera parte. Ya por detrás en el marcador, después de que Tiago (¿alguien recuerda algún fracaso más grande en la historia reciente de la Juventus?) cometiese un penalti ridículo sobre Spolli que marcaría Martínez, el técnico napolitano no soporta más la pobreza del equipo que acababa de mandar al campo y sustituye a Salihamidzic por Felipe Melo, el jugador que él tanto quiso. La fractura entre el técnico y una parte del vestuario es evidente y los síntomas que reproduce este equipo coinciden con exactitud a los que ya vivió Ranieri tras caer eliminados contra el Chelsea en la Champions. La humillación a la que ha sido sometido Melo, que ha quedado señalado por Ferrara como el culpable de la situación ha provocado la fractura definitiva. La pérdida de confianza total en el técnico. Se acabó todo para Ferrara. La llegada de Hiddink a Turín debe ser cuestión de horas.

Porque ha quedado demostrado que Ferrara no puede levantar al equipo del interior del pozo. Porque Mihajlovic, otro entrenador novel, le ha vuelto a ganar la partida con un equipo inferior, el colista. Porque Ferrara no puede sacar el máximo provecho de las estrellas que tiene y porque, sobre todo, corremos el riesgo de entrar en un punto de no retorno si la situación se alarga. La Juve no tiene juego, no tiene ningún fundamento táctico, está psicologicamente destrozada y además ha perdido sus señas de identidad históricas. Decir que el penalti que cometió Tiago en la primera parte fue de patio de colegio sería menospreciar a tantos y tantos escolares que se divierten con el fútbol en el recreo. Fue lamentable ver a qué tenía que recurrir la Juve para intentar detener el acoso continuo del Catania. Y, más patetico aún fue que no consiguiese parar al colista. Ni con 1-0 se vio una respuesta de la Juve, además de la incorrecta de Ferrara de sustituir a Melo y mantener a Tiago en el campo (Marchisio en la posición de regista no cambió nada) . El equipo se limitó a mandar balones arriba para que Amauri intentase reciclar alguno y colgarlo al área. Pero en esta misión, como no podía ser de otra forma, la Juve tampoco tuvo éxito.

En la segunda parte, el Catania rebajó la línea de presión y la Juve tuvo más fácil sacar algo de orgullo para crear algún problema a Andújar, que a pesar de no tener su mejor tarde y hacer demasiadas paradas de casualidad y sin mirar, detuvo cada uno de los pases a la mano que le daban los jugadores de la Juve. Pero este pequeño despertar colectivo no le impidió a Martín Cáceres terminar siendo de nuevo el mejor jugador del partido. El uruguayo se ha adaptado a la perfección al lateral derecho, subiendo con potencia y centrando siempre con tino, convirtiéndose en la única nota positiva de esta media temporada. La Juve coniguió el empate con Salihamidzic, para alegría de Ferrara y para confirmar la teoría de que el fútbol no tiene teoría válida, que aprovechó un centro milimétrico de Diego trazado con compás en la única acción rescatable del brasileño. Un minuto después, Ferrara quitó (por fin) a Tiago y dio entrada a Giovinco y siguió acrecentando la misma duda: Si cuando sale es el mejor, inventa fútbol, da pases y abre el campo, no podemos entender por qué no es titular. Seguramente, no sea casualidad que desde que salió de las alineaciones iniciales y Ferrara recuperó el 4-3-1-2, la Juve haya perdido cinco de los seís últimos partidos... Es incomprensible como Sebas, después de grandes actuaciones acaba siempre (también le ocurría con Ranieri) en el olvido del banquillo, perdiendo así la Juve uno de los pocos jugadores capaces de hacer algo diferente.

Pero estaba escrito. El ambiente en el estadio y el que Ferrara había creado en el vestuario y en el terreno de juego con el cambio de Melo, nos decían desde mucho tiempo antes que la Juventus iba a terminar perdiendo el partido. Porque este equipo ha perdido potencia, la garra, la rabia y también, cómo no, la condición física necesaria para que muchos de los jugadores que tiene la plantilla funcionen. Y así, en el rechace de un remate de Legrottaglie (asistido por Cáceres), llegó a la contra el gol del Catania. Fue de Izco a pase de Plasmati, que condujo el contragolpe con maestría. Aunque eso es lo de menos. Más preocupante es el despiste (otro más) de Grosso y la impotencia de Cannavaro a la hora de cubrir los huecos. Pero si somos realistas, esto tampoco es suficientemente importante. Es un sintoma más de un equipo que languidece. De un técnico perdido que no ha conseguido encontrarse. Y de una directiva que tampoco ha sabido hacerlo. Ahora es el momento de, irremediablemente, cambiar y encontrar al más adecuado. Lo exige la historia de un equipo que tiene la obligación de luchar hasta el final. Y este final ya ha llegado. Sí, ya está. Tristemente esta historia se acabó.

Ficha del partido ▼

domingo, 8 de febrero de 2009

"Fútbol es fútbol"; Juve es Juve


Victorias como la de ayer en Catania, en inferioridad numérica más de ochenta minutos, con un gol al final del descuento, con los pulmones vacios por la fatiga del partido y la acumulada de la prórroga del miércoles, pero con el corazón enchido de orgullo, valen mucho más de tres puntos. Valen (casi) una temporada, ya que las opciones de la Juve podrían haber terminado inexorablemente en Catania, en medio de la ventisca y con negro nubarrones en el horizonte, y, sin embargo ahora están más reforzadas si cabe. Inicialmente porque vuelve a la segunda plaza de la Serie A, adelanta nuevamente al Milan y después, porque ha mostrado su gran fuerza psicológica con dos victorias muy sufridas que opacan las derrotas consecutivas contra Udinese y Cagliari. Fue la representación real de las palabras que dijo Blanc entresemana: "en la Juventus se puede tambalear, pero no se rendirse". Nunca. El que forma parte de la Juve tiene un ADN distinto con respecto al resto de comunes mortales: cuando le dan por muerto, revive sorprendentemente para matar al rival. En realidad no es más que una exageración, el ADN es normal, pero lo que es cierto, seguro, palpable y demostrable es que la Juve tiene algo distinto.

Aunque dicho esto, ayer no vimos un fútbol agradable, nada espectacular, también porque en inferioridad numérica es casi imposible hacerlo, pero sí la resistencia, la capacidad de sufrir que siempre muestra la Juve, además de la inspiración para marcar al final. Si Iaquinta no se hubiese autoexpulsado con una estupidez colosal instantes después de lograr el 0-1, el partido hubiese sido completamente distinto, un descenso de montaña. Nada más lejos de la realidad, se transformó en un puerto de primera categoría. La estupidez de Vincenzo consistió en dos amarillas consecutivas, una por exceso de furia y torpeza en la celebración del gol (se quitó sin querer la camiseta anterior que le hubiese evitado ver la primera amarilla) y la segunda por una durísima entrada sobre Potenza instantes después: así Morganti aplicó con rigor el reglamento y le mostró dos amarillas en 12 minutos. Legales, sí, pero igualmente polémicas. Por otra parte, Iaquinta pasará por caja esta semana para pagar su error. Económicamente la directiva no perdonará. Deportivamente, será difícil que Ranieri lo haga, vista la competencia y la poca serenidad que ha mostrado Vincenzo, incapaz de sobrellevar la presión que implica estar en la Juve. Y para cerrar con los temas arbitrales (ojalá que definitivamente), hay que decir que Morganti ignoró un penalti perfectamente señalable a favor del Catania por mano de Marchionni (la pelota le llegó a él involuntariamente, pero después hizo el gesto con el brazo). Nada especialmente grave, pero lo suficiente para alimentar los comentarios de otros entrenadores que ya sí ven los partidos de la Juve.

Paradojicamente, las mejores armas de la Juve se vieron tras la expulsión de Iaquinta, porque todos tuvieron clara la misión: cerrar espacios y alejar el balón todo lo posible del área de Buffon. Todos lucharon por el mismo objetivo, todos se sacrificaron por igual, y si no que se lo pregunten a Amauri. Aunque, sobre todos los demás, hay que destacar a Sissoko, que estuvo literalmente bestial, haciendo las funciones de Del Piero, siempre dentro de sus características, subiendo con el balón y bajando a recuperarlos. También estuvo bien Tiago, aunque su labor de controlar el tiempo se hubiese visto mejor con once jugadores y con algún tiempo que controlar; y, cómo no, otra vez Amauri, genial sacándose él solo las castañas del fuego, luchando y ganando cada balón que le llegaba por muy en malas condiciones que fuese y ayudante de Poulsen en el gol del final. Como contrapunto está Ranieri. El resultado es casi anecdótico. Él no consideró la diferencia que existía entre tres puntos y uno y sí vio un gran escalón entre ganar uno o ninguno. Matemáticamente equivocado y también tácticamente. Ganar era obligado y conseguirlo ayer fue una pura casualidad. Con la entrada de Del Piero en el campo, la Juve no sólo hubiese tenido más oportunidades reales de crear peligro, sino que se lo hubiese ahorrado ante el temor que presumiblemente exhibiría el Catania. Sin embargo, Ranieri se decidió por Poulsen, por ceder más balón y conceder más oportunidades, aunque le salió el genio de la lámpara y le regaló el partido con gol del danés.

No es el momento de las críticas, menos cuando el trabajo que el técnico romano ha desempeñado durante la temporada ha sido más que bueno. Pero ojo, no es la primera vez que Ranieri no sabe o bien llevar la presión, o bien salir al atajo de un problema concreto. Debe saber donde está y que cada decisión que tome es la más importante de su vida. Por otra parte, hay que felicitarle, ya que los dos goles de la Juve llegaron a balón parado: la falta botada de Camoranesi que remata Iaquinta ayudándose en Stovini y el corner de Nedved que toca en Amauri y después de un error garrafal de Terlizzi remata Poulsen. Por su parte, El Catania dispuso de muchas ocasiones, pero no pudo materializarlas. El gol del empate de Morimoto, ayudado por el mal despeje de Grygera con Mascara y la mala colocación de Buffon, fue, de entre todas las ocasiones, la más absurda. Después Buffon salvó otros cuatro goles (impresionante paradón a un disparo de Martínez) que desesperaron al Catania. Aún no es el Buffon de siempre, se le ven algunos errores en el juego, pero poco a poco va cogiendo confianza con los palos de la portería, la hierba del campo y sus compañeros de la defensa. Un poco de paciencia se le puede conceder. Porque aún no estándo al 100%, nos permitió ganar. Y estar a siete puntos del Inter es mejor que estar a nueve o a diez, Ranieri.

jueves, 15 de enero de 2009

Una Juve perfecta, un 3-0 corto


Que el estado de ánimo incide en los resultados de cualquier equipo es algo que ya sabíamos. Y a esa demostración es a lo que asistimos ayer, en uno de los mejores partidos de la Juventus en esta temporada. Y gran parte del mérito debe atribuirsele al entrenador, que ayer, saliendo con una formación con muchos habituales, lanzó un mensaje al equipo sobre la gran importancia del partido. Fue Del Piero, no podía ser de otra manera, el primero en recibir el mensaje y en trasladarlo al campo con una (otra más) actuación prodigiosa: decenas de pases preciosos, acciones espectaculares, una asistencia, dos disparos al palo y un gol para culminar un partido sencillamente brillante de todo el equipo. Desde el primero hasta el último. Desde el incio hasta el final. Aunque quizá aquí deberíamos hacer un inciso: si tuviesemos que puntuar a cada jugador de la Juventus sería objetivamente imposible hacerlo con Buffon, Grygera, Legrottaglie, Ariaudo y De Ceglie. Al menos en fase defensiva.

Sí, porque el Catania no causó ningún peligro y sólo podemos darle un tiro a puerta en todo el partido, aunque si ningún peligro y realizado a diez minutos del final. Y eso a pesar de la supuesta superioridad numérica que poseía el equipo de Zenga en el medio del campo con la inclusión del 4-3-1-2 que fue su tumba. Zanetti y Sissoko anularon a Dica, una apuesta perdida de Zenga, mientras que Marchionni y Giovinco sacaron partido de la debilidad de jugar sin bandas, amargando la noche de Silvestri y Silvestre respectivamente. En resumen, la noche fue perfecta, repleta de buenas noticias: el equipo jugó bien, rápido, con sentido y dominando; el buen regreso de Buffon y Zanetti a la titularidad; el debut de Ariaudo, sin problemas, al lado de Legrottaglie, y el recital de Giovinco, titular en la izquierda, con Del Piero y Amauri arriba. Especialmente destacable dentro de estas noticas es la vuelta de Cristiano Zanetti, que le dio otro aire, el suyo, al equipo. Sin desmerecer la excelente labor que Marchisio ha desempeñado durante estos dos meses, derrochando corage y calidad, Zanetti dota al equipo del sentido de juego necesario en la Juventus, aporta experiencia y seguridad y rapidez y agilidad a la hora de la creación. Él, como vimos la temporada pasada, puede ser un excelente compañero para Alessandro Del Piero, además de que su incursión en el equipo supondría un reparto de funciones entre el capitán y él.

La vuelta a la competición contra el Siena nos había dejado una cierta preocupación a todos: juego lento, horizontal, sin profundidad y tres puntos sólo gracias a la única aparición de Alex Del Piero de libre directo. Pero ayer no: desde el inicio se vio una Juve agresiva, que no quería sufrir el castigo que el Catania le aplicó en la Serie A. Siempre en busca de la portería de Bizzari y a los cinco minutos ya teníamos el primer gol, merecido: centro desde la izquierda de De Ceglie, rechace de Bizzarri para evitar el remate de Del Piero y balón al fondo de las mallas de Marchionni, que sigue mostrando que no tiene por qué ser el sustituto de nadie. El Catania, sin embargo, reflejó todos los miedos de un equipo en claro descenso, que no ha ganado aún fuera de casa, y que no quiere sufrir para evitar el descenso, por lo que la Coppa quizá era un estorbo más que un estímulo.

Para la Juve no. Fue todo lo contrario. Ayer fue un día de fiesta: contamos veinte intervenciones de Bizzarri. Unas más fáciles, otras más difíciles, pero mostró una habilidad especial (como hizo en Serie A) para desbaratar los intentos de gol de la Juve (aunque también el defecto de no blocar ni uno de los disparos), especialmente los de Amauri, quizá algo descentrado pensando en pasaportes y selecciones. En la reanudación vimos un momento curioso, también con el meta argentino como protagonista: empezó sin él en la portería. Quizá imaginaba lo que se le venía encima... La Juve lo hizo igual de bien tras el descanso que antes: sin relajación y agrediendo a un Catania empequeñezido al mínimo y desmotivado. El peligro seguía en las bandas, principalmente en la izquierda, donde Giovinco se reivindicó para pedir más espacio en el equipo. El resultado admitía sorpresas y sobresaltos hasta que precisamente él apareció para culminar con maestría y de volea una acción de Del Piero, que después, con la izquierda, haría su merecido gol. Dos meses después, la Juve se encuentra en el mismo punto que en el comienzo del período complicado. Pero en una situación completamente opuesta. La primera prueba superada con éxito fue la del Catania, ahora toca ganar a la Lazio para cerrar la primera vuelta del campeonato. Los éxitos están en el horizonte. Cada vez más cercano.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Así no


En una de esas noches en las que te puedes encontrar el verdugo en tu propia casa, donde basta poco para limar nobles aspiraciones, en las que entre cansancio y supuesta superioridad cualquier rival se convierte en peligroso, la Juventus no supo vencer sus propias debilidades y le puso en bandeja de plata el empate al Catania y dos puntos de ventaja al Inter. Ayer, mientras en las gradas se escuchaba "Ranieri, portaci a Roma", la Juve enmudeció, patinó con un error de posición, de concentración, de no se sabe qué ni el por qué de la defensa en general y de Chiellini en particular. Por lo que conviene aclarar algunos conceptos antes de que sea demasiado tarde: si como dice un antiguo refrán, todos los caminos llevan allí, a la ciudad del Coliseo, es indiscutible que hará falta un rendimiento distinto al de ayer para pelear de tú a tú por la Champions. Y no vale como excusa que después de que Plasmati neutralizase la ventaja conseguida con el gol de Amauri, la Juve encerrase al Catania en su campo, crease muchísimas oportunidades de gol, golpease dos palos y erigiese al portero Bizarri como héroe del partido.

No vale esa excusa y, mucho menos, las teorías sobre jardinería que después del partido dieron algunos jugadores para decir que estaba seca y alta y que les penalizó. Pero es que ayer no funcionó casi nada: ni el césped, ni el físico, ni el empuje (reducido a 15 minutos), ni la coordinación táctica, ni la mayoría de las iniciativas individuales, ni los intentos de corregir las cosas sobre la marcha del entrenador. Sí, es verdad que cada cierto tiempo salen partidos así, especialmente en un ciclo de partidos como en el que ahora se encuentra la Juve, que tiene que jugar siete partidos en veinte días, que desgastan física y mentalmente; partidos que sólo pueden resolverse con una jugada aislada, una magia sacada de la chistera por alguno de los que en la Juve se encuentran en condiciones de poder hacerlo, o con un golpe de suerte; partidos a los que no podemos pedirles espectáculo, pero sí un resultado aceptable. Es lo que hizo un Catania que Walter Zenga preparó a conciencia para el partido de ayer, rediseñándo el equipo, poniendo un medio por delante de la defensa, un único delantero, y en las bandas dos volantes altos y de mucho trabajo. Usar su típico 4-3-3 hubiese sido casi un suicidio y así puso salir de Turín con un empate más que digno, aunque también generoso.

de La variable Giovinco, ayer titular en el puesto de Nedved, aunque con funciones algo diferentes, pasó de ser una prueba a imprescindible, dada la ausencia por lesión de Camoranesi y la opacidadMarchionni quién sabe por qué. En su debut, el Piccolo Fenomeno, le dio vivacidad al juego del equipo (estuvo mejor incluso que Del Piero, voluntarioso, sí, pero algo perdido hasta que el equipo se vio en dificultades) y abrió el marcador con el centro perfecto, con rosca hacia dentro, que remató Amauri entre dos defensores del Catania. Giovinco, minúsculo si lo comparamos con los defensores del Catania, fue el protagonista del partido: desde la banda, centrando su posición, sacando toda la ventaja posible a su mayor velocidad, cambiando de ritmo constantemente, expoliado por la renovación de contrato y ultramotivado por conseguir un hueco que merece en la Juventus, dequició por completo a la defensa catanese. Si algo ganó ayer la Juve, fue Giovinco. En el fondo, tampoco hay que sorprenderse si la Juve, con Marchisio y Poulsen en el centro, es un equipo fuerte pero previsible (hubiese pasado también con Sissoko y, aunque quizá menos, con Zanetti). El mecanismo del equipo está claro: balón a quien esté arriba, preferiblemente a Amauri, y contención para proteger la defensa y el portero. Ayer el austriaco Manninger, que sustituyó al lesionado Buffon, y que estuvo muy bien durante todo el partido, ágil para parar dos tiros muy peligrosos (de Izco primero y de Biagianti después), pero que no pudo arreglar el desajuste de su defensa en el gol de Plasmati. Un gol que escoció a la Juve, que estrelló dos disparos consecutivos en el palo (Del Piero y Amauri), estuvo a punto de conseguir el segundo un minuto después con un disparo de Alex que paró Bizarri, que después también intervino magistralmente para parar un rechace de Poulsen. Demasiado tarde para intentar arreglarlo...

lunes, 12 de mayo de 2008

Serie A, 37ª J. Juventus 1-1 Catania

Gol al Catania y al Inter


Del Piero empató en el 89' para poner un resultado justo, pero que dejaba al Catania en muy mal lugar. El gol también afecta a Mancini, que se enfrentará en la última jornada a un Parma con muchas opciones de salvarse. En la despedida del equipo de su afición fue aclamado Nedved y Tiago sufrió el peor de los desprecios: el no aprecio.

En un domingo de los de jugar porque el calendario tiene 38 jornadas y no 36, de esos en que los jugadores están pensando más en las vacaciones que en los 90 minutos que tienen que trabajar, en uno de esos domingos que otros años podrían ser sosos, pero no este, la Juventus, que no se jugaba nada, obtiene también su cuota de protagonismo. Porque el gol de Alex Del Piero, el 239º con la Juve, podría cambiarlo todo. En un segundo, Walter Zenga veía como se le escapaba una salvación que ya tenía en el bolsillo, el Parma dio un suspero de alivio (que repercute en su motivación ante el Inter) y el Empoli vio un atisbo de esperanza para intentar salvarse (jugará contra el Livorno, ya de B y rezará porque el Inter gane el Scudetto con sólo un punto de diferencia sobre la Roma). El gol de Del Piero se celebró con la misma efusividad en Turín que en Roma. Aunque en Turín la razón fuese de dudosa dignidad, pues sólo perjudica al Inter. Si hace varias semanas nadie quiso salir a celebrar la vuelta a la Champions, parece que la cosa cambiará y si finalmente el Parma se salva y desciende el Catania (lo que implicaría que el Inter sería segundo) habrá celebración en las calles de Turín. Aunque no será en la única ciudad en la que la gente se alegre del descalabro interista.

El partido de ayer fue la ocasión para despedirse de la afición. En algunos casos hasta agosto. En otros, como en el caso de Tiago, Nocerino y Palladino, para siempre. Lo de Nedved no se sabe, pero por si acaso, fue fervorosamente aclamado. El partido no tuvo demasiada historia. La Juve jugó bien y seguramente en un encuentro más importante nos hubiesemos tirado de los pelos ante las muchas ocasiones falladas. Palladino tuvo un papel más que digno en el día de su despedida. Estuvo muy activo por la izquierda, cambiando de banda constantemente y apareciendo también por el centro. Gran partido, pero el público, incomprensiblemente, no le pasó ni un sólo error, ni una perdida de balón, ni un pase mal dado. A cada fallo, el sonido del viento aparecía en el Olimpico, abarrotado de una afición amnésica que, desgraciadamente, ha olvidado cuantos momentos de gloria les brindó Palladino y que sin él, sin su hat-trick a la Triestina, el paso por la Serie B se hubiese hecho mucho más duro. Y desde ahí, desde las bandas, llegó el peligro en el partido de ayer. Seis veces tiró la Juve en el primer tiempo. Especialmente relevantes los disparos de Del Piero (23' y 36') y uno largo de Sissoko en el 27' que le hizo pasar por un mal trago a Walter Zenga, viejo enemigo de la curva bianconera.


Sin embargo, fue el Catania quien puso la casta en el inicio de la reanudación y se llevó el premio con un gol de carambola. En un corner botado por Tedesco, Buffon no estuvo muy seguro en la salida (seguramente por sus problemas de espalda), la pelota le dio a Martínez y acabó junto a Chiellini dentro de la portería juventina. Una acción talmente confusa que dejó por unos momentos congelado al árbitro asistente, pero después de una mirada fugaz con Trefoloni, el gol fue (justamente) convalidado. Era el 3' de la segunda parte, faltaba un mundo para el final y el Catania optó por no hacer más daño a la Juve, que gustaba al público, por otra parte distraido por los resultados de los otros campos. Pero Del Piero pasaba de pactos. Tenía en mente el título de capocannoniere y expoleó a sus compañeros, que vieron la posibilidad de hacerle la Pascua al enemigo histórico. Así, Chiellini con impetu subió la banda, Alex encontró el hueco (a pesar de que Zenga había metido un quinto defensa) para rematar el centro de Chiellini y revolucionó el campeonato. Iguala a Trezeguet en la cabeza de máximos goleadores, aunque tendrá que marcar un gol más que el francés el sábado contra la Samp si quiere ser el máximo anotador.

domingo, 13 de enero de 2008

Serie A, 18ª J. Catania 1-1 Juventus

Del Piero, único recuerdo de un partido sin historia


Un penalti cometido a y marcado por Del Piero le dio a la Juve la posibilidad de sumar un triste punto que apenas mereció. El Catania dio un baño táctico en la primera parte demostrando el error del plantamiento incial de Ranieri. El equipo está pagando la reentré de Tiago.
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Como un grupo de currantes cualquiera que pasan las navidades en el Caribe y vuelven al tajo con la cara quemada, un estupento bronceado en pleno enero y ninguna gana de trabajar. Así afrontó ayer la Juventus el partido de Catania, sin las características que han marcado al equipo toda su historia y que este año nos han dado tantos puntos. Sin carácter, sin ganas, sin garra, sin lucha.
Salvó al equipo (si se me permite usar esta expresión) el de casi siempre. Alex Del Piero con un penalti del que fue víctima y ejecutor con consumada clase en el descuento. Porque el capitán, también en tardes como la de ayer, bajo un diluvio apocalípitico y un partido sin ritmo, supo sacar su orgullo y rescatar un punto que, todo sea dicho, posee un dudoso valor. Probablemente la derrota hubiese significado un castigo excesivo, teniendo en cuenta la ocasiones creadas por los locales (apenas una después del gol, que no debió subir al marcador al tratarse de fuera de juego de Spinesi) y su mal juego desplegado en la reanudación, aunque el público del estadio Massimo acompañó el resultado al coro de "ladri, ladri", injusto e injustificado. Pero Ranieri debe tener en cuenta diversas consideraciones y reflexionar. La Juve ha dormido una noche por encima de la Roma, pero ahora se encuentra a 3 de los capitalinos y a una distancia ya insalvable de 10 respecto al Inter. Algo ha fallado, algún cable se ha soltado y el error debe ser reparado de manera urgente para no poner en peligro la clasificación para la Champions y buscar algún estimulo competitivo, que debe haberlos.
Obviando la posición irregular de Spinesi en el centro de Mascara que acabó en el primer gol, tenemos que tener en cuenta el error de toda la defensa de la Juve, que dejó a Spinesi sólo en el área pequeña para que este, con un remate acrobático, fusilara a Buffon. Error colectivo y específico, vista la pasividad de toda la línea y la lentitud de Molinaro al tirar el fuera de juego. No fue este el único error del equipo. Y es que desde el principio se preveía difícil. Ranieri encarnó los errores en su persona con un sistema absolutamente equivocado, queriendo hacer suyo el posible renacer (que no es tal) de Tiago. Varió el esquema metiendo al portugués en la punta alta de un rombo inútl que desplazó a Nocerino a la banda derecha y tiró a Salihamidzic al lateral de la defensa. Tres errores de Ranieri que aprovechó con gran tino la banda izquierda del Catania con la velocidad de Vargas y la inteligencia de Mascara. Fue mucho más dinámico en la primera parte el juego de los de Silvio Baldini que la escudra desganada de Ranieri.
Si Trezeguet no tocó ni un balón, si Del Piero tuvo que pelearse como nunca para lograr un triste punto de penalti, si Nedved no fue él, hay que encontrar otra razón, a parte de la escasa o nula aportación de Tiago, que no supo dar un pase, que nos da motivos para desear su venta y que hizo méritos para ser sustituido en el descanso. La Signora tuvo una actuación pobre, huérfana de ideas, con la bateria descargada. Y podemos seguir con el juego de los 'si'. Si el meta Polito fue un mero espectador durante 45 minutos, si los laterales sicilianos tuvieron una libertad absoluta para subir, si el Catania no corrió ningún riesgo en todo el partido quitando un cabezazo de Legrottaglie en un corner, si todo esto pasó en la primera parte, debe haber una razón que lo explique. Quizá fue por lo mismo que le dio el gol a los sicilianos, que hasta hoy han ofrecido una gran versión de sí mismos en casa; quizá es que la advertencia que lanzó Ranieri la vispera del partido iba en serio y no se trataba de una simple frase hecha para cubrirse la cara en caso de darse el resultado que se dio. El mister sabía la dejadez con la que podría afrontar el equipo la reanudación del campeonato tras el stage ridículo de Malta que vimos en su máximo esplendor en la derrota contra La Valletta.
Con Marchionni en la derecha y la vuelta de Nocerino al centro, Ranieri retomó el 4-4-2 y buscó la mejor manera de cortar las subidas de Vargas metiendo ahí a un hombre que le intimidase. Y algo se notó, pero sólo algo. Una chilena de Del Piero se fue alta, un cabezaze de Alex (otra vez) se fue fuera y un gran disparo de Nedved se perdió lejos de la portería de Polito. Algo había cambiado, sí, pero la actuación de los juventinos seguía siendo triste, intrascendete y monocorde. A la media hora Ranier hizo el segundo cambio dando entrada a Palladino por Nedved: demasiado tarde. Igual de inexplicable fue el ostracismo al que ayer condenó Ranieri a Iaquinta (no sabemos si por su pasividad en Malta), que muchas veces ha salvado a la Juve y que ayer se encontró con esta situación: el equipo perdiendo y él jugando sólo los últimos minutos. Cuando él entró, restaban 8 minutos más el alargue para el final y la derrota parecía clara. Después llegó el penalti cometido de Biagianti, que pagó cara su inexperiencia, a Del Piero y la transformación de Alex. El único decente.

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