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lunes, 17 de marzo de 2008

Serie A, 28ª J. Juventus 1-0 Napoli

Iaquinta aleja al Milan a ocho puntos


El ex-Udinese resolvió el partido a 5' del final, y la Juve se distancia ahora a +8 del Milan. Debido a las numerosas ausencias, Ranieri planteó una defensa de 3 con Nocerino y Salihamidzic en los laterales, pero el esquema varió durante todo el encuentro. Con la entrada de Iaquinta y Molinaro en el lugar de Salihamidzic y Nocerino, la Juve ganó profundidad y marcó el gol. Buen partido de los de Reja, que pudieron marcar en la primera mitad y que se vinieron abajo después.
Después de las quejas, de reclamar penaltis que no eran hasta la saciedad, y después del gasto tan importante de fuerzas en un partido muy difícil de sacar adelante, el triunfo que la Juve ha obtenido frente al Napoli a cinco minutos del final, cuando la desesperación en la hinchada ya era latente, asume un valor enorme. Porque da continuidad a la victoria de Génova, porque mantiene a una distancia prudente a la Fiorentina y consolida así el tercer puesto, porque aleja al Milan a ocho puntos, porque devuelve a la calma un ambiente algo turbio tras las declaraciones de Claudio Ranieri, un entrenador que se siente pendiendo de un hilo aunque desde el club se empeñen en negarlo. El protagonista del partido ha sido, una vez más, Vincenzo Iaquinta, que supo estar donde tenía que estar en el momento del centro de Del Piero. Iaquinta ha entendido su papel en la Juventus a la perfección: tiene que 'chupar' banquillo y dar todo lo que tenga en los veinte minutos finales. Después puede convertirse en el hombre que le dé la victoria a la Juventus, pero seguirá de momento en el banquillo. Pero antes o después, él, como todos, sabe que la historia cambiará.
La idea de revolucionar el equipo para afrontar la plaga de lesiones y sanciones e intentar sorprender así al Napoli no dio muchos resultados, y el equipo salió algo aturdido, perdió el dominio y las ocasiones no llegaron. Apuntamos un disparo alto de Nedved tras asistencia de Del Piero, una falta desviada de propio capitán, un cabezazo de Stendardo que se perdió por arriba, y otro libre directo de Alex que se iba alto. Sin embargo, la revolución de Ranieri no fue una demostación de valentía, sino una manera de probar algo nuevo, visto el éxito del 'experimento Grygera' en Génova: Defensa de tres con Grygera, Stendardo y Chiellini, y un centro del campo con Nocerino y Salihamidzic en las alas, ayudando permanentemente en defensa, y con Nedved de enganche por detrás de Del Piero y Trezeguet. Pero realmente no pudimos comprobar la validez de ese planteamineto, ya que el rival dejó muy pocos epacios (y Salihamidzic tuvo que actuar como un lateral puro, metiendo a Grygera a la otra banda y pasando al 4-3-1-2 en ciertos tramos del partido), y porque la Juve echó muy en falta a Camoranesi, el único capaz de inventar algo en la zona del centro. Tiago no. Tiago hizo lo que puede hacer alguien que juega con el miedo encima y sin ganas de correr riesgos que puedan derivar en errores: sus pases fueron horizontales ó hacia la defensa, su trabajo mínimo, como un trabajador por horas que hace únicamente lo básico. Aunque en el segundo tiempo cambió algo el chip e intentó algo distinto.
De todos modos, al fin de cuentas, la Juventus se fue a vestuarios con el susto en el cuerpo por una perdida de balón de Chiellini que cazó Garics y no supo transformar en gol: en lugar de asegurar el remate, intentó hacer una especia de pase a Lavezzi ó de disparo al segundo palo que se fue fuera. Esta oportunidad, junto a una finalización de Hamsik que obligó a Buffon a empeñarse al máximo, fueron las pruebas más evidentes del dominio inútil ejercido por la Juventus. Si podemos decir que el mejor de la Juve fue Sissoko, podremos decir en consecuencia que el planteamiento del Napoli fue correcto. Gargano y Hamisk demostraron una vez más su calidad y excelente compenetración en un gran escenario, y Santacroce, Cannavaro y Domizzi, dieron muestras de estar suficientemente preparados como para parar al fantasma de Trezeguet y a Del Piero (a base de faltas). Suerte para la Juventus que Lavezzi tuvo una de esas tardes en las que está presente, pero ausente, ya que el poder ofensivo de la delantera de Edy Reja no suspuso ningún problema más allá de dos carreras mal hechas del argentino.
Al hacer un análisis de los tiempos del partido, la combinación Del Piero-Nedved finalizada con un derechazo del checo que paró Gianello en el minuto 51, puede significar el momento del cambio de tercio, al igual que el minuto 13 de la reanudación, donde Ranieri metió a Iaquinta por Salihamidzic y a Molinaro por Nocerino, rediseñando el equipo y asentando un esquema, el 4-3-3. Tiago fue uno de los que mejoró, rozando el gol en dos ocasiones, una de ellas muy clara, pero no llegando a conseguirlo. También falló Del Piero tras cazar un rechaze en la frontal del área que parecía más difícil fallarlo que meterlo, pero el capitán engarzó con la zurda y se fue fuera. La mejoría y el dominio de la Juve fueron evidentes. Para evitar daños, Reja metió a Bogliacino en el lugar de Hamisk y a Sosa por el desaparecido Calaiò, con la esperanza de cazar alguna contra o un balón por alto (algo difícil contra una defensa con Stendardo y Chiellini). El gol que Garics casi marca en propia puerta (menudo partido del austriaco) revivió a la Juventus en los últimos diez minutos, cuando el cansancio aparecía en ambos bandos yel Napoli se vio obligado a renunciar a intentar la victoria. Pero la camiseta de la Juventus no permite ñoñerias y Iaquinta, que estaba fresco, marcó en el 43'. Cadena de errores con una perdida de balón entre Contini y Savini, se duerme Domizzi... y aparece la Juve.

miércoles, 12 de marzo de 2008

A punto de convertirse en el 'hombre Juve'

Scirea, la última meta


La cuenta atrás ha comenzado. Ranieri mediante (y si la mala suerte en forma de lesiones no se cruza en el camino) el 22 de marzo Alessandro Del Piero celebrará contra el Inter otro record, posiblemente el más importante: si juega este domingo contra el Napoli y el próximo miércoles en Empoli, el ahora capitán de la Juve igualará a Scirea en la lista de futbolistas con más partidos disputados, y lo podrá hacer en Milan, en la considerada por todos Scala del Calcio.
A día de hoy, Del Piero se ha vestido la bianconera 549 veces: el mítico Scirea está tres escalones por encima, con 552 partidos disputados con la Signora. La extraordinaria carrea de Del Piero, que empezó un 12 de septiembre de 1993 en campo del Foggia, está a punto de vivir otro momento histórico. Después de pasar a Gianpiero Boniperti como máximo goleador de la historia del club con un hat-trick a la Fiorentina, después de haberle marcado al Frosinone su gol número 200, Alex espera convertirse ahora en el hombre que más veces ha vestido la maglia de la Juventus. Record que, si es posible, lo hará entrar más aún en la historia de la Juventus. Además, si recordamos que el pasado octubre renovó su contrato hasta 2010, podemos presumir que el siguiente objetivo será llegar a los 600 partidos. Algo que nos pone la carne de gallina, como se nos pone cuando vemos los nombres que Del Piero tiene por detrás en lo que a partidos disputados se refiere. Gente que han marcado la historia del fútbol, no sólo de la Juventus: Peppe Furino, Roberto Bettega, Dino Zoff, Gianpiero Boniperti, Sandro Salvadore, Franco Causio, Antonio Cabrini, Antonello Cuccureddu... De sus actuales compañeros, el que más cerca está de Del Piero es Birindelli (304 partidos), seguido de Nedved (273), Buffon (296), Trezeguet (266) y Camoranesi (220).
Pero lejos de conjeturas, de saber cuando y donde conseguirá este record, de si llegará o no a los 600 partidos, tenemos una cosa meridianamente clara: Del Piero está haciendo una temporada (la 15ª en la Juventus) magnifica, superando las expectativas de muchos, por no decir de todos. Le costó un poco convencer a Ranieri, pero desde diciembre está a un nivel impresionante: le quitó el puesto a Iaquinta y aún no lo ha soltado En total son 26 partidos, 21 de ellos como titular, jugados hasta hoy. Y sí, ha sido sustituido en 9 ocasiones, pero siempre ha sido en los últimos minutos, y además, no podemos pedirle a un jugador de 33 años que juegue siempre y lo haga desde el primero hasta el último minuto. Del Piero está bien, por no decir (como dirían en Italia) benissimo: tiene su propio plan de entrenamiento personalizado y lo sigue a raja tabla como si fuese un chaval de 20 años.
Ahora, para ponerle el broche de oro a esta estupenda temporada, faltarían dos cosas: conseguir la clasificación para la Champions sin demsiado sufrimiento y recibir una llamada de Donadoni diciéndole que retrase sus vacaciones este verano, porque tendrá que estar con la selección italiana en la Euro. Sobre cual de los dos objetivos es más difícil de conseguir se podría abrir un debate prácticamente eterno. Pero tenemos clara una cosa: Del Piero luchará por lograr todos los objetivos.

lunes, 10 de marzo de 2008

Seria A, 27ª J. Genoa 0-2 Juventus

Una Juve de Champions


La Juve volvió a ganar 3 jornadas después. Trezeguet se reencontró con el gol después de más de un mes. Grygera completó su mejor encuentro desde que llegó a Italia, jugando en el lateral zurdo marcó un gol, dio una asistencia y evitó el gol del Genoa. Un Genoa que acusó demasiado sus múltiples bajas.

Cuando una de las victorias más importantes de la temporada a efectos prácticos y psicológicos sale de las botas de Grygera, criticadísimo desde que se lesionó en julio, puede indicar que el equilibrio astral se ha repuesto y la Juventus puede mirar al futuro con una preocupación menor (no sin ella) respecto a lo que lo podía hacer hace dos semanas. Grygera, contra un Genoa que se vio muy mermado, sobretodo en defensa, por sus numerosas bajas, marcó el primer gol (a decir verdad, un golazo desde más de 20 metros) con un derechazo impresionante y le dio a Trezeguet la asistencia para que marcase el segundo de la noche, al más puro estilo Del Piero. Todo en poco más de media hora. Todo sin que nadie se lo imaginase, porque el compatriota y amigo de Pavel Nedved, ausente por sanción, había mostrado hasta ayer una serie de carencias que daban miedo. "Claro, era un fichaje gratis" decían muchos, y en eso se apoyaban para criticar su mal juego. Pero no a Marassi, ayer, en una posición que no es ni por asomo la suya, fue otro. Tanto que la gente se preguntaba si era él o un fichaje de última hora.

Ese pensamiento que ayer tuvimos todos los que estabamos viendo el partido, quizá pasó por un momento por la cabeza del entrenador, que durante toda la primera vuelta (y parte de la segunda) se obstinó con Molinaro en el lateral zurdo, aunque fuese evidente que el lateral ex Siena estaba falto de fuerzas y no funcionaba con las pilas del famoso spot protagonizado por aquel conejito incansable. Sólo la fiebre del propio Molinaro ha hecho que quizá estemos dilucidando un nuevo horizonte. Sí, esto es una crítica más a Ranieri, que a veces sigue unos métodos muy raros, aunque actúa bajo la presión de los nostálgicos de Lippi. Pero somos así, hasta a una victoria le tenemos que sacar el lado negativo, lo cual también puede ser positivo para un equipo que se está buscando y que poco a poco va reencontrándose.

Hasta el gol de Grygera, y en los minutos siguientes al gol, el Genoa llevó el peso del partido, buscando su juego, tocando el balón, dando la sensación de no notar las bajas de muchos de sus jugadores y que obligaron a Gasperini a poner a Konko en el pivote. Así, gracias a la tarde 'débil' (por decirlo con delicadeza) de Del Piero y Camoranesi; al estoy que no estoy de Trezeguet, aceptable sólo por su gol, después de 41 días, el número 156 con la Juventus, muy importante porque así pasa a Charles y Sivori; y al mínimo posible de Sissoko, el Genoa tuvo margen para intentar la remontada en la reanudación, con un balón que Chiellini estrelló en su propio poste y un par de situaciones que hicieron a Buffon demostrar quien es número uno. La sustitución de Sculli por un un inoperante Di Vaio y el cambio obligado de Milanetto por Vanden Borre acabaron con el Genoa: Borriello siguió perdido entre la defensa Legrottaglie-Chiellini, León y Rossi desaparecieron de la banda derecha y la entrada de Figueroa (el cuarto delantero), personificación de la desesperación, fue contraproducente para el equipo, cumpliendo con la vieja regla: no se mide con el número de delanteros el poderío ofensivo de un equipo.

Con el Genoa entregado, la Juventus pasó a contemporizar el partido, aprovechando los espacios y saliendo a la contra. Ahorró energia y sólo creó dos ocasiones en la segunda mitad (Salihamidzic y Iaquinta). Pero lo cierto es que contemporizó con unas energías que no le harán falta la jornada que viene contra el Napoli, porque Ranieri no podrá contar con Zebina, ni Legrottaglie, ni Camoranesi (sancionados), ni con Zanetti, que fue sustituido por Tiago tras sufrir un tirón que le impedirá jugar contra los sureños. Antes Nocerino había sustituido a Sissoko, alteradísimo tras una refriega con Sculli. Protegerle de la roja fue un acierto de Ranieri, teniendo en cuenta el estado de emergencia en que se encuentra la plantilla. Emergencia que seguro obligará a Ranieri a probar nuevas cosas, a experimentar y a descubrir algo nuevo como ha pasado con Grygera en el lateral zurdo.

domingo, 9 de marzo de 2008

Una vieja camisa

El amuleto dell'Avvocato


Lo podía leer en uno de los muchos libros que se publicaron el mes pasado en Italia en conmemoración del quinto aniversario de la desaparición de Gianni Agnelli. L'Avvocato tenía una camisa que le encantaba. Siempre cumplía el mismo ritual antes de cada partido, que consistía en ponerse esa misma camisa y coronarla con una corbata italiana. Un amuleto. Un simple amuleto que encarnaba el amor desatado que Giovanni Agnelli sentía por la Juventus. Un rito dentro de su religión.

Hablamos de símbolos, de ritos, de liturgias, de fe. Pero también hablamos de ser. ¿Tiene sentido hablar de estas cosas en este año 2008? Creo que sí. Es más, creo ahora más que nunca es el momento identificarse con algún objeto que tenga profundas raices. Que tenga sentimiento.

En el mundo del calcio, y posiblemente del fútbol en general, no hay algo tan ligado como el binomio Juventus-Agnelli. La familia Agnelli es la historia de la Juventus, y viceversa. No se puede comparar con el lazo Berlusconi-Milan ó Moratti-Inter. Juventus significa Agnelli para más de 13 millones de aficionados. Los seguidores de Milan e Inter, todos juntos, no llegarían, por ejemplo, a igular el número de la afición bianconera. Una afición que en los últimos tiempos ha tenido que superar sufrimientos y dificultades, y que ahora más que nunca tiene la necesidad de sentir la presencia de la Familia. Porque se siente tremendamente orgullosa.

La Juventus es un símbolo dentro de Italia. Como la Ferrari ó la Fiat. No creo que sea casualidad que los tres símbolos italianos sean propiedad de los Agnelli. Y si las dos marcas automovilísticas se rigen sobretodo por los lógicos valores del mercado, al equipo de fútbol hay que sumarle el factor sentimental, que trasciende mucho más allá de las frias estrategias de los negocios. Es innegable que este año el equipo está haciendo un esfuerzo muy por encima de sus posibilidades para asegurarse la Champions el año que viene. Como también es evidente que este rendimiento, que podemos calificar como satisfactorio, no se puede conseguir sin calidad, por lo que este grupo la tiene.

Ganas, orgullo y voluntad han de alimentarse con un apreciable aumento del presupuesto. Algo que vuelva a marcar las diferencias entre ser de los demás y el orgullo de ser de la Juventus. Por 20 millones de aficionados en el mundo, por un escudo, por una camiseta, por aquella camisa dell'Avvocato.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Juventus - Fiorentina / Los errores de los jugadores

Ellos también tienen culpa


No sólo Ranieri. Puesto que es el capitán de la nave, sobre él han de recaer finalmente todas las culpas, pero el partido el domingo se perdió en gran parte por culpa de los jugadores, que no supieron estar a la altura durante la primera media hora e increiblemente distraidos en los minutos finales, cuando se consumó la remontada viola. Algunos tienen más culpa que otros, que pueden tener alguna justificación, pero que inevitablemente están en el punto de mira.

Molinaro
Le gustaría olvidarlo, pero seguro que lo recordará por mucho tiempo. Cristian Molinaro vivió el domingo su peor día desde que llegó a la Juventus. Sus 'distracciones' en defensa tuvieron un resultado fatal para el equipo, siendo fundamentales en el resultado final de derrota. Sería injusto, también un error, echarle a él toda la culpa en el gol de Osvaldo, pero lo que hizo es incomprensible e inadmisible en la Juventus de Turín. Pero él tiene una ligera justificación: fundamentalmente que no ha descansado en lo que va de año y que suma 26 partidos jugados consecutivamente desde el primer minuto hasta el triple pitido del árbitro. Hay sólo un lateral zurdo en la plantilla (mensaje a la directiva) y así, Cristian ha tenido que borrar la palabra "rotación" del diccionario. Pero le haría falta centrarse un poco más, no está mostrando la garra de sus primeros partidos de la temporada.

Palladino
Mustio y poco incisivo. No son suficientes el par o tres de disparos con los que intentó adornar su actuación para quien tiene que sustituir a Nedved. La renovación de contrato que firmó entre semana tenía que haber acabado con todos los rumores y las suposiciones que se le atribuían, y parecía que iba a servir para encontrar la calidad perdida y, sobretodo, mantenerla más de un partido, ya que se le considera el futuro de la Juventus. En su defensa podemos decir que el cambio de posición que está sufriendo puede ser perjudicial para su calidad. Mientras intenta metabolizar el cambio de delantero a extremo, el domingo Ranieri le devolvió al centro en mitad de partido. Es normal que el chico esté perdido...

Trezeguet
Houston, tenemos un problema: Hemos perdido a Trezeguet. Ese jugador que el domingo campaba por el Olimpico no podía ese aquel implacable delantero que mataba a cada adversario en los inicios de temporada. A efectos prácticos, se perdió otro partido, como los dos últimos por lesión. Un delantero no puede marcar siempre, pero el hecho es que Trezeguet lleva desde enero sin marcar (descontando el partido de Livorno). Suficiente para definirle en crisis. Los problemas físicos del domingo le pueden defender. Toda la afición juventina esperamos que se recupere lo antes posible.

Grygera
Preferido a Stendardo porque se supone que conoce mejor los mecanismos defensivos del equipo, tuvo ayer una colección de errores en cadena, no midió en ningún momento ni los tiempos de las jugadas ni las distancias. Desde que empezó la temporada, se ha instalado en una mediocridad que ha abandonado en contadas ocasiones, lo que ha provocado las dudas lógicas sobre la convenencia de su salario. Ayer nuevamente demostró que su punto más débil son los balones altos.

Nedved
No estaba, cierto. Pero aquí le juzgaremos con contumacia porque su furia en el final del derby contra el Torino repercutió el domingo en el equipo, que hubiese necesitado su ayuda. Claramente su culpa es mínima, prácticamente nula. Pero ahí está...

Y hasta aquí la acusación. Para la defensa nos tendremos que dirigir a Ranieri, el único que se tomó la molestía dar alguna explicación al final del partido. Los jugadores optaron por el silencio, silencio que se ha mantenido hasta el día de hoy, en que ha salido Buffon a decir que la Juve no será quinta. Asusta también el silencio de la directiva, que dejó a Ranieri solo ante el peligro. Sólo salieron a desmentir algunos rumores. Y lo hicieron por cuestión de interés. Resulta increible que esto esté pasando en la Juventus, y menos después de una derrota, el peor momento para esconderse

martes, 4 de marzo de 2008

Juventus - Fiorentina / Los errores de Ranieri

Un desastre programado


Hace una semana, no hace ni un año ni un mes, hace una semana, en la Juventus nadie firmaba el segundo puesto. Lo dijo Alessandro Del Piero el día después de ganar a la Roma y le siguieron todos, empezando Claudio Ranieri, el entrenador que posee una capacidad tremenda para no perder nunca su aplomo típicamente inglés y tan molesto en muchos casos. Una semana después, con un punto de nueve, fruto de un empate y dos derrotas, en la Juventus ya nadie piensa con ser segundos, sino en no perder de vista la zona Champions, porque con la derrota ante la Fiorentina, el remanente de tranquilidad que tenía la Juventus se ha liquidado. La gravedad de haber perdido este duelo directo contra la Fiore no reside sólo en el resultado, sino en la forma en que se produjo la dolorosísima derrota. Es muy fácil hacer juicios sumarísimos, pero es legítimo que la afición busque responsabilidades. Y es lo que vamos a tratar de hacer aquí entre hoy y mañana.
El primer culpable, evidentemente, es Ranieri. Errores técnicos que condicionaron el desarrollo del juego juventino y le facilitaron las cosas al equipo viola. Por ejemplo, visto que dos de los tres goles llegaron por el lado de Molinaro, me pregunto si el ex del Siena nunca se cansa. Desde que Chiellini pasó definitivamente a ocupar el puesto de central, no ha descansado ni un solo minuto, Coppa Italia incluida, 26 partidos uno tras otro. Dosificar a Molinaro es una necesidad, no un capricho ni un castigo por su mal partido del domingo. ¿Pero con quién? Con esa simple pregunta podría defenderse Ranieri, pasando la pelota al tejado de la directiva. Pues quizá con Criscito... Grygera o Zebina han jugado en otras ocasiones en la izquierda, y podrían ser una solución en partidos contra rivales teóricamente flojos. El domingo, Palladino no hizo de 'filtro', es decir, no defendió como debía y le pasó mucho más trabajo a Molinaro, que se vio absolutamente superado. Nedved todavía tiene más consistencia y aporta más trabajo en ese puesto. Ranieri intentó 'ayudar' a Molinaro metiendo un rombo en el centro del campo y volcando a Sissoko a la izquierda, pero provocó el efecto contrario. Arreglar el problema de la banda izquierda debe ser una obligación, no ya para el verano, por descontado, sino para lo que queda de temporada.
Mientras Prandelli revolucionaba el partido metiendo a Papa Waigo y Osvaldo (a la postre decisivos), Ranieri prefirió mantener en el campo a Trezeguet y sustituir a Del Piero por Iaquinta. Otro error 'estratégico', porque aunque no tuviese su mejor día, que no lo tuvo, Alex siempre es un peligro de los grandes a balón parado. No sé, quizá fuese casualidad, pero la Juve dispuso de una falta de esas que están hechas para los pies de Del Piero, pero Alex ya estaba viendo el transcurso del partido desde el banquillo, desde donde vio el gol del empate viola cuatro minutos después de ser sustituido. Es cierto que Iaquinta tenía que salir al campo, para abrir espacios con su cuerpo y su velocidad, pero sustitución de Trezeguet, que llevaba dos semanas sin jugar y acusó el no haber encontrado el tono físico. Creo que Ranieri no lo pensó. De igual manera, le podría haber hecho a Camoranesi 'apretar los dientes', el jugador que el pasado domingo estuvo por encima de cualquier otro y que marcó un gol. Ranieri explicó el cambio por Nocerino aduciendo razones físicas. En realidad, un campeón del mundo como Camoranesi podría haber aguantado 20 minutos más, porque se le veía bien, y hubiese sido más útil que prescindir de él.
A la Juve no le salió la enésima remontada. Al contrario, esta vez ha sido remontada, y mucha gente culpa la falta de concentración o la relajación excesiva de algunos jugadores que no dan todo lo que deberían en los partidos más importantes (Grygera, Molinaro, Pal­ladino, Nocerino). Hay quien dice (con la boca pequeña) que Marcello Lippi no hubiese permitido ciertas cosas, y se hubiese revelado, 'castigando' a sus jugadores. No existe el beneficio de la duda, porque Lippi no quiso entrenar a la Juve cuando se le llamó, en compensación existen otras 12 jornadas de liga para demostrar quien tiene la pasta para estar en la Juventus y clasificarse para la Champions, el mínimo exigido por la directiva para sacar la chequera en verano.

lunes, 3 de marzo de 2008

Serie A, 26ª J. Juventus 2-3 Fiorentina

Error fatal
-
La Juve se complica la vida en uno de los peores partidos de los últimos años. La Fiorentina marcó a los pocos minutos. Sissoko y Camoranesi ilusionaron a los aficionados con la remontada. Entonces llegaron los errores en línea. Ranieri sacó a Camoranesi y Del Piero y un gol de Osvaldo decidió en el descuento. Los de Prandelli ganaron en Turín 20 años después y se ponen a un punto de la Juve, que sólo aventaja en cuatro al Milan.
La Juventus está en crisis. Lo está oficialmente desde ayer a las 17:00 horas, cuando se certificó la derrota ante la Fiorentina, aunque en realidad, los primeros sintomas eran perceptibles desde hacía algun tiempo, con la primera parte insoportable de Reggio Calabria o el derby insulso contra el Torino. En una semana negra, el equipo de Ranieri se ha hundido y sin la posibilidad de echarle la culpa a los árbitros. No, porque con la Fiore, que ahora se ha quedado a sólo un punto, y que amenaza el tercer puesto de la Juve ante el sonrojo de
la afición, se cometieron muchísimos errores imputables 'sólo' al entrenador y a los jugadores. A pesar de estar en posible fuera de juego Osvaldo en el tercer gol, la Fiorentina no ha robado nada,
sólo ha aprovechado los errores de un equipo que no se reconoce con esa camiseta. Ayer todo funcionó mal: defensa insegura, centro del campo previsible y ataque inoperante.
El equipo que Cesare Prandelli planteó con astucia y modeló con habilidad adaptándolo a las necesidades del partido, tuvo el carácter para adelantarse en el marcador y, después de verse superado y remontado, renacer y matar a la Juventus en el tercer minuto de los cuatro que añadió el señor Farina. El ridículo de la Juventus lo mateliarizaron Papa Waigo, que entró por Santana en el 21' de la reanudación, y Osvaldo, que sustituyó a Ujfalusi cuatro minutos antes. El senegalés marcó el empate a 2 y dio una asistencia de lujo para que el italo-argentino marcase el 2-3, un gol importantísimo. Tan importante que, fruto de la excitación no se dio cuenta de que tenía una amarilla y se quitó la camiseta, lo que provocó su expulsión. Quien tenga buena memoria y el año pasado pudiese seguir a la Juventus en Serie B, recordará que la temporada anterior, cuando Papa Waigo militaba en el Cesena ya dejó en ridículo a todo el equipo de Deschamps yéndose de todos y terminar marcando un gol que le 'birló' dos puntos a la Juve. Se ha repetido en el Olimpico. Papa Waigo evidenció las limitaciones técnicas de Molinaro (sobre su consciencia pesarán injustamente los dos goles). Pero Molinaro fue la punta del iceberg (juega todos los minutos de todos los partidos y se merecería un descanso), porque a su lado estaban igual de mal Grygera y Legrottaglie, uno que no se ha adaptado a la Serie A y otro que sufre mucho cuando no está al lado de Chiellini.
El primer gol de la Fiore, tras una combinación entre Jorgensen y Gobbi que transformó el lateral italiano, rompió la inercia del partido. Mostró en 20 minutos todos los males de la Juventus y nos hizo dar las gracias por el hecho de que Mutu se perdiese este partido. Porque aún así, con Pazzini a medio gas y un intermitente Santana, la actuación de la Juve fue vergonzosa. Sólo Sissoko, que con una chilena casi imposible (tras un error en la salida de Frey) marcaba su primer gol en Italia y Camoranesi, que también marcó aprovechando un centro pasado de Molinaro, sacaron la cara por la Juventus en el momento más difícil. Lo único salvable de un equipo con jugadores que 'traicionaron' la camiseta, con un irreconocible Zanetti o un insulso Palladino, cuya renovación de contrato, lejos de expolearle, parece haberle relajado. Un buen disparo al final del partido no es suficiente para alguien al que se le supone una gran calidad. El trio del centrocampo rival Donadel-Kuzmanovic-Montolivo seguramente no se esperaba un partido tan tranquilo, sin apenas sobresaltos para su equipo. Ni siquiera en el segundo tiempo, cuando la Juventus se soltó la melena y se puso por delante en el marcador, pasaron dificultades. Porque ayer había una evidente diferencia técnica entre ambos conjuntos, y ahi salía ganando la Fiorentina. El hecho de que Trezeguet y Del Piero no rascasen bola da que pensar. Para qué tenemos los mejores delanteros del mundo si nadie más está con ellos. No siempre un pelotazo de la defensa va a atravesar el centro del campo rival y lo van a bajar ellos. Ranieri sustituyó a Del Piero por Iaquinta. El capitán no aguantaba más. Venía de jugar los 90 minutos en los últimos tres partidos. Justo después la Juve tuvo una falta de esas que están provocadas para que marque Del Piero, y Ranieri entonces pensó que igual debería haber cambiado a Trezeguet, que llevaba dos semanas sin jugar. Después llegó el recital de la Fiorentina, que nos dejó dos cosas claras: que la Juventus ha iniciado una curva claramente descendente y preocupante desde hace un par de meses y que Buffon no se ha recuperado de sus problemas de espalda por arte de magia. El portero sigue lesionado. Y los tesoros hay que cuidarlo y mimarlos. Un Buffon lesionado sólo sirve para adornar la foto.

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