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miércoles, 4 de febrero de 2009

Por la calidad pasa la solución


El pasado sábado, tras la derrota contra el Cagliari en Turín, Ranieri 'culpó' al parón navideño, que ha causado un bajón físico notable en el equipo. Una dura derrota que se vio un poco aliviada por el posterior empate del Inter. Pero aún así es una segunda derrota consecutiva que nos obliga a la reflexión, principalmente por cómo llegó la derrota: con la Juve ganando 2-1 y sin poder controlar el partido. El análisis del encuentro sale, aunque duela, algo cruel, más allá de los números, las estadísticas y los goles marcados y recibidos: un equipo corrió y luchó hasta el final, el otro no. Y culpar a la defensa de estar muy arriba y dejar espacios atrás en los goles es un absurdo tremendo. Porque hasta ahora, la capacidad de jugar arriba al fuera de juego ha sido la mejor virtud de este equipo. Y hace menos de dos semanas el equipo era mejor, ¿o no?

El problema no es díficil de encontrar, porque seguramente esté ramificado, pero hay uno que salta a la vista: falta calidad. Y eso influye, y mucho, en todos los demás aspectos. Ranieri ha hecho famoso el dar el 120% en cada partido, pero si ya es difícil dar el 100%... Apostar por la fuerza, un estilo de juego que ha caracterizado a lo largo de la historia a la Juve es una idea válida. Pero si las fuerzas empiezan a flaquear, ¿cual es el 'plan b'? Ninguno. No hay. Y no lo habrá hasta que físicamente el equipo esté a buen nivel otra vez. Falta una alternativa táctica, una pieza para poder cambiar el diseño del equipo y el rumbo del partido. El año pasado se utilizó alguna vez de inicio el tridente arriba. Ahora es un cambio a la desesperada para intentar reconducir el resultado.

Y aquí está el principal problema. Del Piero, juegue bien o mal, no puede ser sustituido: retrasa su posición, amplía el radio de acción, y juega de 'regista' detrás de los puntas (Iaquinta y Amauri contra el Cagliari). ¿Cual es el problema? Que a Alex nunca le gustó jugar en una posición retrasada por naturaleza y que la Juve no saca ningún beneficio, al contrario. Del Piero no puede ser el hombre de enlace, él es delantero, tiene que jugar cerca del área y hacer lo que hacen los delanteros: marcar goles. Como prueban sus 21 la pasada temporada o los 20 de hace dos en Serie B.

Con este panorama, queda claro que la Juve necesita una inyección de calidad. Una obligación de primer orden, ya que Camoranesi, que en principio iba aportar la calidad esta temporada, continuamente está lesionado. Así, se hace inevitable hablar ya del próximo mercado de fichajes, donde la directiva y el cuerpo técnico tendrán que ponerse de acuerdo y hacer las contrataciones (especialemente una) adecuadas. Ranieri preferiría seguir con su dogmático 4-4-2, pero las exigencias físicas y la imposibilidad de cumplir los objetivos marcados obligan a cambiar. Ya la temporada pasada, cuando Ranieri seguramente no sentía tanta presión, probó el rombo en el medio con Tiago en una posición más adelantada. Con el portugués fuera de juego por infinidad de razones, el fichaje del brasileño Diego se convierte en fundamental. Además, esta temporada ha desempeñado en el Werder Bremen los mismos papeles que podría hacer en la Juve: volcado a la banda y, sobre todo, siendo él el regista del equipo, al lado de Frings o Baumann y detrás de dos puntas.

Las negociaciones con el brasileño parece estar avanzadas desde hace tiempo (su representanto incluso estuvo en Turín). Con el Werder, aunque son algo más complicadas, no serán imposibles, ya que el crack de Ribeirao Preto termina contrato en dos temporadas y parece que el acuerdo se podría cerrar en torno a unos 25 millones de euros. O incluso se podría haber cerrado si no fuese por el debate que existe en el seno del club sobre la idoneidad de su fichaje. En verano todos veíamos a Xabi Alonso como la solución más adecuada. Todos menos Ranieri, que finalmente se decantó por Christian Poulsen. Ahora el vasco se ha convertido en el motor del Liverpool que puede ganar la Premier League. Una pena. Pero no es tiempo de lamentarse, sino de mirar al futuro. Ranieri, por la calidad pasa la solución.

domingo, 1 de febrero de 2009

La Juve se despedaza


La Juve culmina una semana para olvidar con dos derrotas y con los males sesgados gracias al prodigioso empate del Torino en San Siro que nos deja a 'sólo' siete puntos del Inter (cuatro más que el pasado domingo). Cuestión de físico, seguramente. Pero también de calidad, porque una poca, cuando fallan las fuerzas, nunca viene mal. Sin embargo, la Juve de Ranieri cuando pierde la solidez defensiva, lo pierde todo: la garra, el carácter, el juego, los goles... y los puntos. No siempre Del Piero puede esconder los problemas estructurales de un equipo absolutamente plano sin ni una sola nota distinta además de la de Alex. Vimos las diferencias y la inferioridad el miércoles con D'Agostino y ayer con Conti, Biondini, Cossù y Jeda. La derrota de ayer contra el Cagliari aleja (demasiado) el sueño del Scudetto, aunque realmente la afición de la Juventus no se encuentra en condiciones de pensar en ello. La convicción (de todos, club y afición) es lo que más falta ahora.

En la previa del partido hubo demasiadas distracciones (¿Amauri jugará con Brasil? ¿Qué pasará con Iaquinta, se irá al Zenit?), dejando en un segundo plano algo que tenía que ser el objetivo inexcusable de la Juventus: recuperar lo que se perdió con tanta indolencia en Udine. Como era previsible, Ranieri cambió algo con respecto al partido del miércoles, pero no bastó porque no hay recambios que verdaderamente cambien. En defensa, la vuelta de Chiellini desplazó a Mellberg a la derecha al pueto de Grygera, que le hacía falta una pausa para descansar y reflexionar después de tener que aguantar (y no poder) a Di Natale. Mientras, en el centro del campo, Ranieri optó por Zanetti en cambio de Marchisio para revivir la pareja que tan buenos resultados dio el año pasado y que sólo duró 20 minutos por la enésima recaída (que después le volverá a pasar a Chiellini y que deja en entredicho a los servicios médicos del club o las decisiones del entrenador en su defecto). Por lo demás, volvió Del Piero, como preveíamos, siguió Amauri, como preveíamos y jugó Nedved, todo el partido además, como nadie preveía.

La derrota de Udine quedaba ya atrás, pero también estaba bien presente, como pudimos comprobar rápidamente, en la cabeza de los jugadores. Porque los jugadores salieron con una mentalidad y unas intenciones en consonancia a la importancia del partido, pero la preocupación y la presión que causaban una clasificación imprevisiblemente complicada y afeada quedaba evidenciada con los tantos y tantos errores que cometió el equipo, siempre nervioso. La Juve no tenía la frescura ni las ideas del Cagliari de Allegri, que tuvo la clave del partido en su búsqueda continua, y el consiguiente encuentro, de espacios. Finalmente, en la enésima llegada del Cagliari (y siguieron muchas) llegó el primer gol de Biondini (minuto 17), con el centrocampista visitante que pillaba desprevenida a la defensa para batir a Buffon.

Para demostrar que el fútbol no es una ciencia exacta, sino un misterio indescifrable, los encargados de materializar la remontada fueron Sissoko y Nedved, posiblemente los peores del partido anterior. Los dos estuvieron muy activos en el ataque con acciones individuales (e inusuales en el caso del malí), siempre con la ayuda de un Amauri mucho más despierto que en partidos anteriores. Pareció así casi un milagro que Sissoko pudiese empatar en el minuto 31 rematando de cabeza un saque de esquina que sacó Del Piero para batir a Marchetti. Siete minutos después, Nedved completaba la remontada con un zurdazo, aprovechándose de un mal rechace de la defensa cagliaritana y el trabajo de Molinaro robando el balón en la línea de fondo. Así la Juve conseguía disimular las penurias de un mal inicio de partido, pero otras iban aflorando con el paso de los minutos, hasta llegar a la pérdida del rigor defensivo, hasta hoy el mejor distintivo, quizá el único, de esta Juve. Con el panorama de esta manera, el Cagliari consiguió empatar y después adelantarse con dos acciones idénticas, que dejaron en evidencia el sistema defensivo juventino. Sendas contras que dejaron a Jeda y después a Matri sólos ante Buffon, que nada pudo hacer. Y el partido acabó así, realmente no hubo nada más por parte de nadie (aunque poco hubo de la Juve en algún momento). Acabó y dejó paso a los muchos interrogantes que deja un partido así. ¿Por qué la Juve que tan bien jugaba en diciembre pega este bajón después de la pausa navideña como la temporada pasada? Y otro: Si Ranieri quiso a Poulsen en lugar de otros jugadores más técnicos, ¿por qué no lo utiliza aún estando recuperado? Encontrar las respuestas es obligatorio. La primera, para intentar luchar el título hasta el final; la segunda (y la necesidad de inyectar calidad a este equipo urgentemente), para el futuro.

miércoles, 28 de enero de 2009

Regla nº 1: no encajar goles


Los tres conceptos básicos del fútbol: 1) no encajar goles. 2) encajar, si es inevitable encajarlos, pocos. 3) después, y sólo después, preocuparse de marcarlos. Así funciona el fútbol en Italia. Los partidos se ganan así si, después, arriba, tienes paciencia y sabes esperar. En Italia, en la liga más difícil del mundo, es imposible intentar ser campeón sin una defensa sólida, compacta, resistente. Defender bien en Italia es obligado, primordial. Cualquier error en la retaguardia se paga muy caro. Porque las estadísticas hablan claro: el campeón del Scudetto suele tener el mejor ataque, pero tiene por obligación la mejor defensa.

En el ataque, la Juve es el tercer mejor equipo de Italia con 33 goles marcados, por detrás de Inter (34) y Milan (35). La defensa, sin embargo, sí que es la mejor de toda Italia, con 14 goles en contra en 20 partidos. Y todo ello con el valor añadido de la constante improvisación a la que se ha visto sometida a causa de lesiones o sanciones, obligando a Ranieri a usar nueve hombres distintos en la línea de atrás. Cambiar un 'once' siempre es una decisión que comporta sus riesgos, pero cambiar una defensa fiable es como pegarse un tiro en un pié. Pero, como tantas veces hemos repetido ya, la Juve ha hecho de la necesidad virtud. Grygera, Legrottaglie, Chiellini, Molinaro: esta era la línea defensiva que Ranieri había perfilado en verano y que disputó los primeros partidos oficiales en la previa de la Champions contra el Artmedia. Pero pronto se empezó a desmoronar y tuvo que ser recompuesta con la entrada continua de los teóricos suplentes como Mellberg, De Ceglie, Knezevic, Salihamidzic o Ariaudo. Pero el resultado siempre ha sido el mismo: la Juventus es el equipo que menos goles encaja y el que menos disparos de los rivales permite.

Y de entre todos, hay que destacar a uno: Nicola Legrottaglie, que está completando una temporada prodigiosa. Es el faro de la defensa, el líder que dicta cuando y cómo se tienen que hacer las cosas, se ofrece en ayudas constantes, transmitiendo seguridad y tranquilidad. Quien juega a su lado, además de brillar con luz propia, siempre ve reflejada algo de la de Legro. Cuando Chiellini, ahora una roca en la defensa, pasó de la banda al centro, tuvo en Legrottaglie un maestro que le ayudó a crecer y convertirse en el mejor defensa de la Serie A. También Mellberg ha disfrutado de su ayuda en la integración en el equipo y el último en llegar, el joven Ariaudo, ha visto como le ha salvado la papeleta en los momentos más comprometidos.

14 goles encajados y 148 tiros contra la portería, muchos menos que el resto de equipos italianos. Cifras que han permitido a Manninger y Buffon estar más tranquilos que el resto de los porteros de Italia, gracias a la labor incansable de la defensa, aunque también de la entrega y colaboración del resto del equipo, especialmente la línea de medios. Todos unidos por la misma causa: no encajar goles. Desde Molinaro, que supo aguantar los pitos de la grada y transformarlos en aplausos; a Grygera, que ha evolucionado muchísimo en estas dos temporadas, aportando mucho más a la ofensiva; desde Mellberg, perfecto en el lateral o en el centro de la defensa en un campo tan difícil como el Bernabéu; a De Ceglie, con su entrega máxima en cualquiera de las dos bandas, ya sea atrás o en el medio. Una defensa que, juegue quien juegue, tiene el trabajo bien aprendido y por todo lo expuesto anteriormente, existe una gran posibilidad de que, si el rendimiento continua igual, la Juventus acabe superando al Inter.

Agradecimientos y disculpas


En España es imposible ver el partido entre Udinese y Juventus en el Friuli ¿El motivo? Hace un año, la empresa con mayor poder audiovisual en España, Sogecable, decidió, en la mayor infamia de la historia de la televisión española, renunciar a la mitad de los derechos para retransmitir partidos de la Serie A. Así, con este negocio, Sogecable retuvo los derechos de diez equipos (los más importantes a priori) y la televisión pública, poseedora de tres canales para retransmitir fútbol, los otros diez. Hoy, Digital +, la empresa propiedad de Sogecable que hace uso de sus derechos, no ha podido emitir el Udinese - Juventus, ofreciendo el Catania - Internazionale, el Milan - Genoa y el Roma - Palermo. Por su parte, Tve ha preferido, primero, la repetición del West Bromwich Albion - Manchester United, que se jugó ayer en la Premier League y después el partido de la Euroliga de baloncesto entre Real Madrid y Barcelona en su canal 'Teledeporte' y la enésima reposición de la serie Smallville en 'la 2'. Total: imposible ver el partido en España. Gracias a Tve y a Sogecable por velar por los intereses de los usuarios y contribuyentes. Gracias. Y disculpas a los seguidores del blog.

domingo, 25 de enero de 2009

La Juve falla, sufre y gana


En el día en que se cumplían seis años de la muerto de dell’Avvocato, la Juve aprovechó para devolver las cosas a su lugar, aunque momentaneamente, y volver a comandar la clasificación de la Serie A. Decía Cobolli que esta Juve le hubiese gustado a Giovanni Agnelli: no hubiese sido su favorita, porque tiene menos calidad que tantas otras de 'sus' Juventus, pero hubiese sabido apreciar el carácter de este equipo. El liderato de la Serie A es temporáneo y probablemente termine esta noche, pero será el paso definitivo para que lo que podía ser un sueño o una mera hipótesis se transforme en realidad: la Juve luchará por el Scudetto hasta el final, sin ninguna duda.

Cierto, ahora hablamos en positivo por el gol de Marchisio, un golazo que lo cambió todo y que sirve para cambiar totalmente la lectura del partido, en el que lo único bueno de la Juventus fue su notoria capacidad para sufrir y aguantar. Además de la vuelta de Buffon a la Serie A, obviamente. Porque, por lo demás, vimos una Juve totalmente dependiente de Del Piero (muy molesto al ser sustituido por Giovinco, tiró el chaquetón al suelo, aunque después dijo que son cosas del partido y ahí quedó el tema), que dio un recital, muy plana, lenta y ampliamente favorecida por las decisiones arbitrales. Los errores de Saccani y de su asistente Copelli condicionaron el resultado: primero un error bastante grave al no ver un neto penalti de Mellberg sobre Jovetic, que le habría permitido a la Fiore adelantarse en el marcador a los diez minutos y después al anular un gol legal de Gilardino por señalar fuera de juego inexistente (aunque por milímetros), que hubiese significado el empate viola. Es la primera vez en esta temporada que los errores del árbitro favorecen a la Juve, por lo que no conviene que nadie intente revivir épocas felizmente olvidadas: los fallos arbitrales forman parte del juego. Unas veces te dan, otras te quitan. Y otra cosa muy distinta es que los errores siempre favorezcan al mismo equipo. Pero este no es el caso.

La Juve empezó realmente bien el partido: con la mirada continuamente sobre la portería de Frey y tocando el balón con velocidad. Prandelli, por su parte, y gracias a la ausencia de Mutu, rellenó su centro del campo con un único delantero, dos mediapuntas y tres centrocampistas para intentar hacer pagar a la Juve la falta de Sissoko, que restó presencia al centro. La incosistencia en la parcela central contagió un poco al resto del equipo: el bajón de rendimiento de Amauri es evidente, pero también comprensible, porque, aunque quizá no lo parezca, el brasileño está hecho de carne y hueso como el resto de los mortales; Zanetti tuvo que dejar todo lo demás para suplir al malí; Grygera no tuvo su partido (y van unos cuantos) y De Ceglie dejó claro que él prefiere jugar más adelantado: en defensa sufre. Pero cuando todo falla, la Juventus siempre tiene una solución: Alessandro Del Piero. Su inspiración bastó para llevarse los tres puntos: minuto 21, Grygera para Del Piero, la pisa Alex, ve a Marchisio avanzar, se espera y le puso un pase perfectamente medido para que Claudio marcase su primer gol como juventino. Justo después, estuvo a punto de llegar el 2-0: Nedved tenía el balón en el área pero su disparo fue demasiado flojo para ser un tiro a puerta y demasiado fuerte para esperar encontrar un remate. Después, en el último minuto del primer tiempo, otro pase mágico de Del Piero dejaba a Marchionni sólo ante Frey después de librarse de la marca de Kroldrup, pero el portero francés paró por dos veces un gol cantado por todos.

En la reanudación, Buffon también puso de su parte. Tras un inicio de partido algo dubitativo, donde faltó la comunicación con la defensa, la continua presión de la Fiore, que juntó sus líneas para desactivar el mecanismo de la Juve, hizo que Gigi tuviese que aparecer y decir a todos que ha vuelto de la misma manera que se fue: siendo el mejor portero del mundo. Para la Fiore se repetía el partido del pasado sábado contra el Milan: ataques, fallos, paradones del portero rival y errores del árbitro. Al final, la Juve pudo sentenciar a la contra: Nedved veía a Giovinco libre de marca, pero Seba no estuvo ágil, falló en el toque largo, le cogió Kroldrup y muy forzado no pudo rematar con comodidad. Fue a Ranieri a quien le entraron entonces ganas de tirar el chaquetón al suelo. Pero todo acabó con los tres puntos para la Juve, que queda líder en la clasificación. Por poco tiempo, seguramente sí, pero es bonito verla otra vez ahí.

viernes, 23 de enero de 2009

Hablando del Inter (y II)


El continuo recorte de puntos por parte de la Juventus que está sufriendo el Inter, unido al pésimo último mes del equipo de Mourinho, nos dan motivos para ser optimistas de cara a la lucha por el título. Su derrota en Bergamo, donde no tuvieron juego ni obtuvieron resultado, sólo confirmó el mal momento de juego por el que pasa el equipo, acuciado más aún en los últimos partidos. Pero la cosa no se queda ahí, porque desde hace ya tiempo (exceptuando el partido contra la Lazio), el equipo de Mourinho no consigue imponer su juego, convencer. Antes de estos dos tropezones consecutivos (contra Cagliari y Reggina), al Inter sólo se le recordaban victorias. Pero sin buen juego, con mucho sufrimiento y, lo más importante, con muchos errores arbitrales que le favorecieron. A continuación los repasamos. Revovinemos:

INTER 1-0 UDINESE
Los primeros problemas para Mourinho llegaron con la visita del Udinese a San Siro, a principios de noviembre. El equipo de Friuli, que apenas estaba empezando su particular crisis de resultados, borró del partido al Inter, que no tuvo opciones de conseguir la victoria. A diez minutos del final, Córdoba entró con los dos piés por delante a Inler: expulsión clara. Sin embargo, el árbitro sólo le mostró la tarjeta amarilla, y permitió al Inter jugar con igualdad numérica los últimos minutos. Precisamente, el en descuento marcó Cruz y le permitió respirar tranquilo a Mourinho.

LAZIO 0-3 INTER
La victoria del Inter contra la Lazio, ya en diciembre, fue totalmente incontestable. El Inter salió al 200%, especialmente Maicon, y los romanos no pudieron pararle. Al descanso ya se llegó con un contundente 0-2. Pero el golpe de gracia a la Lazio se la dio Ibrahimovic a los diez minutos del segundo tiempo marcando el 0-3. Pero el gol del sueco fue en un clarísimo fuera de juego.

INTER 3-2 CHIEVO
Posiblemente, contra el Chievo el Inter jugó uno de sus peores partidos. Dejó el partido prácticamente sentenciado a los dos minutos de la reanudación con el 2-0, pero, gracias a sus propios errores, se vio con el 2-2 dieciocho minutos después. El enfado de los veroneses lo tenemos en el tercer gol: marcó al final Ibrahimovic, de cabeza y cometiendo falta sobre Nicolas Frey. El árbitro, por supuesto, no pitó nada.

SIENA 1-2 INTER
En Siena pasó de todo. El equipo de Giampaolo encerró al Inter, jugó muy bien, muy ordenado, atacó, mereció marcar un segundo gol y al final se quedó sin ni un punto. En esta ocasión, la diferencia no la marcaron ni Stankovic, ni Ibra, ni Maicon, sino el trio arbitral. Principalmente fue el asistente Griselli, que cometió uno de los errores más clamorosos en la historia del fútbol: en el 38' de la segunda parte anotaba el 1-2 definitivo, pero con cuatro jugadores del Inter en fuera de juego. Al final del partido, Mourinho lo reconoció: "soy afortunado, entreno un equipo que gana incluso cuando no lo merece".

INTER 2-1 ROMA
Las semifinales de la Coppa no han sido un paseo para el Inter, más bien un camino tumultuoso rodeado de polémicas y malos partidos. En octavos cayó el Genoa en la prórroga tras aguantar bien al Inter sin Biava durante más de una hora después de una expulsión polémica. El miércoles, en cuartos, le toco el turno a la Roma, que encajó el 2-1 de Ibrahimovic con Samuel en claro fuera de juego por dos veces. Fallo del árbitro y del asistente, como dijo Rossella Sensi, "determinante". Y es que el Inter ha necesitado las ayudas de los árbitros o de sus asistentes para ganar los tres últimos partidos.

jueves, 22 de enero de 2009

Hablando del Inter (I)


"Es un problema mental". Con esta frase, atendiendo a la poca concentración de su equipo ante un rival teoricamente inferior, intentó José Mourinho justificar el ridículo del Inter en Bergamo el pasado domingo. Sin embargo, Iván Córdoba, al que muchos han atribuido buena parte de culpa de la derrota contra el Atalanta, vio otros motivos en ese 3-1: "No podemos excusarnos, la Atalanta ha tenido más ritmo y fondo que nosotros". El tema está en que últimamente la lista de equipos que tienen más ritmo y fondo que el Inter se está alargando peligrosamente.

Que algo no funcionaba en el Inter lo pudimos ver ya en el desastroso partido de Champions en Bremen contra el Werder (2-1); sensaciones que se confirmaron en la victoria injusta e inmerecida de Siena en el último partido de 2008. El parón navideño parecía idóneo para recuperar la forma y la entereza del equipo, de vital importancia en la segunda mitad de la temporada e igualmente importante para poder sacar el mayor provecho a la explosividad y velocidad de muchos de los jugadores de la plantilla interista. Sin embargo, lo que nos ha mostrado el Inter en los primeros partidos de 2009 nada tiene que ver con esa idea: empate muy sufrido en casa contra el Cagliari, difícil victoria en la prórroga en Coppa en casa contra un Genoa en inferioridad desde la mitad de la primera parte y, además de la vergonzosa victoria de ayer contra la Roma con el enésimo error arbitral a su favor, la derrota en Bergamo contra una Atalanta plagada de volantes que ahogaron al equipo. Demasiados indicios consecutivos para pensar que sea sólo "un problema mental". Una posible causa, puede ser el menor trabajo físico-atlético que desempeñan los equipos de Mourinho (como él mismo reconoce en el libro 'José Mourinho, ¿por qué tantas victorias?': "se juega como se entrena"), en favor de ejercicios técnico-tácticos. Sea o no esta la razón, Mourinho debe dar rápido con la solución, porque parece que los rivales ya saben como plantear los partidos contra el Inter: pressing alto, ayudas constantes a los laterales (principalmente el derecho) para evitar las entradas de Maicon y de Ibrahimovic y contragolpes rápidos de manera sistemática en cada posesión de balón para obligar al sistema defensivo del Inter, formado por ocho hombres, a hacer más de lo que puede. Para que esto funcione, hay que tener una muy buena condición física, cualidad que reunen la mayoría de equipos italianos.

Físicamente, la Juve, segunda a sólo tres puntos, ofrece una mayor seguridad. Dicen que el trabajo físico y de resistencia es el punto fuerte del preparador de la Juve, Ricardo Capanna, al que hace unos meses, se le atribuyó la culpa del exceso de las lesiones por excedese en la potencialización de la musculatura de los jugadores. La Juve que hemos visto en 2009, contra Siena y Lazio, dos muy buenos equipos, ha dado la sensación de haber trabajado mejor el aspecto físico, de tener, como han dicho, "una marcha más" que el Inter. Porque precisamente los jugadores que mejor hemos visto han sido los de mayor complexión, los 'atletas', los trabajadores, Mellberg y Legrottaglie, mucho más dinámicos y con una mayor capacidad de reacción que Córdoba y Samuel, por ejemplo, y habiéndose enfrentado a rivales tan exigentes como el trío Pandev-Zárate-Rocchi.

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