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domingo, 1 de noviembre de 2009

Damato y Dátolo devuelven a la Juve a la Tierra


Juventus - Nápoles, 2-3
Juventus (4-2-3-1): Buffon; Grygera, F. Cannavaro, Chiellini, Grosso; Felipe Me­lo, Poulsen (32’ st Amauri); Camoranesi (31’ pt Tiago), Diego, Giovinco (39’ st De Ceglie); Trezeguet. A disposición: Manninger, Legrottaglie, Mo­linaro, Immobile. Entrenador: Ferrara.
Nápoles (3-4-2-1): De Sanctis; Campagnaro (13’ st Datolo), P. Cannavaro, Contini; Maggio, Cigarini, Gargano, Aronica; Hamsik, La­vezzi (41’ st Pazienza); Denis (24’ st Quagliarella). A disposición: Iezzo, Grava, Rinaudo, Pià. Entrenador: Mazzarri
Estadísticas Juventus: tiros 13, tiros a portería 4, corners 5, fuoras de juego 3, posesión de balón 62%.
Estadísticas Nápoles: tiros 14, ti­ros a portería 5, corners 8, fueras de juego 2, posesión de balón 38%.
Árbitro: Damato di Barletta. Amonestó a Contini, Campa­gnaro, P. Cannavaro y Chiellini. Expulsó a Amauri con roja directa.
Goles: 35’ pt Trezeguet; 9’ st Giovinco, 14’ st Hamsik, 20’ st Dato­lo, 37’ st Hamsik.

La Juve apenas reencontrada el pasado miércoles volvió a perderse sólo tres días después al final de un partido que no pudo terminar Camoranesi, pero sí su agresor Contini y tampoco Amauri, que pagó el mal arbitraje de un colegiado precipitado que expulsó a la ligera al brasileño por un choque con la cara de De Sanctis al ir a rematar un balón. Así terminó el partido, con los nervios disparados y con la incredulidad de ver que a una buena Juve se le escapaban tres puntos que parecían asegurados media hora antes, cuando Giovinco aprovechaba el castigo que el destino le impuso a Contini para marcar el 2 a 0. Sin embargo, el Nápoles remontó llevándose un 2-3 histórico y los tres puntos veintiún años después, cuando Careca marcó un hat-trick junto a Maradona (3-5). Valorar la justicia o no del marcador se convierte en una tárea complicada. La Juve jugó bien y dominó hasta el segundo gol; sufrió dos grandes errores arbitrales, pero el Nápoles supo reponerse bien y su entrenador revolucionar el equipo con un cambio que resultó ser clave. Eso y que la Juventus no supo jugar como un equipo grande. ¿Culpa de Ferrara, culpa de los jugadores? Mitad y mitad. Porque el entrenador no supo gestionar la amplia ventaja de dos goles, porque no vio el peligro que entrañaba desproteger más aún el centro quitando a Poulsen para meter a Amauri; pero los jugadores también, porque los que nos maravillaron el miércoles y ayer durante la primera mitad, hicieron el rídiculo en la segunda, porque las bandas volvieron a ser igual a nada y porque nunca supieron integrar ni aprovechar las ventajas de tener a Diego en el equipo.

Seguramente en este aspecto mucho tuvo que ver la lesión de Camoranesi, que recibió un codazo en la sien antes de que se cumpliese media hora y tuvo que irse al vestuario ante la imposibilidad de cortar la hemorragia. A diferencia del golpe involuntario que le dio Amauri a De Sanctis en el final del partido, ni el árbitro ni su asistente vieron esa agresión y Contini siguió violentando el fútbol consiguiendo, inexplicablemente, terminar el partido. Sin alternativas, Ferrara tuvo que dar entrada a Tiago y así Camoranesi no tuvo nunca nadie que le reemplazase. No intervino en ningún momento en el partido hasta el momento de regalar el 2-3 a Hamsik con un despeje horrible. No era otra cosa que el reflejo de la situación de un jugador mentalmente fuera del equipo, si es que alguna vez estuvo dentro. Ranieri y Ferrara han confiado en él y nunca han obtenido la respuesta deseada: indolencia, pasotismo y errores cada vez más graves, todo lo que sobra en un jugador de la Juve. Ayer, ni siquiera fue capaz de echarle una mano a Grygera, que se vio superado en velocidad y en número por los jugadores napolitanos en ocasión de los goles rivales.

Pero si el cambio de Tiago era prácticamente una obligación, no lo era el de Poulsen con el 2-2 ya en el marcador y la tragedia fraguándose en el campo. El equipo, ya descompensado y sufriendo las acometidas visitantes, quedó absolutamente desnudo y dio lugar al contragolpe incesante del nuevo Nápoles de Mazzarri, un equipo especializado en remontadas. Cierto que fue una decisión valiente que buscaba recuperar los puntos que el equipo había perdido, pero el riesgo excesivo terminó demostrándola como equivocada (seguramente la lectura hubiese sido del todo distinta si Amauri en lugar de ser expulsado hubiese marcado y Ferrara seguiría siendo el héroe del miércoles y no el suicida que es en domingo) y más cuando se veían, incluso desde el sillón de casa, las carencias que tenía el equipo. A esas alturas del partido, el depósito de Giovinco estaba vacío y, a pesar de que jugó un buen partido, era evidente que no podía ayudar en la nueva situación que se había planteado y sus ayudas a Grosso eran un mero eufemismo. O incluso Diego, que ni se encontró ni le encontrarón (¿le buscaron?). Pero no, fue Poulsen y De Ceglie sólo entró con la tortilla dada la vuelta.

Porque a pesar de que el comienzo de la Juve fue inmejorable, con una ocasión clarísima de Giovinco a los diecinueve segundos, el equipo fue languidenciendo progresivamente hasta llegar al punto de no retorno que supuso la entrada de Dátolo. El Nápoles perdía 2 a 0 y Mazzarri le dio entrada en el lugar del central argentino Campagnaro, que se jugó la expulsión minutos antes y no dio la talla en el 1-0 de Trezeguet, que se vio libre de marca para aprovechar un centro paranormal de Grygera con la izquierda. Multiplicó su eficacia como dominador del partido y terminó desquiciando a Grosso, Grygera y Melo y dejando en evidencia las lagunas defensivas del equipo. En el primer gol de Hamsik, especialmente, con Grygera incapaz de darle caza y Cannavaro y Chiellini impotentes ante la velocidad y la potencia del esloveno. Sólo seís minutos después llegó el empate con el argentino aprovechando un rechace milagroso de Buffon para superarlo en segunda instancia. Luego, con el equipo totalmente roto, llegó el 2-3 esperado de nuevo obra de Hamsik, con, como habíamos dicho, la ayuda inestimable de Tiago. Una derrota tan comprensible como in. Ante un gran equipo, pero perdiendo una ventaja de dos goles. Como ha dicho Blanc, la Juventus ha "gastado todos los comodines". El Inter se aleja a los mismos siete puntos a los que se encontraba con Ranieri. Pero aquí viene la diferencia que nos permite ser optimistas. Este es otro equipo. Y ha quedado demostrado.

> Puedes ver el resumen del partido en Curva Bianconera TV.

domingo, 1 de marzo de 2009

Tres puntos para la Juve, otro tanto para Marchisio


Que marque Marchisio es una noticia excelente. Porque significa que la apuesta de la Juventus por los jóvenes no es sólo una fachada; porque la nueva política del club funciona y porque en las categorías inferiores se está construyendo un verdadero jugadorazo que va avanzando partido tras partido y que después del verano irá ya con la selección italiana absoluta (Lippi dixit). Además, su gol sirvió ayer para darle a la Juve una victoria fundamental para mantenerse en la élite de la lucha por las tres competiciones. Aunque en líneas generales fue un partido aburrido, que no ofreció mucho, afeado por la pobre situación del Nápoles, incapaz de ganar un partido de los últimos ocho. El difícil momento que atraviesa el equipo del sur, de crisis total que amenaza con llevarse por delante la institución, asfixiada por las revueltas sociales, se hizo palpable en la alineación inicial napolitana, con cinco jugadores descaradamente atrás, con la incursión de Montervino en lugar de Maggio para cubrir a Giovinco y con Hamsik más centrado en estorbar y no perder la posición que en buscar alternativas en ataque y Lavezzi obligado a bajar al medio para intentar hacer algo provechoso para su equipo. Así la Juve pudo llegar con calidad hasta tres cuartos de campo, pero caía finalmente en la red del Nápoles cerca del área. Y eso que empezó buscando el arco de Navarro con ahínco y con una variedad táctica especial para romper la defensa partenopea: la presencia de Montervino le dio libertad a Molinaro por su carril, consintió a Giovinco poder irse a la parcela central y meterse en el área con más continuidad, combinando a menudo con Trezeguet; con Del Piero retrasado, volviendo a la posición de segundo delantero y con el encargo de desquebrajar, con poco éxito, el entramado defensivo de Reja. Precisamente gracias a esa posición ligeramente retrasada, Alex Del Piero logró el primer acercamiento con peligro de la Juve al controlar una pelota fuera del área y probar primero con la izquierda a Navarro y minutos después obligarle a hacer un paradón para rechazar un libre directo.

Parecía un partido bien definido: un equipo encaminado a atacar y otro que con defenderse bien tenía bastante, pero el cansancio o el contagio del rival hicieron que la Juve bajase el ritmo y al final de la primera parte se rompiesen los esquemas. Primero fue una acción veloz de la Juve, que con un saque de banda, en dos toques y con un pase preciso de Marchionni dejó a Trezeguet sólo ante Navarro: despejó el inspiradísimo meta argentino y después Giovinco tiró alto el rechace. La Juve seguía atacando, pero una contra rara del Nápoles permitió a Denis combinar con Hamsik, cuyo buen disparo obligó a Buffon a hacer una intervención de las grandes. Pasaron los minutos y la Juve vio como Navarro le quitaba un gol claro a Del Piero anticipándose y a Marchionni fallando solo a puerta vacía. Cuando todo parecía irse al descanso con una injusta igualada, uno de los pases horizontales de Poulsen llegó a Marchisio, que se vio con fuerzas suficientes para sacar un disparo potente que rebotó en Blasi y desconcertó a Navarro: 1-0 en el 44'.

En la segunda mitad, el Nápoles cambió el sistema y pasó del 5-3-2 al 4-1-2-1-2 con la entrada de Dátolo por Montervino, dándole al equipo un aire distinto, agilidad, movilidad y velocidad. La respuesta de Ranieri fue quitar a Giovinco para la vuelta de Salihamidzic. Como han dicho en Italia, son días de 1-0, de reservarse un poco (la Juve va a jugar cuatro partidos en diez días) y de ganar. Eso sí, no puede faltar. No podemos aspirar a partidazos, goleadas y grandes acciones individuales: a estas alturas lo que importa es cumplir y ganar. Cumplir y ganar. La ventaja en el marcador restó algo de agresividad a la Juve y le cedió el balón al Nápoles. En una de estas llegadas, Buffon tuvo que salir con todo y sin mirar, chocó con Legrottaglie, que quedó noqueado sobre el césped y finalmente tuvo que ser sustituido por Mellberg al tener la rodilla vistosamente inflamada. A estas alturas, Ranieri decidió sustituir a Del Piero por Amauri en busca de un juego más directo o de cazar alguna contra. La Juve buscó continuamente a Trezeguet, aún algo falto de ritmo, y a Amauri, pero fue el Nápoles el que finalmente logró el gol con un remate de Lavezzi tras varios rechaces. Inconveniente: Cannavaro, que había tocado el balón antes, estaba en fuera de juego y la jugada, anulada. Así acabó todo, con la impotencia de unos transformada en rabia, con un simulacro de pelea que se trasladó al túnel de vestuarios, con el 'cuarto tiempo' violado y con tres puntos más en el casillero de la Juve. Esta noche veremos cuán importantes son.

jueves, 5 de febrero de 2009

A semis y poco más


Hicieron falta doce penaltis para saber quien entre Juventus y Nápoles pasaba a las semifinales de la Coppa, porque noventa minutos reglamentarios y otros treinta suplementarios no fueron suficientes. Falló para el equipo partenopeo Gargano, uno de los mejores de la noche, tirando su penalti a las nubes de Turín cuando su equipo lo tenía todo de cara después de que la Juve fallase dos lanzamientos con Nedved primero y Sissoko después. Hubiese sido fatal para la Juve verse fuera de la competición después de las dos derrotas consecutivas en la Serie A. Así, con la victoria, le da un empujón a la crisis y aleja los fantasmas de un segundo polémico ridículo en esta temporada. El equipo de Ranieri sigue vive en las tres competiciones, aunque el partido de ayer no sirve para quitarse el mal sabor de boca que nos dejaron los dos anteriores contra Udinese y Cagliari. Por otra parte, parece que se ha invertido la tendencia y que ha vuelto a salir a la cancha el carácter del grupo, de los jóvenes y de los veteranos, gracias, seguro al buen trabajo de Ranieri. Una garantía para la Juventus, que siempre sabe qué hacer en el momento adecuado, así como Reja sabe seguro qué le ha faltado a su equipo para llevarse una victoria que estaba más a mano que nunca.

En un primer tiempo igual a nada, dos cosas nos hicieron salir un poco del sopor en que ambos equipos nos habían metido: la lesión de De Ceglie a los 20 minutos después de chocar con Gargano y el cambio táctico sobre la marcha de Ranieri, que, para paliar la inferioridad numérica en el centro del campo con el Nápoles, que jugó con su habitual 3-5-2 (aunque más defensivo que nunca), le dio un aire distinto al equipo al pasar a una defensa de tres cuando el equipo atacaba (Grygera, Mellberg y Legrottaglie), adelantando la posición de Molinaro al centro, exigiendo más trabajo a Marchionni y con Giovinco por detrás de los delanteros (aunque las exigencias del rival le hicieron intervenir principalmente por la banda). Nada más destacable. Absolutamente nada en un partido nefasto en su primera mitad por parte de ambos equipos. Ni siquiera apareció la calidad de los genios, de los más esperados, como si se hubiesen contagiado del mal momento que atraviesan sus respectivos equipos. No tuvimos espectáculo, ni goles, ni ocasiones, no vimos a los porteros. No tuvimos nada más que el tedio que acompañaba a cada uno que estuviese viendo el partido.

En el fando pasó lo que podíamos esperar, que este partido no nos dejase nada para el recuerdo. Para buscarle un mínimo sentido a lo que no lo tiene, para intentar despertar los estímulos, tanto Ranieri como Reja hicieron una mínima rotación, pero sin revoluciones. Suponemos, intentando sacar algo más de quien juega menos. Poulsen, Giovinco y Iaquinta fueron las apuestas novedosas de Ranieri, pero, sin embargo, sólo Sebas cumplió con el mínimo aceptable. Pagó el gran físico de los rivales (el Nápoles prácticamente jugaba con cinco defensas), pero también el desconcierto táctico: ayer empezó de Nedved y terminó en la posición en la que, parece, Ranieri no quiere a Diego. El Nápoles, por su parte, salió a reparar daños desde el principio con defensas en la posición de carrilero (Montervino, que hizo un penalti clamoroso que no pitó el árbitro, y Aronica) y buscando siempre la pelota peinada de Zalayeta a Lavezzi, en eterno fuera de juego. Las pérdidas de tiempo desde el primer minuto evidenciaron su plan: esperar hasta el final. Aunque una incursión del Pocho a los dos de la reanudación que paró Legrottaglie, reactivó el partido.

Al cuarto de hora del segundo tiempo, Trezeguet sutituyó a Iaquinta en un intento casi desesperado de Ranieri de crear algo vagamente peligroso cerca del marco de Navarro, espectador de lujo de lo que pasaba delante de él, aunque siempre a una debida distancia. El delantero francés, que debe ser el mejor fichaje de invierno de la Juventus, puso todo de su parte para integrarse rápidamente en sistema de juego y estuvo a punto de marcar en el 32', pero finalmente Contini despejó el balón a centímetros de la portería. También salió Nedved sustituyendo a Giovinco, en una llamada desesperada a la vieja guardia para resolver el partido. Sin embargo, como está siendo habitual últimamente, a la Juve se le acabaron las energías a un cuarto de hora del final y el Nápoles puso y dispuso para ganar el partido con tres oportunidades consecutivas: disparo de Gargano abortado por Mellberg, disparo de Zalayeta que se pegó en el lateral de la red y el centro raso de Hamsik que ni Bogliacino ni Zalayeta acertaron a rematar. La Juve no tuvo ninguna capacidad de respuesta, aunque, podemos decir que por casualidad, Trezeguet resucitó a la Juventus más Juventus que nunca al marcar un gol en el último minuto del añadido (94') que anuló el árbitro injustamente y que le hubiese dado a la Juve el pase sin la necesidad de alargar más las cosas.

Así llegamos a la prórroga, un suplicio y un sufrimiento continuo (aunque esta vez por los fallos arriba). Trezeguet tuvo otro gol, pero los reflejos del portero Navarro lo desbarataron. No los tuvo, sin embargo, el árbitro Ayroldi al anular la enésima obra de arte para rescatar al equipo de Del Piero, por un rebote del balón en el codo del capitán cuando este estaba de espaldas. EStaba escrito: este partido se tenía que alargar al máximo. Así fue también en los penaltis. No bastó la habitual tanda de diez lanzamientos. Tiraron muy mal y fallaron Nedved (increiblemente), Sissoko (más normal), Lavezzi y Contini. En la muerte subita marcó Legrottaglie y Gargano la mandó a las nubes.

sábado, 18 de octubre de 2008

Se acabó


Hay un viejo refrán que dice: "Quien gana, celebra; quien pierde, explica". La gravedad en la Juventus es tal, que no podemos celebrar nada y las explicaciones ya no llegan. Mo pueden abarcar la magnitud del momento tan difícil por el que pasa la Juve. Negar el momento como hizo ayer Ranieri es una falta total de respeto hacia la afición. Y una postura absolutamente contraproducente para el bien del equipo. Negar la evidencia es una irresponsabilidad cuyas dimensiones no podemos valorar ahora para el futuro próximo de la entidad. No actuar contra ella, también. Quien manda en la Juve no puede refugiarse tras frases hechas de "permanecer unidos" o de que "tenemos demasiados lesionados". El problema va mucho más allá. Quien manda en la Juve (y quien quiere a la Juve) debería saber que hay que cerrar ya este capítulo y abrir, con control y premura, otro. El famoso 'salto de calidad' debe nacer desde la directiva. Si no son capaces de cambiar el rumbo de la situación con carácter de urgencia se convertirán directamente en los responsables máximos del actual desastre. Bajo cualquier punto de vista. ¿Quién avaló y pagó los fichajes de Ranieri? La directiva. ¿Quién insiste en mantener a Ranieri? La directiva.

Porque la Juve, y no sólo ayer, muestra unas debilidades impropias de cualquier equipo con aspiraciones serias. Errores de mercado, de Ranieri y no, y, sobre todo, fallos flagrantes en la preparación física y carencias tácticas evidentes. Nada nuevo, pero la enfermedad ha terminado contagiando los resultados. El inmovilismo de los dos centrocampistas, la debilidad de la defensa (Knezevic y Molinaro no están a la altura y Chiellini no pasa por su mejor momento) y con todo ello la falta de rodaje en el juego, le permitieron al Nápoles dominar absolutamente cualquier parcela del campo. Blase se fue creciendo, apoderándose de su zona, hasta hacer desaparecer cualquier intento ofensivo de la Juve, siempre ayudado por Cannavaro (hasta el momento de su lesión, acusada por el equipo), generalmente en los pies de Del Piero, volviendo a su antiguo rol de 'trequartista' ante la carencia de ideas y ritmo del equipo. Todo inútil. Maggio enfilaba su carril como cuchillo caliente en mantequilla y ese defecto Ranieri lo vio tarde y lo resolvió mal, muy mal. Después del gol de Amauri (17' st), cuando la Juve podía aprovechar su única cualidad actual, la pegada, y el empate inmediato de Hamsik en un error de los centrales, que no tuvieron el apoyo defensivo de los centrocampistas, Ranieri reforzó la banda zurda, con De Ceglie por Del Piero y Nedved pasando al centro. Pensaba Ranieri en el Madrid y no se dio cuenta de los problemas que tenía en Nápoles. Resultado: 1-2 de Lavezzi en una jugada perfectamente hilada (de las que no puede hacer la Juventus) culminada con dos errores de la defensa (Knezevic y Chiellini).

En ese momento, Ranieri ya se había caído con todo el equipo. El empate tuvo un impacto nefasto para la moral del equipo. La cara de Del Piero al ver que el 29 era el número verde de la tablilla del cuarto árbitro era el reflejo de que las charlas y los 'cara a cara' de estos días, las puestas en común, no habían servido para nada. El guión para Ranieri permanece invariable. Uno a uno y la alternativa es fortalecer la banda y debilitar el ataque con la excusa del Real Madrid en el horizonte. Con una Juve que ha perdido hasta los rasgos que le han caracterizado a lo largo de sus 111 años de historia: la garra, el coraje, el corazón; el capitán (juventino desde hace 16 años) se iba en el San Paolo. El famoso ADN ganador de la Juventus se ha visto infectado por las tácticas y decisiones calamitosas de un entrenador que no sabe ver que su momento ha terminado. Un entrenador al que ayer, sospechosamente, algo raro cuanto menos, no le fue confirmada la confianza en su trabajo por primera vez tras una derrota. Habrá quien se escude en las múltiples lesiones, pero de ahí surge otro interrogante: ¿Puede la Juventus acumular diez lesionados tras siete partidos? No. Sin más.

En definitiva, la Juve es un equipo con fracturas en cada línea. Ahora, que tomen nota los que tengan que tomarla e intervengan. El equipo necesita de la mano de la directiva. Nos gustaría saber (sería conveniente) qué piensa de todo esto la dirección deportiva con Blanc a la cabeza. Nos gustaría saber si se puede dirigir un equipo como una simple empresa. La respuesta es obvia: no. Hace falta ambición, ideas, calidad, personalidad, no coger la lista de la compra y aprovechar los saldos de final de temporada. Esta directiva puede hacerlo mejor. Los tiempos de su proyecto de vuelta a lo más alto han fallado. De cuatro años, que pasaron a dos después, hemos pasado a días. Se acabaron los largos plazos, la situación requiere respuestas inmediatas, al menos la primera y más evidente: dar por terminada la relación de la Juventus con Ranieri. Un mínimo de coherencia lleva a esta conclusión (es obvio pensar que quien creó esta situación no podrá salir de ella con unas armas que se han demostrado inútiles) y va desde el máximo respeto hacia la persona y el entrenador que ha devuelto a la Juve a la Champions y ha dado la cara por 'sus' fichajes y la actual fisionomía de nuestro equipo. Él los fichó, él los hace jugar y, de momento, él es el responsable de esta situación. De una situación que genera polémicas, confrontaciones y mal humor. Una situación que ha llevado a convocar protestas de algunos aficionados (de resultados que se auguran fatales) el próximo martes. Hace falta intervenir. Porque somos la Juventus. Y porque queremos seguir siéndolo. Porque el martes iremos al estadio, nos sentaremos ante el televisor o sintonizaremos el transistor con las mismas emociones y esperanzas de siempre. Porque cada vez que nos ponemos la camiseta bianconera se nos eriza el vello y se nos hincha el orgullo. Porque queremos seguir haciéndolo. Porque no queremos mirar hacia el pasado para ver historias de un escudo blanco y negro cargado de coraje y corazón.

lunes, 17 de marzo de 2008

Serie A, 28ª J. Juventus 1-0 Napoli

Iaquinta aleja al Milan a ocho puntos


El ex-Udinese resolvió el partido a 5' del final, y la Juve se distancia ahora a +8 del Milan. Debido a las numerosas ausencias, Ranieri planteó una defensa de 3 con Nocerino y Salihamidzic en los laterales, pero el esquema varió durante todo el encuentro. Con la entrada de Iaquinta y Molinaro en el lugar de Salihamidzic y Nocerino, la Juve ganó profundidad y marcó el gol. Buen partido de los de Reja, que pudieron marcar en la primera mitad y que se vinieron abajo después.
Después de las quejas, de reclamar penaltis que no eran hasta la saciedad, y después del gasto tan importante de fuerzas en un partido muy difícil de sacar adelante, el triunfo que la Juve ha obtenido frente al Napoli a cinco minutos del final, cuando la desesperación en la hinchada ya era latente, asume un valor enorme. Porque da continuidad a la victoria de Génova, porque mantiene a una distancia prudente a la Fiorentina y consolida así el tercer puesto, porque aleja al Milan a ocho puntos, porque devuelve a la calma un ambiente algo turbio tras las declaraciones de Claudio Ranieri, un entrenador que se siente pendiendo de un hilo aunque desde el club se empeñen en negarlo. El protagonista del partido ha sido, una vez más, Vincenzo Iaquinta, que supo estar donde tenía que estar en el momento del centro de Del Piero. Iaquinta ha entendido su papel en la Juventus a la perfección: tiene que 'chupar' banquillo y dar todo lo que tenga en los veinte minutos finales. Después puede convertirse en el hombre que le dé la victoria a la Juventus, pero seguirá de momento en el banquillo. Pero antes o después, él, como todos, sabe que la historia cambiará.
La idea de revolucionar el equipo para afrontar la plaga de lesiones y sanciones e intentar sorprender así al Napoli no dio muchos resultados, y el equipo salió algo aturdido, perdió el dominio y las ocasiones no llegaron. Apuntamos un disparo alto de Nedved tras asistencia de Del Piero, una falta desviada de propio capitán, un cabezazo de Stendardo que se perdió por arriba, y otro libre directo de Alex que se iba alto. Sin embargo, la revolución de Ranieri no fue una demostación de valentía, sino una manera de probar algo nuevo, visto el éxito del 'experimento Grygera' en Génova: Defensa de tres con Grygera, Stendardo y Chiellini, y un centro del campo con Nocerino y Salihamidzic en las alas, ayudando permanentemente en defensa, y con Nedved de enganche por detrás de Del Piero y Trezeguet. Pero realmente no pudimos comprobar la validez de ese planteamineto, ya que el rival dejó muy pocos epacios (y Salihamidzic tuvo que actuar como un lateral puro, metiendo a Grygera a la otra banda y pasando al 4-3-1-2 en ciertos tramos del partido), y porque la Juve echó muy en falta a Camoranesi, el único capaz de inventar algo en la zona del centro. Tiago no. Tiago hizo lo que puede hacer alguien que juega con el miedo encima y sin ganas de correr riesgos que puedan derivar en errores: sus pases fueron horizontales ó hacia la defensa, su trabajo mínimo, como un trabajador por horas que hace únicamente lo básico. Aunque en el segundo tiempo cambió algo el chip e intentó algo distinto.
De todos modos, al fin de cuentas, la Juventus se fue a vestuarios con el susto en el cuerpo por una perdida de balón de Chiellini que cazó Garics y no supo transformar en gol: en lugar de asegurar el remate, intentó hacer una especia de pase a Lavezzi ó de disparo al segundo palo que se fue fuera. Esta oportunidad, junto a una finalización de Hamsik que obligó a Buffon a empeñarse al máximo, fueron las pruebas más evidentes del dominio inútil ejercido por la Juventus. Si podemos decir que el mejor de la Juve fue Sissoko, podremos decir en consecuencia que el planteamiento del Napoli fue correcto. Gargano y Hamisk demostraron una vez más su calidad y excelente compenetración en un gran escenario, y Santacroce, Cannavaro y Domizzi, dieron muestras de estar suficientemente preparados como para parar al fantasma de Trezeguet y a Del Piero (a base de faltas). Suerte para la Juventus que Lavezzi tuvo una de esas tardes en las que está presente, pero ausente, ya que el poder ofensivo de la delantera de Edy Reja no suspuso ningún problema más allá de dos carreras mal hechas del argentino.
Al hacer un análisis de los tiempos del partido, la combinación Del Piero-Nedved finalizada con un derechazo del checo que paró Gianello en el minuto 51, puede significar el momento del cambio de tercio, al igual que el minuto 13 de la reanudación, donde Ranieri metió a Iaquinta por Salihamidzic y a Molinaro por Nocerino, rediseñando el equipo y asentando un esquema, el 4-3-3. Tiago fue uno de los que mejoró, rozando el gol en dos ocasiones, una de ellas muy clara, pero no llegando a conseguirlo. También falló Del Piero tras cazar un rechaze en la frontal del área que parecía más difícil fallarlo que meterlo, pero el capitán engarzó con la zurda y se fue fuera. La mejoría y el dominio de la Juve fueron evidentes. Para evitar daños, Reja metió a Bogliacino en el lugar de Hamisk y a Sosa por el desaparecido Calaiò, con la esperanza de cazar alguna contra o un balón por alto (algo difícil contra una defensa con Stendardo y Chiellini). El gol que Garics casi marca en propia puerta (menudo partido del austriaco) revivió a la Juventus en los últimos diez minutos, cuando el cansancio aparecía en ambos bandos yel Napoli se vio obligado a renunciar a intentar la victoria. Pero la camiseta de la Juventus no permite ñoñerias y Iaquinta, que estaba fresco, marcó en el 43'. Cadena de errores con una perdida de balón entre Contini y Savini, se duerme Domizzi... y aparece la Juve.

domingo, 28 de octubre de 2007

Serie A, 9ª J. Napoli 3-1 Juventus

Bergonzi condena a la Juve


Partidazo en el San Paolo. La Juve saltó al campo con una defensa de tres que redujo las accione de Lavezzi y Zalayeta. Del Piero adelantó a la Juve, empató Gargano y el árbitro decidió en un escándalo nunca visto.
Aquí mismo lo dije tras el partido de Cagliari. Y ha pasado, se ha repetido: "en caso de duda, contra la Juve". Pero Bergonzi lo hizo ayer peor. Lo hizo mejor, naturalmente, para Collina y el resto de la Italia antibianconera, que se alegra cuando se maltrata al odiado enemigo: "cuando puedas, contra la Juve". Es muy triste escribir la crónica de un partido hablando del árbitro, pero es así. Si hubese sido al revés, si Bergonzi hubiera regalado dos penaltis a la Juventus, muchos ya habrían puesto el grito en el cielo, diciendo que ha vuelto el efecto Moggi y que la Juve sigue controlando el poder. Se hubiera hablado hoy, mañana, pasado mañana, hubiera llegado hasta el Parlamento italiano el porqué siguen pasando vergüenzas así. De porqué sigue habien árbitros así, que hacen y deshacen a placer, cogiendo un partido y rompiéndolo, llenándolo de mierda, pitando en el máximo nivel. Hoy, eso no se lo pregunta nadie, porque el mal se lo han hecho a la Juve. Nadie ha puesto el grito en el cielo. El arbitraje fue correcto. Nada más.
Da igual que el árbitro decidiera el resultado de un encuentro que estaba siendo espectacular y que no merecía ese final. Si tenemos en cuenta las oportunidades, el empate aún hubiera sido poco para la Juventus, y es así, como todavía nos deja un pero sabor el atraco de ayer. Dos penaltis contra la Juventus ya se pitaron en la segunda jornada, en Cagliari (y hubieran sido tres si el asistente no hubiera corregido la última gilipollez del señor colegiado Tagliavento), nos pitaron otro contra la Fiorentina (este claro) y el propio Bergonzi ya le regaló otro al Parma en Coppa. Si a esto le sumamos los dos goles que Farina nos anuló en casa contra el Udinese, me cuesta más aún creer que los directivos de la Juve sigan en silencio, incapaces de protestar nada, con un 'correctismo' ya inaceptable.
Es difícil, contar lo que ayer pasó en el campo me parece hasta inútil, porque ahora nada tiene sentido, ni lógica. Ranieri (desde la grada) intentó sorprender para llevarse los tres puntos de Nápoles. La entrada de Almiron en sustitución de Zanetti, hasta ahora uno de los mejores del equipo, resultó positiva y el argentino ya puede estar ganándose un puesto en el equipo. Aunque claro, nadie olvida que durante la pretemporada nos vendieron a la dupla Almirón-Tiago como el centro campo titular, que nos iba a hacer jugar rápido y tocando, justo lo contrario de lo que hemos visto en este inicio de campeonato, algo que no ha sorprendido a nadie. Pero la verdadera novedad que ayer presentó Ranieri fue la defensa de tres (Grygera - Legrottaglie - ­Chiellini) con Salihamidzic y Molinaro como laterales muy largos, y Palladino moviéndose por detrás de los puntas.
Plantada así, la Juventus corrió los riesgos mínimos para que Lavezzi, el mejor del Napoli con su dribling y velocidad, tuviera una incidencia mínima en el partido, intentado alejarle simpre de las inmediaciones del área. Legrottaglie se encargó un poco de Zalayeta, y realmente le borró del partido. La verdad, es que ayer toda la defensa de la Juve estuvo muy bien. Grygera y Chiellini dieron muy pocas concesiones a sus rivales, aunque ayudados de los continuos apoyos de Salihamidzic y Molinaro. Todo esto provocó que los napolitanos no gozaran de ocasiones en los primeros 45 minutos: sólo un cabezazo de Domizzi a un córner votado por Hamsik puede rescatarse para el Napoli.
Sólo para los iluminados, esa defensa de tres que ayer empleó Ranieri era sinónimo de defender, porque el equipo que más ocasiones produjo en el primer tiempo fue la Juventus, que con Del Piero y Trezeguet buscó el gol, incluso le anularon un gol al francés en claro fuera de juego. Si la Juventus estuvo buscando el gol no fue porque así lo quiso, sino porque no le quedaba otra. Emy Reja salió con un equipo también con tres centrales y un batallón de centrocampistas que no dejaban opción a la creación. Entre tanto centrocampista, sorprendió (a parte de Hamsik) el uruguayo Gargano, que no es tan conocido como otros, pero que tiene la cualidad de estar siempre en el sitio adecuado en el momento adecuado (y costó la cuarta parte de lo que costó Tiago, que en otras condiciones le hubiera venido de perlas al equipo).
El propio Gargano, con una acción espectacular y con un zurdazo impresionante, devolvió la igualdad al marcador en el cuarto minuto de la reanudación, que empezó con un gol de Del Piero, que finalizaba una preciosa combinación entre Palladino y Trezeguet. Fue Del Piero quien, a los 8 minutos, pudo poner de nuevo a la Juventus por delante, pero su disparo se fue incompresiblemente alto, tras enganchar un balón que e poste escupió tras otro error clamoroso de Trezeguet. De haber marcado ese segundo gol, el partido hubiese tomado derroteros distintos, ofreciéndonos lucha sin cuartel hasta el final, algo que ocurrió sólo hasta que el señor Bergonzi pitó el primer penalti: Lavezzi se metía en el área, Chiellini le quitó el balón netamente, y el argentino, en un gesto muy de su escuela, se lanzó a la piscina olímpica del San Paolo. Penalti que Domizzi, un especialista, no falló. Después se repitió la misma historia: Zalayeta saltaba descaradamente tras perder la posición con Buffon, y el árbitro volvía a pitar (sólo le faltó ver las repeticiones para poder pitar más penalts). Otro penalti. Otra vez, otro robo, otra vergüenza.
La actuación de Bergonzi es gravisima, no sólo por la adulteración del resultado ni por los daños ocasionados, sino porque abre de la peor manera posible la semana en la que se va a disputar el Juve-Inter. Nosotros, como desgraciadamente hemos tenido que demostrar, seguiremos con nuestro civismo, aceptando la derrota, pero sin dejar de reivindicar, ni muchísimo menos, nuestros derechos. No vamos a permitir que intenten marginarnos. Es difícil pensar que lo de ayer fue fruto de la casualidad. Justamente ahora, cuando la Juve es la única perseguidora del Inter, aparece Bergonzi para aumentar las distancias. Yo hoy acuso desde aquí, y digo que está pasando algo. Hace un año y medio se descubría el Calciopoli con toda la trama de las sucias artimañas de Luciano Moggi & cia. Una trama donde uno de sus protagonistas ha sido incompresiblemente premiado con el lujo de ser ahora designador arbitral.-


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